{"id":3019,"date":"2011-08-18T19:23:31","date_gmt":"2011-08-18T22:23:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3019"},"modified":"2011-08-18T23:40:52","modified_gmt":"2011-08-19T02:40:52","slug":"katherine-mansfield-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3019","title":{"rendered":"K.M."},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.megustaleer.com.ar\/img\/libros_244\/9789875667136.jpg\" alt=\"\" width=\"239\" height=\"365\" \/><\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>PREFACIO A SUS DIARIOS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Katherine Mansfield (Katherine Middleton Murry, de soltera Kathleen Beauchamp) naci\u00f3 en Wellington, Nueva Zelanda, el 14 de octubre de 1888. Era la tercera de una familia de cinco hijos. Los Beauchamp llevaban tres generaciones en Australia y Nueva Zelanda. Katherine Mansfield pas\u00f3 la mayor parte de su infancia en una peque\u00f1a aldea llamada Karori, a pocas millas de Wellington, donde hab\u00eda una \u00fanica escuela, en la que comparti\u00f3 las clases con el hijo del lechero y las hijas de la lavandera (v\u00e9ase \u201cLa casa de mu\u00f1ecas\u201d). Est\u00e1 documentado que a los nueve a\u00f1os le aceptaron su primer relato \u2013recuerdo haberla o\u00eddo decir que apareci\u00f3 en una revista llamada <em>The Lone Hand<\/em>&#8211; y que, a esa misma edad, gan\u00f3 el primer premio de redacci\u00f3n de la escuela de la aldea. El tema fue \u201cUn viaje mar\u00edtimo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los trece a\u00f1os la enviaron a estudiar a Inglaterra, al Queen\u2019s Collage, en Harley Street, donde permaneci\u00f3 hasta los dieciocho a\u00f1os, y se encarg\u00f3 de la edici\u00f3n de la revista escolar. Como otros j\u00f3venes de su generaci\u00f3n, su libertad intelectual despert\u00f3 gracias a su admiraci\u00f3n por Oscar Wilde y por los \u201cdecadentes\u201d ingleses, pero su inter\u00e9s deriv\u00f3 pronto de la literatura a la m\u00fasica. Se convirti\u00f3 en entusiasta y excelente int\u00e9rprete del violonchelo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En contra de su voluntad volvi\u00f3 a Nueva Zelanda y pas\u00f3 los dos a\u00f1os siguientes en rebeli\u00f3n casi constante contra lo que entonces ella consideraba la estrechez de miras y el provincianismo de una ciudad colonial lejana. Como es natural, Londres le parec\u00eda el centro vital de toda actividad art\u00edstica e intelectual. Una familia de Wellington dedicada a la m\u00fasica, \u00edntimos amigos suyos, que eran para ella un oasis en lo que le parec\u00eda entonces un desierto intelectual, dejaron Nueva Zelanda para instalarse en Londres. Su partida la desesper\u00f3, y se enrol\u00f3 en una dura expedici\u00f3n a la selva neozelandesa. A su vuelta a casa, convenci\u00f3 a sus padres para que le permitieran vivir en Inglaterra con una peque\u00f1a asignaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco despu\u00e9s, abandon\u00f3 definitivamente la m\u00fasica por la literatura. Sin descanso y sin \u00e9xito empez\u00f3 a enviar manuscritos a los editores y, en su esfuerzo por sobrevivir, vivi\u00f3 una serie de experiencias variadas como int\u00e9rprete de papeles menores en compa\u00f1\u00edas de \u00f3pera itinerantes y otros trabajos de este estilo, hasta que el editor de <em>The New Age <\/em>reconoci\u00f3 la calidad de sus escritos, de modo que entre 1909 y 1911 colabor\u00f3 con bastante asiduidad en el peri\u00f3dico. En 1911 public\u00f3 <em>En una pensi\u00f3n alemana<\/em>, una serie de relatos que hab\u00eda escrito para <em>The New Age<\/em>, basados en su convalecencia en Alemania. El libro se gan\u00f3 el inmediato reconocimiento. Hab\u00eda alcanzado su tercera edici\u00f3n cuando las ventas se vieron desastrosamente interrumpidas por la quiebra inesperada del editor. La autora recibi\u00f3 un adelanto de quince libras esterlinas a cuenta de los derechos de <em>En una pensi\u00f3n alemana<\/em>, que naturalmente nunca llegaron.