{"id":4305,"date":"2012-04-14T16:06:58","date_gmt":"2012-04-14T19:06:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4305"},"modified":"2012-04-14T16:06:58","modified_gmt":"2012-04-14T19:06:58","slug":"pablo-mengascini-mencion-3%c2%ba-nivel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4305","title":{"rendered":"PABLO MENGASCINI, Menci\u00f2n 3\u00ba Nivel"},"content":{"rendered":"<p><strong>.<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-4306\" title=\"DE TODO\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO-371x493.jpg\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"493\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO-371x493.jpg 371w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO-141x188.jpg 141w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO-451x600.jpg 451w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DE-TODO.jpg 461w\" sizes=\"auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\">RE<span style=\"color: #ffcc00;\">S<\/span>U<span style=\"color: #3366ff;\">RRE<\/span>CCI<span style=\"color: #99cc00;\">\u00d3N<\/span><\/span><\/h2>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El pasado 10 de marzo, s\u00e1bado, m\u00e1s o menos al mediod\u00eda, estaba en mi oficina aburrido, sin nada que hacer, esperando que se hicieran las dos para empezar el fin de semana. A trav\u00e9s de la puerta de vidrio miraba a mi secretaria que estaba leyendo una Cosmopolitan, aburrida y desocupada como yo. El tel\u00e9fono de su escritorio empez\u00f3 a sonar y, m\u00e1s por leerle los labios que por escucharla, le adivin\u00e9 la frase que dice todos los d\u00edas desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os: \u2014Berardi y Del Greco; metales no ferrosos; buen d\u00eda; \u00bfen qu\u00e9 puedo servirle? Empez\u00f3 a escuchar sin dejar de mirar la revista pero r\u00e1pidamente alz\u00f3 los ojos para ver si yo la estaba mirando. Despu\u00e9s me sonri\u00f3 (cosa poco habitual en ella), como si quisiera compartir una alegr\u00eda o manifestar una complicidad, y not\u00e9 que dec\u00eda: \u2014Un momentito; ya le paso. Se levant\u00f3 del escritorio, abri\u00f3 la puerta de vidrio y meti\u00f3 solamente la cabeza en mi oficina. Exagerando todav\u00eda m\u00e1s la sonrisa, me inform\u00f3: \u2014Se\u00f1or Del Greco, Victorio Urr\u00faa en el tel\u00e9fono. Con la mano izquierda le indiqu\u00e9 que pasara al mismo tiempo que con la derecha pulsaba el bot\u00f3n manos libres del tel\u00e9fono de mi escritorio. El aburrimiento de ella y el m\u00edo ya no exist\u00edan.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>A mediados de octubre de 1999 hered\u00e9 la parte que ten\u00eda mi pap\u00e1 en una peque\u00f1a sociedad an\u00f3nima dedicada a la venta de cobre, aluminio, lat\u00f3n&#8230; metales de toda clase menos hierro y acero. En mi primera reuni\u00f3n de accionistas pregunt\u00e9 por qu\u00e9 no vend\u00edamos hierro y acero. Todos me miraron como si hubiera preguntado: \u2014\u00bfUstedes creen que hay en cada persona un Alma Inmortal? En aquel entonces ten\u00eda veintis\u00e9is a\u00f1os. Tambi\u00e9n hab\u00eda heredado una secretaria diez a\u00f1os mayor que yo que jam\u00e1s pronunci\u00f3 mi nombre: siempre me dijo \u201cse\u00f1or Del Greco\u201d. Tuve que dejar los talleres literarios y r\u00e1pida, aunque casi imperceptiblemente, la vida rutinaria que ten\u00eda se me transform\u00f3: nuevas rutinas hab\u00edan desplazado a las viejas. Los d\u00edas de semana ten\u00eda poco tiempo para leer cuentos o novelas, y ninguno para escribir. No fue un cambio traum\u00e1tico, pero muchas veces, mientras me cepillaba los dientes a la ma\u00f1ana temprano, me miraba en el espejo y me dec\u00eda: \u2014Bienvenido a la madurez, \u201cse\u00f1or Del Greco\u201d. Seguidamente hac\u00eda algunas morisquetas: cara de loco, cara de opa, cara de mono, cara de tortuga&#8230; y despu\u00e9s me vest\u00eda y me iba a la oficina.