{"id":4164,"date":"2012-03-23T15:00:59","date_gmt":"2012-03-23T18:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4164"},"modified":"2012-03-23T15:00:59","modified_gmt":"2012-03-23T18:00:59","slug":"agota-kristof","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4164","title":{"rendered":"AGOTA KRISTOF"},"content":{"rendered":"<div>\n<h1 id=\"titulo_noticia\">.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.bibliofiloenmascarado.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/fallece-agota-kristof.jpg\" alt=\"\" \/><\/h1>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1>\u00abNo me interesa la literatura\u00bb<\/h1>\n<div id=\"subtitulo_noticia\">\n<h2>En 1986, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de huir a Suiza con su marido y su hija reci\u00e9n nacida, la narradora h\u00fangara escribi\u00f3 en franc\u00e9s El gran cuaderno, primera entrega de una trilog\u00eda que la consagr\u00f3 como novelista. En una entrevista en su casa, en Neuch\u00e2tel, afirma que ha dejado de escribir y habla de su vida: la infancia en la guerra, el exilio, el trabajo en una f\u00e1brica y el \u00e9xito.<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2007\/02\/24\/babelia\/1172277550_850215.html#despiece1\">\u00a0<\/a><\/p>\n<div><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">JAVIER RODR\u00cdGUEZ MARCOS &#8211;<\/span><\/strong><\/span><a title=\"Ver todas las noticias de esta fecha\" href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/fecha\/20070224\">24 FEB 2007<\/a><\/div>\n<div>&#8211;<\/div>\n<div>\n<div id=\"contenedorLista765\">\n<h4><a href=\"http:\/\/www.ELPAIS.COM\">WWW.ELPAIS.COM<\/a><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div id=\"cuerpo_noticia\">\n<p>Con este tiempo, pens\u00e9 que no vendr\u00eda\u00bb. Cuando abre la puerta de su casa, Agota Kristof se sorprende de que alguien haya atravesado media Europa para hablar con ella. \u00abPens\u00e9 que viv\u00eda usted en Ginebra, no que vendr\u00eda desde Espa\u00f1a\u00bb, dice mientras se dirige lentamente hacia el sof\u00e1. La escritora h\u00fangara, que no aparenta los 71 a\u00f1os que tiene, vive sola en el centro hist\u00f3rico de Neuch\u00e2tel, en la Suiza franc\u00f3fona, en un escueto apartamento que uno asociar\u00eda m\u00e1s con una estudiante que con una escritora que es un mito en Francia, que ha sido traducida a m\u00e1s de 30 lenguas y cuyo nombre ha estado alg\u00fan a\u00f1o en las quinielas del Premio Nobel. \u00abPuedo vivir en un tercero por el ascensor\u00bb, comenta. \u00abNo me dan las piernas. He tenido dos hernias discales y de la segunda no me pueden operar. S\u00f3lo salgo un rato por la ma\u00f1ana para hacer la compra. Ya no viajo. No puedo arrastrar una maleta\u00bb.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\"><a name=\"sumario_2\"><\/a>\u00abM\u00e1s habr\u00eda valido que mi marido hubiera estado dos a\u00f1os en la c\u00e1rcel que yo cinco en una f\u00e1brica\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sumario_3|html\"><a name=\"sumario_3\"><\/a>\u00abPeor que la guerra fue la posguerra. Hungr\u00eda se convirti\u00f3 en una colonia de la URSS\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sumario_4|html\"><a name=\"sumario_4\"><\/a>\u00abMi forma de escribir viene del teatro. Di\u00e1logo puro. Lo justo, sin relleno, sin grasa\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sumario_6|apoyos\"><a name=\"sumario_6\"><\/a><\/p>\n<div>\n<h4>m\u00e1s informaci\u00f3n<\/h4>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2007\/02\/24\/babelia\/1172277551_850215.html\">Ni\u00f1os que no son inocentes <\/a><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<h3>La huida y el \u00e9xito<\/h3>\n<p>Kristof lleg\u00f3 a Neuch\u00e2tel arrastrada por la pol\u00edtica. Era 1956 y su marido hab\u00eda participado en Hungr\u00eda en la revoluci\u00f3n contra el r\u00e9gimen prosovi\u00e9tico. Cuando la revuelta fue sofocada, el matrimonio atraves\u00f3 a pie la frontera con su hija reci\u00e9n nacida. Primero Austria, luego Suiza. \u00abMi marido se empe\u00f1\u00f3 en que nos fu\u00e9ramos\u00bb, recuerda ahora la escritora. \u00abMuchas veces he pensado que m\u00e1s habr\u00eda valido que \u00e9l hubiera estado dos a\u00f1os en la c\u00e1rcel que yo cinco en una f\u00e1brica. Suiza me parec\u00eda el desierto. Lo pas\u00e9 mal\u00bb. Lo dice sin \u00e9nfasis. En el fondo, habla como escribe: yendo al grano, sin circunloquios, sin subrayados.