{"id":3036,"date":"2011-08-23T10:37:09","date_gmt":"2011-08-23T13:37:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3036"},"modified":"2011-08-23T22:38:05","modified_gmt":"2011-08-24T01:38:05","slug":"un-ano-sin-fog-2%c2%ba-p","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3036","title":{"rendered":"VERA FOGWILL:  Un a\u00f1o sin FOG&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>.<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/fogwill-10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-3039\" title=\"fogwill-10\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/fogwill-10.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"428\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/fogwill-10.jpg 640w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/fogwill-10-188x125.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/fogwill-10-494x330.jpg 494w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/libros\/index-2011-08-23.html\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/logo-libros_ch.gif\" alt=\"libros\" \/><\/a>Domingo, 21 de agosto de 2011<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<h2>Help a \u00e9l<\/h2>\n<p>Hace exactamente un a\u00f1o, mor\u00eda Fogwill. As\u00ed como hab\u00eda escrito algunos de los mejores cuentos argentinos de las \u00faltimas d\u00e9cadas, una novela emblem\u00e1tica sobre Malvinas (Los pichiciegos) y un pu\u00f1ado de novelas en las que diseccionaba con ojo sociol\u00f3gico el devenir de la sociedad argentina en democracia, \u00e9l mismo se hab\u00eda ocupado de mitificar su vida: c\u00e1rcel por estafa, fortunas dilapidadas, doble vida publicitaria y mucha coca\u00edna. Durante estos doce meses, su hija Vera, que ya lo despidi\u00f3 en un texto memorable en este suplemento, se encarg\u00f3 de lidiar con su legado: sus papeles p\u00f3stumos, su ca\u00f3tico departamento y su fantasma. Concluida la tarea, este es el texto con el que da por terminado el duelo.<\/p>\n<div>\n<div><a title=\"Abrir nota en una ventana nueva\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/libros\/10-4383-2011-08-23.html\" target=\"_blank\"><\/a><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"xmail\">\n<form id=\"form_mail\" action=\"\/usuarios\/enviar.php\" enctype=\"application\/x-www-form-urlencoded\" method=\"post\">&#8211;<\/form>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" alt=\"\" \/>\u00a0Por\u00a0Vera Fogwill<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<p>Todo este a\u00f1o de mi vida se definir\u00eda desde afuera como el a\u00f1o de duelo. La palabra duelo tiene su origen en el lat\u00edn duellum y significa \u201cguerra\u201d. Por lo tanto, permite hacer referencia a la pelea o al enfrentamiento entre dos personas o dos grupos. El duelo psicol\u00f3gico, por otra parte, seg\u00fan los diccionarios, es un proceso que tiene lugar tras una p\u00e9rdida irreparable. El duelo es una reacci\u00f3n natural y necesaria ante la p\u00e9rdida de un ser querido (la muerte de un familiar, un amigo, una mascota, etc.) o de un evento o condici\u00f3n (un divorcio, un despido laboral). En mi caso podr\u00eda acercarse m\u00e1s al otro duelo, aquel que se disputa entre dos personas, y agregar\u00eda mundos y, agregar\u00eda, entre dos universos: el de ac\u00e1 y el de all\u00e1. El de \u201cvivir afuera\u201d o \u201cadentro\u201d. Yo siempre viv\u00ed adentro. Silvina Ocampo dijo: \u201cNo soy sociable, soy \u00edntima\u201d. En esa frase me veo reflejada. Quiz\u00e1s mi padre lo percibi\u00f3 m\u00e1s que nadie antes y despu\u00e9s