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n se le ocurre cambiar de vida a mediados de octubre? A nadie. Yo lo hice porque me toc\u00f3. Tuve-que, digamos.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Victorio Urr\u00faa! \u00bfC\u00f3mo le va? \u00a1Tanto tiempo! Ya pasaron como&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Diez a\u00f1os! Un poco m\u00e1s, si saca bien la cuenta, usted que sabe de cuentas, y de cuentos. Fue despu\u00e9s del Corralito de Cavallo, pero antes de los quilombos de fin de a\u00f1o, \u00bfse acuerda?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed! Claro que me acuerdo&#8230; Diez a\u00f1os ya&#8230; Incre\u00edble&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno&#8230; lo llamo por lo mismo que aquella vez. Pero ahora le voy a pagar en efectivo. Y le voy a comprar bastante menos.<\/p>\n<p>\u2014O sea que sigue con lo mismo&#8230; Como no tuve m\u00e1s noticias suyas, pens\u00e9 que el Corralito lo hab\u00eda fulminado, como a tantos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfFulminado? \u00a1No! Al contrario. Gracias al Corralito, y a usted, y a algunas otras cosas que pasaron, antes del invierno del 2002 me llen\u00e9 de plata. Pero ya se me est\u00e1 terminando&#8230; Si tiene unos minutitos, le cuento.<\/p>\n<p>\u2014Sus minutitos duran horas, Urr\u00faa. \u00bfSigue viviendo en Pergamino?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or. Soy el \u00fanico gitano que vive hace cincuenta a\u00f1os en el mismo lugar, y que tiene el mismo auto hace cuarenta y dos a\u00f1os: el Chevy modelo setenta, que compr\u00e9 cero ka eme y que anda como un viol\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no se viene el lunes a Rosario y hablamos con tiempo?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00f3mo no! All\u00ed estar\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No le molesta que hablemos como la \u00faltima vez, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCon el grabador? No. Para nada. Si yo le compro a usted porque s\u00e9 que le gusta escribir cuentos. Yo nunca leo nada pero&#8230; qu\u00e9 s\u00e9 yo&#8230; prefiero comprarle a un mercachifle-escritor que a un mercachifle-mercachifle. No se me ofenda.<\/p>\n<p>\u2014No me ofendo y lo espero el lunes.<\/p>\n<p>\u2014Entonces ser\u00e1 hasta el lunes, mi amigo.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>En diciembre de 2001 conoc\u00ed a Victorio Urr\u00faa. Cuando entr\u00f3 a mi oficia, me asust\u00e9. Apenas lo v\u00ed, record\u00e9 al indio de Atrapado sin Salida. Aparentaba unos sesenta y seis, sesenta y ocho a\u00f1os. Ten\u00eda cincuenta y cinco. Parec\u00eda un hombre de campo. De campo adentro. De campo y caballo. No de campo y cuatro por cuatro. Pero era un fundidor que trabajaba solo, artesanalmente, en un taller de fundici\u00f3n que ten\u00eda en su casa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted vende chatarra de bronce para horno?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Vendemos todo tipo de metales no ferrosos, chatarra y tambi\u00e9n flejes laminados y tubos trefilados y&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Yo quiero chatarra de bronce.