{"id":3268,"date":"2011-10-06T19:31:29","date_gmt":"2011-10-06T22:31:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3268"},"modified":"2011-10-06T19:33:30","modified_gmt":"2011-10-06T22:33:30","slug":"marina-arp-paez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3268","title":{"rendered":"MARINA ARP P\u00c1EZ"},"content":{"rendered":"<p>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/asymptotia.com\/wp-images\/2010\/08\/schiele_kniende-im-orangen.jpg\" alt=\"\" width=\"549\" height=\"800\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">WORK IN PROGRESS<\/span> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>(de Watanabe Kizuki Midori)<\/p>\n<p><strong>\u201cUn hombre trabajado por el tiempo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>un hombre que ni siquiera espera la <\/strong><strong>muerte\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>las pruebas de la muerte son estad\u00edsticas<br \/>\n(y nadie hay que no corra el albur<br \/>\nde ser el primer inmortal),<br \/>\nun hombre que ha aprendido a agradecer<br \/>\nlas modestas limosnas de los d\u00edas:<br \/>\nel sue\u00f1o, la rutina, el <a href=\"http:\/\/www.poemasde.net\/alguien-jorge-luis-borges\/##\">sabor<\/a> del agua,<br \/>\nuna no sospechada etimolog\u00eda,<br \/>\nun verso latino o saj\u00f3n,<br \/>\nla memoria de una mujer que lo ha abandonado<br \/>\nhace ya tantos a\u00f1os<br \/>\nque hoy puede recordarla sin amargura,<br \/>\nun hombre que no ignora que el presente<br \/>\nya es el porvenir y el olvido,<br \/>\nun hombre que ha sido desleal<br \/>\ny con el que fueron desleales,<br \/>\npuede sentir de pronto, al cruzar la calle,<br \/>\nuna misteriosa felicidad<br \/>\nque no viene del lado de la esperanza<br \/>\nsino de una antigua inocencia,<br \/>\nde su propia ra\u00edz o de un dios <\/strong>disperso<strong>.<br \/>\n<span style=\"text-decoration: underline;\">Sabe que no debe mirarla de cerca,<br \/>\nporque hay razones m\u00e1s terribles que tigres<br \/>\nque le demostrar\u00e1n su obligaci\u00f3n<br \/>\nde ser un desdichado,<br \/>\n<\/span>pero humildemente recibe<br \/>\nesa felicidad, esa r\u00e1faga.<br \/>\nQuiz\u00e1 en la muerte para siempre seremos,<br \/>\ncuando el polvo sea polvo,<br \/>\nesa indescifrable ra\u00edz,<br \/>\nde la cual para siempre crecer\u00e1,<br \/>\necu\u00e1nime o atroz,<br \/>\nnuestro solitario cielo o infierno.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>ALGUIEN \u2013 J.L. Borges<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><strong><em>La veo pasar casi todos los d\u00edas. Nunca me anim\u00e9 a hablarle. No creo que me recuerde y si lo hace, no s\u00e9 si tenga ganas de que me entrometa en su vida. Me hubiera gustado ser su amiga. Percibo en ella algo que me conecta y que no puedo explicarme. No s\u00e9 d\u00f3nde ni con quien vive. Siempre la veo sola, caminando por el barrio, sumida en sus pensamientos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>La tarde torn\u00f3 a un gris pesado y premonitorio<\/p>\n<p>Abril se empecina en su lucha at\u00e1vica con gatos imaginarios<\/p>\n<p>La radio parlotea bajito con el verde que se cuela por las aberturas<\/p>\n<p>El mate reci\u00e9n hecho sobre la mesa<\/p>\n<p>Dios que pasa de puntillas\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ella se sumergi\u00f3 en el agua tibia tratando de perturbar lo menos posible la superficie calma y silenciosa.<\/p>\n<p>Ya abajo se sinti\u00f3 como siempre, m\u00e1s segura. Todo se amortiguaba, los sonidos, los dolores, todo era distinto en ese mundo propio.