<\/p>\n<p>La conoc\u00ed en diciembre de 1911, en casa del novelista W.L. George. Yo era entonces estudiante de Oxford y editor, junto con Michael Sadleir de una revista literaria juvenil llamada <em>Rhythm<\/em>. Katherine Mansfield empez\u00f3 a escribir para relatos para ella con regularidad. El primero, \u201cThe Woman at The Store\u201d, de escaso \u00e9xito. Katherine Mansfield y yo coeditamos los tres \u00faltimos n\u00fameros de la revista <em>Rhythm<\/em>, que dur\u00f3 aproximadamente un a\u00f1o m\u00e1s, y pas\u00f3 a titularse <em>The Blue Review<\/em>. La mayor parte de los relatos que escribi\u00f3 para la revista, a veces dos al mes, volvieron a publicarse en <em>Algo infantil y otros cuentos<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando, en julio de 1913, desapareci\u00f3 <em>The Blue Review<\/em>, Katherine Mansfield se qued\u00f3 sin un lugar donde escribir. Todos los editores a los que envi\u00f3 el bell\u00edsimo relato \u201cAlgo infantil pero muy natural\u201d, escrito en Par\u00eds en diciembre de 1913, lo rechazaron sin excepci\u00f3n. No hubo manera de colocar ninguno de sus relatos hasta el invierno de 1915, cuando ella, D.H. Lawrence y yo preparamos tres n\u00fameros de una peque\u00f1a revista, escrita enteramente por nosotros tres, llamada <em>The Signature<\/em>. La revista desapareci\u00f3 a los dos meses, y de nuevo Katherine Mansfield se qued\u00f3 sin lugar donde escribir hasta que me convert\u00ed en editor de <em>The Atheneum<\/em>, en 1919. En 1918 algunas revistas inglesas publicaron tres de sus relatos. \u201cFelicidad\u201d en <em>The English Review<\/em>; \u201cCine\u201d y \u201cEl hombre ap\u00e1tico\u201d en <em>Art and Letters<\/em>. En 1917, sin embargo, Hogarth Press public\u00f3 <em>Preludio y otros relatos <\/em>en forma de peque\u00f1o libro azul, y en 1918 mi hermano y yo editamos <em>Je ne parle pas fran\u00e7ais <\/em>para distribuirlo en privado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Preludio <\/em>marca el principio de la fase final del desarrollo art\u00edstico de Katherine Mansfield. Como a otros muchos autores de su generaci\u00f3n de menor talento que el de ella, la guerra le produjo un gran impacto interior. Durante bastante tiempo se vio superada por el caos al que estuvieron sometidos sus pensamientos, sus ideales y prop\u00f3sitos. Lentamente empez\u00f3 a pensar en su primera infancia como una forma de vida al margen y no contaminada por la civilizaci\u00f3n mec\u00e1nica que hab\u00eda desencadenado la guerra. El momento clave lleg\u00f3 en 1915 cuando su muy querido hermano menor lleg\u00f3 a Inglaterra para alistarse como oficial en el ej\u00e9rcito ingl\u00e9s. El encuentro con \u00e9l fue el n\u00facleo en torno al que cristalizaron sus cambios de actitud. Ambos hablaron sobre su infancia durante largas horas, y Katherine Mansfield decidi\u00f3 dedicarse a recrear su pasado tal como lo hab\u00eda vivido y sentido en Nueva Zelanda. La muerte de su hermano un mes despu\u00e9s la confirm\u00f3 en su prop\u00f3sito y muy poco despu\u00e9s se instal\u00f3 en Bandol, en el sur de Francia, y empez\u00f3 a trabajar en un relato largo sobre su infancia llamado \u201cThe Aloe\u201d, que se public\u00f3 en forma abreviada como <em>Preludio<\/em>.