{"id":1993,"date":"2010-12-28T19:42:32","date_gmt":"2010-12-28T22:42:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=1993"},"modified":"2010-12-28T19:42:32","modified_gmt":"2010-12-28T22:42:32","slug":"john-cheever","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=1993","title":{"rendered":"JOHN CHEEVER"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/cheever.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1994\" title=\"cheever\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/cheever.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"521\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/cheever.jpg 450w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/cheever-162x188.jpg 162w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/cheever-426x494.jpg 426w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>Cheever, EE UU, 1912-1982<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><strong>BULLET\u00a0 PARK,<\/strong>\u00a0 Ed. Emec\u00e9, p. 38-42<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Nellie no era la clase de ama de casa que recib\u00eda a su marido con un beso de lengua sin darle tiempo a colgar el sombrero siquiera. Era la correcci\u00f3n personificada. Esa ma\u00f1ana ten\u00eda puesto un camis\u00f3n de encaje y ol\u00eda a claveles. Era una mujer fr\u00e1gil, de cabello rojizo, cuya labor comunitaria, arreglos florales, y preceptos morales habr\u00edan ofrecido excelente materia prima para un mon\u00f3logo de cabaret. Le interesaban las artes. Hab\u00eda pintado ella misma los tres cuadros del comedor. Las telas ven\u00edan impresas con un laberinto de l\u00edneas azuladas, como un mapa geod\u00e9sico. Cada sector del lienzo estaba numerado \u2013uno para el amarillo, dos para el verde, y as\u00ed sucesivamente-; siguiendo con cuidado las instrucciones ella hab\u00eda podido recrear, en la an\u00f3nima tela, la profundidad y el brillo de una tarde oto\u00f1al en Vermont y el retrato que hab\u00eda hecho Gainsborough de las hijas del mayor Gillespie. Ella sab\u00eda que el resultado era un poco ordinario, pero igual le gustaban. Poco antes, llevada por una aut\u00e9ntica curiosidad y af\u00e1n de estar informada, se hab\u00eda anotado en un curso sobre teatro moderno. Una de las tareas que le hab\u00edan dado hab\u00eda sido ir a Nueva York y escribir sus impresiones acerca de una obra en cartel en el Village. Hab\u00eda planeado ir con una amiga pero le fall\u00f3 a \u00faltimo momento, as\u00ed que Nellie fue sola.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La obra se representaba en un loft, con escaso p\u00fablico. El aire ol\u00eda a rancio. Cerca del final del primer acto, uno de los actores se sac\u00f3 los zapatos, la camisa, los pantalones y, de espaldas al p\u00fablico, los calzoncillos. Nellie no pod\u00eda creer lo que ve\u00eda. Abandonar la sala en se\u00f1al de protesta, como hubiese hecho su madre, habr\u00eda sido como rechazar la realidad de la vida. Y ella quer\u00eda ser una mujer moderna, poder lidiar con el mundo. Ya desnudo, el actor se volvi\u00f3 lentamente, bostezando y desperez\u00e1ndose con toda naturalidad. Todo era muy real y v\u00edvido, pero una violenta sucesi\u00f3n de yuxtaposiciones entre su idea del decoro y su excitaci\u00f3n la sumieron en un paroxismo emocional que la dej\u00f3 transpirando. Si \u00e9stos eran los simples hechos de la vida, \u00bfpor qu\u00e9 sus ojos estaban fijos en el espeso cepillo p\u00fabico del cual colgaba, como una flor marchita, el tallo principal? Las luces se atenuaron. Los actores permanecieron vestidos el resto de la obra, pero Nellie no recuper\u00f3 la calma. Cuando sali\u00f3 del teatro, llov\u00eda. Cruz\u00f3 Washington Square para tomar un \u00f3mnibus hacia Grand Central. Algunos estudiantes de la universidad daban vueltas alrededor de la fuente, llevando carteles en los que hab\u00edan escrito Culear, Pija, Concha. \u00bfHab\u00eda enloquecido? Contempl\u00f3 la procesi\u00f3n hasta que desapareci\u00f3 de su vista. El \u00faltimo cartel que alcanz\u00f3 a ver dec\u00eda Mierda. Se sent\u00eda d\u00e9bil. Al subir al \u00f3mnibus mir\u00f3 con cierta desesperaci\u00f3n a los pasajeros, buscando gente como ella, madres y esposas honestas, mujeres orgullosas de su hogar, de su jard\u00edn, de sus