{"id":3746,"date":"2012-01-09T12:13:47","date_gmt":"2012-01-09T15:13:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=3746"},"modified":"2012-01-09T12:22:40","modified_gmt":"2012-01-09T15:22:40","slug":"caro-musa-en-senales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=3746","title":{"rendered":"CARO MUSA en \u00abSe\u00f1ales\u00bb"},"content":{"rendered":"<h1>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/_G_TaxeTgmg8\/TJFuRR10_VI\/AAAAAAAAABw\/ETeU8XVrbA4\/s1600\/bailarina_botero.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1047\" \/><\/h1>\n<h1>Las gordas<a href=\"javascript:achicarTexto('nota')\"><!-- Modificacion 11-12 \/\/-->\u00a0<\/a><\/h1>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.lacapital.com.ar\/ed_senales\/2012\/1\/edicion_161\/contenidos\/noticia_5101.html\">http:\/\/www.lacapital.com.ar\/ed_senales\/2012\/1\/edicion_161\/contenidos\/noticia_5101.html<\/a><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<div id=\"nota\">\n<div>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Una bailarina vista por el particular pincel del pintor colombiano Fernando Botero (Medell\u00edn, 1932).<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s todas siguieron siendo iguales. No hab\u00edan cambiado un c\u00e9ntimo las dolencias f\u00edsicas ni mentales, no ten\u00edan m\u00e1s imaginaci\u00f3n o menos, tampoco el cielo era distinto, punzaba los ojos el azul que se colaba insistente por los rincones.<\/p>\n<p>Adentro, la madre sudaba y se abanicaba continuamente, el sudor de las axilas le hab\u00eda humedecido la remera. Ella no. No ten\u00eda calor. Miraba a las mujeres sentadas en la sala, alrededor de la mesa. Hab\u00eda dos m\u00e1s gordas que su mam\u00e1.<\/p>\n<p>De todas formas Estela cebaba mate y com\u00edan los bizcochitos t\u00edmidamente, cada tanto uno, dos; lo hac\u00edan r\u00e1pido y al mismo tiempo, como evit\u00e1ndose la verg\u00fcenza y miraban para all\u00e1.<\/p>\n<p>Estela tambi\u00e9n hab\u00eda sido gorda. Deambulaba de m\u00e9dico en m\u00e9dico cuando dio con \u00e9ste, tucumano que se dec\u00eda nacido m\u00e1s al sur, en el l\u00edmite de Santiago con Santa Fe. Maidana era home\u00f3pata. Ven\u00eda los jueves en La Veloz de las diez y se volv\u00eda en la de las siete y cuarto. Ten\u00eda catorce pacientes, todas mujeres, hoy eran nueve, diez con ella, pero a ella no la contaron y tampoco Estela se cont\u00f3.<\/p>\n<p>Sin importar las excusas que dieran las faltantes, ya se sab\u00eda siempre porqu\u00e9. La se\u00f1ora de Cuenca hab\u00eda subido dos kilos, por la pascua. Era entrerriana la se\u00f1ora de Cuenca, rubia, dec\u00eda que las entrerrianas eran las mujeres m\u00e1s lindas del pa\u00eds y las juje\u00f1as horribles, que todos los veranos sal\u00edan de vacaciones con Cuenca y los chicos, conoc\u00edan la Patagonia, C\u00f3rdoba y el mar. Cuenca vend\u00eda colchones. Los chicos jugaban al tenis. Pero m\u00e1s se sent\u00eda la falta de las hermanas Sorrieta, Quitita y Marta, porque contaban chistes santiague\u00f1os a d\u00fao y hac\u00edan estallar en carcajadas a las otras, y re\u00edrse adelgaza, se sabe, tambi\u00e9n lo dec\u00eda en una \u00abSer mujer\u00bb del consultorio.