{"id":2272,"date":"2011-02-22T18:44:43","date_gmt":"2011-02-22T21:44:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=2272"},"modified":"2011-02-22T18:44:43","modified_gmt":"2011-02-22T21:44:43","slug":"copi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=2272","title":{"rendered":"COPI .-"},"content":{"rendered":"<p><strong>. <a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/copi-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2273\" title=\"copi-1\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/copi-1.jpg\" alt=\"\" width=\"284\" height=\"400\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/copi-1.jpg 284w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/copi-1-133x188.jpg 133w\" sizes=\"auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>La deificaci\u00f3n de Jean-Remy de la Salle<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay en el sur de la Argentina una tribu n\u00f3mada que cada a\u00f1o se mueve a lo largo de tres mil seiscientos cincuenta kil\u00f3metros, siguiendo siempre la misma ruta, como si sus componentes, que suman de tres a cuatrocientos individuos, obedecieran al movimiento de las agujas de un reloj. Esta tribu fue denominada por los conquistadores \u201clos boludos\u201d (los cojonazos) debido al tama\u00f1o de sus test\u00edculos, que los varones dejan asomar mediante dos agujeros practicados en sus ropas, tanto en invierno como en verano. Dichos test\u00edculos, que tienen fama de ser inmensos, suelen pintarlos de verde para llamar la atenci\u00f3n de sus parejas durante sus numerosos coitos. Se les atribuye una libidinosidad no igualada por ninguna otra tribu nativa del continente. No forman parejas estables y carecen de toda idea de familia. Los ni\u00f1os, educados por la tribu en su conjunto, son iniciados en las actividades sexuales mucho antes de la pubertad, aunque sea dif\u00edcil fijar un l\u00edmite de edad preciso; numerosas son las mujeres que paren a los diez a\u00f1os, e incluso antes. Suelen traer al mundo invariablemente un par de gemelos de diferente sexo, aunque a veces pueden ser cuatrillizos, nunca un n\u00famero impar. Existen, por lo tanto, en la tribu aproximadamente tantos varones como hembras. Se dice que los varones vienen al mundo dotados ya de un sexo adulto. Yo lo creo, porque he tenido ante mis ojos fotos de ni\u00f1os, una de ellas, en concreto, de un chiquillo de tres a\u00f1os, que exhibe un par de test\u00edculos verdes que le llegaban hasta los tobillos. Esta raza, que los jesuitas dudaron en calificar de humana y que plante\u00f3 a Darwin numerosos enigmas a\u00fan no dilucidados, me parece mucho m\u00e1s interesante por otra raz\u00f3n: su forma de percibir el tiempo. Saben la hora que es casi al segundo, y esto desde que nacen hasta que mueren. Repiten la hora sin parar en su lengua, que est\u00e1 esencialmente compuesta de cifras. Decir la hora es para ellos tan natural como respirar, y la murmuran hasta mientras duermen. Su itinerario recubre cuatro zonas bien diferenciadas de la Argentina: las Pampas, al norte; la Cordillera de los Andes, al oeste; la Tierra del Fuego, al sur, y la Costa Atl\u00e1ntica, al este. Durante la primavera, bajan por los Andes, siguiendo la ruta de las m\u00e1s altas cimas y aliment\u00e1ndose de leche de vicu\u00f1a y huevos de c\u00f3ndor. El 21 de diciembre, primer d\u00eda de verano en el hemisferio sur, pasan de la cordillera a la Patagonia, que cruzan en direcci\u00f3n oeste-este. Durante tres meses se nutren de perdices y \u00f1and\u00faes, as\u00ed como de las fresas diminutas que encuentran en su camino, y que el a\u00f1o anterior han dejado plantadas sobre bo\u00f1igas de \u00f1and\u00fa. A estas fresas se les otorga todo tipo de virtudes medicinales, aunque pueden resultar mortales para los occidentales, acostumbrados a las vacunas y a la penicilina. El 21 de marzo de cada a\u00f1o, primer d\u00eda del oto\u00f1o austral, llegan a las costas del Atl\u00e1ntico. Suben por la playa patagona, de tres kil\u00f3metros de largo, arrostrando los g\u00e9lidos vientos de la zona, para cazar tiburones con ayuda de arpones de hierro y cuerdas de cuero, pero sin aventurarse en el mar. Desconocen la navegaci\u00f3n, pero esto no obsta para que logren herir mortalmente incluso a las ballenas; los numerosos esqueletos de cet\u00e1ceos que siembran su ruta son buenos testigos de ello. A pesar de esta actividad colosal, a\u00fan encuentran tiempo para avanzar diez kil\u00f3metros al d\u00eda; las mujeres ayudan a caminar a ni\u00f1os y viejos, mientras los hombres se dedican a la caza y a la pesca.