<\/p>\n<p>Cuando no aguant\u00f3 m\u00e1s sali\u00f3 y se qued\u00f3 flotando, casi inm\u00f3vil, s\u00f3lo lo necesario para que su cuerpo se mantuviera a nivel.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan en ese silencio, los ojos cerrados, meci\u00e9ndose suavemente, los pensamientos volvieron, sin compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Trat\u00f3 de recordar cu\u00e1ndo perdi\u00f3 el eje, cu\u00e1ndo la angustia empez\u00f3 a contaminar todos sus momentos como un hongo venenoso que crec\u00eda sin cesar.<\/p>\n<p>Por momentos se sent\u00eda absurda e infantil. Era muy afortunada en cuanto a los afectos presentes en su vida. Parec\u00eda rid\u00edculo sentirse as\u00ed cuando otros han perdido mucho m\u00e1s. Pero eso no curaba su dolor.<\/p>\n<p>S\u00ed hubo una serie de hechos conectados que dispararon su crisis.<\/p>\n<p>Esas horas en la guardia del hospital, sola, confundida, escuchando las charlas descarnadas de los m\u00e9dicos\u2026<\/p>\n<p>El se\u00f1or mayor que estaba a su lado, separado apenas por un biombo le record\u00f3 a su padre, que estuvo internado all\u00ed mismo un a\u00f1o atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Imaginarlo a \u00e9l all\u00ed solo, desamparado, a merced de lo que otros dispusieran, lleno de tubos, resignado. El coraz\u00f3n se le achic\u00f3 m\u00e1s. A\u00fan cuando \u00e9l se haya recuperado no pod\u00eda soportar la idea de perderlo.<\/p>\n<p>Sin filtro, as\u00ed se sent\u00eda. Sin piel que la protegiera, que recubriera su indefensi\u00f3n y no la dejara inerme y vulnerable ante las p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p>La muerte, as\u00ed simplemente.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 loco, ella era una mujer de fe, que siempre se hab\u00eda mantenido serena y fuerte ante los problemas, las crisis y conflictos. Su trabajo consist\u00eda en eso.<\/p>\n<p>Pero la muerte, no.<\/p>\n<p>Ya con Eleonora le pas\u00f3. No pod\u00eda aceptar su ausencia. Y no ten\u00eda con qui\u00e9n hablarlo. Los hijos, hombres al fin, nunca hablaban de nada, menos de su dolor. Su propia hija, nieta de Ele, se pon\u00eda triste si sacaba el tema.<\/p>\n<p>Le costaba sacarse de la cabeza esa \u00faltima noche en terapia, esperando, el fr\u00edo, el silencio\u2026 Para qu\u00e9 retenerla, por qu\u00e9 era tan ego\u00edsta\u2026<\/p>\n<p>Y ahora Guillermo, el amigo de su familia. Todos quedaron en shock. Ella lo vi\u00f3 la misma tarde del d\u00eda en que termin\u00f3 con un tiro en la cabeza. Misma sonrisa, el mismo cari\u00f1o con el que siempre la trat\u00f3. Le contaron luego sus compa\u00f1eros de trabajo que ese d\u00eda sigui\u00f3 la misma rutina, termin\u00f3 su horario, estuvo amable con todos, todo igual. Qu\u00e9 pas\u00f3 en ese lapso, qu\u00e9 sombra se lo trag\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>O qu\u00e9 lo hubiera salvado.<\/p>\n<p>Y Enrique, su mentor y gu\u00eda, a quien admiraba tanto y con quien trabaj\u00f3 tantos a\u00f1os desde que volvi\u00f3 al pa\u00eds. En pleno 2001, acosada por las deudas y un matrimonio que se derrumbaba, fue a pedirle trabajo fijo y sin previo aviso, le sali\u00f3 con una propuesta sexual a cambio de contratarla.<\/p>\n<p>As\u00ed qued\u00f3 en plena crisis, sin trabajo y sin marido.<\/p>\n<p>A pesar de su rechazo y de que las propuestas continuaron (si algo no le faltaba a Enrique era perseverancia), su relaci\u00f3n profesional continu\u00f3 intermitente, nunca supo si para probarla a ella o porque le divert\u00eda ponerla inc\u00f3moda. Mientras su trabajo lo pagara otro, la relaci\u00f3n se manten\u00eda donde siempre debi\u00f3 haber estado. \u00a0<\/p>\n<p>Hombres\u2026 otro cap\u00edtulo indescifrable. Cero absoluto.