<\/p>\n<p>\u2014Bien. El precio es&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedo pagar con esto? \u2014pregunt\u00f3 mostr\u00e1ndome una tarjeta de d\u00e9bito del Bank Boston.<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto.<\/p>\n<p>\u2014Entonces deme todo esto de chatarra de bronce \u2014dijo tirando la tarjeta sobre mi escritorio, como quien tira un sapo muerto a un pozo.<\/p>\n<p>Lo invit\u00e9 a sentarse y le convid\u00e9 un caf\u00e9. Pregunt\u00f3 si no hab\u00eda mates. Le dije que no. A su vista, averig\u00fc\u00e9 el fondo de su cuenta, calcul\u00e9 precios, le expliqu\u00e9 sobre fletes&#8230; Me miraba distra\u00eddo y llegu\u00e9 a pensar que no me entend\u00eda. Con la recesi\u00f3n, el precio de los metales estaba por el suelo, quiz\u00e1 bajo tierra. El saldo de la cuenta de Urr\u00faa era muy superior a nuestras operaciones corrientes. Lo transferimos a la cuenta de nuestra empresa y tuvimos que contratar dos camiones volcadores para trasladar la chatarra hasta Pergamino.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>A las dos de la tarde cerr\u00e9 mi oficina, salud\u00e9 a mi socio y, con mi secretaria, salimos juntos del edificio. Caminamos hasta mi auto, sin hablar. Desde adentro abr\u00ed la puerta del acompa\u00f1ante. \u2014Sub\u00ed que te llevo. Cuando arranqu\u00e9, me pareci\u00f3 que estaba por desmayarse o por empezar a llorar. En realidad estaba reprimiendo una risa hasta que no pudo hacerlo m\u00e1s. \u2014Me r\u00edo de lo que me dijo, perd\u00f3neme. \u2014\u00bfQu\u00e9 te dije? \u2014Sub\u00ed que te llevo. Es el t\u00edtulo de una pel\u00edcula de Sandro. Hace poco la vi por Volver. Ni a Capusotto se le hubiera ocurrido algo as\u00ed. Y lo peor de todo es que no pretend\u00eda ser una pel\u00edcula c\u00f3mica. Pat\u00e9tico. Despu\u00e9s de la pel\u00edcula, pasaron una entrevista a Sandro. Hasta \u00e9l dec\u00eda que sus pel\u00edculas eran horribles. Me r\u00edo de esa pel\u00edcula, no de usted. \u2014Hace poco yo vi Mingo y An\u00edbal en la Mansi\u00f3n Embrujada&#8230; \u00a1Somos unos cin\u00e9filos! [Pausa.] \u2014\u00bfA qu\u00e9 hora le parece que se va a encontrar con Urr\u00faa? \u2014No dijo a qu\u00e9 hora, pero seguro que cae temprano. \u2014Voy a poder&#8230; \u2014(Interrumpi\u00e9ndola) \u00a1Por supuesto que vas a poder estar en la charla que tengamos! No te voy a hacer perder semejante personaje. \u2014Gracias. [Otra pausa.] \u2014Hace diez a\u00f1os&#8230; \u00bfc\u00f3mo se te ocurri\u00f3 salir corriendo a comprar un grabador para registrar la charla? \u2014No s\u00e9. Yo creo que nac\u00ed secretaria. Siempre me estoy fijando en qu\u00e9 necesitan los dem\u00e1s&#8230; Adem\u00e1s su padre era muy exigente. Siempre estaba d\u00e1ndome \u00f3rdenes. Usted no. \u2014Mi pap\u00e1 era empresario por vocaci\u00f3n. Yo por&#8230; obligaci\u00f3n&#8230; o de rebote&#8230; o qu\u00e9 s\u00e9 yo&#8230; Yo ni siquiera soy empresario. \u2014Usted es un escritor. \u00bfCu\u00e1ndo voy a poder leer lo que escribi\u00f3 sobre Urr\u00faa? \u2014Cuando lo escriba. [Auto estacionado en doble fila; balizas encendidas.] \u2014Buen fin de semana. \u2014Hasta el lunes, se\u00f1or Del Greco.