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Devoran a los animales crudos, sin dejar de caminar, ya que si bien conocen el fuego por los volcanes y el rayo, jam\u00e1s han pensado servirse de \u00e9l. Su actividad sobrehumana les permite mantener su temperatura entre cuarenta y cinco y cuarenta y ocho grados, sin sentir la menor sensaci\u00f3n de fiebre. Jam\u00e1s sienten fr\u00edo; y si se adornan con pieles de tibur\u00f3n y plumas de c\u00f3ndor es por coqueter\u00eda, y tan s\u00f3lo lo hacen los hombres. Las mujeres no van vestidas, y llevan s\u00f3lo vejigas de \u00f1and\u00fa infladas, te\u00f1idas de naranja, sobre la cabeza, a modo de turbantes de mandar\u00edn. El 21 de junio dejan la Costa Atl\u00e1ntica, para cruzar las Pampas de este a oeste, aliment\u00e1ndose de termitas y de miel, para llegar el 21 de septiembre, al anochecer, al pie de los Andes, donde hab\u00edan acampado la misma noche del a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En lugar de acostarse para dormir, los adultos se colocan de pie en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos; los varones en el c\u00edrculo exterior, cogidos de la mano; las mujeres en el c\u00edrculo interior, cogidas de la cintura. Los viejos y los ni\u00f1os duermen amontonados en el centro de ambos c\u00edrculos, son los \u00fanicos que se acuestan. La verdadera diferencia entre los \u201cboludos\u201d y cualquier otra sociedad humana, o incluso animal \u2013se\u00f1ala Darwin- est\u00e1 en que no sue\u00f1an. Su obsesi\u00f3n por el tiempo se lo impide. O bien sue\u00f1an con el tiempo como tal, seg\u00fan instant\u00e1neamente va despleg\u00e1ndose en su cabeza. Su estado natural de conciencia excluye todo tipo de lenguaje articulado, ignoran las letras, habladas o escritas. Dicen la hora, los minutos y los segundos por medio de silbidos agudos, que recuerdan a las flautas de Altiplano, tan alejado de su territorio. Seg\u00fan los ordenadores de la Musical Foundation of New York, los \u201cboludos\u201d no conocen s\u00f3lo siete notas musicales, sino infinitas. En lugar de dormir, los varones, con los ojos cerrados y sin soltarse de las manos, se mueven un paso a la izquierda cada minuto; mientras las mujeres, en el c\u00edrculo inferior, dan un paso cada cinco minutos. Resulta as\u00ed que cada hombre y cada mujer se encuentran situados en el mismo eje cada sesenta y cinco minutos. Y, cada vez que la misma pareja se reencuentra en el mismo eje de minuto o de seis horas, intercambia su lugar (hay que notar que, en su trayectoria anual, siguen el sentido inverso al de las agujas del reloj). En el momento de salir el sol, todos los varones se encuentran en el c\u00edrculo interior y todas las mujeres en el exterior, sin que el trazado de su movimiento haya variado ni un cent\u00edmetro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se puede llegar a suponer que los ni\u00f1os y los viejos, que permanecen toda la noche en el centro de ambos c\u00edrculos, durmiendo apilados unos sobre otros, sin dejar de cantar todos a coro los segundos, deben so\u00f1ar en algo. \u00bfPero en qu\u00e9? Desde Jung, son millares los psiquiatras que se han preocupado por desentra\u00f1ar el misterio del sue\u00f1o de los \u201cboludos\u201d. \u00bfSe puede so\u00f1ar cuando no se tiene inconsciente? Y si no tienen inconsciente \u00bfde d\u00f3nde les viene la memoria, una memoria ancestral que los lleva a recorrer el mismo itinerario todos los a\u00f1os, desde hace milenios? Seg\u00fan el fil\u00f3sofo canadiense Marshall McLuhan, los \u201cboludos\u201d inventaron el tiempo a la vez que la rueda, que se compenetran e identifican en su movimiento inverso, como elementos masculino y femenino respectivamente, en los sue\u00f1os de todos los humanos. Los \u201cboludos\u201d representar\u00edan por tanto a nuestros propios sue\u00f1os, al velar en lugar nuestro. Ciertos astr\u00f3logos pretenden que Nostradamus, cuando habla de \u201cun par de bolas verdes que son los p\u00e9ndulos del tiempo que sobrevivir\u00e1n al tiempo de los hombres, cuyos sue\u00f1os todos ser\u00e1n estrangulados por ellas\u201d, hace en realidad referencia a los \u201cboludos\u201d, entre quienes el profeta franc\u00e9s anuncia el triunfo de los relojes blandos sobre las implacables