{"id":2093,"date":"2011-01-14T11:36:32","date_gmt":"2011-01-14T14:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=2093"},"modified":"2011-01-14T11:36:32","modified_gmt":"2011-01-14T14:36:32","slug":"natalia-massei-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=2093","title":{"rendered":"NATALIA MASSEI .-"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>. <a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2094\" title=\"ANGEL\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL.jpg\" alt=\"\" width=\"1350\" height=\"1423\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL.jpg 1350w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL-178x188.jpg 178w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL-468x494.jpg 468w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ANGEL-569x600.jpg 569w\" sizes=\"auto, (max-width: 1350px) 100vw, 1350px\" \/><\/a><\/div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/rosario\/index-2011-01-14.html\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/logo-rosario.gif\" alt=\"\" \/><\/a><\/div>\n<div><script src=\"http:\/\/ads.pagina12.com.ar\/banner.php?s=146&amp;w=0&amp;h=0&amp;t=_blank&amp;cla=bannerp12\"><\/script><\/div>\n<div>\n<a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/rosario\/14-2011-01-14.html\">CONTRATAPA<\/a><\/p>\n<h2>Una brisa de muerte<\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div><\/div>\n<div id=\"xmail\">\n<form id=\"form_mail\" action=\"\/usuarios\/enviar.php\" accept-charset=\"UNKNOWN\" enctype=\"application\/x-www-form-urlencoded\" method=\"post\"><\/form>\n<\/div>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" alt=\"\" \/>\u00a0Por\u00a0<strong>Natalia Massei<\/strong><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\nLo encontraron muerto en la piecita de calle San Juan. Y sin embargo ol\u00eda a verano, a caricia de jazm\u00edn. Comenzaron entonces los problemas en la pensi\u00f3n. Naturalmente, no es sencillo imaginar a la muerte oliendo a fresco, a colonia de beb\u00e9, a roc\u00edo sobre las calas&#8230; y debe entenderse bien que el olor no emanaba de las flores sino del muerto. Este hecho simple y peculiar bast\u00f3 para incomodar a la vecindad entera, pero un fen\u00f3meno m\u00e1s extra\u00f1o a\u00fan vino a causarles el espanto que los transform\u00f3 para siempre. Cada uno de ellos, e incluso Celina que era la m\u00e1s vieja del conventillo, portaba en su cuerpo la brisa floral del finado. Cosa absurda, pero no por eso menos cierta: los cinco inquilinos que se contaban a\u00fan del lado de los vivos y el mism\u00edsimo propietario de la pensi\u00f3n desprend\u00edan el perfume del muerto.<\/p>\n<p>Se reconfortaron unos a otros, durante el tiempo que dur\u00f3 el velorio, amparados por la presencia del difunto y la enorme cantidad de flores que disimulaban la desgracia compartida, convencidos de que todo terminar\u00eda una vez el entierro consumado.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el momento, los cocheros se llevaron el f\u00e9retro y a unos pocos parientes que lo acompa\u00f1aron en su recorrido final. Los vecinos lo despidieron desde la vereda, agitando las manos en se\u00f1al de adi\u00f3s, mientras el veh\u00edculo se alejaba. Despu\u00e9s corrieron a abrir todas las ventanas para ventilar la casona. Pero el olor permaneci\u00f3 all\u00ed. No por un d\u00eda o dos, sino que se qued\u00f3.<\/p>\n<p>Contaba do\u00f1a Cecilia que, en el almac\u00e9n de Mitre y Mendoza, ya le hab\u00edan halagado varias veces el perfume nuevo y la hab\u00edan interrogado sobre su origen; se quejaba Sandro de tener que soportar las cargadas de sus compa\u00f1eros por usar una fragancia femenina; notaba Romina que los obreros de la construcci\u00f3n la piropeaban a\u00fan m\u00e1s que antes, lo que es mucho decir; se lo ve\u00eda nervioso sobre todo al se\u00f1or Paredes, preocupado por la amenaza de varios inquilinos de dejar la pensi\u00f3n si no se resolv\u00eda el tema del olor a muerto.