{"id":2580,"date":"2011-05-21T15:18:01","date_gmt":"2011-05-21T18:18:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=2580"},"modified":"2011-05-21T15:18:01","modified_gmt":"2011-05-21T18:18:01","slug":"matias-magliano-fuga-en-luz","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=2580","title":{"rendered":"Mat\u00edas Magliano &#8211; Fuga en luz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"null\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.sambadarua.org\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/luciernaga.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"344\" \/><\/a>Ni la luna. La noche jugaba con los p\u00e1rpados. Abrirlos, cerrarlos, abrirlos. Cerrarlos, abrirlos, volver a cerrarlos. Daba igual. Afuera, estrellas desordenadas marcar\u00edan la diferencia. Adentro, sin nadie capaz de mover el interruptor, daba igual. <em>On<\/em>, <em>off<\/em>, <em>on<\/em>. <em>Off<\/em>, <em>on<\/em>, definitivamente <em>off<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La ausencia del sonido. La presencia total del silencio jugaba con la m\u00fasica de la vida: inhalar profundo, exhalar despacio. Mi menor profundo, Sol sostenido, suave. <em>Opus<\/em> constante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por debajo de la puerta. Lento. Acompa\u00f1ando quiz\u00e1s al viento, se presenta quiz\u00e1s una luci\u00e9rnaga, quiz\u00e1s tres. Aun sin nadie, llaman la atenci\u00f3n de todos con tanta luz propia en la oscuridad. Se empieza a notar la diferencia del pesta\u00f1eo, los ojos ya no quieren cerrarse nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No se puede diferenciar el techo del piso, todo es la nada. Los tres puntos de luz dan vueltas, hacen figuras, recorren un ocho desordenado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras dos esperan silenciosas, la tercera lentamente se acerca, va creciendo. La luz interna se agranda. Se agranda m\u00e1s. Se mezcla en una figura humana un brillo interior que define blancas zapatillas de punta sat\u00e9n, y unas largas piernas cubiertas por unas medias blancas que se pierden tapadas por un tut\u00fa negro opaco tambi\u00e9n iluminado. La piel del cuello resplandece hasta la cara que muestra un rodete tirante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despacio, un paso, otro. Mientras las manos se juntan en punta sobre la cabeza, el pie izquierdo se adelanta, preludio del otro pie que se adelanta girando y brillando. El tut\u00fa levanta vuelo y salta, las medias se hacen m\u00e1s largas, suben y vuelven a bajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una de las luci\u00e9rnagas de la puerta suelta la mano de la otra y se acerca, se agranda. Un bandone\u00f3n iluminado por dentro danza en las manos de nadie y baila. Inhala, exhala, inhala. Sostenidos y bemoles sobreponi\u00e9ndose, atonales jugando con el silencio, la armon\u00eda desarmada y vuelta a armar sin tonos definidos, hermosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bandone\u00f3n y bailarina se complementan, se cruzan, se danzan. La tercera luci\u00e9rnaga deja de serlo y el ocho antes dibujado ahora se convierte en cinco octavas. Teclas sueltas, separadas, treinta y seis blancas y veinticinco negras, todas iluminadas por dentro, brillosas, estrellan la oscuridad. Las piezas van y vienen. La bailarina va y viene. El bandone\u00f3n respira agitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Son dos minutos. Una eternidad. Las teclas, r\u00e1pido, se unen. El bandone\u00f3n se aleja, empeque\u00f1ece. La bailarina los sigue. Se desforman, se transforman, se achican, vuelven a su ocho inicial y un soplo de viento los hace salir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El silencio inmenso y la oscuridad total: ya se pueden cerrar los ojos, para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni la luna. La noche jugaba con los p\u00e1rpados. Abrirlos, cerrarlos, abrirlos. Cerrarlos, abrirlos, volver a cerrarlos. Daba igual. Afuera, estrellas desordenadas marcar\u00edan la diferencia. 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