{"id":4242,"date":"2012-04-05T14:37:55","date_gmt":"2012-04-05T17:37:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4242"},"modified":"2012-04-07T01:16:25","modified_gmt":"2012-04-07T04:16:25","slug":"nicolas-foppiani-2%c2%ba-premio-nivel-uno","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4242","title":{"rendered":"NICOL\u00c0S FOPPIANI, 2\u00ba Premio Nivel Uno"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #333399;\"><\/p>\n<h2>.<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Foppiani.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-4243\" title=\"Foppiani\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Foppiani-494x329.jpg\" alt=\"\" width=\"494\" height=\"329\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Foppiani-494x329.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Foppiani-188x125.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Foppiani.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 494px) 100vw, 494px\" \/><\/a><\/h2>\n<h2>&#8211;<\/h2>\n<h2>La Pipa de Pap\u00e1<\/h2>\n<h2><strong><em><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: medium;\">&#8211;<\/span><\/span><\/em><\/strong><\/h2>\n<h2><strong><em><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: medium;\">&#8211;<\/span><\/span><\/em><\/strong><\/h2>\n<h4>\n<h2><strong><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/h2>\n<\/h4>\n<h2>\n<div><strong><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-size: medium;\"><\/span><\/span><\/strong><\/div>\n<p>\u00a0<\/h2>\n<p><strong><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\"><\/p>\n<h2><strong>\u00a0<\/strong><\/h2>\n<h2>&#8211;<\/h2>\n<h2>&#8211;<\/h2>\n<p><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<pre style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0       La realidad es una sucesi\u00f3n\u00a0de\u00a0causalidades<\/pre>\n<pre style=\"text-align: right;\">infinitas lanzadas hacia la nada.\u00a0<\/pre>\n<pre style=\"text-align: right;\">-<\/pre>\n<pre style=\"text-align: right;\">-<\/pre>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u00a0&#8211;<\/h4>\n<h4>&#8211;<\/h4>\n<h4>\u00a0<\/h4>\n<h4>Me estir\u00e9 hasta alcanzar el min\u00fasculo pulsador ubicado sobre la puertaabierta al abismo de la calle. El timbre son\u00f3 con un canto de pajaritos.Prohibido fumar y salivar, descend\u00ed por la puerta trasera. Sin detenerse deltodo, el Expreso Alberdi me dej\u00f3 justo en esa esquina. Aunque ya sab\u00edala hora, mir\u00e9 mec\u00e1nicamente el reloj una vez m\u00e1s. Las siete menos cinco. Hab\u00edallegado a la cita con puntualidad y pocas esperanzas de que mi futuroentrevistado se hiciera presente. Anticip\u00e9 que ten\u00eda por delante una amansadoraespera en el bar \u201cLa Pipa de Pap\u00e1\u201d, establecimiento al que sol\u00eda evitar por eldejo ceniciento que su caf\u00e9 quemado me dejaba en la boca.<\/h4>\n<h4>Eleg\u00ed una mesa cualquiera, cerca de la ventana que daba a la calle. Elmozo me dio la bienvenida repasando la f\u00f3rmica con un trapo rejilla que parec\u00edaensuciar m\u00e1s de lo que limpiaba. Por suerte, para cuando me trajo el caf\u00e9, lap\u00e1tina de humedad ya se hab\u00eda secado.<\/h4>\n<h4>Mi ansiedad tornaba in\u00fatil cualquier intento de leer el diario. Melimit\u00e9 a fumar un Particulares atr\u00e1s de otro, como hac\u00eda siempre que losnervios me ganaban de mano.