del combate, la guerra, el duellum. En la dedicatoria de su libro Vivir afuera me escribi\u00f3: \u201cA mi hijita que vive demasiado adentro porque sabe que tal vez afuera es peor, el viejo\u201d. La tragedia empieza antes de la tragedia y la guerra, entonces, comienza antes que se disparen las primeras armas. Me promet\u00ed que el 21 de agosto voy asesinar a mi padre y as\u00ed lo har\u00e9. Quiz\u00e1 sea la \u00fanica forma de retomar mi propia vida. Aquella que yo hab\u00eda elegido para m\u00ed y no la que el destino me entreg\u00f3 como alternativa. Mi padre hoy es esa persona que me va guiando y que dir\u00edan los yorubas tom\u00f3 posesi\u00f3n de m\u00ed y, por ende, me ha dejado obsesiva. Pero no hay enfermedad mientras el enfermo la padece con conciencia y sabidur\u00eda. Si hubiera estado, aparentemente vivo, o aparentemente muerto, no me hubiera costado tanto.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 a su casa reci\u00e9n al mes. Antes no quise. Abr\u00ed intentando no electrocutarme con la llave de luz de al lado de la puerta, que siempre hab\u00eda estado en corto. Las moscas zumbaban y volaban de un lado al otro. Giro mi cabeza y veo los restos de su \u00faltima cena. El plato de fideos con tuco al ajo sin lavar junto a las cacerolas hab\u00edan invitado a cientos de insectos voladores, a los cuales, por una vez en mi vida, no les tuve miedo. El terror que me invad\u00eda era tan grande que nada ya pod\u00eda darme p\u00e1nico. A lavar los platos \u2013me dije\u2013. Era lo primero que supe que deb\u00eda hacer, como si pudiera lavarme las manos de paso en ese hecho \u2013y ojal\u00e1 lo pueda hacer de una vez y de tantas cosas a la vez.<\/p>\n<div>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/fotos\/libros\/20110821\/notas_i\/sld25.jpg\" alt=\"\" \/>Dos de las muchas colecciones que Vera Fogwill encontr\u00f3 en la casa de su padre: los boarding pass y encendedores.<\/div>\n<\/div>\n<p>Las hijas mujeres limpiamos los restos de todo, repartimos las cosas, tiramos los calzoncillos y forros sin usar y donamos lo que queda. Menos los zapatos, si somos jud\u00edas, por si el muerto sigue caminando, como dice la tradici\u00f3n. \u00bfPero si somos solo boludas?&#8230; \u00bfQu\u00e9 hacemos?&#8230; Todo. Todo lo que hay que hacer, m\u00e1s lo que har\u00edan los otros, de los otros, por las dudas y tambi\u00e9n cualquier idiotez que se te cruce en ese segundo. Porque las boludas no podemos esperar y pensamos todo al mismo tiempo. \u00bfY si adem\u00e1s de boluda sos m\u00e9dium?&#8230; \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9s?&#8230; Y, te convert\u00eds en una boluda tama\u00f1o mayor, que adem\u00e1s est\u00e1 psic\u00f3tica. \u00bfPero si en el fondo sos indispensable? \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9s?&#8230; Hac\u00e9s todo lo que les corresponde a todos los dem\u00e1s. \u00bfY si en el fondo hay un ser humano? Te vas dando cuenta en el duellum cuando la situaci\u00f3n es tan miserablemente triste y desencantadora que entend\u00e9s que ten\u00e9s una raza. Termin\u00e9 de lavar los platos sin pensar en todo eso. Abr\u00ed los ventanales y los insectos huyeron de m\u00ed. \u00bfY ahora? \u2013me pregunt\u00e9. Pens\u00e9 en la revoluci\u00f3n rusa, en estudiar la estrategia y el territorio, en la causa y en el efecto. Me doy vuelta y veo el campo de acci\u00f3n. Todo estaba ah\u00ed tal cual lo dej\u00f3 en su \u00faltima visita. No pod\u00eda darme cuenta si fue antes o despu\u00e9s de fallecer. Me llama una carta. Me acerco, es de la empleada y