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que lo vi\u00f3, enfermo y debilitado, discutieron, por cuestiones de trabajo. Ahora no puede superar la culpa por ese \u00faltimo encuentro, por no haber sido, esta vez, m\u00e1s condescendiente. A pesar de su estado,(otra negaci\u00f3n tan propia de ella), nunca imagin\u00f3 el desenlace. Tambi\u00e9n sabe que se siente culpable porque en el fondo no le perdona haber destru\u00eddo ese ideal suyo que ella ten\u00eda en la cabeza.<\/p>\n<p>Y la pesadilla que no quiere recordar.<\/p>\n<p>La angustia. Es como un ej\u00e9rcito de pac-mans roy\u00e9ndole las entra\u00f1as. Siempre est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n<p>De-sa-so-sie-go. Siempre le gust\u00f3 esta palabra. A ella le gustan las palabras, su origen, su sonido. Como el libro de Pessoa, que nunca ley\u00f3 porque no sabe si es un mundo al que quiera asomarse.<\/p>\n<p>No encontrar lugar ni estado en el que hallar la paz.<\/p>\n<p>\u201cUna mala noche en una mala posada\u201d, as\u00ed defin\u00eda Santa Teresa de Avila a esta vida. En algunas etapas a ella le hab\u00eda parecido un exabrupto propio de la \u00e9poca. En otras no estuvo tan segura.<\/p>\n<p>Estar en el mundo pero no pertenecerle. Este sentimiento tambi\u00e9n la acompa\u00f1aba casi siempre.<\/p>\n<p>Una sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento, de distancia de aquello que la mayor\u00eda de las personas se toma tan en serio.<\/p>\n<p>Desde muy peque\u00f1a experiment\u00f3 esta falta de pertenencia a la tribu. Desde los juegos infantiles propio de las ni\u00f1as y que no soportaba, hasta la rutina familiar a la que se resignaba para no tener que dar explicaciones.<\/p>\n<p>A veces zafaba jugando con los varones que no siempre la aceptaban, o se escapaba en la bici. Y por supuesto, los libros. Su puerta de salida desde un mundo hostil y ajeno a otro infinito e imprevisible donde todo est\u00e1 por ocurrir.<\/p>\n<p>Alicia fue uno de los primeros, quiz\u00e1s el m\u00e1s importante, porque parec\u00eda para ni\u00f1os pero no lo era,\u00a0 divertido, ir\u00f3nico, loco. Un universo en s\u00ed mismo. Como \u201cLas mil y una noches\u201d, o \u201cLos cuentos de la Alhambra\u201d (otra palabra maravillosa), \u201cEl hombrecito del azulejo\u201d de \u201cMisteriosa Buenos Aires\u201d, Julio Verne, las Bront\u00eb, el Quijote. Pasaba de libro en libro sin cesar, maravillada por esos mundos que los escritores eran capaces de crear para ella y para todos los que estuviesen dispuestos a asomarse. Descubri\u00f3 las bibliotecas. Y los libros que su madre, por hacer orden o por sacarlos de su alcance, guardaba celosamente en el cuartito de la terraza.<\/p>\n<p>All\u00ed pas\u00f3 al S\u00e9ptimo C\u00edrculo, James Cain, y luego Chandler que fue su obsesi\u00f3n hasta que ley\u00f3 y reley\u00f3 todas sus obras.<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s se sinti\u00f3 sola en esa etapa\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>MARINA ARP P\u00c1EZ<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; WORK IN PROGRESS \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (de Watanabe Kizuki Midori) \u201cUn hombre trabajado por el tiempo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 un hombre que ni siquiera espera la muerte\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3268"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3271,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268\/revisions\/3271"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}