{"id":3125,"date":"2011-09-10T16:14:58","date_gmt":"2011-09-10T19:14:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3125"},"modified":"2011-09-10T16:14:58","modified_gmt":"2011-09-10T19:14:58","slug":"nicolas-foppiani","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3125","title":{"rendered":"NICOL\u00c1S FOPPIANI"},"content":{"rendered":"<p>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/trici.bitacoras.com\/fotosjulio\/aus-horno.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><span style=\"color: #800080;\">Cenizas<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #800080;\">&#8211;<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #800080;\">\u00a0<\/span><\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era media ma\u00f1ana de un sofocante mi\u00e9rcoles de febrero cuando el viejo Ford gris enfil\u00f3 hacia la entrada vehicular del cementerio, deteni\u00e9ndose ante el control de ingreso.<\/p>\n<p>El polic\u00eda apostado en la garita se acerc\u00f3 a la ventanilla. Antes de que llegase a preguntar nada, le fue exhibida la pesada placa de bronce que\u00a0 informaba que ese era un Falcon asignado a un juez de la Naci\u00f3n. Sin mediar palabra, levant\u00f3 la barrera, franque\u00e1ndonos la entrada.<\/p>\n<p>Nos internamos por una calle interna rodeada de tumbas para los muertos sin obra social. De algunas cruces de madera blanca colgaban rosarios, en otras hab\u00eda pegadas estampitas del Gauchito Gil.<\/p>\n<p>Al final del camino dejamos el Falcon a la sombra del \u00fanico \u00e1rbol que encontramos. Ya desprotegidos del aire acondicionado del auto \u2013una rareza reservada a la versi\u00f3n de lujo\u2013 el calor del verano nos recibi\u00f3 con una brisa dulzona y pegajosa. Un perro recostado junto a un tapial nos lanz\u00f3 un par de ladridos de compromiso, sin siquiera levantarse.<\/p>\n<p>El crematorio era una construcci\u00f3n regular de paredes de ladrillo sin revocar, un poco menos l\u00fagubre de lo esperado. El ingreso conduc\u00eda a una sala donde se apilaban varios ata\u00fades de distintos tama\u00f1os esperando su turno. En el rinc\u00f3n opuesto hab\u00eda, arrumbadas, unas bolsas con una fecha y un nombre escritos con tinta indeleble. La fecha parec\u00eda corresponder a la reciente incineraci\u00f3n, el nombre, a su contenido.<\/p>\n<p>Al final de la sala, una pesada puerta de hierro ocultaba el lugar donde todo suced\u00eda. Con sus ladrillos refractarios gruesos como adoquines y el techo abovedado, el gigantesco horno me record\u00f3 al de una panader\u00eda.<\/p>\n<p>Llev\u00e1bamos una carretilla con varias cajas llenas de remedios adulterados para incinerar. La causa judicial se hab\u00eda cerrado hac\u00eda a\u00f1os, pero los cientos de frascos y blisters de pastillas hab\u00edan quedado olvidados por la burocracia en un dep\u00f3sito de la polic\u00eda, que las devolvi\u00f3 al juzgado porque las botellas se reventaban y perd\u00edan, \u201cponiendo en peligro la seguridad de la dependencia\u201d. Desped\u00edan un olor insoportable.<\/p>\n<p>Una vez informado acerca del motivo de nuestra inusual presencia, el encargado del horno llen\u00f3 un par de grandes bandejas met\u00e1licas con los medicamentos. Con un largo atizador las empuj\u00f3 hasta el medio del horno, tranc\u00f3 la puerta, y con una palanca encendi\u00f3 los quemadores como si pusiera en marcha una locomotora infernal.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una peque\u00f1a claraboya pudimos ver como los chorros de fuego azotaban las cajas de pastillas y los frascos de jarabe. Cart\u00f3n y pl\u00e1stico se achicharraron casi instant\u00e1neamente mientras las botellas de vidrio opon\u00edan una in\u00fatil resistencia.