est\u00e1 sobre la mesa. Dice: \u201cSe\u00f1or vine pero no lo vi\u201d. Esa nota la firma mi hermano, el que me sigue, con solo un \u201crecibido\u201d y la fecha. Quiz\u00e1 \u201c\u00e9l\u201d pensaba que \u201c\u00e9l\u201d era un fax. Pienso que debe haber sido cuando trajo sus pertenencias del hospital. Nadie m\u00e1s entr\u00f3. Yo levanto el tel\u00e9fono y la llamo: \u2013Se muri\u00f3. Dominga ya lo sab\u00eda por su otra patrona que lo ley\u00f3 en el diario. Silencio. Tristeza. Le pregunto cu\u00e1nto le deb\u00eda. Sab\u00eda que mi padre dejaba grandes deudas y que esa ser\u00eda peque\u00f1a. Venga ma\u00f1ana \u2013le digo\u2013. Ahora s\u00ed miro todo. Pero s\u00f3lo veo botellas de agua. Ese d\u00eda iba s\u00f3lo por unas horas al mediod\u00eda pero termin\u00e9 sin poder irme hasta la ma\u00f1ana siguiente. Habr\u00e9 tirado siete bolsas de consorcio de botellas de agua abiertas pero sin terminar. Dengue. Primero pens\u00e9 en tirar el agua y guardar la botella. Despu\u00e9s de unas horas de hacer este acto tan in\u00fatil \u2013como otros tantos que suelo hacer\u2013 me dije: \u00bfPara qu\u00e9 voy a guardar la botella? Pens\u00e9 en hacer un castillo ecol\u00f3gico de botellitas en la plaza para los chicos. Una vez hab\u00eda visto en Cabo Polonio una casa as\u00ed pero de botellas de vidrio. Luego pens\u00e9 que era absurdo y as\u00ed tir\u00e9 siete bolsas de consorcio de botellas con agua sin importarme m\u00e1s el dengue. Tambi\u00e9n muchos frascos de vidrio de yogur y de miel y bolsas. Fogwill coleccionaba botellas, bolsas de pl\u00e1stico de los supermercados chinos y frascos. Eso era la parte ecol\u00f3gica. Todo lo reciclaba. No compraba un frasco para cereales, pon\u00eda los cereales dentro del frasco vac\u00edo de la miel. Y no tiraba nada. Fogwill coleccionaba motores de barco, discos r\u00edgidos, monedas, tickets de avi\u00f3n, boletos de metro europeos, tuercas, herramientas de todo tipo, cables de computadora, adaptadores, enchufes y llaves de todos los tama\u00f1os. Llaves que no abr\u00edan nada. Y s\u00f3lo encontr\u00e9 puertas sin cerrar. Es que jam\u00e1s cerraba la puerta de su casa, viv\u00eda con la puerta abierta. No era exhibicionismo era s\u00f3lo el control de la vida de los otros que miraba pasar. No usaba perchas. La ropa colgaba por un sistema de sogas de barco, especialmente instaladas, en la baranda de las escaleras; o colgaban a trav\u00e9s de un dise\u00f1o exclusivo de lentes de agua, uno a otro anudados, armando una cadena de enganche para sus trajes, tapados y pilotos que nunca colgaba dentro de un placard y que planchaba coloc\u00e1ndolos un rato dentro de la heladera. Cientos de cables de sus computadoras viejas creaban unos colgantes para los helechos que se estaban muriendo de un mes sin agua. A regarlos a partir de ahora y tres veces por semana \u2013me orden\u00e9\u2013. Para regarlos ten\u00eda que subir unas escaleras y poner un balde debajo porque perd\u00edan agua y arruinaban a\u00fan m\u00e1s el piso. Fogwill tambi\u00e9n se rob\u00f3 un cintur\u00f3n de seguridad de un avi\u00f3n y lo coloc\u00f3 en una viga para atar una planta que colgaba. Me llev\u00f3 casi dos meses desanudar todos los sistemas de enganches de cables, sogas y cinturones. Pero esa noche solo me ocup\u00e9 de sacar las m\u00e1scaras de ox\u00edgeno, las sondas de pierna ambulatorias, los puff de los inhaladores que habitaban todas las partes y los remedios, por si mis hermanos menores quer\u00edan ir, para evitarles el escenario. Pero cuando tuve un container prefer\u00ed guardar todo e inventariarlo. El inventario de medicamentos que hice tiene diez p\u00e1ginas. Un poco m\u00e1s tiene el inventario de cables. \u00bfC\u00f3mo explicar que me dej\u00f3 tantas curitas?