<\/h4>\n<h4>Ya no cab\u00edan m\u00e1s colillas en el cenicero triangular de Cinzano, cuando,interrumpiendo con su presencia el adem\u00e1n de recoger mis carpetas para irme,una silueta se recort\u00f3 en la puerta que daba a la ochava de Balcarce y Urquiza.<\/h4>\n<h4>Aunque nunca nos hab\u00edamos visto antes, intu\u00ed que aquel hombret\u00f3n algoentrado en kilos era la persona que estaba esperando. Calcul\u00e9 que, si bien nodeb\u00eda tener m\u00e1s de cuarenta y cinco a\u00f1os, las ojeras que oscurec\u00edan su miradalo hac\u00edan parecer bastante mayor. Mi p\u00e1lpito se confirm\u00f3 cuando enfil\u00f3 hacia lamesa que yo hab\u00eda estado a punto de abandonar. Apretaba una carterita decuerina negra en el sobaco.<\/h4>\n<h4>\u2013Hace una hora que espero que amagu\u00e9s a irte para entrar. Te hac\u00eda m\u00e1sgrande, al final sos un pibe \u2013dijo mientras derrumbaba su humanidad sobre eltapizado cremita de la silla. Yo ten\u00eda entonces veintitr\u00e9s a\u00f1os, un flamante ypor el momento decorativo t\u00edtulo en comunicaci\u00f3n social y un bigote ralo que,junto a mi provocada compulsi\u00f3n por el tabaco negro, desnudaban mi urgencia porparecer un periodista comprometido.<\/h4>\n<h4>No se present\u00f3, porque ya sab\u00eda que yo sab\u00eda que era Mario EnriqueLambertucci, \u201cRa\u00fal\u201d para los compa\u00f1eros.<\/h4>\n<h4>\u2013Perdoname por el plant\u00f3n, qu\u00e9 va\u2019cer, pasan los a\u00f1os, uno pierde elpelo pero no las ma\u00f1as. \u00bfTom\u00e1s otro caf\u00e9? \u2013ofreci\u00f3 con media sonrisa, mientrassu mirada recorr\u00eda distra\u00eddamente el interior del bar en el que \u2013excepto poruna mujer mayor que beb\u00eda a sorbitos un t\u00e9 con leche\u2013 \u00e9ramos los \u00fanicosparroquianos.<\/h4>\n<h4>Seguramente hab\u00eda estando vigilando el lugar desde antes de mi llegada.A distancia prudencial me habr\u00eda observado apearme del colectivo y sentarme aesperarlo, para hacer su entrada en escena una vez comprobada la seguridad dela cita. Su actitud no me sorprendi\u00f3. Ya hab\u00eda aprendido que muchos de quieneshan vivido en la clandestinidad contin\u00faan tomando medidas de contraseguimientoa\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s de vueltos a la superficie.<\/h4>\n<h4>Como era de esperar, al sentarse evit\u00f3 dar la espalda a la puerta, porlo que tuve que desplazarme para quedar frente a \u00e9l. Me sent\u00ed tentado depreguntarle si la elecci\u00f3n del bar, ubicado en una ochava y con ampliosventanales, tambi\u00e9n era producto de alguna t\u00e1ctica aprendida en aquellos a\u00f1os.<\/h4>\n<h4>Pasamos los primeros minutos de charla hablando de cosas intrascendentes.Notaba a Ra\u00fal algo ausente, quiz\u00e1s arrepentido de haber accedido a laentrevista. Me estaba midiendo. Intent\u00e9 ganarme su confianza mencion\u00e1ndole ados de las personas que me hab\u00edan sugerido contactarlo. No parec\u00eda estar dandoresultado. Al cabo de un rato, mi falta de oficio y su creciente parquedad secombinaron para empantanarnos en un inc\u00f3modo silencio. Comenc\u00e9 a desesperarme. Sab\u00edaque Ra\u00fal pod\u00eda dar por terminado nuestro encuentro en cualquier momento. En unarranque de audacia decid\u00ed cortar por lo sano y encaminar la entrevista hacialo sustancial. Me hab\u00eda costado demasiado llegar a \u00e9l como para desperdiciar laoportunidad pregunt\u00e1ndole pelotudeces.