{"id":4183,"date":"2012-03-24T14:09:11","date_gmt":"2012-03-24T17:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4183"},"modified":"2012-03-25T11:58:14","modified_gmt":"2012-03-25T14:58:14","slug":"silvia-moya","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4183","title":{"rendered":"SILVIA MOYA"},"content":{"rendered":"<p>. <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revistaenie.clarin.com\/rn\/literatura\/Fernando-Pessoa-Fundacion-Calouste-Gulbenkian_CLAIMA20120210_0165_8.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"563\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<table border=\"0\" width=\"90%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><em>\u00a0 \u00abVivimos todos lejanos y an\u00f3nimos, y disfrazados, desconocidos sufrimos. Para algunos esta distancia entre un ser y ellos mismos, jam\u00e1s se revela; para otros resulta de cuando en cuando iluminada, con horror o dolor, por un rel\u00e1mpago; para algunos \u00e9sta es la penosa constancia y cotidianeidad de la vida, que todo lo que sentimos o pensamos es una traducci\u00f3n , como algo que no nos ata\u00f1e\u00bb\u00a0\u00a0<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fernando Pessoa <\/em>\u00a0&#8212;<em><em><em>\u00a0<\/em><\/em><\/em>A Marcos le gustaba viajar a Mendoza. \u00a0Al menos eso cree recordar.<\/p>\n<p>Disfrutaba de esas reuniones multitudinarias en las que nunca terminaba de comprender los lazos de parentesco que lo ligaban a esos chicos con los que corr\u00eda esquivando las mesas y el bosque de piernas de los adultos conversando, hasta quedar exhaustos, con los pelos alborotados y h\u00famedos sobre la frente. A todos los englobaba en la categor\u00eda<em> primos,<\/em> excepto Julia. Sab\u00eda bien que Julia era su t\u00eda pese a tener 15 o 16 a\u00f1os. Sol\u00eda estar siempre con la pollera a cuadros del uniforme de la escuela, era la encargada de organizar inagotables variantes del juego de la mancha,\u00a0 rondas y\u00a0 escondidas, a veces compart\u00eda esta tarea con alguna de sus amigas, compa\u00f1eras de colegio o del grupo. Su padre se refer\u00eda a ella como su<em> hermanita, <\/em>en realidad , en aquel entonces, ya que desde que viv\u00edan en M\u00e9xico la tarea de recordar le era absolutamente propia, exclusiva y solitaria. El empecinamiento de Marcos por recordar era casi tan sistem\u00e1tico y equiparable al que su padre manifestaba en callar.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando se mudaron Marcos ten\u00eda 5 a\u00f1os y hasta ese momento siempre hab\u00edan vivido en Buenos Aires pero curiosamente de esa ciudad s\u00f3lo recordaba las nauseas que le provocaba el subte y la sensaci\u00f3n de encierro en el ascensor del departamento que, le hab\u00edan dicho, quedaba en Belgrano&#8230; El resto era Mendoza.\u00a0<\/p>\n<p>Ten\u00eda im\u00e1genes precisas del viaje. Sent\u00eda el aire\u00a0 fresco que entraba por las ventanillas del auto y le rosaba la cara, ve\u00eda la luz rosada sobre la precordillera, ol\u00eda la nafta y el caf\u00e9 con leche de las estaciones de servicio de la ruta donde paraban a desayunar, ve\u00eda la ciudad con las veredas lustradas, la casa, el jard\u00edn al frente, los pinos y la bisabuela sentada en la puerta en su mesedora.\u00a0<\/p>\n<p>Era divertido sentarse en la falda de de la <em>bisa<\/em>, ella le prestaba el bast\u00f3n y \u00e9l jugaba a conducir una nave imaginaria mientras se hamacaban juntos en el sill\u00f3n. Recordaba con nitidez el volumen del abdomen y los senos aplastados en los que se le hund\u00eda la espalda.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; Dale un beso a la nonita- le hab\u00eda dicho su padre cuando se sub\u00edan al auto para volver a Buenos Aires.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; No quiero- dijo Marcos decidido y terminante. No le gustaba dar besos y adem\u00e1s lo pon\u00eda de muy mal humor que su padre le dijera lo que deb\u00eda hacer, sin mediar m\u00e1s palabras ni explicaciones que la mera orden.\u00a0<\/p>\n<p>-Dejalo- dijo la abuela con una sonrisa p\u00edcara, casi c\u00f3mplice.\u00a0<\/p>\n<p>Antes que el auto arrancara se bes\u00f3 la mano y sopl\u00f3 para impulsar el beso hasta \u00e9l; pero Marcos estaba tan fastidiado con su padre que no tuvo \u00e1nimo de corresponder al gesto de ternura de la anciana.\u00a0<\/p>\n<p>El siguiente viaje fue el \u00faltimo y diferente a todos los anteriores. Su padre hablaba con la hermana mayor de la venta de la casa, de dinero, revisaban papeles&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>No hubo reuniones, ni juegos de escondidas.\u00a0<\/p>\n<p>No pudo, no supo, o no quiso preguntar por Julia ni por los<\/p>\n<div><em>primos.\u00a0<\/em><\/div>\n<div><em>\u00a0<\/em><\/div>\n<div><em><em>-\u00bf<\/em>Y la nonita?\u00a0<\/em><\/div>\n<div><em>La t\u00eda Irene se agach\u00f3 hasta su estatura para responder:\u00a0<\/em><\/div>\n<p><em>&#8211; Se fue al cielo porque estaba viejita.\u00a0<\/p>\n<p><\/em>&#8211; Ah&#8230; s\u00ed- dijo Marcos, serio y convencido &#8211; YO la mat\u00e9.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0&#8211;\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Silvia Moya<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p><strong>&#8211;<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p><strong>SILVIA tambi\u00e9n es modelo 2012, pero se nota mucho rodaje escrito. <\/strong>\u00a0<strong>Asombra la precisi\u00f3n formal y la fina elusi\u00f3n, tanteo, ambig\u00fcedad, con que<\/strong>\u00a0<strong>avanza lo f\u00e1ctico.<\/strong> <span style=\"color: #ff6600;\"><strong>Marce<\/strong><\/span>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; \u00a0 \u00abVivimos todos lejanos y an\u00f3nimos, y disfrazados, desconocidos sufrimos. 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