&#8230; Vaya ser que me lastimara. O tantos puff que coleccionaba en frascos. O respiradores. \u00bfPensaba que me quedar\u00eda sin aire ya?&#8230; \u00bfLo sab\u00eda?&#8230; \u00bfC\u00f3mo conciliaba la medicina homeop\u00e1tica y la alternativa con las sobredosis que se pegaba de combivent, butral salbutamol, atrvent HFA y Salbutral. El kilombo Fogwill y su orden es casi indescriptible. De cada libro se me ca\u00eda una pasta diferente, un pucho roto semifumado y un forro. A los puchos los part\u00eda en la mitad y luego los pinchaba con un alfiler para que la nicotina y el alquitr\u00e1n se esfumaran antes de llegar a su boca. Consejos de los cantantes de \u00f3pera. Nunca pens\u00f3 en mejor dejarlos. O de un libro se resbalaba una moneda, un ticket, una nota y un f\u00e1ctil. Tambi\u00e9n de uno, se me cayeron sus u\u00f1as, se devela que mientras lo le\u00eda, se las hab\u00eda cortado. Estar\u00eda aburrido. Pero los dientes estaban en otra parte.<\/p>\n<p>Esa noche, tom\u00e9 la decisi\u00f3n de ir a visitarlo d\u00eda tras d\u00eda. Entrar, sentarme en su butaca de madera y mimbre a mirar, a leer, a pensar, a encontrar, a tirar, a guardar. Los primeros meses me qued\u00e9 simplemente sentada sin saber c\u00f3mo empezar abrumada por su universo. En realidad estaba aplastada no sentada. Ah\u00ed se me apareci\u00f3, al poco tiempo. Era una noche de tormenta y me imagin\u00e9 que se inundaba su casa, cosa que suced\u00eda con la lluvia. Fui. Barr\u00ed la pileta que se hab\u00eda creado en la terraza y saqu\u00e9 las hojas de la canaleta apurada. Baj\u00e9 empapada las escaleras caracol y lo vi. Estaba ri\u00e9ndose en su sill\u00f3n recostado, con el dedo peque\u00f1o introducido en su boca y cantando su pipi-piiipi \u2013que era un loop, de dos negras, una blanca con puntillo y otra negra, m\u00e1s un silencio de semicorchea, que desde que hab\u00eda dejado de fumar (dec\u00eda \u00e9l) funcionaba como una palilalia que no pod\u00eda evitar y que, para peor, se le pegaba a todo el mundo. Hasta mi hijo hace ese pipi-piiipi el d\u00eda de hoy. All\u00ed estaba \u00e9l, tirado, contento, regocij\u00e1ndose en que su hija finalmente estaba ah\u00ed, orden\u00e1ndole todo, como cuando era una nena. Ten\u00eda ocho a\u00f1os y llegaba a su casa el s\u00e1bado a la ma\u00f1ana y me dirig\u00eda a limpiar la cocina de toda su semana: los platos y los restos de sus tertulias con amigos. Dejaba todo impecable y a eso de las cuatro de la tarde lo despertaba para una reuni\u00f3n importante a la que \u00e9l finalmente no asist\u00eda y segu\u00eda durmiendo hasta las seis o siete. Antes de despertarse siempre gritaba como un moribundo \u201caguaaa\u201d. Y ah\u00ed estaba \u00e9l, sonriendo. Help a \u00e9l. Eran las nueve de la noche. Y no tuve miedo. M\u00e1s bien me confirm\u00f3 lo que intu\u00eda. Era mi gu\u00eda. El y yo hab\u00edamos tenido experiencias medi\u00famnicas juntos. Veinte a\u00f1os atr\u00e1s ambos vimos a mi abuela la misma noche vestida igual pero treinta a\u00f1os m\u00e1s joven de cuando se fue. Sin embargo, yo se lo confes\u00e9 tiempo despu\u00e9s, para explicarle claramente que su hija desvariaba y \u00e9l me dijo que no, que \u00e9l la vio vestida igual, de la misma manera, esa misma noche, confirm\u00e1ndome que desvari\u00e1bamos los dos. Silencios. Es una habilidad que no practico. Llega. No la ejecuto. Me obliga. Y