{"id":1172,"date":"2010-10-04T12:42:51","date_gmt":"2010-10-04T15:42:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=1172"},"modified":"2010-10-04T12:42:51","modified_gmt":"2010-10-04T15:42:51","slug":"nicolas-aimetti-cuento-de-terror","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=1172","title":{"rendered":"NICOL\u00c1S AIMETTI, cuento de terror .-"},"content":{"rendered":"<p><strong>.\u00a0 <a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/LOLAEYE.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1173\" title=\"LOLAEYE\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/LOLAEYE.jpg\" alt=\"\" width=\"348\" height=\"512\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/LOLAEYE.jpg 348w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/LOLAEYE-127x188.jpg 127w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/LOLAEYE-335x494.jpg 335w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>La casa de al lado <\/strong>\u00a0<\/p>\n<p>Era una casa antigua. Un tapial no muy alto, terminado en unas rejas cubr\u00eda el frente. Luego ven\u00eda el patio que se extend\u00eda por el flanco izquierdo de la casa, que al igual que la vieja que viv\u00eda all\u00ed, estaba muy venida abajo. La arquitectura era estilo <em>chorizo<\/em>.\u00a0 En el techo, alguien, alguna vez, hab\u00eda tratado de construir algo, pero s\u00f3lo quedaban escombros.<\/p>\n<p>A ambos lados de la casa hab\u00eda edificios, y en uno de ellos viv\u00eda yo, pero seguir\u00e9 narrando la historia en tercera persona, porque es m\u00e1s f\u00e1cil contar esto como si le hubiera pasado a otro.<\/p>\n<p>El edificio de la derecha tambi\u00e9n era viejo, y en el segundo piso, donde viv\u00eda este chico, el pasillo\u00a0 \u2013porque hab\u00eda cuatro o cinco departamentos por piso\u2013\u00a0 terminaba en una peque\u00f1a terraza\/tendedero desde donde se ve\u00eda c\u00f3mo la vieja, todas la tardes, alimentaba a los gatos del barrio.<\/p>\n<p>Poco se sab\u00eda de ella, porque nunca sal\u00eda, era mal llevada y su \u00fanico contacto con el exterior, aparte de los gatos, era otra vieja (casi tan achacada como ella) que una vez por semana le hac\u00eda los mandados.<\/p>\n<p>Todos odi\u00e1bamos -perd\u00f3n-, odiaban a la vieja. Cuando se les iba la pelota al patio de su casa, que por los yuyos crecidos parec\u00eda un bald\u00edo, la vieja nunca la devolv\u00eda. Es m\u00e1s, se apuraba con un cuchillo en la mano, como si estuviera esperando el momento y con un golpe seco la hac\u00eda reventar. Los chicos sub\u00edan a verla desde la terraza del edificio, conteniendo las ganas de cagarla a cascotazos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, la vieja muri\u00f3 o eso dec\u00edan. El rumor comenz\u00f3 cuando luego de que llegar\u00e1 la vieja de los mandados, al rato apareci\u00f3 una ambulancia. Nadie vio el cad\u00e1ver y la otra vieja se fue sin decir nada. Reci\u00e9n cuando pas\u00f3 una semana y la vieja de los mandados no apareci\u00f3 empezaron a decir que hab\u00eda muerto. La casa sigui\u00f3 igual. Siempre hab\u00eda parecido abandonada; s\u00f3lo los vecinos sab\u00edamos que ah\u00ed, entre toda esa\u00a0 mugre, viv\u00eda alguien.<\/p>\n<p>Los gatos, desorientados, siguieron llegando por las tardes y se quedaban ah\u00ed hasta la entrada de la noche. Noches c\u00e1lidas y de luna llena en aquel entonces. Noches en que este chico y su hermano se quedaban jugando en ese patio\/terraza al final del pasillo, desde donde se ve\u00eda a ese otro patio\/bald\u00edo lleno de gatos esperando a la vieja. Hasta que una noche sin querer la vio. La vieja, mucho m\u00e1s demacrada, dando de comer a los gatos. Y la vieja tambi\u00e9n lo vio, o m\u00e1s bien le ech\u00f3 una mirada, una mirada rabiosa que le hel\u00f3 la sangre. Luego, ambos corrieron como animales a esconderse.<\/p>\n<p>Esa noche so\u00f1\u00f3 con la vieja y nunca m\u00e1s se anim\u00f3 a ir solo, de noche, a jugar a la terraza. Le dec\u00eda siempre a su\u00a0 hermano que lo acompa\u00f1ase para que le cuidara la espalda. Porque la vieja, ahora que \u00e9l la hab\u00eda descubierto, pod\u00eda estar ah\u00ed, qui\u00e9n sabe c\u00f3mo, con el cuchillo de pinchar pelotas, esper\u00e1ndolo. Su hermano, en esa rebeld\u00eda propia de los hermanos menores, no le cre\u00eda que la hubiera visto y jugaba siempre despreocupado. \u00c9l, asomando apenas la cabeza, se quedaba espiando la casa de al lado.<\/p>\n<p>Una tarde jugaban a la pelota en la vereda. \u00c9l hab\u00eda subido a tomar agua y cuando regres\u00f3, todos estaban mirando a la casa de la vieja.