<\/p>\n<p>Cuando apreci\u00f3 Preludio como un libro azul, no despert\u00f3 inter\u00e9s alguno. La mayor\u00eda de los peri\u00f3dicos a los que se envi\u00f3 no le dedicaron ning\u00fan comentario y los dos que los mencionaron no vieron en \u00e9l nada excepcional. Pero Katherine Mansfield tuvo su momento de \u00e9xito cunado el impresor local de cuyos talleres sali\u00f3 el libro, al leerlo, exclam\u00f3: &lt;&lt; \u00a1Vaya! Pero, \u00a1si estos ni\u00f1os son reales! &gt;&gt; Katherine prefiri\u00f3 siempre las alabanzas de la gente sencilla, no literaria, a las de las personas cultas y a las de los cr\u00edticos; esta preferencia se intensific\u00f3 con el tiempo, cuando, tras la publicaci\u00f3n de Felicidad, empez\u00f3 a recibir cartas de personas sencillas a las que hab\u00eda gustado la obra, sobre todo el personajes de la ni\u00f1a Kezia. Se sent\u00eda responsable ante este tipo de lectores y cre\u00eda que estaba obligada a decirles la verdad y solo la verdad. Su preocupaci\u00f3n por la verdad, tanto en su narrativa como en su propia vida, se convirti\u00f3 en una pasi\u00f3n devoradora en sus \u00faltimos a\u00f1os. Mansfield se aparto de la literatura moderna: solo le parec\u00eda &lt;&lt;verdad&gt;&gt; una parte muy peque\u00f1a de ella. &lt;&lt;Los escritores no son humildes&gt;&gt;, sol\u00eda decir; no estaban al servicio de las grandes causas a las que se debe la literatura.<\/p>\n<p>Entretanto <em>Preludio<\/em> no pasaba de ser un <em>succ\u00e9s d\u00b4estim<\/em>e, si es que llegaba a serlo. Su calidad verdaderamente original y \u00fanica no se valor\u00f3 de verdad hasta que apareci\u00f3 como primer relato de <em>Felicidad<\/em>.<\/p>\n<p>En diciembre de 1917, justo al terminar le revisi\u00f3n del manuscrito de Preludio previa a la impresi\u00f3n, Katherine Mansfield sufri\u00f3 un ataque serio de pleures\u00eda. La tristeza y depresi\u00f3n de un Londres sin sol, ensombrecido en ese momento por la guerra, afectaron profundamente a una persona como ella, que hab\u00eda pasado su infancia en un clima m\u00e1s benigno. A\u00f1oraba el sol; confiaba en que con solo volver a Bandol, la aldea al sur de Francia que tanto amaba, se repondr\u00eda inmediatamente. Abandon\u00f3 por tanto Inglaterra a principios de enero de 1918, pero en aquel \u00faltimo a\u00f1o de guerra las condiciones para desplazarse por Francia hab\u00edan empeorado tanto que las dificultades del viaje (que tuvo que realizar sola) perjudicaron su salud. Para su desilusi\u00f3n, la misma ciudad de Bandol hab\u00eda cambiado totalmente, tambi\u00e9n la guerra la hab\u00eda echado a perder. En cuanto lleg\u00f3, enferma y sola, le entr\u00f3 un gran deseo de regresar a Inglaterra. La mala suerte se ti\u00f1\u00f3 de tragedia al impedirle su regreso inmediato. Las autoridades tardaron semanas en concederle permiso para volver, el d\u00eda en que lleg\u00f3 por fin a Par\u00eds, debilitada y muy enferma, se inicio el largo bombardeo de la ciudad y se suspendi\u00f3 el tr\u00e1fico civil entre Inglaterra y Francia. Los sufrimientos del viaje a Francia transformaron su pleures\u00eda en tuberculosis.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el verano de 1918 en <em>Looe<\/em>, en <em>Cornualles<\/em>, y regres\u00f3 a una casa nueva en <em>Hampstead<\/em> para pasar el invierno. En la primavera de 1919 me hice cargo de la publicaci\u00f3n de la revista <em>The Atheneum<\/em>, y ella empez\u00f3 con sus cr\u00edticas de novelas, colaboraciones semanales que firmaba con sus iniciales, K.M., y que no tardaron en hacerse famosas. Poco despu\u00e9s pas\u00f3 a escribir un relato mensual para la revista. Pronto algunos editores le pidieron, por primera vez, que publicara sus relatos compilados y a principios de 1920 apareci\u00f3 <em>Felicidad<\/em> por la que le pagaron cuarenta libras esterlinas.