ciertos libros de ejercicios espirituales que ambos estudiamos en silencio me lo comprueban. Libros que aconsejan golpearse con cinturones de noche hasta sangrar para resistirse a las visiones. Pero estoy segura de que ninguno tuvo que practicarlos. Las torturas nos llegaron de la vida solas sin tener que hacer ning\u00fan esfuerzo y sangraron solas tambi\u00e9n y ya ni duelen pero tampoco cicatrizan. Ese poder Fogwill lo us\u00f3 para combatir su adicci\u00f3n a la coca\u00edna. Como hizo la carrera de medicina, aunque jam\u00e1s ejerci\u00f3 de m\u00e9dico m\u00e1s que suyo, fue dej\u00e1ndola. Durante diez a\u00f1os fue graduando paulatinamente la dosis hasta llegar a estar limpio. Deb\u00eda tomar algo como para evitar la agresividad y violencia que lo pose\u00edan sin motivos m\u00e1s que un ruido o una pregunta tonta de otro. Sus \u00faltimos diez a\u00f1os era un santo y hasta naturista. Ni rasgos de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, durante casi un a\u00f1o \u00e9l me dir\u00eda qu\u00e9 hacer, c\u00f3mo y d\u00f3nde. Al muerto le llegaban mes a mes sus tarjetas, llegaban las cuentas de banco, los cr\u00e9ditos pedidos meses antes de irse. Varias cuentas de banco para ceros centavos. Y ah\u00ed estaba la pose\u00edda, sentada con su abogado o visitando bancos y a los encargados de cuentas, cerr\u00e1ndolas y enter\u00e1ndome de sus movimientos, del dinero que pidi\u00f3 solo meses antes de irse para comprarse una digna computadora nueva. Pero eso no es nada. Los hackers para desentra\u00f1ar sus diferentes contrase\u00f1as de banco, de mail, de web, de computadora para la privacidad de sus trabajos. Los detectives que me iban dando las claves. Y as\u00ed. Un d\u00eda \u2013el primero y \u00faltimo\u2013 que entr\u00e9 en una de sus cuentas de mail encuentro una carpeta que dec\u00eda locos. Decido empezar por ah\u00ed, ni lo dudo, es un mensaje. Abro el primer mail de la carpeta. Una joven de nombre desconocido para m\u00ed le escrib\u00eda: \u201c\u00bfY Fogwill?&#8230; \u00bfQui\u00e9n va limpiar y ordenar tu casa cuando te mueras?\u201d Parec\u00eda un chiste de mal gusto suyo. Faltaba su risita. Desist\u00ed. Yo no voy a leer sus mails para informar a la familia de tal o cual cosa, no voy a encontrar lo que falta, no voy a esclarecer las dudas. Si, digo la familia y no me involucro. Es que es la familia y yo. Yo no formo parte de ninguna otra familia m\u00e1s de la que eleg\u00ed. Tengo hermanos que amo. Pero es mi pap\u00e1 y el de ellos. Todos hemos sido hijos \u00fanicos. Nada me ha unido a mi hermano pianista, ni a mi otro hermano que vive afuera, cerca, pero afuera. O a los otros, tan chicos que directamente tuvieron otro padre, otra persona, tan distinta a la que era. Un padre con treinta a\u00f1os de padre y errores para mejorar. Un padre mejor. Y todos vivenciamos su muerte de manera distinta. As\u00ed llam\u00e9 a una amiga historiadora que admiro mucho y le propuse que haga el archivo. Los mails que los lea ella \u2013me dije. Cuando Vero entr\u00f3, ya ten\u00eda todo delimitado: \u201cAh\u00ed est\u00e1n las fotos, los contratos, ah\u00ed sus trabajos de publicidad, eso es tal cosa\u201d. Yo me hab\u00eda abocado a saber qu\u00e9 hab\u00eda y d\u00f3nde y por consejos de ella no hab\u00eda movido absolutamente nada. El cat\u00e1logo de c\u00f3mo dej\u00f3 todo, d\u00f3nde y por qu\u00e9. Esa imperiosa necesidad que tienen los archivistas de meterse en la mente del otro a trav\u00e9s de c\u00f3mo hac\u00edan sus cosas y c\u00f3mo ubicaban las cosas. Vero abri\u00f3 sus cuadernos