<\/p>\n<p>El municipal explic\u00f3 que las bandejas de acero inoxidable serv\u00edan para recoger all\u00ed todas las cenizas, que luego se entregaban a los parientes del cremado, y que el horno era tan fuerte que en una hora reduc\u00eda cualquier cuerpo a nada, incluidos huesos y dientes, con ata\u00fad y todo. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 har\u00edan con los crucifijos y molduras de bronce que adornaban los cajones, sin atreverme a trasladarle mi duda al anfitri\u00f3n. Dijo tambi\u00e9n que a veces quedaban pr\u00f3tesis e implantes de titanio sin quemar. Tampoco me atrev\u00ed a preguntarle qu\u00e9 hac\u00edan con ellos.<\/p>\n<p>Mientras cavilaba estas dudas, empez\u00f3 a sentirse el sordo estallido de algunas botellas dentro del horno, quiz\u00e1s de las m\u00e1s peque\u00f1as. Nos miramos con el secretario del juzgado y reconocimos un atisbo de alarma en nuestras caras. El municipal fumaba sin mosquearse, acodado en la palanca de mando. Nadie dijo nada.<\/p>\n<p>Al cabo de unos segundos que parecieron eternos, los qu\u00edmicos de los remedios vencidos empezaron a reaccionar en cadena al ataque de las llamas. Las explosiones se suced\u00edan con creciente virulencia, como petardos acerc\u00e1ndose al cambio de a\u00f1o. Not\u00e9 que la transpiraci\u00f3n comenzaba a empapar mi camisa.<\/p>\n<p>Hasta el municipal se sobresalt\u00f3 cuando un estruendo hizo vibrar las ventanas. Un poco tarde ya, nos pregunt\u00f3 si hab\u00eda alg\u00fan l\u00edquido inflamable entre la mercader\u00eda. Por supuesto que no ten\u00edamos la menor idea. Lo \u00fanico que nos interesaba, a la polic\u00eda, al juez, y a nosotros, era sacarnos de encima esa porquer\u00eda lo antes posible.<\/p>\n<p>En un instant\u00e1neo acuerdo t\u00e1cito decidimos salir del crematorio ante el temor de que la puerta nos reventase encima. Una vez afuera, alcanzamos a ver que el perro que antes descansaba junto al tapial se alejaba a la carrera, con la cola entre las piernas. Me dieron ganas de seguirlo.<\/p>\n<p>El municipal puteaba. Nos puteaba. A la luz del d\u00eda me pareci\u00f3 que era bastante parecido al cantante de Los Palmeras. No se lo mencion\u00e9.<\/p>\n<p>La tormenta de bombazos dur\u00f3 varios minutos que parecieron horas, pero finalmente amain\u00f3 hasta silenciarse por completo. Dejamos que el municipal ingresara primero a ver c\u00f3mo estaba todo. Al parecer el horno hab\u00eda resistido.<\/p>\n<p>Pudimos constatar por la claraboya que de los remedios secuestrados s\u00f3lo quedaba una masa amorfa y negra pegada al fondo de las bandejas, de la que emerg\u00edan algunas burbujas de lava pl\u00e1stica a\u00fan candente.<\/p>\n<p>El municipal oper\u00f3 en sentido inverso las palancas. Antes de abrir la puerta, accion\u00f3 un extractor que ventil\u00f3 el horno y enfri\u00f3 bastante la indefinible cosa que qued\u00f3 donde antes hab\u00edan estado los medicamentos.<\/p>\n<p>Con un par de golpes de atizador despeg\u00f3 los restos, y con una pala los meti\u00f3 en una bolsa que nos ofreci\u00f3, y que el secretario gentilmente rechaz\u00f3, autoriz\u00e1ndolo a tirarla a la basura.<\/p>\n<p>De la destrucci\u00f3n total de los efectos secuestrados se dej\u00f3 constancia en un acta, que firmaron el municipal y yo, como testigos de rigor.<\/p>\n<p>Volvimos al Falcon con la satisfacci\u00f3n del deber cumplido.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0NICOL\u00c1S\u00a0 FOPPIANI<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; \u00a0 Cenizas &#8211; \u00a0 \u00a0 Era media ma\u00f1ana de un sofocante mi\u00e9rcoles de febrero cuando el viejo Ford gris enfil\u00f3 hacia la entrada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3125","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3125"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3125\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3126,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3125\/revisions\/3126"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}