<\/p>\n<p>Cumpliendo con el t\u00f3pico, la f\u00e1brica era de relojes. Ella se levantaba de madrugada y se pasaba las horas repitiendo el mismo gesto en una m\u00e1quina. Mec\u00e1nicamente. No sab\u00eda franc\u00e9s -\u00abfue mi marido el que estudi\u00f3. Yo no pude\u00bb, aclara-, y en una factor\u00eda en la que nadie hablaba era dif\u00edcil aprender una lengua: \u00abTen\u00eda sus ventajas. La monoton\u00eda me permit\u00eda escribir poemas mentalmente. Los transcrib\u00eda al llegar a casa despu\u00e9s de acostar a la ni\u00f1a. En h\u00fangaro\u00bb. Con los a\u00f1os, quiso traducir aquellos poemas al franc\u00e9s que hab\u00eda ido aprendiendo con su hija, precisamente. Siempre hab\u00eda querido ser escritora. Desde los doce a\u00f1os. Su padre era maestro y en su casa no era raro que alguien escribiera. De hecho, su hermano peque\u00f1o ha publicado varios libros en Budapest: \u00ab\u00c9l escribe m\u00e1s que yo\u00bb, afirma Kristof con una sonrisa. \u00abY lo han traducido. Al checo\u00bb.<\/p>\n<p>En 1986, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de salir de Hungr\u00eda, su suerte cambi\u00f3 completamente. Tras haber escrito en franc\u00e9s una serie de obritas de teatro que pasaron de estrenarse en caf\u00e9s a retransmitirse por la radio, Agota Kristof pas\u00f3 dos a\u00f1os redactando <em>El gran cuaderno,<\/em> la historia de dos hermanos gemelos a los que su madre deja durante la guerra en casa de una abuela que no los quiere y a la que no quieren. Inocentemente despiadados, la crueldad de los muchachos no tiene m\u00e1s l\u00edmite que su propia supervivencia. La escritora hizo tres copias de aquella infancia descarnada y las envi\u00f3 a Par\u00eds: \u00abYo pensaba intentarlo en una editorial de por aqu\u00ed, pero un amigo me convenci\u00f3 y envi\u00e9 la novela a Gallimard, a Grasset y a Seuil\u00bb. A las dos primeras editoriales les pareci\u00f3 que una novela tan dura no encontrar\u00eda lectores. La tercera la public\u00f3. El \u00e9xito fue fulminante. Las ediciones y los premios se sucedieron, el libro fue traducido a 33 idiomas y Agota Kristof se convirti\u00f3 en una referencia para miles de lectores en Francia. A <em>El gran cuaderno<\/em> le siguieron <em>La prueba<\/em> y <em>La tercera mentira,<\/em> las otras dos entregas de una trilog\u00eda en la que cada t\u00edtulo es una vuelta de tuerca al anterior, dando versiones distintas, y hasta enfrentadas, de los mismos hechos.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a cada t\u00edtulo se publi<\/p>\n<p>c\u00f3 por separado y con suerte dispar. Ahora El Aleph ha titulado el conjunto con el nombre de sus protagonistas: <em>Claus y Lucas.<\/em> \u00abNunca pens\u00e9 en hacer una trilog\u00eda\u00bb, matiza la escritora, \u00abpero durante mucho tiempo no pod\u00eda pensar en otra cosa. Ten\u00eda que continuar\u00bb. Y as\u00ed continu\u00f3 aquel drama de guerra y aislamiento que la escritora sac\u00f3 de su propia memoria. Aunque sus recuerdos de la guerra mundial no son malos -\u00abno hab\u00eda colegio\u00bb- comparados con los de la posguerra: \u00abHac\u00eda un fr\u00edo terrible y no hab\u00eda comida. Adem\u00e1s, llegaron los rusos y se llevaron lo poco que hab\u00eda. Hungr\u00eda se convirti\u00f3 en una colonia de la URSS. Tuvimos que aprender ruso, geograf\u00eda rusa, historia rusa. \u00bfQue si hablo ruso? Qu\u00e9 va. Nadie aprend\u00eda nada. Si ni los profesores sab\u00edan. \u00bfC\u00f3mo va a aprender alguien que no quiere aprender de alguien que no quiere ense\u00f1ar?