y yo tambi\u00e9n los hab\u00eda abierto. Pero dice: \u201cTodos sin terminar. Escrib\u00eda la mitad y empezaba otro\u201d. A m\u00ed me dejaba sin cuidado, a ella no. Tambi\u00e9n me habl\u00f3 de la repetici\u00f3n. Para m\u00ed era natural, debo ser parecida. Una foto impresa veinte veces y puesta en veinte lugares diferentes, se\u00f1ales. El problema ser\u00eda con sus in\u00e9ditos que est\u00e1n guardados aproximadamente diez veces con el mismo nombre y treinta veces por cambio, lo que implicaba leer cada versi\u00f3n, adivinar la fecha (porque en su computadora ten\u00eda desconfigurada la hora, el d\u00eda y el a\u00f1o) y adivinar cu\u00e1l fue primero, si quit\u00f3 el segundo final o decidi\u00f3 agregarlo o al corregir en realidad lo quit\u00f3, o decidi\u00f3 seguir poniendo y esas cien p\u00e1ginas leerlas m\u00e1s o menos mil veces para desentra\u00f1ar alguna verdad que solo \u00e9l tiene y darse cuenta que s\u00f3lo lo guard\u00f3 repetido por las dudas y que no hab\u00eda ning\u00fan cambio. Supe que Ver\u00f3nica ya estaba en el universo Fogwill cuando lo saludaba al entrar y se desped\u00eda de \u00e9l al salir o cuando le preguntaba: \u201cQuique: \u00bfd\u00f3nde dejaste tu partida de nacimiento?&#8230;\u201d Y segundos m\u00e1s tarde se dirig\u00eda a alg\u00fan caj\u00f3n, agarraba una carpeta espec\u00edfica y aparec\u00eda lo que ella buscaba en vano durante semanas sin preguntarle o pedirle permiso. Cuando ya est\u00e1bamos vaciando su casa yo sent\u00ed que se hab\u00eda ido con su cama. Pero Vero me dijo que no, que andaba todav\u00eda por ah\u00ed. No s\u00e9 a\u00fan a cu\u00e1l objeto est\u00e1 aferrado. Pero Ver\u00f3nica parece tenerlo claro. Y \u00e9l parece estar demasiado contento con Ver\u00f3nica. Y no se fue. Sigue. Va guiando. Eleg\u00ed al azar por Internet una baulera judicial para guardar temporalmente su biblioteca y algunos de sus objetos de colecci\u00f3n mientras se defina la situaci\u00f3n de la fundaci\u00f3n. Lleno el formulario en Internet para solicitar un presupuesto. Minuto despu\u00e9s me llama el due\u00f1o conmovido. Era un amigo suyo, nadaban en el club y hablaban de autos y relojes. Me hace un precio. Demasiadas coincidencias. Hasta de lo que me quise escapar termin\u00e9 teniendo que hacer. No hubo caso. Nadie pudo nada. Nadie de la familia tiene un rato para dedicarle a esto. Son todos importantes y hacen cosas muy importantes. Antes de que mi pap\u00e1 parta yo me estaba dando el alta en terapia. En mi caso, el alta siempre se lo da el paciente. Nunca el analista. Pero en la \u00faltima sesi\u00f3n lo internaron. Y, por supuesto, tuvo que dilatarse el alta. Luego supuestamente muri\u00f3 y tambi\u00e9n no era el momento. Un mes despu\u00e9s, yo insist\u00eda en que no pod\u00eda ingresar a su casa y ten\u00eda los tickets para irme a vivir por fin afuera con mi familia y deseaba eliminarme del listado de herederos, aunque el abogado insist\u00eda que dicho derecho era ilegal, cuando por fin mi terapeuta me avisa que mi pap\u00e1 ten\u00eda muy claro que yo me ocupar\u00eda de todo y por eso dej\u00f3 todo as\u00ed. Me fui enfurecida jurando no regresar m\u00e1s. Y no regres\u00e9 a terapia. No tuve tiempo. Ten\u00eda raz\u00f3n mi querido Luis. \u00bfCu\u00e1nto debo pagar para vivir? A\u00fan no lo s\u00e9. Y as\u00ed yo me di el lujo de leer todos sus in\u00e9ditos como si fuera una lectora m\u00e1s, como cuando aunque tuviera cinco a\u00f1os la entrega del primer libro era para m\u00ed.