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os&#8230; \u00a1La puta que lo pari\u00f3! \u00a1Diez a\u00f1os! Ten\u00eda todo para escribir un cuento: fines de semana libres, ganas, el personaje&#8230; Y nada. Diez a\u00f1os&#8230; y el pescado sin vender, como dice mi abuela. Bueno&#8230; en realidad&#8230; tan&#8230; tan personaje no es este Urr\u00faa&#8230; Un tipo exc\u00e9ntrico. Nada m\u00e1s. \u2014Pero vos pod\u00e9s moldearlo, modificarlo, agregarle cosas. No tiene que ser una biograf\u00eda. Aunque ahora la Literatura medio que es autobiogr\u00e1fica, autorreferencial&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no lo mand\u00e1s al cuerno a Urr\u00faa y escrib\u00eds sobre vos? \u2014\u00bfY qu\u00e9 voy a decir de m\u00ed? Si yo empiezo a hablar de mi vida, seguro que hasta mi abuela se aburrir\u00eda de escucharme. \u2014Pero si en diez a\u00f1os no escribiste nada es porque la cosa no da&#8230; \u2014Si la cosa no diera, hubiera tirado las grabaciones a la basura, no las voy a tener al pedo juntando mugre diez a\u00f1os. \u2014A esas grabaciones las ten\u00e9s en unos microcassettes. \u00bfCon qu\u00e9 las vas a escuchar? \u2014Con el grabador de periodista que me compr\u00f3 mi secretaria hace diez a\u00f1os. \u2014\u00bfHace cu\u00e1nto? \u2014Diez&#8230; \u00a1la puta que te re mil pari\u00f3! \u2014\u00bfTen\u00e9s pilas? \u2014Ahora paro en un kiosco y compro ocho. \u2014\u00bfDoble A \u00f3 triple A? \u2014Compro ocho de cada tipo. \u2014\u00bfY si el aparato no funca m\u00e1s? \u2014Compro otro. \u2014\u00bfAd\u00f3nde? Si no vienen m\u00e1s. \u2014Primero me fijo si funciona. \u2014Y s\u00ed&#8230; es lo m\u00e1s saludable, \u00bfno? \u2014\u00a1Entonces para qu\u00e9 carajo me dec\u00eds! \u2014\u00a1Si te lo dec\u00eds vos solo, pibito! \u2014Bueno&#8230; concentraci\u00f3n. Este fin de semana me encierro y escribo algo. \u2014\u00bfY si el grabador no anda? \u2014Leo las desgrabaciones que hice. \u2014Son pocas. \u2014Algo es algo. Y&#8230; \u00bfves? \u00a1Algo escrib\u00ed! \u2014Desgrabar no es escribir. \u2014Por algo se empieza. \u2014Una \u00faltima pregunta y me esfumo. \u2014Dale, okei. \u2014\u00bfSeguro? \u2014S\u00ed&#8230; \u2014\u00bfSeguro, seguro? \u2014\u00a1S\u00ed! \u2014Bueno&#8230; Ah\u00ed va: \u00bfpara cu\u00e1ndo la novela?<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Al llegar a mi casa fui directamente al altillo donde est\u00e1n las cosas en desuso y busqu\u00e9 la carpeta con forma de caja en cuyo lomo hab\u00eda escrito \u201cVictorio Urr\u00faa\u201d y que conten\u00eda los microcassettes, un cuaderno Rivadavia con las desgrabaciones y el grabador de periodista. All\u00ed mismo, en el altillo, le puse pilas al aparato para comprobar que funcionara: oprim\u00ed play, una luz verde se encendi\u00f3, un eje comenz\u00f3 a girar y un zumbido mon\u00f3tono y apenas audible me dec\u00eda: \u2014\u00a1Vamos todav\u00eda, Grequito viejo y peludo nom\u00e1s!<\/p>\n<p>Mientras bajaba para instalarme en mi escritorio del living pensaba que el rescate de la carpeta era lo primero que ten\u00eda que narrar. Alg\u00fan erudito de la Literatura pudo haber dicho que esa idea era un plagio de Marechal y que, encima, mi Victorio Urr\u00faa sonaba mal al lado de su euf\u00f3nico Severo Arc\u00e1ngelo&#8230; M\u00e1s a\u00fan teniendo en cuenta que los dos personajes eran fundidores extravagantes. De todas maneras, lo ten\u00eda decidido. As\u00ed iba a empezar mi cuento. Total, seguro que ese Marechal, alguna vez, le hab\u00eda copiado algo a alguien&#8230;<\/p>\n<p>Ya en el escritorio, puse frente a m\u00ed un block de papel liso y, entre mis dedos, ten\u00eda una birome. Pero no pod\u00eda escribir nada, entonces me puse a leer el cuaderno Rivadavia. Apenas empec\u00e9, escuch\u00e9 que el televisor anunciaba un documental sobre la fabricaci\u00f3n de armas de bronce: espadas y puntas de lanza y de flecha, en el Egipto de los faraones. Pens\u00e9 que pod\u00eda llegar a ser un aporte v\u00e1lido y me acerqu\u00e9 al televisor. En el primer corte publicitario agarr\u00e9 mi celular y llam\u00e9 a mi secretaria. \u2014En Discovery est\u00e1n pasando un documental sobre&#8230; \u00a1Ah! Pero, \u00a1qu\u00e9 casualidad! As\u00ed trabaja Urr\u00faa. \u00bfTe das cuenta? Es un personaje anterior a la Edad de Hierro. Se qued\u00f3 en la de Bronce&#8230; Naci\u00f3 unos seis mil a\u00f1os atrasado.