{"id":3309,"date":"2011-10-16T18:18:02","date_gmt":"2011-10-16T21:18:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3309"},"modified":"2011-10-16T18:18:02","modified_gmt":"2011-10-16T21:18:02","slug":"fresan-el-arbol-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3309","title":{"rendered":"FRES\u00c1N: el \u00e1rbol de la vida"},"content":{"rendered":"<p>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-3s_YL9XpCuU\/TnPBVTePyjI\/AAAAAAAAAA8\/u6n0tYeHoPw\/s1600\/el-arbol-de-la-vida-pelicula-110.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"389\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/index-2011-09-20.html\">CONTRATAPA<\/a><\/p>\n<h2>Luz<\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" alt=\"\" \/>\u00a0Por\u00a0Rodrigo Fres\u00e1n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"cuerpo\"><strong>Desde Barcelona<\/strong><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>UNO<\/strong>\u00a0Veinticuatro horas despu\u00e9s, todav\u00eda estoy ah\u00ed. No es que est\u00e9 en problemas, pero s\u00ed que no puedo salir. Tampoco es que quiera salir. Fui a ver The Tree of Life de Terrence Malick y la vida es mejor ah\u00ed dentro. A veces \u2013muy de vez en cuando, cada vez menos\u2013 se llega a lugares as\u00ed. Un cuadro, un libro, una pel\u00edcula. Y The Tree of Life \u2013ganadora del \u00faltimo Ca-nnes\u2013 es esas tres cosas simult\u00e1neamente. Malick \u2013poco prol\u00edfico, nada sociable, siempre intenso, descubrirlo en un par de breves momentos de su debut en el largometraje, como investigador privado y como arquitecto con plano y plan en mano\u2013 filma y pinta y escribe sobre y en la pantalla. Sus apenas cuatro largometrajes en casi cuarenta a\u00f1os (entre el segundo y el tercero sali\u00f3 a tomarse un caf\u00e9 de veinte a\u00f1os) son, b\u00e1sicamente, vastos frescos de resplandor y letras. Su estilo es el mismo desde el principio: la letan\u00eda de la voz en off, la casi liquidez de una c\u00e1mara en mano, el paisaje celestial, la luz divina. Y uno se sienta ah\u00ed a leer todo eso. Pocos directores de cine han estado tan cerca de la literatura como Malick. Se me ocurren casos aislados de pel\u00edculas\/novelas \u2013La Dolce Vita, L\u2019ann\u00e9e derni\u00e9re \u00e0 Marienbad, Five Easy Pieces, Fanny och Alexander, Rushmore, Magnolia, 2046 son las primeras que saltan de mi memoria\u2013, pero no recuerdo otra filmograf\u00eda completa que sea, tambi\u00e9n, bibliograf\u00eda. As\u00ed, Malick ha escrito sobre el asesino en serie como pr\u00f3cer nacional (Badlands, 1973), sobre el tri\u00e1ngulo amoroso como fuerza de la naturaleza y conflicto de clases (Days of Heaven, 1978), sobre una percepci\u00f3n diferente y l\u00edrica de la \u00e9pica triunfalista de la Segunda Guerra Mundial (The Thin Red Line, 1998), sobre la fundaci\u00f3n del imperio americano y la fundici\u00f3n de sus primeros y aut\u00e9nticos pobladores (The New World, 2003) y, ahora, por fin, en The Tree of Life sobre s\u00ed mismo (infancia texana, padre amorosamente feroz, hermano menor y suicida a la guitarra) y sobre todos no-sotros. Es decir: sobre el principio y el final del universo tal como lo conocemos. Y Malick parece conocerlo un poco m\u00e1s que nosotros. Mientras le\u00eda The Tree of Life \u2013pieza de c\u00e1mara y sal\u00f3n sinf\u00f3nico al mismo tiempo\u2013 pensaba: \u201cEste hombre no s\u00f3lo filma como los dioses; este hombre filma como Dios\u201d.