<\/p>\n<p>Antes su pap\u00e1 las llevaba en el auto, pero en vez de irse, se quedaba viendo entrar a las gordas y repitiendo lo incre\u00edble de la cantidad de gordos de aqu\u00ed, como si nunca dejara de sorprenderlo, que hay m\u00e1s gordos que putos y putos hay a patadas, dec\u00eda, y su mam\u00e1 ya no quiso que las lleve, quiso ir manejando.<\/p>\n<p>Pero Maidana no atend\u00eda s\u00f3lo a las mujeres de Irigoyen, ven\u00edan tambi\u00e9n de Or\u00e1n, de Pichanal, del Ingenio Tabacal, de Embarcaci\u00f3n y de la Colonia Santa Rosa. No todas eran gordas. Algunas ten\u00edan manchas, hongos en los brazos, dengue; aparec\u00edan una, dos veces y despu\u00e9s ya no. Una vez vino el hombre que se hab\u00eda operado las tetas, Estrella, que iba siempre vestido con minifaldas y todos, sean hombres o mujeres, grandes o chicos, le miraban las tetas cuando caminaba por la plaza como si fuera suya y fue a la inauguraci\u00f3n de las luces nuevas con un vestido rojo que se le ve\u00eda todo el culo, dijo que ven\u00eda por unas estr\u00edas pero m\u00e1s tarde se supo por Estela que quer\u00eda algo del pito, que se lo corten como una banana y se lo metan para adentro, algo as\u00ed, Maidana le hab\u00eda dado un tel\u00e9fono de Tucum\u00e1n. Atend\u00eda en la casa de Estela porque Estela lo trajo, de tanto preguntarle c\u00f3mo hab\u00eda adelgazado los treinta y siete kilos, que qui\u00e9n era el milagroso, que lo traiga. Estela ten\u00eda miedo de volver a engordar si dejaba de ver a Maidana, se lo cont\u00f3 a su mam\u00e1 un d\u00eda cuando volv\u00edan de la verduler\u00eda y era mentira eso de que eran amantes, as\u00ed dec\u00edan, que era envidia tanta habladur\u00eda dijo su mam\u00e1.<\/p>\n<p>Estela hab\u00eda transformado el living en sala de espera y en consultorio la habitaci\u00f3n de Fernando. Desarm\u00f3 la cama y dej\u00f3 el escritorio, Fernando vino una sola vez y se quej\u00f3, ella le puso un catre en el living, si era por las veces que ven\u00eda y adem\u00e1s dos d\u00edas, Fernando se fue a estudiar pero no estudi\u00f3, trabaja en una fundici\u00f3n en Buenos Aires, lo est\u00e1n por dejar efectivo. El living es feo. Tiene unos patos de madera, unos floreros de vidrio sobre el aparador y una imagen de la Sant\u00edsima Trinidad con velas. En la pared hay un plato de cer\u00e1mica con flores rojas y Estela cambia todos los jueves las flores del centro de mesa. Tambi\u00e9n tiene flores el mantel. Siempre est\u00e1 impecable con olor a hospital, dijo una vez Maidana y Estela sigui\u00f3 echando el desinfectante porque no supieron si era un halago o una reprimenda. Su pap\u00e1 dice que a los m\u00e9dicos les ha de gustar el olor a hospital, incluso a \u00e9stos que andan jodiendo con yuyos.<\/p>\n<p>Maidana y su pap\u00e1 ten\u00edan la misma edad, pero Maidana siempre estaba contento. Apenas abr\u00eda la puerta del consultorio con su hojita en la mano, sonre\u00eda. Era la lista de las pacientes. Cuando dec\u00eda el nombre de la siguiente hab\u00eda exclamaciones de aliento y risas y el Maidana a secas se transformaba en Doctor Carlos, Doctorcito o Su Eminencia, que as\u00ed dec\u00eda la Quitita haciendo una reverencia. Ella esperaba siempre ese momento. L\u00e1stima que hoy no est\u00e1. M\u00e1s l\u00e1stima que a ella le duelen los brazos desde la clase de voley y las piernas por correr todo el recreo, la se\u00f1orita In\u00e9s la ret\u00f3 porque ya est\u00e1 grande para la pilladita y los de s\u00e9ptimo tienen que dar el ejemplo, pero su mam\u00e1 dice que son los huesos, de crecer. No es que ella tenga miedo de entrar, tambi\u00e9n est\u00e1 grande para eso, es s\u00f3lo que nunca entra. Espera afuera sentada con las dem\u00e1s hasta que sale su mam\u00e1 y otra vez Maidana sonriendo. Y se van. Apenas entra su mam\u00e1 le ofrecen bizcochitos y ella no tiene hambre pero le da verg\u00fcenza igual, dice siempre que no, y las gordas se divierten.