{"id":2671,"date":"2011-05-30T22:19:14","date_gmt":"2011-05-31T01:19:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=2671"},"modified":"2011-05-30T22:19:14","modified_gmt":"2011-05-31T01:19:14","slug":"un-testimonio-desde-el-margen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=2671","title":{"rendered":"UN TESTIMONIO DESDE EL MARGEN"},"content":{"rendered":"<p>Como a Jorge Sigal, a m\u00ed tambi\u00e9n me es negado el disfrute del f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os en que el menemismo parec\u00eda eterno y el uno a uno nos distra\u00eda con espejitos de colores mientras los cimientos del pa\u00eds eran devorados por las termitas, hubo un embajador de Estados Unidos que supo profesar un afectado fanatismo por San Lorenzo de Almagro.<\/p>\n<p>Algunos dec\u00edan que esa preferencia deportiva formaba parte de una estrategia recomendada por una consultora, que hab\u00eda indicado la conveniencia de que el equipo de los amores del virrey deb\u00eda ser popular, pero no de los m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>San Lorenzo era un club con tradici\u00f3n barrial, identificado con el <em>self made man<\/em> del momento: Marcelo Tinelli, un sencillo periodista de Bol\u00edvar que hab\u00eda tocado el cielo con las manos durante los dorados noventa. Recuerdo haber visto al embajador en su programa, envuelto en una bandera roja y azul.<\/p>\n<p>Tinelli representaba la s\u00edntesis perfecta de c\u00f3mo el <em>american way of life<\/em> pod\u00eda tener lugar tambi\u00e9n en estas latitudes, ahora que las ideolog\u00edas habian terminado y, por fin, el mercado se hab\u00eda desprendido del estado, ese vetusto elefante burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Visto de este modo, la simpat\u00eda del diplom\u00e1tico por el azulgrana era un leng\u00fcetazo en la oreja, un escarceo er\u00f3tico en el entrevero de las relaciones carnales que se prodigaban ambas naciones.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s aquel amor naci\u00f3 por conveniencia, pero al parecer ech\u00f3 ra\u00edces, porque el mentado agente imperial habr\u00eda continuado visitando el Nuevo Gas\u00f3metro con cierta asiduidad a\u00fan ya jubilado, y fue declarado socio vitalicio.<\/p>\n<p>El ejemplo es v\u00e1lido para poner de manifiesto c\u00f3mo el fen\u00f3meno del f\u00fatbol permite establecer empat\u00edas entre seres que, de otra manera, poco y nada trivial tendr\u00edan para decirse.<\/p>\n<p>Lamentablemente, no todos hablamos con la fluidez necesaria este idioma universal. En lo particular, siempre sent\u00ed el amor pasional por el f\u00fatbol como algo lejano e incomprensible.<\/p>\n<p>S\u00f3lo quien comparte esta gris condici\u00f3n puede entender la clase de realidad mezquina en que vive alguien a quien no le ha sido revelada la fe verdadera.<\/p>\n<p>A diferencia de los iluminados, nuestros vaivenes emocionales desconocen de ag\u00f3nicos empates sobre la hora, de derrotas inexplicables, de triunfos merecidos y no tanto.<\/p>\n<p>Para nuestra sub especie, los lunes en el trabajo resultan parejamente anodinos, por la sola raz\u00f3n de su ubicaci\u00f3n en el calendario.\u00a0Con perplejidad y algo de envidia observamos los repartos de euforia y melancol\u00eda que el azar deportivo determina en la existencia de los seres humanos normales.<\/p>\n<p>Frente a las mujeres, ya poco y nada queda de las peque\u00f1as ventajas que intentaban consolar nuestra falencia. Las mismas que antes sol\u00edan encontrarnos distintos, enigm\u00e1ticos y bohemios, hoy fruncen el ce\u00f1o cuando les confesamos, con pudor, que de ni\u00f1os nos aburr\u00edamos en la cancha.<\/p>\n<p>Es que la fe por el f\u00fatbol se ha extendido con prodigalidad entre el g\u00e9nero femenino. Ya a nadie sorprende que inocentes ni\u00f1as de uniforme escolar entonen c\u00e1nticos soeces y reciten de memoria fechas de batallas a piedrazos y tiros entre hinchadas rivales.<\/p>\n<p>Por eso, que alguien vaya por la vida sin ser capaz de resumir en cuatro palabras la val\u00eda estrat\u00e9gica del cr\u00e9dito leproso reci\u00e9n llegado del Paraguay, o que carezca de una teor\u00eda acerca de cu\u00e1l es la profunda grieta emocional que hace que un millonario como Riquelme no encuentre la felicidad, es causa de comentarios en voz baja y miradas de conmiseraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los descastados tenemos vedado el acceso al lenguaje universal del f\u00fatbol. Nuestros viajes en taxi transcurren, en el mejor de los casos, con la mirada perdida a trav\u00e9s de la ventanilla, o peor, acordando t\u00e1citamente (ante la futilidad de cualquier discusi\u00f3n) con afiebrados planes de exterminio a alg\u00fan grupo humano enfrentado con los intereses de los due\u00f1os o conductores de coches de alquiler.<\/p>\n<p>Por si semejante necedad no fuera suficiente, los indignos no s\u00f3lo estamos afuera de la pasi\u00f3n por el deporte perfecto. Tampoco supimos encontrarle el sentido a jugarlo. Indagar acerca del origen del fastidio que nos provocaba la convocatoria a un \u201cpicadito\u201d es como dilucidar el enigma del huevo o la gallina.<\/p>\n<p>Tengo para m\u00ed el recuerdo de la intensa mortificaci\u00f3n que me provocaba el ser se\u00f1alado en \u00faltimo lugar en la selecci\u00f3n de equipos bajo el impiadoso sistema del \u201cpan y queso\u201d. Los rezagados de siempre \u00e9ramos despreciados por incapacidad f\u00edsica, falta de car\u00e1cter o, en mi caso, la penosa combinaci\u00f3n de ambas condiciones.<\/p>\n<p>No hace falta ser muy sagaz para concluir que, iniciado el juego con la certeza de que nuestra presencia all\u00ed no ten\u00eda otro fundamento que la l\u00e1stima o la simple necesidad num\u00e9rica, escaso ser\u00eda el est\u00edmulo que tendr\u00edamos para intentar dar un papel digno, en contra de nuestra natural tendencia a estorbar.<\/p>\n<p>A contrario de lo que le sucede a las personas de bien, a nosotros una foto de un partido de f\u00fatbol entre unos ni\u00f1os nos actualiza el dolor de nunca haber sido invitados a la fiesta.<\/p>\n<p>In\u00fatilmente ruego la comprensi\u00f3n para quienes, como yo, no han sido convidados con el don de la m\u00edstica adoraci\u00f3n por el f\u00fatbol. No es culpa nuestra.<\/p>\n<p>NICOLAS F.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como a Jorge Sigal, a m\u00ed tambi\u00e9n me es negado el disfrute del f\u00fatbol. 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