arreglos florales, de su cocina. Dos j\u00f3venes que ocupaban el asiento frente a ella se estaban riendo. Uno de ellos le pas\u00f3 el brazo por los hombros del otro y le bes\u00f3 la oreja. \u00bfDeb\u00eda golpearlos con su paraguas? En la parada siguiente, aquello que tanto anhelaba \u2013una mujer honesta- se sent\u00f3 en el asiento contiguo al de ella. Nellie sonri\u00f3 a la desconocida, que retribuy\u00f3 la sonrisa y coment\u00f3 fatigada:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -He estado buscando cretona inglesa por todas partes, pero me temo que no hay ni un metro en toda la ciudad de Nueva York. Tengo toda clase de cosas inglesas en casa, y los estampados que est\u00e1n de moda no armonizan en absoluto con mi estilo de decoraci\u00f3n, pero es lo \u00fanico que se consigue. Seguramente debe de haber buena cretona inglesa en alguna parte, pero no he podido encontrarla. La que tengo en casa es muy hermosa, pero ya est\u00e1 un poco gastada. Tiene un estampado de flores de lis sobre fondo azul. Mire, aqu\u00ed tengo un pedazo. \u2013Abri\u00f3 su bolso y extrajo de \u00e9l un trozo de tela azulada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa conversaci\u00f3n era justo lo que Nellie necesitaba, pero mientras la desconocida segu\u00eda hablando de estampados, las palabras garabateadas en aquellos carteles \u2013Culear, Pija, Concha- ard\u00edan en su pecho con persistente incandescencia, y no<\/p>\n<p>lograba borrar de su mente la pelambre p\u00fabica del actor y su tallo marchito. Se sent\u00eda incapaz de volver a casa. Para entonces, la desconocida hab\u00eda comenzado a describir sus muebles, y Nellie pas\u00f3 del tedio a la irritaci\u00f3n. Qu\u00e9 despreciable pod\u00eda ser una vida regida por alfombras y sillones, la virtud encarnada en la cretona y el mal representado por las telas de moda. Su vecina de asiento le resultaba m\u00e1s despreciable que esos j\u00f3venes que se prodigaban cari\u00f1o frente a ella y que los necios estudiantes all\u00e1 afuera. Se sinti\u00f3 como si hubiera vislumbrado una revoluci\u00f3n er\u00f3tica que la hab\u00eda dejado estupefacta, y que tambi\u00e9n hab\u00eda mutilado su entusiasmo por los arreglos florales. Se intern\u00f3 en Grand Central Station bajo la lluvia, pas\u00f3 frente a varios puestos de revistas que parec\u00edan especializarse en fotograf\u00edas de hombres desnudos. Subir al tren fue un paso en la direcci\u00f3n apropiada. Estaba volviendo a casa, en una hora ser\u00eda capaz de cerrar su puerta a aquella desconcertante tarde de lluvia. Volver\u00eda a ser ella misma, la esposa de Eliot Nailles, la honesta, concienzuda, inteligente, casta Nellie Nailles. Pero si su compostura depend\u00eda de las puertas que mantuviese cerradas, \u00bfno era una compostura despreciable? Despreciable o no, a medida que el tren avanzaba, Nellie fue sintiendo los primeros s\u00edntomas de restablecimiento. Cuando baj\u00f3 del tren en su estaci\u00f3n y recorri\u00f3 el estacionamiento rumbo a su auto, ya hab\u00eda logrado retornar a s\u00ed misma. Condujo el auto hasta su casa, abri\u00f3 la puerta principal. La cocinera estaba salteando unos hongos en manteca, el aroma llegaba hasta el living.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfLo pas\u00f3 bien? \u2013pregunt\u00f3 la cocinera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -S\u00ed, gracias. Muy bien. Fue una pena que lloviese, pero necesitamos que llueva para que se llene la represa, \u00bfno es verdad?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le exasper\u00f3 la absoluta artificialidad de sus sentimientos, pero \u00bfcuanto pod\u00eda una acercarse a la verdad? \u00bfPod\u00eda decir <em>mierda<\/em> a la cocinera o describir lo que hab\u00eda visto en escena? Subi\u00f3 las escaleras en direcci\u00f3n a su placentero dormitorio y se dio un placentero ba\u00f1o; pero no logr\u00f3 librarse de la sensaci\u00f3n de que su \u00fanico modo de comprender el mundo se basaba en la falsedad, el aislamiento, la exclusi\u00f3n y la ceguera. No mencion\u00f3 su experiencia a Nailles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cheever, EE UU, 1912-1982 &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; BULLET\u00a0 PARK,\u00a0 Ed. 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