\u00bb.<\/p>\n<h3>Cine contra literatura<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>El gran cuaderno<\/em> ha conocido multitud de versiones teatrales en Alemania y Jap\u00f3n, desde donde reclaman continuamente a la escritora. Por supuesto, en Suiza. Y en Espa\u00f1a. En el Festival de Oto\u00f1o de Madrid en 1999 pudo verse la versi\u00f3n que la compa\u00f1\u00eda chilena La Troppa puso en escena bajo el t\u00edtulo de <em>Gemelos.<\/em> Adem\u00e1s, sigue pendiente su adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica: \u00abUn productor estadounidense compr\u00f3 los derechos y contrat\u00f3 a Thomas Vintenberg, el director dan\u00e9s, pero al final pens\u00f3 que no era el m\u00e1s adecuado. Es curioso, yo pensaba que s\u00ed lo era. Posiblemente el m\u00e1s adecuado\u00bb, comenta Kristof del director de <em>Celebraci\u00f3n,<\/em> aquella salvaje historia familiar en clave Dogma. Con todo, no ser\u00eda la primera vez que una novela suya pasa a la pantalla grande. En 2002 el italiano Silvio Soldini -autor de <em>Pan y tulipanes-<\/em> adapt\u00f3 <em>Ayer<\/em> (publicada en Espa\u00f1a por Edhasa), la cuarta y hasta el momento \u00faltima novela de la escritora h\u00fangara. \u00abSe la carg\u00f3\u00bb, dice ella. \u00abLe cambi\u00f3 el final porque dec\u00eda que la gente no pod\u00eda salir desanimada del cine\u00bb. Agota Kristof reconoce que aquella suicida historia de amor entre extranjeros en una f\u00e1brica es su novela m\u00e1s autobiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Con todo, <em>Un relato autobiogr\u00e1fico<\/em> es el subt\u00edtulo de <em>La analfabeta<\/em>, el libro que hace dos a\u00f1os apareci\u00f3 en Suiza y que la editorial Obelisco acaba de publicar en Espa\u00f1a. All\u00ed la escritora cuenta sin adornos su propia historia en ochenta p\u00e1ginas, pero el resultado no le convence. \u00abMe equivoqu\u00e9 al publicar esos textos. Es una recopilaci\u00f3n de narraciones que, hace a\u00f1os, mandaba a una revista en alem\u00e1n de Z\u00farich. No tienen ning\u00fan valor. Son redacciones escolares. \u00bfPor qu\u00e9 las publiqu\u00e9? Entonces porque necesitaba el dinero. Ahora porque se empe\u00f1\u00f3 el editor suizo. Estaban en el archivo del Estado, en Berna. All\u00ed mand\u00e9 todos mis papeles. A m\u00ed me daba igual. De todos modos, no hay quien entienda nada. Mi editor franc\u00e9s no lo quiso y en Alemania le dieron el premio de los cr\u00edticos. Diez mil euros. No fui a recogerlos\u00bb.<\/p>\n<p>Desde que se le atragant\u00f3 la historia de una muchacha enamorada de un hombre mayor, \u00abun amigo de mi padre\u00bb, Agota Kristof ya no escribe: \u00abNo lo necesito. Para m\u00ed la escritura es demasiado importante como para hacer algo que no me guste. Y no creo que me salga ya nada mejor de lo que escrib\u00ed. \u00bfPara qu\u00e9 empe\u00f1arse? Tuve tres hijos y estuve casada dos veces. Nada de eso me impidi\u00f3 escribir. Quiz\u00e1s la f\u00e1brica&#8230; Ahora tengo todo el tiempo del mundo y no lo hago\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 hace? \u00abComo no puedo salir, veo la tele y me levanto tarde. Me encanta dormir, en parte porque s\u00e9 que voy a so\u00f1ar. \u00bfPesadillas? Tambi\u00e9n: que estoy en la escuela, que estoy casada otra vez&#8230;\u00bb. \u00bfY leer? \u00abLeer s\u00ed leo, aunque menos que antes. Sobre todo, novelas policiacas, aunque luego no me acuerdo del nombre de sus autores. \u00daltimamente tambi\u00e9n he le\u00eddo a Pessoa\u00bb. Adem\u00e1s, en <em>La analfabeta<\/em> habla de Thomas Bernhard. \u00abEl problema es que ya he le\u00eddo todo lo suyo. Me hac\u00eda re\u00edr mucho. Ya s\u00e9 que es despiadado, pero por eso me hace re\u00edr, porque cuenta las cosas como son. Ahora estoy leyendo a otro escritor que no adorna las cosas, un h\u00fangaro, Imre