<\/p>\n<p>Cuando el documental termin\u00f3, no volv\u00ed a mi escritorio. Fui a la cocina y abr\u00ed la puerta de la heladera para buscar algo para tomar o para comer. Not\u00e9 que Valeria me hab\u00eda seguido, pero que no hab\u00eda entrado. Se hab\u00eda quedado apoyada en el marco de la puerta. \u2014A veces no s\u00e9 si est\u00e1s casado conmigo o con esa. Sin quitar mi vista de la heladera, le contest\u00e9: \u2014Fijate en la libreta de matrimonio. Para eso se mete el Estado en las parejas: para que no haya dudas.<\/p>\n<p>Valeria peg\u00f3 media vuelta y se encerr\u00f3 en su b\u00fanker. Yo saqu\u00e9 una gaseosa de pomelo y me qued\u00e9 en la cocina pensando<\/p>\n<p>que Urr\u00faa era definitivamente un personaje si a esa palabra se la mencionaba en una charla de bar, entre gente normal, pero que, a su vez, definitivamente no lo era si se la pronunciaba en el marco de un taller literario;<\/p>\n<p>que me hab\u00eda interesado porque era una persona totalmente diferente a m\u00ed; y que lo que yo, finalmente, quer\u00eda, no era escribir un cuento sino tener otra vida, aunque fuera de a momentitos; otra vida cualquiera, siempre que fuera radicalmente distinta a la m\u00eda;<\/p>\n<p>que, por tel\u00e9fono, me hab\u00eda dicho que se hab\u00eda llenado de plata gracias a m\u00ed, al Corralito, \u201cy a algunas otras cosas que pasaron\u201d&#8230; Haber hecho mucho dinero, en Argentina, en el a\u00f1o 2002, era algo bastante extraordinario, y realmente asombroso si quien lo hubo hecho era alguien como \u00e9l: exageradamente honesto, poco interesado en acumular moneda y de nulos conocimientos sobre transacciones y negocios financieros;<\/p>\n<p>que, antes de ponerme a escribir, iba a ser mejor que leyera el cuaderno Rivadavia, escuchara las grabaciones y esperara al lunes para ver qu\u00e9 novedades me iba a contar.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de tomar el vaso de gaseosa que me hab\u00eda servido, guard\u00e9 la botella en la heladera, sal\u00ed de la cocina, fui hasta el escritorio, tom\u00e9 todo lo que ten\u00eda sobre Urr\u00faa y me instal\u00e9 en la pecera. All\u00ed iba a estar m\u00e1s tranquilo y, de paso, iba a poder saber cu\u00e1ndo Valeria abandonar\u00eda su b\u00fanker.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Con Valeria fuimos compa\u00f1eros en el colegio secundario y, de a poco, \u00edbamos pasando cada vez m\u00e1s tiempo juntos hasta que s\u00f3lo nos separ\u00e1bamos para dormir. Llegamos a ser novios de una manera tan inocente, tan gradual y casta, que nunca pudimos establecer una fecha exacta del comienzo de nuestro noviazgo; s\u00ed un a\u00f1o. Una noche de Navidad, muy tarde ya, est\u00e1bamos en el patio de su casa con toda su familia, que es numeros\u00edsima. Hab\u00edan preparado una mesa de nueve metros de largo. Nosotros est\u00e1bamos sentados juntos, m\u00e1s o menos por la mitad. Yo hab\u00eda ido caminando desde mi casa y hac\u00eda poco que hab\u00eda llegado. La madre de Valeria nos hab\u00eda servido una jarra de jugo de naranja helado y un plato sopero colmado de garrapi\u00f1ada de almendra y de pasas de uva cubiertas con chocolate: ya conoc\u00eda lo que nos gustaba a los dos. El padre de Valeria estaba en uno de los extremos, bastante