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY mi hermano? \u2013pregunt\u00f3. Sus padres hab\u00edan salido y lo hab\u00edan dejado a cargo.<\/p>\n<p>\u2013 Se fue la pelota \u2013dijeron\u2013, se salt\u00f3 a buscarla.<\/p>\n<p>Calcul\u00f3 el tiempo que hab\u00eda tardado en ir a buscar agua y luego de contar a los otros adivin\u00f3 que hab\u00eda ido s\u00f3lo. M\u00e1s temerosos de los retos de sus padres que otro cosa \u2013d\u00edas atr\u00e1s a uno de sus amigos lo hab\u00edan agarrado queriendo entrar en la casa y desde entonces sus padres no lo dejaban salir a la calle-, nadie se animaba a acompa\u00f1arlo a buscar a su hermano.<\/p>\n<p>Trep\u00f3 al tapial tom\u00e1ndose de las rejas. Aun hab\u00eda algo de luz \u2013pens\u00f3\u2013, todav\u00eda era seguro. Desde arriba del muro no vio nada, s\u00f3lo yuyos y escombros. Grit\u00f3 una o dos veces sin obtener respuesta. Se le cruz\u00f3 por la cabeza que quiz\u00e1s todo fuera una broma de su hermano y los amigos. Baj\u00f3. Apoyada contra una pared hab\u00eda una escoba que seguro nadie usaba desde hac\u00eda mucho. De una patada separ\u00f3 el mango de la base y empu\u00f1ando el palo se dirigi\u00f3 a la casa. Estaba por gritar otra vez, pero pens\u00f3 que lo mejor era ir de inc\u00f3gnito, sin hacer ruido.<\/p>\n<p>La primera puerta que daba al patio estaba cerrada. Lleg\u00f3 hasta la segunda puerta, apenas entornada. Al entrar, el paso de la luz a lo oscuro lo ceg\u00f3. Hab\u00eda mucho polvo, casi tierra en el piso. Uno o dos muebles r\u00fasticos, la madera ajada. En la pared, sin marco ni nada, colgaba una foto tan vieja que apenas dejaba distinguir algo horrible, una cara o un gesto. Dos puertas, una a la habitaci\u00f3n de adelante\u00a0 y otra al fondo. Se dirigi\u00f3 hac\u00eda la de atr\u00e1s, despacio y apretando el palo en su mano. Vio\u00a0 una mesa y un horno, estaba un poco m\u00e1s limpia. Era la cocina, se dijo, algo familiar era empezar a comprender la casa. Era algo bueno. Desde atr\u00e1s de la puerta una mano blanda y fr\u00eda lo tom\u00f3 del brazo. Grit\u00f3 con toda su fuerza, se echo hac\u00eda un costado desprendi\u00e9ndose de la mano, y comenz\u00f3 a golpear algo que, si bien el miedo aun no lo dejaba ver, sab\u00eda que era la vieja, que tambi\u00e9n comenz\u00f3 a gritar mientras se cubr\u00eda los golpes con sus brazos, palazo tras palazo chillaba y se encog\u00eda\u00a0 tratando de cubrirse, gritando de forma asquerosa hasta que \u00e9l apunt\u00f3 el palo a su boca para callarla, y la vieja cay\u00f3 al suelo.<\/p>\n<p>Entonces oy\u00f3 la voz de su hermano que lo llamaba desde el fondo, apenas un hilo de voz, quebrando en llanto y diciendo:<\/p>\n<p>\u2013 Nicol\u00e1s&#8230; Nicol\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Hab\u00eda una puerta m\u00e1s, una que daba a una habitaci\u00f3n oscura, al fondo. Entr\u00f3 en busca de su hermano, dio unos pasos y tropez\u00f3.\u00a0\u00a0 Qued\u00f3 unos segundos tumbado sobre el polvo y, al levantarse, ya no vio nada. Alguien hab\u00eda cerrado la puerta. Comenz\u00f3 a llamar a su hermano sin respuesta, a dar palazos en la oscuridad y, por m\u00e1s que pasaba el tiempo, sus ojos no se acostumbraban, segu\u00eda sin ver nada. Luego comenz\u00f3 a llorar y golpear con las manos el lugar donde acaso cre\u00eda que estaba la puerta. Y as\u00ed hasta que ya no tuvo m\u00e1s fuerzas para sostener la situaci\u00f3n, se encogi\u00f3 en el piso y cerr\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>En la escena siguiente, un hombre, un bombero o un polic\u00eda, lo sacaba en brazos. Ya era de noche, sus padres lo abrazaban entre llantos y el pensaba que todo hab\u00eda pasado. Entonces buscaba a su hermano y no lo ve\u00eda por ninguna parte. Sus padres lo miraban sin entender.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 hermano? \u2013le preguntaban.<\/p>\n<p>Y \u00e9l quer\u00eda volver pero no lo dejaban. Lo llevaban al departamento donde tampoco estaba, y lo miraban y se notaba que trataban de disimular algo. Entonces \u00e9l se promet\u00eda que un d\u00eda, cuando se le pasar\u00e1 el miedo, cuando lo dejaran salir a la calle, volver\u00eda a la casa de al lado a buscarlo o a matar definitivamente a la vieja.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Nicol\u00e1s\u00a0 Aimetti\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00a0 La casa de al lado \u00a0 Era una casa antigua. Un tapial no muy alto, terminado en unas rejas cubr\u00eda el frente. 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