<\/p>\n<p>Antes de que apareciera el volumen, se vio obligada a abandonar Inglaterra a causa de su enfermedad. Pas\u00f3 el invierno de 1919-1920 en Ospedaletti y Mentone, donde le lleg\u00f3 la noticia del \u00e9xito de su libro. Volvi\u00f3 a Hampstead en verano, y en septiembre se dirigi\u00f3 de nuevo a Mentones, de donde parti\u00f3 en mayo de 1921 para trasladarse a Montana, en Suiza.<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1921 <em>termin\u00f3 Fiesta en el jard\u00edn y otras cuantos<\/em>, que se p\u00fablico en la primavera de 1922 mientras la autora estaba en Par\u00eds, adonde acudi\u00f3 en febrero para recibir un tratamiento especial. Tras la publicaci\u00f3n de <em>Fiesta en el jard\u00edn y otros cuantos<\/em> fue considerada la autora inglesa m\u00e1s destacada de su generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero ya en 1922 escribir le resultaba una lucha casi imposible, no solo por la enfermedad, sino por la convicci\u00f3n interna de que antes de seguir escribiendo, antes de merecer expresar toda la verdad que su imaginaci\u00f3n era capaz de comprender, le era imprescindible someterse a un proceso de purificaci\u00f3n interior. En julio 1922 termin\u00f3 &lt;&lt;El canario&gt;&gt;, el \u00faltimo relato completo que escribi\u00f3. En el mes de octubre de ese mismo a\u00f1o abandon\u00f3 la escritura, temporal e intencionadamente, y se retir\u00f3 a Fontainebleau, donde muri\u00f3 repentina e inesperadamente la noche del 9 de enero de 1923.<\/p>\n<p>Me resulta dif\u00edcil intentar valorar cr\u00edticamente el trabajo de Katherine Mansfield. Durante a\u00f1os estuve implicado en \u00e9l. Cre\u00ed en \u00e9l, lo publiqu\u00e9, y en alg\u00fan caso espor\u00e1dico lo imprim\u00ed con mis propias manos. Y ahora, y siempre, me es y me ser\u00e1 imposible distanciarme de \u00e9l. Solo puedo decir que su trabajo me parece de una finura y pureza superior a la de sus contempor\u00e1neos. Es m\u00e1s espont\u00e1neo, m\u00e1s vivido, m\u00e1s delicado y m\u00e1s hermoso. Katherine Mansfield respondi\u00f3 a la vida m\u00e1s intensamente que cualquier otro escritor que yo haya conocido, y el efecto de la intensidad de su respuesta est\u00e1 en su obra.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s af\u00edn a la de los poetas ingleses que a la de los autores en prosa. No se la puede relacionar con ning\u00fan autor en prosa ingl\u00e9s. La revoluci\u00f3n que Katherine Mansfield introdujo en el arte del relato corto en Inglaterra fue tontamente personal. Son muchos los autores que han intentado continuar su trabajo; ninguno ha alcanzado un resultado medianamente comparable. Su secreto desapareci\u00f3 con ella. Y los numerosos cr\u00edticos que han intentado definir las cualidades de su trabajo y lo que lo hace imposible de imitar\u00a0 se han visto obligados a renunciar a su empe\u00f1o, desesperados. Es digno de consideraci\u00f3n, sin embargo, que la admiraci\u00f3n m\u00e1s incondicional por su trabajo proceda sobre todo de los autores de relato breve m\u00e1s destacados de Inglaterra: H.G Wells, John Galsworthy, Walter de la Mare, H.M. Tomlinson, Stacy Aumonier, Barry Pain, Ethel Clburn Mayne. Estos autores la aclaman con una sola voz como Hors concours, aunque, como a cualquier cr\u00edtico, les resulta muy dif\u00edcil decir en que radica su superioridad. Tal vez el hecho m\u00e1s destacado es que sus obras han alcanzado un \u00e9xito popular poco com\u00fan. Seguramente por tratarse de un arte de \u00edndole extra\u00f1amente instintivo,\u00a0 muchas personas sencillas leen y adoran sus relatos, y reconocen en sus personajes una realidad viva muy poco frecuente en la literatura. Y es posible que la cr\u00edtica m\u00e1s sencilla sea la m\u00e1s verdadera, y que el juicio m\u00e1s adecuado sobre su escritura sea la del impresor que ya he citado: &lt;&lt;Pero 1si estos ni\u00f1os son reales&gt;&gt;!