esferas de la inquisici\u00f3n de su \u00e9poca. Es mucho lo que se ha escrito sobre ellos, pero todas las versiones est\u00e1n plagadas de fantas\u00edas. Debo se\u00f1alar, sin embargo, un video grabado por Jean-R\u00e9my de la Salle, joven realizador que se aventur\u00f3 por la Patagonia, a pesar de la guerra que el gobierno argentino hab\u00eda declarado por estas fechas a la marina inglesa en las islas Malvinas, y las consiguientes dificultades de transporte. A su llegada, los \u201cboludos\u201d ignoraban todo lo referente a esta guerra. Segu\u00edan adelante con su trayectoria de siempre, desafiando tanto a los obuses de las playas como al hombre de las campi\u00f1as. Jean R\u00e9my de la Salle se asombr\u00f3 de que los militares en el poder y la poblaci\u00f3n en su conjunto permitieran a los \u201cboludos\u201d continuar con su vida n\u00f3mada y desfasada, que adem\u00e1s no respetaba ni las propiedades p\u00fablicas ni las privadas, pertenecientes estas \u00faltimas sin excepci\u00f3n alguna a la oligarqu\u00eda estanciera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No hay noticia, sin embargo, de que hagan regalos a los ind\u00edgenas. Pero todo el mundo les tiene miedo a los \u201cboludos\u201d. Cuentan que, cuando miran fijamente a los ojos de alguien, \u00e9ste se queda petrificado para siempre. En su camino pueden verse innumeras estatuas de lava, que representan a seres humanos y animales con expresi\u00f3n de espanto, y a los que se supone fruto de las artes de brujer\u00eda de los \u201cboludos\u201d, m\u00e1s que de sus capacidades art\u00edsticas, las cuales desconocen o pretenden ignorar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin duda recuerdan ustedes al joven Jean-R\u00e9my de la Salle, cuya brutal desaparici\u00f3n sumi\u00f3 recientemente a todo el mundo en la consternaci\u00f3n. Yo deb\u00eda formar parte del equipo que la revista <em>Actuel<\/em> pensaba enviar a la Patagonia, para hacer un reportaje de diez p\u00e1ginas sobre la tribu. La v\u00edspera de la partida, estalla la guerra de las Malvinas. La revista archiva su proyecto en un caj\u00f3n. Pero Jean-R\u00e9my decide partir por su cuenta y riesgo, de tan entusiasmado como est\u00e1 por el proyecto. El desenlace es suficientemente conocido. Los casetes de video que las televisiones del mundo tuvieron ocasi\u00f3n de pasar, fueron encontradas en la moto de Jean-R\u00e9my, envueltas en sus blue-jeans. La moto hab\u00eda sido detectada por helic\u00f3ptero del Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n Internacional sobre uno de los m\u00e1s elevados picos de la Cordillera de los Andes, a menos de un centenar de metros del espeluznante cr\u00e1ter del volc\u00e1n Aconcagua. Su diario se cre\u00eda perdido, pero fue encontrado en posesi\u00f3n de la tribu de los \u201cboludos\u201d, que lo utilizaban como libro de oraciones. Dicho diario me fue remitido hace una semana por el Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n, por haber escrito Jean-R\u00e9my en \u00e9l mi direcci\u00f3n. Todo el mundo recuerda las im\u00e1genes atroces rodadas por los mismos \u201cboludos\u201d, del martirio de Jean-R\u00e9my, arrojado vivo al pozo de lava ardiente del Aconcagua. Los extractos del diario que copio a continuaci\u00f3n arrojar\u00e1n un poco de luz sobre los hechos: \u201cQuerido diario: desde el momento en que vieron mi enorme moto, me tomaron por un dios. Me piden que d\u00e9 vueltas en c\u00edrculo en torno del grupo que forma la tribu, mientras avanzan por las Pampas, ya que eso ahuyenta a los mosquitos y a las grandes serpientes. Creo que he encontrado la vida en la que so\u00f1aba, querido diario\u201d. Siguen varias p\u00e1ginas donde se describen paisajes de amplios horizontes, que cambian sin cesar. Pasar\u00e1 dos a\u00f1os entre los \u201cboludos\u201d, manteniendo siempre excelentes relaciones. Las mujeres y los viejos transportan de buena gana los bidones de ginebra y de gasolina, para subvenir a las necesidades de la moto y de \u00e9l mismo, a lo largo de centenares de kil\u00f3metros. Aparentemente, no mantiene relaciones sexuales con ninguno de los miembros de la tribu. Pero les ense\u00f1a a manejar el video. Deja de escribir su diario durante todo un a\u00f1o, y reemprende su escritura una semana antes de su muerte, el mismo d\u00eda que los \u201cboludos\u201d eligen para efectuar su ascenso al Aconcagua. Llevan a hombros la moto de