<\/p>\n<p>Pero hoy a Maidana le sobra tiempo y todas festejan la ocurrencia de su mam\u00e1. Ella no tiene m\u00e1s remedio y adem\u00e1s conoce la ceremonia como la palma de su mano. La primera vez Maidana llena una ficha con tus datos (nombre, apellido y edad), te pesa, pregunta qu\u00e9 te duele, porqu\u00e9 ven\u00eds, cuantos kilos quer\u00e9s bajar, te mira la palma de las manos, las u\u00f1as, saca una lupa enorme con marco de metal que trae en la valija junto con el diploma enmarcado de la Universidad Nacional de Tucum\u00e1n, la tiene envuelta en esos pl\u00e1sticos con burbujas que son tan lindos para apretar, se acerca empu\u00f1ando el aparato y te mira los ojos. Primero el derecho y despu\u00e9s el izquierdo, hay que clavar la vista en un gancho de la pared. Anota. Se sienta y dicta la sentencia: la postura, la espalda, la gl\u00e1ndula tiroidea, los gl\u00f3bulos rojos; despu\u00e9s te da un frasco anaranjado con pastillas o una bolsita con yuyos, seg\u00fan, su mam\u00e1 prefiere las pastillas.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda todo fue igual, antes y despu\u00e9s. Cuando sali\u00f3 del consultorio Maidana sonre\u00eda, su mam\u00e1 se levant\u00f3 y dijo vamos haci\u00e9ndole un gui\u00f1o a Maidana que no dejaba de sonre\u00edr. Salieron. En la vereda la madre quiso saber qu\u00e9 le dio el home\u00f3pata, seguro yuyos porque siendo tan chica pastillas no cree.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo que nada?<\/p>\n<p>Le mir\u00f3 los ojos dos veces cada uno, dos veces tambi\u00e9n estuvo como por decir algo, ella no sabe si p\u00e1lido, ruborizado o sorprendido, no se fij\u00f3, le dijo que miraba el gancho pero en realidad estaba como mir\u00e1ndose para adentro. Dos veces dej\u00f3 la lupa en el escritorio y la segunda se ech\u00f3 para atr\u00e1s en la silla sin dejar de mirarla fijamente. Nunca hubo un veredicto. Ella est\u00e1 segura de que algo le habr\u00e1 visto adentro de los ojos, si a todas les ve los dolores y adelgazan, capaz un agujero negro como los del universo o unos caminos de flores; o el manto de la virgen, o una enfermedad mort\u00edfera contagiosa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 dec\u00eds que vio?<\/p>\n<p>\u2014No ha de tener nada para los huesos \u2014resuelve la madre mir\u00e1ndola r\u00e1pidamente por sobre el hombro y subi\u00e9ndose al auto que hierve, que el sol no da tregua a esta hora de la siesta. \u2022<\/p>\n<p><strong>SOBRE LA AUTORA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Carolina Musa<\/strong> (Rosario, 1975) es licenciada en comunicaci\u00f3n social y estudi\u00f3 cine y museolog\u00eda. En 2011 public\u00f3 el libro de poes\u00eda <strong>Ac\u00fastico<\/strong>. Coordina un taller de literatura para ni\u00f1os y se dedica a la edici\u00f3n y correcci\u00f3n de textos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. 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