<\/p>\n<p><strong>DOS<\/strong>\u00a0As\u00ed, h\u00e1gase la luz, la c\u00e1mara y la acci\u00f3n y en la encandiladora oscuridad del cine, por una vez, nadie masticaba popcorn ni se levant\u00f3 para ir al ba\u00f1o o ya no volver, ning\u00fan tel\u00e9fono m\u00f3vil sonaba, absoluta ausencia de palabras y de toses. Malick no toma prisioneros ni espectadores. M\u00e1s que una matin\u00e9e en un s\u00e1bado de fuego, la sesi\u00f3n ten\u00eda algo de experiencia religiosa. Pero \u2013a diferencia de lo que ocurre en la atm\u00f3sfera refleja y autom\u00e1tica de las misas\u2013 aqu\u00ed el Sumo Art\u00edfice obligaba a la reflexi\u00f3n elevada m\u00e1s que a la flexi\u00f3n de rodillas. Pocas veces he pensado en tantas cosas m\u00edas durante una pel\u00edcula sin dejar de verla, de leerla, de seguirla como si se tratase del m\u00e1s apasionante y enigm\u00e1tico de los thrillers. Y, s\u00ed, de alg\u00fan modo, en The Tree of Life, Malick es el detective definitivo resolviendo el caso final y regresando a la escena del crimen para responder a aquellas mismas viejas preguntas: \u00bfqui\u00e9nes somos?, \u00bfa d\u00f3nde vamos?, \u00bfde d\u00f3nde venimos?, \u00bfpara qu\u00e9 y en nombre de qui\u00e9n? \u00bfmi pap\u00e1 me quiere y mi mam\u00e1 me mima y mi amor me ama?<\/p>\n<p>La cr\u00edtica \u2013como suele sucederle a Malick\u2013 ha sido extremista a la hora de juzgar estas explosiones cosmog\u00f3nicas, estos ni\u00f1os jugando, esas cortinas agitadas por la brisa (Malick es, para siempre, el mejor director de cortinas de toda la historia del cine), esas palabras como plegarias. El siempre afilado Anthony Lane apunt\u00f3 que Malick siempre hace equilibro en esa fina l\u00ednea donde, \u201ccomo explic\u00f3 Vladimir Nabokov, tan solo una letra separa a lo c\u00f3smico de lo c\u00f3mico\u201d. As\u00ed est\u00e1n los que la consideran una virtual reinvenci\u00f3n del g\u00e9nero o los que, a rega\u00f1adientes y entre risitas, se refieren a ella como \u201cotra de sus insufribles obras maestras\u201d. Ni una cosa ni la otra. The Tree of Life no es perfecta (yo eliminar\u00eda todas las secuencias en el presente y en ese futuro final y sin fecha y, con ellas, a la totalidad de Sean Penn) porque su Tema y su Mensaje es, justamente, que hay que aspirar a la perfecci\u00f3n no en la obra sino en la vida. Lo comprenden ese jefe de familia frustrado (un monumental Brad Pitt) y ese peque\u00f1o hijo llamado Jack O\u2019Brien (el que sus iniciales conformen el nombre Job no es casualidad): lo importante, el verdadero \u00e9xito pasa por descollar en el sutil y fino arte de existir. Y de ser feliz y hacer felices a aquellos que te rodean. No es otro el verdadero fin y el aut\u00e9ntico The End al que debe aspirar toda pel\u00edcula de una vida. Plantar un \u00e1rbol, escribir un libro y tener un hijo. The Tree of Life hace comulgar esas tres acciones primordiales en 135 minutos de pel\u00edcula (le\u00ed en alg\u00fan lado que Malick sigue trabajando en una versi\u00f3n para \u00e9l y amigos de cinco o seis horas) y, de nuevo, no, no es perfecta. Pero una cosa s\u00ed es segura: The Tree of Life es \u00fanica.