Jean-R\u00e9my, con \u00e9l subido en ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cUn a\u00f1o bisiesto, escribe, de cada cuatro, los boludos suben al Aconcagua, durante un solo d\u00eda, y eso ser\u00e1 la semana que viene. Es el a\u00f1o de mi deificaci\u00f3n\u201d. Estas breves frases liberan totalmente de culpa a los \u201cboludos\u201d. Jean-R\u00e9my de la Salle, pose\u00eddo por Dios sabe qu\u00e9 delirio m\u00edstico, persuadi\u00f3 a los ind\u00edgenas a arrojarlo al volc\u00e1n para rodar su propia muerte. Varios pasajes escritos durante la ascensi\u00f3n al Aconcagua, realizada en s\u00f3lo una semana, dan fe de ello: \u201cLes he ense\u00f1ado a manejar la c\u00e1mara. Yo soy el \u00fanico actor. Soy su Dios\u201d. Es algo confuso, pero cuyo sentido no se le escapa a nadie: Jean-R\u00e9my inculc\u00f3 a los \u201cboludos\u201d el arte de la cinematograf\u00eda, sabiendo que \u00e9l ser\u00eda su primera v\u00edctima. He aqu\u00ed la \u00faltima frase de su diario: \u201cEn el instante mismo en que sea precipitado a las entra\u00f1as de la tierra, entrar\u00e9 en la eternidad de su memoria\u201d. No pod\u00eda expresarlo mejor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de su sacrificio, los \u201cboludos\u201d han abreviado su viaje anual: dan vueltas en fila india en torno del volc\u00e1n, sin que nadie se explique el porqu\u00e9. El \u00faltimo testimonio escrito que aqu\u00ed copio est\u00e1 firmado por el padre Cabez\u00f3n de las Calzas, obispo de la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora del Aconcagua, una iglesia de tierra apisonada, situada en las laderas del volc\u00e1n, y es una carta dirigida al Papa. Hela aqu\u00ed: \u201cEn cuanto a la canonizaci\u00f3n de Jean-R\u00e9my de la Salle, los cat\u00f3licos de varias provincias de los alrededores me la exigen sin cesar. Mi peque\u00f1a parroquia se ha convertido en lugar de peregrinaci\u00f3n para millares de turistas que llegan en helic\u00f3ptero. Se toman fotos con los \u201cboludos\u201d y arrojan monedas a la boca del volc\u00e1n. Lo que me inquieta, Sant\u00edsimo Padre, es que la mayor parte de ellos son adeptos del Diablo, a quien imaginan habitando en el interior del volc\u00e1n. He podido impedir ya un sacrificio humano, aunque no puedo impedirles que arrojen a la lava ardiente carneros, e incluso pumas, ya que se trata de animales sin alma. He podido constatar ya varios milagros, Sant\u00edsimo Padre, que prefiero relatarle en esta carta, aunque sin duda alguna habr\u00e1 podido leerlos usted ya en los peri\u00f3dicos: los \u201cboludos\u201d levitan hasta diez metros por encima de nuestras cabezas, sin dejar de dar vueltas en torno del volc\u00e1n. Se dir\u00eda que caminan por el aire, y con bastante rapidez.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cSegundo milagro: esta ma\u00f1ana, la lava ardiente se ha transformado en leche hirviendo. Esta leche huele igual que la leche de cabra. Los turistas comienzan a huir del lugar, temiendo una venganza de la Tierra. Yo espero sus instrucciones, Santo Padre. \u00bfDebo concederles bulas, como me exigen?\u201d. El desenlace es bien conocido: la formidable erupci\u00f3n del Aconcagua, que convirti\u00f3 uno de los valles m\u00e1s f\u00e9rtiles del mundo en un puro desierto de piedra p\u00f3mez. Fueron los sacerdotes incas los que (mucho antes de la llegada de los conquistadores) dieron a la Patagonia su nombre, que quiere decir \u201clugar donde el dios rubio pondr\u00e1 sus pies antes de su agon\u00eda\u201d. No es de extra\u00f1ar que el pobre Jean-R\u00e9my fuera tomado por el dios rubio en cuesti\u00f3n. Varios peri\u00f3dicos sensacionalistas del Cono Sur pretenden que los \u201cboludos\u201d volaron al cielo la v\u00edspera de la gran erupci\u00f3n, y que han sido vistos durante la noche dando vueltas a la luna. Yo no me creo nada; no hay fotos de sat\u00e9lite que lo demuestren. Parece cierto que esta tribu, formada por unos trescientos o cuatrocientos individuos desde tiempo inmemorial, fue exterminada la noche antes de la erupci\u00f3n del volc\u00e1n. Jean-R\u00e9my de la Salle habr\u00e1 sido, pues, un dios violento, pero ef\u00edmero.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>COPI (llamado civilmente Ra\u00fal Damonte Botana) naci\u00f3 en ARG 1939 y muri\u00f3 en PAR\u00cfS en 1987.-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. 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