{"id":3734,"date":"2012-01-07T11:51:08","date_gmt":"2012-01-07T14:51:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3734"},"modified":"2012-01-07T11:51:08","modified_gmt":"2012-01-07T14:51:08","slug":"miriam-cairo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3734","title":{"rendered":"MIRIAM CAIRO"},"content":{"rendered":"<p>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.egiptologia.com\/images\/stories\/sociedad\/apuntes_joyeria\/foto01.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.PAGINA12.COM\">WWW.PAGINA12.COM<\/a><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h2><span style=\"color: #00ccff;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">CUADERNO DE NOTAS<\/span><\/span><\/h2>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<div>\n<div><a title=\"Abrir nota en una ventana nueva\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/rosario\/14-31985-2012-01-07.html\" target=\"_blank\"><\/a><\/div>\n<div>\n<div id=\"xmail\">&#8211;<\/div>\n<div>&#8211;<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"xmail\">\n<form id=\"form_mail\" action=\"\/usuarios\/enviar.php\" enctype=\"application\/x-www-form-urlencoded\" method=\"post\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" alt=\"\" \/>\u00a0Por\u00a0Miriam Cairo<\/form>\n<\/div>\n<\/div>\n<form id=\"form_mail\" action=\"\/usuarios\/enviar.php\" enctype=\"application\/x-www-form-urlencoded\" method=\"post\"><\/form>\n<div id=\"cuerpo\">\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Almuerzo con mi amiga melanc\u00f3lica. \u00abYa me decid\u00ed. Me voy a Egipto\u00bb, dice, mientras levanta la copa. La sorpresa me impulsa al brindis pero me desconcierta. \u00abVoy a hacer un crucero por el Nilo, para encontrarme\u00bb. Estas palabras en boca de cualquier otra me traer\u00edan un sonido de baratijas, pero que mi amiga melanc\u00f3lica, de una melancol\u00eda estoica, programe un viaje por el Nilo, con egipt\u00f3logo incluido, para explorarse, me coloca otra vez en esas cuestiones del afuera y el adentro, con sus vasos comunicantes. El verano pasado, para alejarse de su amante, cruz\u00f3 a caballo la cordillera. Volvi\u00f3 con el coraz\u00f3n confuso, pero con m\u00e1s amor por la monta\u00f1a y por los caballos. Por a\u00f1adidura se trajo un c\u00e1ncer de mama. En los meses sucesivos hizo quimio con las l\u00e1grimas del amante. Le extirparon el tumor y ahora se va a Egipto, con su hermosa peluca sostenida por un lazo celeste y un seno menos.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias noches de juerga regresan las musas con sus arriba y sus abajo. Van y vienen con encajes, con sahumerios, con sus colchones, sus jaulas y sus peces. Descompuestas por la resaca se declaran hartas de la cadena de amor y vino espumante, de gladiolos y c\u00e1scaras de naranja. Est\u00e1n hartas de los fulanos y dem\u00e1s cosas fr\u00e1giles. Las musas lujuriosas, medio dormidas, piensan en trapecios que saltan y se multiplican en sus cerebros bajo tormentas el\u00e9ctricas. Las musas toman envi\u00f3n y se columpian desde Venecia hasta el Sena, desde all\u00ed hasta el r\u00edo Hudson, desde el Hudson hasta la bah\u00eda de Samboromb\u00f3n que est\u00e1 a punto de dar a luz a un hermoso ni\u00f1o gitano. Y esa voluptuosidad de columpio es la piedra angular. El resto no tiene la menor importancia.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Mi amiga dragona usa el whisky como analg\u00e9sico. Estar\u00eda m\u00e1s feliz en cualquier otra parte, pero no sabe a d\u00f3nde ir. Jam\u00e1s le sugerir\u00eda el Nilo. Le llevo acr\u00edlicos para sacarla del dramatismo del \u00f3leo pero vuelve a pintar, en colores brillantes, el mismo ropero en el que se qued\u00f3 encerrada mientras jugaba a las escondidas en la infancia. Enero es un mes despiadado. Ella s\u00f3lo viaja por dentro. Franquea los muros errantes, las puertas tapiadas y las fronteras entre el salto y la ca\u00edda. Es dif\u00edcil saber cu\u00e1ndo est\u00e1 y cu\u00e1ndo se ha ido porque siempre lleva la cabeza erguida sobre el imposible.