<\/h4>\n<h4>Desde hac\u00eda tiempo, y con la obstinada intenci\u00f3n de escribir unacr\u00f3nica sobre el tema, yo hab\u00eda encarado la quim\u00e9rica empresa de pretenderconocer de primera mano c\u00f3mo hab\u00edan sido las acciones armadas revolucionariasen Rosario y el cord\u00f3n industrial. Los pocos sobrevivientes a los que pudecontactar hab\u00edan tenido papeles irrelevantes, no ten\u00edan ganas de hablar, o sehab\u00edan convertido en grises funcionarios provinciales que repet\u00edan como lorosel discurso pol\u00edticamente correcto sobre aquellos a\u00f1os de plomo.<\/h4>\n<h4>Seg\u00fan me hab\u00edan comentado varios de sus ex compa\u00f1eros de militancia,Ra\u00fal era distinto. Todas sus descripciones coincid\u00edan en algo: siempre fue untipo con huevos. Desde su ruptura con la 4 conducci\u00f3n,se hab\u00eda alejado de la actividad pol\u00edtica y sobreviv\u00eda a duras penas contrabajos ordinarios.<\/h4>\n<h4>\u2013 \u00bfEs cierto que usted form\u00f3 parte del pelot\u00f3n de combate que ejecut\u00f3la operaci\u00f3n Las Delicias? \u2013indagu\u00e9 mientras escond\u00eda el peso de la preguntafingiendo inter\u00e9s en el sobrecito de az\u00facar: Caf\u00e9s La Fazenda, Cafferata 2419,Rosario, Cuna de la Bandera.<\/h4>\n<h4>La mirada de Ra\u00fal se endureci\u00f3. Hab\u00eda ca\u00eddo en la cuenta de que suinterlocutor no era un simple estudiante que pretend\u00eda rellenar una monograf\u00edasobre \u201cLos movimientos liberadores de Am\u00e9rica Latina bajo la \u00f3pticaFoucaltiana de la microf\u00edsica del poder\u201d o alguna entelequia de onanismointelectual por el estilo.<\/h4>\n<h4>\u2013\u00bfSab\u00e9s que esa pregunta te puede costar muy cara, no? \u2013 dijo con vozqueda, mientras acariciaba con las yemas de sus dedos el inmaculado blanco delImparciales que estaba a punto de encender.<\/h4>\n<h4>Aunque no estaba seguro de qu\u00e9 quer\u00eda decir con eso, tuve la sensaci\u00f3nde que hab\u00eda tomado por un camino sin retorno. Tragu\u00e9 saliva. Al fin y al cabo,nada le imped\u00eda sacar un rev\u00f3lver de la cartera y descerrajarme un tiro en elabdomen por debajo de la mesa, para sobresalto de la vieja que tomaba el t\u00e9 conleche. Trat\u00e9 de serenarme contando hasta diez. Pens\u00e1ndolo bien, su respuestaera un voto de confianza. No hab\u00eda desmentido mi afirmaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4>Me cont\u00f3 su historia. Ra\u00fal proven\u00eda de una familia de trabajadores.Para \u00e9l, ser peronista era algo natural. Hab\u00eda activado pol\u00edticamente desde latemprana adolescencia, en la b\u00e1sica de barrio Las Delicias.<\/h4>\n<h4>Su compromiso se fue profundizando a medida que incorporaba t\u00e9rminoscomo vanguardia, masas, resistencia. Con el 5 paso a la clandestinidad de la orga, tuvo que borrarse. Seguard\u00f3 en una casa segura que compart\u00eda con un pu\u00f1ado de compa\u00f1eros llegados dedistintas partes del pa\u00eds.