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se roban la l\u00e1pida del cementerio. Fue \u00e9l, estoy segura. Nunca tuvo nada que no se le rompa o se le pierda una parte, nada. Viv\u00eda en un departamento de mi hermano. Nada funcionaba sin \u00e9l. El calef\u00f3n lo prend\u00eda con un golpe con una pinza muy pesada para m\u00ed. Todo desarmado: los aires acondicionados y las estufas sin carcasa, la computadora sin funcionarle las teclas con un teclado anexo y unos cables especiales para que el visor y el teclado pudieran estar muy lejos. \u00bfC\u00f3mo escrib\u00eda un escritor as\u00ed?&#8230; No era dejadez, era desinter\u00e9s. Siempre fue as\u00ed. O inter\u00e9s por los circuitos. Una vez no me andaba una computadora, estaba \u00e9l y me la arregl\u00f3, la desarm\u00f3 toda. Fen\u00f3meno. Pero&#8230; \u00a1pap\u00e1! \u00a1ahora armala! No, si anda, \u00bfpara qu\u00e9 la voy a armar?. \u00bfPor qu\u00e9 perdi\u00f3 barcos, colecciones de autos antiguos, casas, bibliotecas enteras, muebles, obras de arte y ninguna carta de un amigo?&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n mis cuentos de cuando ni siquiera sab\u00eda escribir y s\u00f3lo los dibujaba porque eran orales y no est\u00e1 el departamento que ten\u00eda que heredar, que nos dej\u00f3 mi abuelo a mi hermano mayor y a m\u00ed?&#8230; Porque \u00e9l encontraba valor, mucho m\u00e1s valor a todo eso y yo desgraciadamente tambi\u00e9n. Por eso no tengo nada. Partes del todo, su t\u00edtulo nos describe perfectamente. Partes del todo. Y as\u00ed, todo este a\u00f1o fueron engranando las partes para que llegue a ser nada. Nada para m\u00ed. Mucho para todos.<\/p>\n<p>Sent\u00ed desde el momento que entr\u00e9 que le deb\u00eda algo. Su vida fue la literatura, el pensamiento, la evoluci\u00f3n y yo como hija ten\u00eda ese deber moral de dejar su vida en el patrimonio de la literatura universal. \u00bfC\u00f3mo har\u00eda esto?&#8230; Haciendo todo para que su obra est\u00e9 al alcance de todos y su vida, que es una obra, tambi\u00e9n suya. M\u00e1s de cuatrocientas cartas con escritores como Osvaldo Lamborghini, Juan Jos\u00e9 Saer, H\u00e9ctor Viel Temperley&#8230; Verdades, profundidades, libros sin editar, novelas, cuentos, ensayos, poemas, chistes y adivinanzas u or\u00e1culos de bazooka sin imprimirse a\u00fan. Sus chistes. Los que nos hizo comer \u00e9l. O se va de una vez o debo asesinarlo, no hay salida. S\u00f3lo quiero que sus libros tomen posesi\u00f3n y se instalen en las mentes de miles de otros, ya no m\u00edas. Mi responsabilidad si la ten\u00eda ya supongo que la cumpl\u00ed. Hasta me ocup\u00e9 de restaurarle la casa que mi pap\u00e1 no pudo evitar destrozar a mi pobre hermano, a quien adem\u00e1s le cay\u00f3 un embargo de cinco cifras por ser su garante alguna vez. Igual nosotros somos como \u00e9l, eso significa que sabemos, en el fondo, que nada de eso es importante. Pero en el equilibrio de las cosas uno pone la guita y el otro pone el cuerpo. Los dem\u00e1s no existen. Y el costo mental es igualmente dif\u00edcil para ambos. Pero pienso que mi tiempo no me lo devuelve nadie. El dinero ya est\u00e1 regresando con sus derechos. Pero el tiempo es un tiempo perdido y qui\u00e9n sabe ganado. \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s importante que elaborar la muerte? Nada, se est\u00e1 entendiendo la vida. Ahora yo voy a descansar en paz. Y creo que mi padre tambi\u00e9n.<\/p>\n<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. Domingo, 21 de agosto de 2011 Help a \u00e9l Hace exactamente un a\u00f1o, mor\u00eda Fogwill. 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