<\/p>\n<p><strong>TRES<\/strong>\u00a0Y ya va a parecer \u2013si ya no ha aparecido\u2013 el tonificado porrista con humo en sus ojos que la recomendar\u00e1 como \u201cgran peli para ver fumado\u201d. Lo mismo le sucedi\u00f3 en 1968 \u2013fueron legi\u00f3n entonces\u2013 los que ahumaron de verde las salas donde se proyectaba 2001: A Space Odissey de Stanley Kubrick, t\u00edtulo y director con m\u00e1s de un punto en com\u00fan con Malick y The Tree of Life: genio singular a la hora de hacer la suya, poco afecto a la exhibici\u00f3n p\u00fablica, formidable buen gusto para la musicalizaci\u00f3n cl\u00e1sica, los portentosos y elegantes efectos especiales y postales espaciales del artesanal Douglas Trumbull (a quien Malick volvi\u00f3 a dar trabajo en computarizados d\u00edas digitales de pantallas azules) y esa absoluta necesidad de no necesitar explicar las cosas confiando en que la radiaci\u00f3n sobre las butacas haga su trabajo y estimulen las adormecidas neuronas por tanta explosi\u00f3n en 3-D.<\/p>\n<p><strong>CUATRO<\/strong>\u00a0Y supongo \u2013vamos quedando pocos\u2013 que pertenezco a esa minor\u00eda que va al cine con un libro. A The Tree of Life me llev\u00e9 Train Dreams, nouvelle de Denis Johnson (otro \u201craro\u201d que, en un mundo perfecto, ser\u00eda \u201cnormal\u201d) que ya hab\u00eda le\u00eddo en un n\u00famero del 2002 de The Paris Review y de nuevo en la antolog\u00eda del 2005 The Paris Review Book of People with Problems. Y Train Dreams es otra \u00edntima pero universal tragedia familiar con un padre en su centro y siendo golpeado por los dictados de una deidad ausente y bendecido por el consuelo tan visible de cielos, desiertos, flora y fauna. Train Dreams ser\u00eda, sin duda, otra gran pel\u00edcula de Malick y \u00bfcu\u00e1ntos libros se publican \u00faltimamente que aguanten sin esfuerzo y con regocijo tres lecturas? \u00bfY cu\u00e1ntas pel\u00edculas? El pr\u00f3ximo octubre saldr\u00e1 a la venta el DVD de The Tree of Life y entonces volver\u00e9 a verla a solas o inmejorablemente acompa\u00f1ado. Varias muchas veces.<\/p>\n<p>D\u00edas atr\u00e1s le\u00ed que es posible que esa suerte de compendio de nuestro ADN hist\u00f3rico, cient\u00edfico y art\u00edstico que viaja hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1 en las tripas del Voyager tal vez no pueda ser decodificado por inteligencias superiores y extraterrestres. En nuestra soberbia, a nadie se le ocurri\u00f3 pensar que nuestro lenguaje y simbolog\u00eda pueden resultar ilegibles, primitivos, palotes y garabatos.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed recomiendo que, en futuras sondas interestelares, se incluya, simple y solamente, una copia de The Tree of Life. Podr\u00eda jurar que \u2013a quienes les corresponda\u2013 no s\u00f3lo la entender\u00e1n, sino que, tambi\u00e9n, la admirar\u00e1n y hasta es posible que les ayude a perdonarnos todo lo malo que hemos hecho antes de extinguirnos como esa luz ondulante con la que abre y cierra esta pel\u00edcula, esa luz con la que todo empieza y todo termina.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; CONTRATAPA Luz \u00a0 \u00a0Por\u00a0Rodrigo Fres\u00e1n Desde Barcelona&#8211; UNO\u00a0Veinticuatro horas despu\u00e9s, todav\u00eda estoy ah\u00ed. No es que est\u00e9 en problemas, pero s\u00ed que no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3309"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3311,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3309\/revisions\/3311"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}