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Vuelven tambi\u00e9n, alborotados, los fantasmas. Apilan los huesos en cualquier rinc\u00f3n del living. Las musas los miran extasiadas. Corretean desnudas, en puntas de pie por el patio, por los pasillos. Saltan alocadas sobre la cama. Yo sigo frente al teclado, poniendo a contraluz cada palabra, para observarlas cuidadosamente, mientras escucho los zumbidos. No puedo escribir teniendo en mi habitaci\u00f3n una org\u00eda de musas y fantasmas.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>C\u00f3mo tiembla la t\u00f3rtola en la rama. Mi amiga melanc\u00f3lica se va al Nilo sin su amante. El amante queda en casa con la esposa turbulenta. Todo el amor se sostiene con llamadas telef\u00f3nicas. Mi amiga melanc\u00f3lica no tiene piedad pero tiene su seno de amazona. Deja al amante a merced de la esposa. La acompa\u00f1o al aeropuerto. El amante llama pero ella no contesta. Pobre fulano sin nombre. Mi amiga melanc\u00f3lica no contesta. Ella quiere desnudarse sobre el Nilo, no sobre la borra de un caf\u00e9 rancio. Quiere jugar con su pez\u00f3n de rosa. Que las bestias la devoren. Que las momias se sonrojen. Tan feliz se va con su seno soberbio.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Hay cierta excitaci\u00f3n en la oscuridad del ropero. Hay cierto sudor en la axila dragona. Cree escuchar pasos dentro del caj\u00f3n de la c\u00f3moda. Ella escucha hasta las destilaciones de la luna. Los peligros no se mezquinan. El ropero es un barco que navega por el Nilo. Separada del acto de beber por unos minutos tiene sed de todo. Hay un color nuevo clavado en el centro de su noche. Dibuja blancas azucenas con aleta de pez negro. Mientras habla de las sombras entra el gato sin ning\u00fan peligro por la ventana. Comienza a dibujar un gato danzando entre lirios enloquecidos como una bailarina deforme. Se hace la madrugada. Duermo de a ratos en el mismo sill\u00f3n. Al amanecer ella comienza su noche y yo me voy a casa.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>6700 kil\u00f3metros de cauce y de memoria tiene el r\u00edo. Mi amiga melanc\u00f3lica va a buscar entre los aguazales del Nilo blanco, los grandes pastizales fangosos, h\u00famedos como su alma, donde abundan los jacintos de agua y las plantas de papiro. Va a desembocar entera, f\u00e1unica y floral en el lecho del Nilo azul, sagrado como su sexo. Ni se acuerda del amante cuando llega a Sud\u00e1n, donde el r\u00edo se hace insolente e ilimitado como la mujer de un solo seno.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Pongo palabras a contraluz. Amante. Musa. Fantasma. Bailarina. Amazona. Las palabras tienen una cabeza impar rescatada de la bruma. Es dif\u00edcil saber hasta d\u00f3nde pueden llegar cuando ruedan hacia abajo. Cuando avanzan en vapores y en eclipses. Cuando caminan en puntas de pie sobre mi espalda.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><a href=\"mailto:cairo367@hotmail.com\"><span style=\"font-size: medium;\">cairo367@hotmail.com<\/span><\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; WWW.PAGINA12.COM &#8211; CUADERNO DE NOTAS &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; \u00a0Por\u00a0Miriam Cairo &#8211; &#8211; Almuerzo con mi amiga melanc\u00f3lica. \u00abYa me decid\u00ed. 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