Kert\u00e9sz. Cuando le dieron el Premio Nobel, los titulares de la prensa h\u00fangara fueron: &#8216;Un jud\u00edo gana el Nobel&#8217;. Pesaba m\u00e1s eso que el hecho de que fuera h\u00fangaro. Lo conoc\u00ed una vez. Tuvo muchas dificultades para publicar en Hungr\u00eda. Por suerte, lo tradujeron al alem\u00e1n. Si no hubiera sido por eso no creo que le hubieran dado el Nobel\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque sostiene que Suiza no acaba de gustarle, Agota Kristof nunca pens\u00f3 en regresar a Hungr\u00eda: \u00abVolv\u00ed en 1968. Durante el viaje nos cruzamos con los soldados que los rusos mandaban a invadir Checoslovaquia. Hab\u00edan pasado doce a\u00f1os. En la estaci\u00f3n no reconoc\u00ed a mi hermano peque\u00f1o. Nunca he pensado en volver definitivamente. Mis hijos crecieron aqu\u00ed y yo all\u00ed ahora ser\u00eda una extranjera\u00bb. <em>El gran cuaderno,<\/em> que contiene una visi\u00f3n nada complaciente de los totalitarismos, no se tradujo al h\u00fangaro hasta la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn: \u00abAntes no hab\u00eda all\u00ed tantas diferencias entre ricos y pobres. Todo est\u00e1 muy dividido. Uno de mis hermanos, que es conservador, est\u00e1 encantado. El otro, que es de izquierdas, est\u00e1 horrorizado. \u00bfYo? El problema del comunismo es que estaba lleno de mentiras: que \u00e9ramos libres, que Stalin era nuestro padre. Era de risa\u00bb.<\/p>\n<p>En <em>La analfabeta,<\/em> la propia Kristof se pregunta c\u00f3mo habr\u00eda sido su vida si hubiera vuelto a Hungr\u00eda: \u00abA menudo pienso en eso. Creo que all\u00ed habr\u00eda sido m\u00e1s feliz. La gente es m\u00e1s cordial. Tal vez habr\u00eda escrito m\u00e1s. Aqu\u00ed pas\u00e9 doce a\u00f1os sin poder escribir. En franc\u00e9s no pod\u00eda y el h\u00fangaro se me iba perdiendo. Y la f\u00e1brica&#8230; Aunque peor que la f\u00e1brica fue luego trabajar en la consulta de un dentista. En un sitio no se pod\u00eda hablar. En el otro, la gente no paraba\u00bb.<\/p>\n<h3>Sin poes\u00eda<\/h3>\n<p>Un editor italiano se ha propuesto publicar toda la obra de Agota Kristof, empezando por los poemas en h\u00fangaro. Ella se niega. \u00bfCuando escrib\u00eda en h\u00fangaro tambi\u00e9n era tan cruda, o la crudeza de su estilo viene del hecho de que el franc\u00e9s no sea su lengua materna? \u00abNo, no. En h\u00fangaro era muy po\u00e9tica. Demasiado. Por eso no me gustan aquellos poemas. Creo que si hubiera seguido escribiendo en h\u00fangaro habr\u00eda ido quitando y quitando, diciendo s\u00f3lo lo estrictamente necesario. Seguramente mi forma de escribir viene del teatro. Di\u00e1logo puro. Lo justo, sin relleno, sin grasa. \u00bfPara qu\u00e9 dar vueltas? \u00bfPara hacer literatura? No me interesa la literatura\u00bb.<\/p>\n<p>Al final, es imposible pasar por la crueldad de los protagonistas de sus libros sin pensar si sus hijos los han le\u00eddo: \u00abS\u00ed. Y les gustan. A mis nietos les hace gracia que a su abuela la lean en las escuelas. \u00bfQu\u00e9 es duro? Tambi\u00e9n lo es la vida\u00bb. En las novelas de Kristof no hay mucho espacio para la esperanza. Sus personajes no creen en los sentimientos. \u00bfY ella? \u00bfCree en los sentimientos? Cuando escucha la pregunta levanta las cejas, guarda un largo silencio y, con la misma cordialidad con que abri\u00f3 la puerta, responde: \u00abNo\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; \u00abNo me interesa la literatura\u00bb En 1986, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de huir a Suiza con su marido y su hija reci\u00e9n nacida, la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4164","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4164"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4164\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4165,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4164\/revisions\/4165"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}