{"id":1268,"date":"2010-10-14T12:05:31","date_gmt":"2010-10-14T15:05:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=1268"},"modified":"2010-10-14T12:08:11","modified_gmt":"2010-10-14T15:08:11","slug":"natalia-massei-en-pagina12-mamushka","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=1268","title":{"rendered":"NATALIA MASSEI en P\u00e1gina\/12:  Mamushka.-"},"content":{"rendered":"<p><strong>. <a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/fame-15-002.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1270\" title=\"fame-15-002\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/fame-15-002.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"248\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/fame-15-002.jpg 330w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/fame-15-002-188x141.jpg 188w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mamushka<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p>Por <strong>Natalia Massei<\/strong><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Se hizo tarde y empezamos sin Helena. Ya eran m\u00e1s de las diez y ten\u00edamos hambre. Sobre todo Griselda. Ni bien nos sentamos se lanz\u00f3 sobre la panera y la acapar\u00f3 sin ninguna delicadeza. Hundi\u00f3 los panes, uno a uno, en el chimichurri mientras mir\u00e1bamos para otro lado porque nos daba verg\u00fcenza ajena verla comer as\u00ed, justamente a ella que era una chica tan recatada. En el barrio, era famosa por su lemon pie, receta casera heredada de su madre. Jam\u00e1s asist\u00edan a una reuni\u00f3n sin llevar una o dos de esas tartas \u00e1cidas y empalagosas como ellas mismas sab\u00edan ser. La verdad es que Griselda y su mam\u00e1 se parec\u00edan bastante, las dos de figura redonda, siempre prolijas y sonrientes como dos mu\u00f1equitas rusas. Mamushkas. Justamente as\u00ed las llamaban los vecinos. Griselda era m\u00e1s bien t\u00edmida, de poco hablar. Helena, en cambio, era una radio. Al barrio hab\u00edan llegado solas y hab\u00edan comprado una casa sencilla frente a la plaza. Del padre de Griselda nadie sab\u00eda nada. En eso Helena siempre hab\u00eda sido muy reservada. Una tumba. Y por la chica hubiera sido imposible enterarse de algo: mu\u00f1eca escondida dentro de la otra cuyo interior permanec\u00eda cerrado. En ella se clausuraba esa magia de Matrioshka que promet\u00eda siempre otra mu\u00f1eca albergadora, a su vez, de una m\u00e1s peque\u00f1a, sin que uno supiera nunca, antes de abrirlas, cu\u00e1l ser\u00eda la \u00faltima. La noche avanzaba y Helena no llegaba, cosa bastante rara porque jam\u00e1s se perd\u00eda una comida de la vecinal y, fundamentalmente, porque pocas veces dejaba salir sola a Griselda. M\u00e1s por ella misma y la silla de ruedas, sospech\u00e1bamos, que por seguridad de la muchacha, como sol\u00eda explicar. Repet\u00eda a menudo que una chica de la edad de Griselda sola de noche, en un lugar como este, era tentar a la desgracia. Salvo por los mandados y las diligencias matutinas y por los contados festejos comunales, las dos mujeres no sal\u00edan de su casa. Algunos domingos por la tarde, desde la plaza, se la ve\u00eda a Griselda asomada a la ventana mientras le cebaba mate a su madre, instalada un poco m\u00e1s atr\u00e1s, frente al televisor. Por alg\u00fan misterio ac\u00fastico el sonido del aparato se escuchaba n\u00edtidamente desde el arenero: al barullo difuso de los chicos jugando se superpon\u00eda la banda sonora de alguna comedia rom\u00e1ntica apta para todo p\u00fablico o las atrocidades sin filtro que intercalaba, entre noticias banales y actualidad pol\u00edtica, el canal informativo. Nieve y heladas anunciaba el pron\u00f3stico de la radio para las pr\u00f3ximas horas. Pero en el sal\u00f3n vecinal el chamam\u00e9 y el vino tinto elevaban la temperatura hasta volverla sofocante. Incluso Griselda se hab\u00eda alivianado de ropas y se dejaba tomar por la cintura al ritmo de la danza, olvidada de su madre y de las tartas inglesas que hab\u00edan quedado sobre la mesada, se balanceaba ligera de adelante hacia atr\u00e1s y de atr\u00e1s hacia delante. A ninguno de los muchachos se les hab\u00eda escapado, esa noche, que Griselda estaba sola y todos la hab\u00edan acompa\u00f1ado a la pista. A cada uno se le hab\u00eda sabido escabullir con alguna excusa elegante despu\u00e9s de la primera canci\u00f3n. A las mujeres solteras tampoco se les hab\u00eda pasado detalle y hab\u00edan concluido que, al final, result\u00f3 bastante rapidita la Griselda, como todas esas chicas que se hacen las misteriosas: una mosquita muerta. Cuando lleg\u00f3 el patrullero, el aire se hel\u00f3 de golpe, desde la ventana del galp\u00f3n municipal vimos al comisario sentado en el asiento trasero junto a Helena que lloraba desconsolada. Tra\u00edan la silla de ruedas plegada en el asiento del acompa\u00f1ante. Descendi\u00f3 del veh\u00edculo solo y pregunt\u00f3 si alguien hab\u00eda visto a Griselda en las \u00faltimas horas. Todos nos miramos desconcertados, busc\u00e1ndola entre nosotros. No estaba, fue como si se hubiera esfumado. Instantes despu\u00e9s supimos por el comisario que alguien hab\u00eda encontrado su cuerpo sin vida, a pocos metros de all\u00ed, y que estaban intentando establecer qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Helena sollozaba detr\u00e1s del vidrio empa\u00f1ado. Ajena a la b\u00fasqueda, con su cuerpo de Mamushka vac\u00eda encorvado hacia delante. Del chimichurri nadie se atrevi\u00f3 a decir una palabra, no por espanto sino por pudor: a todos nos pareci\u00f3 justo brindarle ese \u00faltimo y, quiz\u00e1s, \u00fanico momento de libertad a la pobre Griselda.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/natimassei.blogspot.com\/\">http:\/\/natimassei.blogspot.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Mamushka\u00a0 Por Natalia Massei &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- Se hizo tarde y empezamos sin Helena. 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