<\/h4>\n<h4>All\u00ed conoci\u00f3 a Silvina, una estudiante de letras que hab\u00eda renegado desu familia patricia salte\u00f1a para proletarizarse como operaria del Swift.Cultivaron un amor secreto y enardecido. Se encontraban en el lavadero delfondo para tener sexo a escondidas de sus compa\u00f1eros. Pocos d\u00edas despu\u00e9s derevelarle que estaba embarazada, Silvina sali\u00f3 a cubrir una cita de control ynunca m\u00e1s regres\u00f3. Alguien la hab\u00eda entregado.<\/h4>\n<h4>Aunque nunca demostr\u00f3 su dolor, fueron duros meses en los que su moralrevolucionaria fue puesta a prueba. Cuando le informaron que por fin le hab\u00edasido asignada una misi\u00f3n de trascendencia, pens\u00f3 que le vendr\u00eda biendistraerse. Jam\u00e1s discut\u00eda una orden de la superioridad.<\/h4>\n<h4>Las vueltas del destino hicieron que, por mera casualidad, Ra\u00fal tuvieraen sus manos la ejecuci\u00f3n de una acci\u00f3n bautizada con el nombre de su barrio deorigen.<\/h4>\n<h4>Con la operaci\u00f3n Las Delicias, la orga pretend\u00eda demostrarle ala dictadura que, pese a que los Falcon verdes reinaban en la noche, a\u00fanconservaba poder de fuego en Rosario.<\/h4>\n<h4>Ca\u00eda la tarde del domingo 12 de septiembre de 1976. El alumbradop\u00fablico demoraba en encenderse y los pl\u00e1tanos de calle Jun\u00edn quitaban fuerza alresplandor del sol que ya se ocultaba. En la cabina de una Ford F-100deliberadamente estacionada en el sector m\u00e1s oscuro de la cuadra, Ra\u00falalternaba su vista entre el cigarrillo que sosten\u00eda con los dedos \u00edndice ymayor de su mano izquierda y el espejo retrovisor de la camioneta. Jugaba a mantenerla ceniza en su 6 lugar el mayor tiempoposible. De tan larga, parec\u00eda un bicho canasto anidado a continuaci\u00f3n delpucho encendido.<\/h4>\n<h4>Apag\u00f3 la radio. El partido entre Rosario Central y Uni\u00f3n de Santa Fe,con victoria del auriazul por dos tantos contra uno, ambos goles de Potentepara el local, hab\u00eda transcurrido sin sobresaltos. Pocos hinchas visitantes yun resultado favorable al equipo canalla sellaron la tranquilidad en Arroyito.<\/h4>\n<h4>El estadio gigante con doble anillo de tribunas de cemento a\u00fan era unproyecto anunciado en carteles que muchos miraban con escepticismo. Pese a losesfuerzos del gobierno por demostrar que ten\u00eda la organizaci\u00f3n encaminada coneficiencia castrense, el campeonato de f\u00fatbol todav\u00eda aparec\u00eda como unadistante y fara\u00f3nica nebulosa en medio del denso clima social. Pocos d\u00edasantes, el 19 de agosto, hab\u00edan reventado a tiros el Fairlane que transportabaal general Actis, quien s\u00f3lo llevaba 42 d\u00edas como titular del Ente Aut\u00e1rquico Mundial78. Pese a que en la prensa se hab\u00eda atribuido el hecho a la \u201cguerrillasubversiva\u201d, aquella ejecuci\u00f3n ten\u00eda tufillo a interna militar. Nadie quer\u00edaquedarse afuera del bot\u00edn que significaba administrar los fondos del mundial.<\/h4>\n<h4>Apenas doblando la esquina, sobre los primeros metros de calle Rawson ycon la culata orientada hacia el pared\u00f3n de Jun\u00edn, un Citro\u00ebn 2CV celesteescond\u00eda en su ba\u00fal nueve kilos de trotyl y cinco de metralla compuesta portrozos de acero, bulones, tuercas y clavos. Con un crucifijo de pl\u00e1stico azulcolgando del espejito y la calcoman\u00eda de una rana \u201cen ablande\u201d en la luneta,parec\u00eda el auto m\u00e1s inofensivo del mundo. Por su fr\u00e1gil carrocer\u00eda de lata deconserva, los 2CV ofrec\u00edan una m\u00ednima contenci\u00f3n a la onda expansiva del trotyly resultaban ideales para montar una vietnamita. As\u00ed estaba explicado en7 el cap\u00edtulo correspondiente a \u201cexplosivos\u201ddel manual del combatiente. Adem\u00e1s, los Citro\u00ebn eran casi tan f\u00e1ciles de robarcomo una bicicleta.