<\/p>\n<p>A quien, como yo, la conoci\u00f3 \u00edntimamente, y (en cierto sentido) trabaj\u00f3 con ella durante la mayor parte de su carrera de escritora; a quien copi\u00f3 y puntu\u00f3 y critico sus relatos mientras los estaba escribiendo, le resulta imposible silenciar un aspecto de su naturaleza que, en mi opini\u00f3n, fue clave para comprender una cualidad muy particular de su trabajo: solo se me ocurre describir esta extra\u00f1a cualidad como una clase de pureza. Es como si el espejo a trav\u00e9s del que contemplaba la vida hubiera sido di\u00e1fano como el cristal. Y esta cualidad de su trabajo se correspondi\u00f3 con una cualidad de su vida. Katherine Mansfield fue natural y espont\u00e1nea como ninguna otra persona que yo haya conocido. Parec\u00eda adaptarse a la vida como una flor se adapta a la tierra y al sol. Sufr\u00eda intensamente y gozaba enormemente; pero su sufrimiento y su gozo no eran nunca parciales, llenaban todo su ser. Fue completamente generosa, completamente valiente, cuando se entregaba a la vida, al amor, a aquel esp\u00edritu de la verdad al que serv\u00eda, lo hac\u00eda con la grandeza propia de una reina.\u00a0 Amaba la vida- con toda su belleza y su dolor-; aceptaba la vida es su totalidad\u00a0 y ten\u00eda derecho a aceptarla porque hab\u00eda soportado todo el sufrimiento con el que la vida es capaz de castigar a una sola persona.<\/p>\n<p>He redactado este breve esbozo biogr\u00e1fico para informar a las numerosas personas que me han preguntado sobre los detalles de la vida de Katherine Mansfield. Lo incluyo aqu\u00ed como tel\u00f3n\u00a0 de fondo de Diario y de los dos vol\u00famenes de cartas que estamos preparando para su edici\u00f3n. En cuanto al Diario, el texto exige tambi\u00e9n unas pocas palabras introductorias. En varios momentos de su vida Catherine Mansfield consider\u00f3 escribir para su publicaci\u00f3n &lt;&lt;una especie de libros de notas detallado&gt;&gt; (v\u00e9ase la entrada del 22 de enero de 1916). Sus manuscritos demuestran que la aurora intent\u00f3 en tres ocasiones poner en pr\u00e1ctica\u00a0\u00a0 su proyecto, y en una incluso llego a pedirme que buscara un editor que lo publicara. Las notas para ese &lt;&lt;libro de notas&gt;&gt; proceder\u00edan de entradas en su diario. En unos pocos casos, en mayo de 1919, por ejemplo, la entrada original del Diario y la nota constan en el texto, una junto a otra.<\/p>\n<p>El resto del material que compone el Diario es diverso: notas breves (y a veces dif\u00edciles) para relatos, fragmentos de diarios cartas no enviadas y confesiones dispersas por sus manuscritos. En estos casos he a\u00f1adido una explicaci\u00f3n m\u00ednima para hacer los comprensibles.<\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de una \u00fanica entrada, el Diario empieza en 1914. &lt;&lt;Los enormes\u00a0 y quejosos diarios&gt;&gt; a los que se refiere Katherine Mansfield (14 de febrero de 1916) se destruyeron todos los Mansfield era implacable con su pasado, y no me cabe duda de que ha sobrevivido es casi totalmente lo que, por la raz\u00f3n que fuera, ella quiso que sobreviviera.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>JOHN MIDDLETON MURRY<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esposo, editor, co-autor de K.M.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0. &#8211; PREFACIO A SUS DIARIOS \u00a0&#8211; \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Katherine Mansfield (Katherine Middleton Murry, de soltera Kathleen Beauchamp) naci\u00f3 en Wellington, Nueva Zelanda, el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3019"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3024,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019\/revisions\/3024"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}