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n se tornaba insostenible. Decidieron, como primera medida, averiguar si el fen\u00f3meno se hab\u00eda producido en otros sitios. Bastar\u00eda para ello con asistir, discretamente, a unos cuantos funerales en la zona, a modo de muestreo. La tarea no result\u00f3 completamente efectiva puesto que la nariz m\u00e1s joven estaba resfriada y no hubo m\u00e1s remedio que confiar en Susana quien, a pesar de sus limitaciones, complet\u00f3 dignamente la misi\u00f3n. Estuvieron, pronto, seguros de ser los \u00fanicos en padecer el mal del olor a muerte. Seg\u00fan los datos arrojados por Susana, en la totalidad de las ceremonias escudri\u00f1adas, el tufo sobrio de la defunci\u00f3n se impregnaba en todos los asistentes excepto en ella misma, quien se retiraba siempre airosa y oliendo a quincea\u00f1era.<\/p>\n<p>Hubo que pensar en otra cosa. Se les ocurri\u00f3 que quiz\u00e1s la fuente del problema hab\u00eda permanecido en la pensi\u00f3n, que era necesario exorcizarla mediante una desinfecci\u00f3n m\u00e1s profunda y radical que le devolviera a ese hecho de muerte el hedor que le habr\u00eda sido propio en condiciones normales. Se afanaron en recuperarlo y traerlo de vuelta de manera de poner las cosas en su sitio y poder seguir as\u00ed con el curso de sus vidas ordinarias. Contrataron a un cham\u00e1n oriundo de Fray Luis Beltr\u00e1n, famoso por sus trabajos de \u00ablimpieza\u00bb \u00e1urica que los mand\u00f3 a buscar en las cloacas, en los ba\u00f1os p\u00fablicos, en los cementerios, en los tribunales federales, en el honorable congreso de la naci\u00f3n y hubo hasta quienes buscaron en sus propias almas. Mas los intentos fueron vanos, no hallaron nada.<\/p>\n<p>No les qued\u00f3 m\u00e1s remedio que seguir conviviendo con el b\u00e1lsamo embriagador de la parca. De a uno, fueron abandonando la pensi\u00f3n, incr\u00e9dulos sobre la eficacia de este \u00faltimo recurso. Despidi\u00e9ndose sin verdadera pena. Paredes vendi\u00f3 la propiedad que ya se hab\u00eda devaluado bastante. Pero el olor los segu\u00eda donde fueran y, a fuerza de sobrevivir, el extra\u00f1o padecimiento comenz\u00f3 a mutar volvi\u00e9ndose contagioso.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Cecilia ya no hallaba donde realizar sus compras puesto que, amablemente, le ped\u00edan que se retirase de los comercios para no incomodar a la clientela; Sandro perdi\u00f3 su trabajo y se present\u00f3 a cientos de entrevistas laborales que jam\u00e1s superaron los primeros cinco minutos y un forzado \u00abMuchas gracias, cualquier cosa lo llamamos\u00bb; Romina intent\u00f3, in\u00fatilmente, recobrar su encanto natural gastando fortunas en perfumes, maquillajes y prendas llamativas, no obstante, sus caderas se balanceaban sin gracia al son del silencio; Paredes compr\u00f3 una casa m\u00e1s chica y mejor ubicada, pero a\u00fan as\u00ed acab\u00f3 embargado por no pagar sus impuestos, a falta de arrendatarios que le permitieran sostenerla.<\/p>\n<p>Solos y excluidos en su infortunio, volvieron con el tiempo a reunirse. Se sabe que el hombre es un animal de costumbre y gusta de estar acompa\u00f1ado. Terminaron hacinados en una casita de chapa lejos, muy lejos del centro y de calle San Juan. Aprendieron a disimularse entre la gente com\u00fan. De hecho, ya casi no llaman la atenci\u00f3n. Se han vuelto invisibles. Salvo por el olor. Ese olor tan contundente a primavera que desprende el metal, a ciertas horas, cuando se calienta al sol.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/natimassei.blogspot.com\/\">http:\/\/natimassei.blogspot.com\/<\/a>\n<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\"><\/script><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. CONTRATAPA Una brisa de muerte \u00a0 \u00a0Por\u00a0Natalia Massei &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- Lo encontraron muerto en la piecita de calle San Juan. 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