<\/h4>\n<h4>Secretamente, Ra\u00fal sent\u00eda l\u00e1stima de destrozar un coche tan noble.Afloraron im\u00e1genes de aquel viaje a Mar del Plata en la \u201crana\u201d que su padrehab\u00eda comprado con gran esfuerzo y en cuotas. La traves\u00eda hasta La Feliz por laruta 41 hab\u00eda sido toda una epopeya. Dos veces quedaron a ciegas con el capotlevantado por el golpe de viento de un cami\u00f3n en sentido contrario. Tardarondoce horas en llegar. Ning\u00fan miembro de la familia conoc\u00eda el mar. Ese mismod\u00eda, sin bajarse del auto, lo vio por primera vez, inmenso, fr\u00edo. Estabanublado y lloviznaba. Pens\u00f3 que era imposible que alguien quisiera meterse all\u00ed.<\/h4>\n<h4>Espant\u00f3 esos recuerdos con un adem\u00e1n involuntario que desintegr\u00f3 elbicho canasto de ceniza. Se sent\u00eda avergonzado de tener afecto por algo tanidentificable con el conformismo burgu\u00e9s como un autom\u00f3vil. Otro de sus d\u00e9ficitspol\u00edticos. Mencionar\u00eda la autocr\u00edtica en el informe a su responsable. De todasmaneras, estaba a punto de demostrar \u2013y demostrarse\u2013 su compromisorevolucionario.<\/h4>\n<h4>A su derecha, sobre el asiento, una caja de zapatos San Crispinoescond\u00eda el detonador.<\/h4>\n<h4>Desde la conducci\u00f3n nacional del movimiento hab\u00edan encomendado a lacolumna Rosario una acci\u00f3n clave. Necesitaban imperiosamente demostrar que,pese a la salvaje represi\u00f3n clandestina desatada por la dictadura, a\u00fan ten\u00edancapacidad de hostigamiento en el interior del pa\u00eds. Adem\u00e1s, estar\u00edan ensayandolo que luego ser\u00eda su estrategia durante el mundial de f\u00fatbol: realizaracciones armadas y de propaganda de tal trascendencia que el gobierno no laspudiera 8 ocultar, pero sin poner enpeligro la vida de los espectadores ni de periodistas. Ser\u00eda una oportunidad\u00fanica de mostrar a la prensa internacional la pantomima de la pax romana quepretend\u00eda vender la junta militar.<\/h4>\n<h4>Como la censura se cern\u00eda sobre los medios con pu\u00f1o de hierro, ten\u00edaque tratarse de una acci\u00f3n de magnitud. Deb\u00edan evitar errores t\u00e1cticos como elcohete perforante RPG7 que, lanzado con un propulsor port\u00e1til desde el techocorredizo de un Peugeot 404 contra la mism\u00edsima casa de gobierno, destroz\u00f3 unpar de oficinas, pero s\u00f3lo dej\u00f3 un peque\u00f1o agujero en la pared frente a laPlaza de Mayo, r\u00e1pidamente tapado con una bandera argentina. Sin la coberturade la prensa, controlada por el gobierno, el efecto propagand\u00edstico del operativofue pr\u00e1cticamente nulo.<\/h4>\n<h4>A pesar de las arengas cargadas de optimismo que los militantesrecib\u00edan en los casetes que circulaban con la voz del Pepe desde el exilio,crec\u00eda en los cuadros inferiores la sensaci\u00f3n de que la dictadura estaba muylejos de ser derrotada y que, con el mundial de f\u00fatbol en ciernes, las masaspreferir\u00edan quedarse viendo los partidos por televisi\u00f3n antes que volcarse alas armas siguiendo a la vanguardia nacional y revolucionaria.