{"id":2054,"date":"2011-01-04T11:42:06","date_gmt":"2011-01-04T14:42:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=2054"},"modified":"2011-01-04T11:42:06","modified_gmt":"2011-01-04T14:42:06","slug":"eduardo-tato-pavlovsky","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=2054","title":{"rendered":"EDUARDO \u00abTato\u00bb PAVLOVSKY.-"},"content":{"rendered":"<h1>. <a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/PAVLOVSKY.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2055\" title=\"PAVLOVSKY\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/PAVLOVSKY.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"324\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/PAVLOVSKY.jpg 500w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/PAVLOVSKY-188x121.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/PAVLOVSKY-494x320.jpg 494w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a>\u00a0<\/h1>\n<h1>La soluci\u00f3n final<\/h1>\n<h5><!--<a href=\"#comentarios\" mce_href=\"#comentarios\"> Ver Comentarios (2) <\/a>-->\u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/h5>\n<p><a href=\"http:\/\/www.PERFIL.COM\">WWW.PERFIL.COM<\/a><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<h4>Por Eduardo Pavlovsky | 02.01.2011 |<\/h4>\n<h4>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/h4>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div>\n<p>Cuando me despert\u00e9, el reloj marcaba las ocho en punto. Me vest\u00ed y sal\u00ed corriendo a lo de Rulo para desayunar. Enfil\u00e9 por Sucre hacia Astilleros, y escuch\u00e9 un raro sonido que parec\u00eda provenir de la calle Pampa. Vi mucha gente. Algo as\u00ed como una gran manifestaci\u00f3n de adolescentes caminando hacia un espect\u00e1culo de rock. A medida que me acercaba, la imagen se hac\u00eda m\u00e1s kafkiana. Eran filas de ni\u00f1os que caminaban en silencio. En realidad, tuve la impresi\u00f3n de que el silencio era total. No hab\u00eda casi adultos \u2013o por lo menos no hab\u00eda gente de estatura normal. Esa inmensa caravana en silencio estaba integrada por ni\u00f1os que no superaban los 80 cm de altura. Imposible evaluar la edad, y cuando cre\u00ed divisar alg\u00fan adulto no sobrepasaba nunca el metro de altura. El caminar de los chicos produc\u00eda un extra\u00f1o sonido musical. Digo \u2013el arrastrar un\u00edsono de los pies de los ni\u00f1os sobre la calle\u2013: produc\u00eda una melod\u00eda. Una extra\u00f1a melod\u00eda. Lo que m\u00e1s me llamaba la atenci\u00f3n era la extraordinaria disciplina de los ni\u00f1os. Marchaban en fila de tres. Un metro de distancia entre las filas. La larga caravana era extens\u00edsima. De d\u00f3nde vendr\u00e1n, me preguntaba. Cuando comenc\u00e9 a mirar a los ni\u00f1os, cre\u00ed que estaba alucinando. Todos ten\u00edan un color cetrino y una remera con un n\u00famero y una letra que los identificaba.<\/p>\n<p>La cara de uno de ellos no ten\u00eda ojos \u2013ven\u00eda tomado de la mano de otros dos ni\u00f1os que lo acompa\u00f1aban. Los globos oculares, o lo que quedaba de los globos oculares, estaban llenos de gusanos que sal\u00edan de sus \u00f3rbitas. Observ\u00e9 con detenimiento y horror que uno de los ni\u00f1os que lo sosten\u00eda de la mano tomaba de sus \u00f3rbitas alguno de los gusanos y lo engull\u00eda. Com\u00eda los gusanos que sal\u00edan de los ojos del ni\u00f1o ciego. Tuve una arcada y despu\u00e9s un v\u00f3mito. El ruido de mi v\u00f3mito parec\u00eda desentonar dentro de ese inmenso silencio. Me repuse y segu\u00ed observando, ahora de m\u00e1s lejos, mientras atraves\u00e1bamos Figueroa Alcorta hacia la Costanera. Hab\u00eda una fila de ni\u00f1os con inmensas cabezas hidrocef\u00e1licas. Sobre la piel de sus caras brotaban lombrices que los ni\u00f1os trataban de tragar cuando se acercaban a sus bocas. No reconoc\u00eda a nadie. Quise gritar pero no pod\u00eda. Ten\u00eda una mezcla de asco, repugnancia y p\u00e1nico pero, para hablar francamente, no me produc\u00edan piedad. Y eso me mortificaba. De algunos brazos y piernas de los ni\u00f1os sal\u00edan p\u00fastulas que arrastraban sangre y pus. El espect\u00e1culo era dantesco. Comprend\u00ed que la ausencia de queja de esta inmensa muchedumbre infantil parec\u00eda producir mi falta de piedad. Al cruzar por Figueroa Alcorta, comenzaron a sonar bocinazos porque la larga marcha de los ni\u00f1os alteraba el tr\u00e1nsito. Empec\u00e9 a sentir odio hacia ellos pero no pod\u00eda dejar de acompa\u00f1arlos. Quer\u00eda saber ad\u00f3nde iban. Cu\u00e1l era el destino de la gran marcha. Uno de los ni\u00f1os sali\u00f3 de la fila y comenz\u00f3 a comer excremento de perros \u2013tan abundante en esa zona. Lo que m\u00e1s me asombraba era el esp\u00edritu comunitario que reinaba entre ellos. El que ten\u00eda los excrementos los repart\u00eda equitativamente dentro del grupo. Todos com\u00edan al un\u00edsono. Hab\u00eda hambre. Record\u00e9 haber le\u00eddo que la Fundaci\u00f3n Argentina contra la Anemia dec\u00eda que el 50% de los ni\u00f1os en la provincia de Buenos Aires es an\u00e9mico. Pens\u00e9 si los excrementos de perro tendr\u00edan tal vez hierro suficiente para balancear la dieta. La naturaleza es sabia. Problema de sobrevivencia.