borracho. Ten\u00eda una botella de cerveza para \u00e9l solo. Se iba sirviendo de a poquito, de a pocos cent\u00edmetros, en un vaso cil\u00edndrico y largo. Antes de tomar cada dosis, levantaba el vaso bien alto, sin pararse, y brindaba por algo. Empez\u00f3 por cosas importantes, aunque abstractas y cursis. Sigui\u00f3 con nimiedades, y termin\u00f3 con cosas absurdas o rid\u00edculas. Cuando se sirvi\u00f3 lo \u00faltimo que quedaba en la botella, levant\u00f3 el vaso y se qued\u00f3 as\u00ed, quieto, callado, mirando la punta de la mesa y sin poder evitar un leve movimiento pendular de su brazo. Varias personas empezaron a re\u00edrse, alguien le tir\u00f3 un pedazo de pan dulce que le peg\u00f3 en la frente sin que \u00e9l tuviera ninguna reacci\u00f3n y su madre le dijo: \u2014Par\u00e1 de chupar que no te vas a poder levantar. Despu\u00e9s alz\u00f3 la vista, nos mir\u00f3 como si fu\u00e9ramos una aparici\u00f3n, y bram\u00f3: \u2014\u00a1Y tambi\u00e9n por los tortolitos! Ese grito desplaz\u00f3 el centro de atenci\u00f3n hacia nosotros. Yo gir\u00e9 la cabeza para mirarla a Valeria, para evadir a la multitud. Ella hizo lo mismo. Nos sonre\u00edmos y nos abrazamos con mucha fuerza, sin besarnos. Cuando nos desprendimos, ella se colg\u00f3 de mi cuello, me bes\u00f3 la mejilla y se qued\u00f3 pegoteada a m\u00ed. Hubo mucho barullo, exclamaciones, aplausos, gente que golpeaba la mesa&#8230; El padre de Valeria grit\u00f3: \u2014\u00a1Hay que brindar! \u00a1Hay que brindar! \u2014y se levant\u00f3 para buscar botellas. Con el primer paso que dio, se fue redondamente al piso, tirando del mantel, desparramando botellas, platos, vasos y copas, y haciendo caer de la silla a un cu\u00f1ado que estaba junto a \u00e9l. \u2014\u00a1Te dije que no te ibas a poder levantar!<\/p>\n<p>Era la Navidad de 1988. Ten\u00edamos treinta a\u00f1os entre los dos. Como hab\u00edamos nacido el mismo d\u00eda, y casi a la misma hora, siempre multiplic\u00e1bamos por dos la edad de cada uno en los cumplea\u00f1os, aunque ella aclaraba que era cuarenta y cinco minutos m\u00e1s vieja. Diez a\u00f1os despu\u00e9s de esa Navidad, nos casamos. \u00c9ramos la pareja perfecta: hasta nuestros cumplea\u00f1os eran siempre de un n\u00famero par.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de nuestro casamiento nos mudamos a esta casa, que fue el regalo de nuestros padres. Es demasiado grande para un matrimonio sin hijos; y si tuvi\u00e9ramos dos o tres chicos tambi\u00e9n ser\u00eda demasiado grande. Es una edificaci\u00f3n s\u00f3lida y muy bien mantenida. No hay dudas de que fue construida en varias etapas, siguiendo varios estilos: un Frankenstein arquitect\u00f3nico, con partes centenarias. Entre la casa y la vereda hay un jard\u00edn que tiene una cochera para tres autos y una habitaci\u00f3n grande, divisible, con amplias ventanas, que podr\u00eda usarse como consultorio o estudio profesional. La casa tiene una cocina con comedor diario y almac\u00e9n, un living de dos niveles, un vest\u00edbulo en la entrada, tres ba\u00f1os y seis dormitorios. En la planta alta hay una terraza de baldosas y un altillo, a los que se accede \u00fanicamente por una escalera de hormig\u00f3n que est\u00e1 en el patio trasero. En el living hay una puerta corrediza de madera que permite pasar a un anexo. Es otro vest\u00edbulo rectangular con tres puertas m\u00e1s: una enfrentada a la corrediza, las otras enfrentadas entre s\u00ed. La primera da a un lavadero grande que tambi\u00e9n tiene el ba\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o. La de la izquierda, a una habitaci\u00f3n sin luz natural, destinada a una mucama o a un mayordomo. La de la derecha daba a un lugar cuadrado, con piso de cemento, paredes alt\u00edsimas, sin techo ni ventanas y con varias sogas para colgar ropa mojada. Eso fue cuando empezamos a vivir aqu\u00ed. Al poco tiempo, yo saqu\u00e9 las sogas, puse un techo de vidrio, un piso de goma negra, tortugas con luces en las paredes, una mesa de vidrio que uso como escritorio, una vitrina vieja que uso como archivo y un sill\u00f3n pl\u00e1stico de jard\u00edn: la pecera.