<\/h4>\n<h4>Los grupos de tareas tiraban del ovillo de la compartimentaci\u00f3ncelular, y el movimiento se desangraba. Las imparables sucesiones de ca\u00eddascausadas por las delaciones en la tortura hab\u00edan hecho estragos en las cadenasde suministros, haciendo cada vez m\u00e1s dura la vida en la clandestinidad. Hab\u00edamuchos compa\u00f1eros desenganchados, sin casas seguras ni documentaci\u00f3n falsacapaz de sortear exitosamente el control de un ret\u00e9n.<\/h4>\n<h4>Las luces del veh\u00edculo de apoyo centellearon indicando que el blanco seacercaba. Todo ocurr\u00eda de acuerdo a lo planificado. Cargado de botones queregresaban de hacer adicionales custodiando la cancha de Central, el MercedesBenz azul de la guardia de infanter\u00eda regresaba a la jefatura remontando elempedrado de Jun\u00edn.<\/h4>\n<h4>Seg\u00fan lo convenido, cuando el \u00f3mnibus pas\u00f3 al lado de la F- 100, Ra\u00falverific\u00f3 una vez m\u00e1s que se tratase de su objetivo. En ese trance, su mirada secruz\u00f3 con la de un agente que iba sentado junto a la ventanilla.<\/h4>\n<h4>Ni bien llegaron a la intersecci\u00f3n con Rawson, accion\u00f3 el detonador.<\/h4>\n<h4>Supo en ese instante que su militancia hab\u00eda terminado.<\/h4>\n<h4>Manej\u00f3 en silencio durante toda la noche. En contra de lo estipulado, yviolando las m\u00e1s elementales normas de seguridad, no acudi\u00f3 a la posta adeshacerse de la camioneta y recoger la documentaci\u00f3n que le permitir\u00eda salirinmediatamente del pa\u00eds. Amanec\u00eda cuando lleg\u00f3 a Mar del Plata.<\/h4>\n<h4>Vendi\u00f3 la F-100 aunos gitanos y con eso sobrevivi\u00f3 durante unos meses encerrado en una pensi\u00f3nde la zona del puerto. Al cabo de un tiempo, se consigui\u00f3 un trabajo en unastillero. Incre\u00edblemente, nadie lo estaba buscando.<\/h4>\n<h4>Regres\u00f3 a Rosario entrada la democracia.<\/h4>\n<h4>\u2013Eleg\u00ed otro tema para tu monograf\u00eda, pibe \u2013concluy\u00f3 mientras se calzabael malet\u00edn de nuevo en el sobaco. Entend\u00ed que no era una simple sugerencia. Laentrevista hab\u00eda terminado.<\/h4>\n<h4>La Pipa de Pap\u00e1 cierra temprano. El bolichero ya estaba subiendo lassillas sobre las mesas, con la inequ\u00edvoca intenci\u00f3n de 10 mandarnos a mudar. El televisor mostraba a Jos\u00e9 CorzoG\u00f3mez, de Nuevediario, que \u201ccon las manos limpias\u201d daba consejos a los jubilados.<\/h4>\n<h4>Salimos juntos del bar. \u00c9l se fue por Urquiza. Yo por Balcarce.<\/h4>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; La Pipa de Pap\u00e1 &#8211; &#8211; \u00a0 \u00a0 \u00a0 &#8211; &#8211; \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La realidad es una sucesi\u00f3n\u00a0de\u00a0causalidades infinitas lanzadas hacia la nada.\u00a0 &#8211; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4242","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4242"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4245,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4242\/revisions\/4245"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}