<\/p>\n<p>\u00bfPero todos estos ni\u00f1os hab\u00edan existido siempre? \u00bfDesde cu\u00e1ndo esto es as\u00ed? \u00bfLo sab\u00edamos? Eran preguntas tontas. Esta situaci\u00f3n es l\u00edmite. Horrorosamente l\u00edmite. \u00bfPero c\u00f3mo hab\u00edamos llegado a esto? Poco a poco pens\u00e9; porque cuando el horror se construye d\u00eda a d\u00eda, se vuelve obvio y cotidiano. Los ni\u00f1os deformes se vuelven cotidianos. Camin\u00e9 unas ocho cuadras sin mirarlos. Al llegar a la Costanera, observ\u00e9 que exist\u00eda un grupo de gente que los organizaba. Eran todos de estatura normal. Me extra\u00f1\u00f3 nuevamente la docilidad de los ni\u00f1os para reagruparse. Sobre la Costanera hab\u00eda cuatro grandes letreros que parec\u00edan orientar el destino \u00faltimo de los ni\u00f1os; cada letrero tendr\u00eda una longitud de cinco metros por cuatro de ancho. Cada letrero ordenaba de acuerdo a la patolog\u00eda. Las remeras de los ni\u00f1os tambi\u00e9n los identificaban en sus respectivos grupos.<\/p>\n<p>An\u00e9micos, hidrosef\u00e1licos, chag\u00e1sicos, raqu\u00edticos y VIH, dec\u00edan los grandes carteles. Cada grupo de ni\u00f1os se reagrupaba en su fila correspondiente. Parec\u00edan contentos de haber llegado al destino. Estaban extenuados. Unas largas mangueras de las que sal\u00edan chorros de agua tibia intentaban limpiarlos de todas las secreciones, excrementos y p\u00fastulas. Observ\u00e9 que, despu\u00e9s de ba\u00f1arlos, un sector de damas los alimentaba con un abundante plato de lentejas. A los an\u00e9micos les ofrec\u00edan una doble raci\u00f3n. Luego de la comida, los ni\u00f1os se volv\u00edan a agrupar y prolijamente y en silencio se arrojaban ordenadamente a las aguas del r\u00edo. Ning\u00fan ni\u00f1o se negaba a hacerlo. Todos parec\u00edan comprender el destino final. Me atrever\u00eda a decir que de alguno de ellos vi asomar una beat\u00edfica sonrisa. Me qued\u00e9 toda la ma\u00f1ana. Hab\u00eda visto arrojarse 5 mil ni\u00f1os con absoluta disciplina. Lo que me asombraba era la obviedad. Alg\u00fan grito destemplado: \u201c\u00a1Piqueteros hijos de puta!<\/p>\n<p>\u00a1T\u00edrense todos, no jodan m\u00e1s!\u201d, no parec\u00eda tener eco en la multitud. Cada tanto aplaud\u00edamos alguna pirueta que alg\u00fan ni\u00f1o realizaba al arrojarse al agua. A eso de las once se interrumpi\u00f3 la ceremonia para cantar el Himno. Fue emocionante. Los ni\u00f1os tambi\u00e9n cantaban sin dejar de arrojarse al agua. Despu\u00e9s, no pude entender m\u00e1s. Porque me pareci\u00f3 que mis o\u00eddos comenzaban a zumbar y tuve miedo de desmayarme. Mientras caminaba de vuelta por Sucre, comenc\u00e9 a sollozar. La vida contin\u00faa. Todo sigue su curso, dec\u00eda uno de los personajes de Esperando a Godot. Y yo comenc\u00e9 a olvidar. Hab\u00eda que seguir viviendo. Antes de llegar a casa, pens\u00e9 en dos palabras: complicidad civil. Pero no entend\u00eda el sentido ni su relaci\u00f3n con la extra\u00f1a jornada. Cosas de la vida, pens\u00e9 y abr\u00ed la puerta de mi bella mansi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>*M\u00e9dico. Actor. Dramaturgo. Psicoterapeuta de grupo.<\/p>\n<p>Pepe Eliaschev retomar\u00e1 su columna el 23 de enero<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. \u00a0 La soluci\u00f3n final \u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- WWW.PERFIL.COM &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- Por Eduardo Pavlovsky | 02.01.2011 | &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; Cuando me despert\u00e9, el reloj marcaba las ocho en punto. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2054","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2054","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2054"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2054\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2056,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2054\/revisions\/2056"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}