{"id":4172,"date":"2012-03-24T13:30:56","date_gmt":"2012-03-24T16:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4172"},"modified":"2012-03-24T13:30:56","modified_gmt":"2012-03-24T16:30:56","slug":"lucas-almada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4172","title":{"rendered":"LUCAS ALMADA"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">.<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/photo_19.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-4174\" title=\"photo_19\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/photo_19-494x370.jpg\" alt=\"\" width=\"494\" height=\"370\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/photo_19-494x370.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/photo_19-188x141.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/photo_19.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 494px) 100vw, 494px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos recovecos existen en el laberinto de la urbe. S\u00ed, pienso en el espacio del taller literario como un recoveco de la ciudad que tiene las caracter\u00edsticas de esos lugares infantiles que a la vez que ocultan permiten la construcci\u00f3n de un mundo propio lleno de misterios. Puede pasar aqu\u00ed cuanto imaginemos con s\u00f3lo pronunciar una palabra o realizar un gesto ritual. A medida que uno se va acercando, se aleja. Como detr\u00e1s de un biombo, en una ciudad de llanura, se ingresa a una calle en declive; al asomarse luego a la bocacalle curvil\u00ednea y asim\u00e9trica, no s\u00f3lo vemos se\u00f1ales de una antigua ciudad portuaria, sino que intuimos, adem\u00e1s, los secretos que esconden esos restos de historia urbana. El paisaje se completa con una mezcla sincr\u00e9tica de construcciones a la vera de una corriente ordenada y mansa de adoquines que transmiten, todav\u00eda, el calor artesanal de las manos que los colocaron uno por uno. En este horario no transita casi gente y la penumbra de la luz amarillenta del mercurio le agrega un clima propio de un set de rodaje cinematogr\u00e1fico. El n\u00famero asignado por catastro me ubic\u00f3 frente a una puerta, de dimensiones similares a la de Al\u00ed Baba y promet\u00eda, por lo menos, un circuito de catacumbas. Busqu\u00e9 algunas de las palabras m\u00e1gicas para que se abriera y supuse que \u201cescuela\u201d no era, me inclin\u00e9 entonces por otra que refer\u00eda a una \u201cscala\u201d. Con esa contrase\u00f1a entr\u00e9. La luz p\u00e1lida y una escalera cerrada acusaban el cansancio de un edificio con muchas batallas perdidas. La estancia no con menos recovecos y repleto de palabras e im\u00e1genes compon\u00edan una est\u00e9tica barroca muy original. Hoy descubr\u00ed un lugar de la ciudad que apenas se divisa en medio de los escombros del v\u00e9rtigo tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Los s\u00e1bados, en doble jornada, me dedico a recorrer la librer\u00eda de usados. Una peregrinaci\u00f3n, casi religiosa, en busca de aquellos libros que, por alguna raz\u00f3n u otra, ya no aparecen en las librer\u00edas corrientes, pero que alg\u00fan intertexto c\u00f3mplice lo convirti\u00f3 en una utop\u00eda. Desde hace aproximadamente un a\u00f1o no doy un batacazo, fue cuando consegu\u00ed perdido un una larga mesa <em>Las culturas condenadas<\/em> de Roa Bastos. \u00a1Ah! \u00a1Qu\u00e9 placer! Fue como salvarnos mutuamente, hac\u00eda cinco a\u00f1os que lo ten\u00eda en mi lista de los s\u00e1bados. En estos momentos, luego de la b\u00fasqueda regular, comenc\u00e9 a seguir <em>Cr\u00edtica y ficci\u00f3n<\/em> de Piglia, y no hay caso, est\u00e1 agotado y el que lo tiene parece que lo entregar\u00e1 \u00faltimo de todos. Mi inter\u00e9s, no abarca directamente el fetichismo de los libros, sino el de la lectura y es el mismo que me llev\u00f3 a la b\u00fasqueda de un taller literario. Luego de esquivar de manera elegante un sin fin de prejuicios, me decid\u00ed a iniciar uno, no sin antes buscar se\u00f1ales milagrosas que confirmen mi decisi\u00f3n. Lleg\u00f3 el d\u00eda del inicio de los encuentros y la se\u00f1al no hab\u00eda llegado. Entr\u00e9 al estudio con la expectativa de lo desconocido y comenc\u00e9 el escaneo de todo el lugar, sobre todo de las muebles y anaqueles cargados de libros y autores que acompa\u00f1aban la velada. Fueron entrando en una coctelera de manera desordenada, Roth, <em>Sal\u00f3n de Billares<\/em>, Auster, Thomas Wolfe, Seix Barral&#8230; Pod\u00eda ver todos sin mirar ninguno. Ya con la mirada suelta, sin ning\u00fan tipo de intensi\u00f3n, clav\u00e9 la mirada casi en el vac\u00edo, mientras pensaba en esa relaci\u00f3n entre los animales, el lenguaje y el ser humano. El mundo de objetos que me circundaba desapareci\u00f3 y v\u00ed, con toda claridad el lomo de un solo libro en el extremo inferior izquierdo del mueble que ten\u00eda frente a m\u00ed. Tapa negra con el cl\u00e1sico dise\u00f1o de Anagrama, era <em>Cr\u00edtica y ficci\u00f3n <\/em>de Ricardo Piglia. Fue una buena se\u00f1al, pens\u00e9, y aunque ahora no s\u00e9 si fue un espejismo el pr\u00f3ximo jueves lo voy a confirmar.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 LUCAS\u00a0 ALMADA<\/p>\n<p>Lucas tambi\u00e9n es nuevo aqu\u00ed, pero no en la literatura, por lo que se lee..<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 . Cu\u00e1ntos recovecos existen en el laberinto de la urbe. 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