<\/p>\n<p>Apenas nos mudamos, utilizamos una peque\u00f1a parte de la casa: una habitaci\u00f3n, dos ba\u00f1os, la cocina y parte del living. Como no ten\u00edamos, ni nunca tuvimos, personal con cama adentro, Valeria instal\u00f3 en la pieza de servicio un mueble adorado que hab\u00eda tra\u00eddo de la casa de sus padres: un escritorio de ni\u00f1a, amplio, de madera, pintado de rosa chill\u00f3n y con grandes herrajes de cer\u00e1mica con forma de flor: un coraz\u00f3n violeta y cinco p\u00e9talos redondos y amarillos cada uno. Un tiempo despu\u00e9s, tambi\u00e9n us\u00e1bamos la cochera, todo el living, y el altillo como dep\u00f3sito (como destino de las ontolog\u00edas en derrota, escribir\u00eda don Leopoldo). Y ya nunca ocupamos ning\u00fan otro lugar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos pas\u00f3 con los a\u00f1os? No lo s\u00e9. Cada vez que me surge esa pregunta, evado la respuesta ech\u00e1ndole la culpa a la casa: tantos espacios vac\u00edos no pueden tener una buena influencia en nosotros. Los astr\u00f3nomos dicen que el Universo es, casi en su totalidad, vac\u00edo; y que hace falta un fuerte principio vital para comprenderlo sin sentirse insignificante. Yo no lo tengo. Creo que nunca lo tuve.<\/p>\n<p>A medida que nuestra pareja se iba perfilando en dos individualidades meramente yuxtapuestas, Valeria fue haciendo cada vez m\u00e1s habitable la pieza del escritorio rosa. Empez\u00f3 poniendo largos estantes para sus discos de m\u00fasica y pel\u00edculas, que ahora son m\u00e1s de mil. Compr\u00f3 una biblioteca chica para sus revistas francesas y alemanas de moda y variedades (es traductora de franc\u00e9s y aprendi\u00f3 alem\u00e1n sola, con un diccionario biling\u00fce en dos tomos, una Enzyklop\u00e4die auf Deutsch que le regal\u00f3 su abuela, de doce tomos, editada en Innsbruck hace cien a\u00f1os, y una voluminosa Gram\u00e1tica Alemana en castellano). M\u00e1s adelante llev\u00f3 una computadora, un equipo de audio peque\u00f1o, un televisor conectado \u00fanicamente a un reproductor de DVD y un sof\u00e1 cama de una plaza.<\/p>\n<p>Cuando ella quiere estar sola, se encierra en ese b\u00fanker. Yo siempre le respeto esos momentos de soledad. Ella respeta los m\u00edos en la pecera. Cada vez m\u00e1s seguido, somos dos m\u00f3nadas. Pero yo nunca cierro la puerta de la pecera. No necesito un b\u00fanker: me siento solo en cualquier parte de la casa.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Me concentr\u00e9 en lo que me hab\u00eda propuesto para ese fin de semana: leer y escuchar.<\/p>\n<p>Victorio Urr\u00faa. Clase 1946. Viudo. Vive con sus dos hijas en Pergamino, en un barrio con calles de tierra. En el fondo de su casa tiene un galp\u00f3n grande: el taller de fundici\u00f3n. Trabaja all\u00ed durante los inviernos. En el patio tiene una parra enorme. Al lado de su casa, en un terreno bald\u00edo que nadie sabe a qui\u00e9n pertenece, instal\u00f3 una quinta de verduras y hortalizas. Elabora vino, quesos, fiambres y conservas. \u00danicamente para consumo personal. Le gusta pescar, pero sus excursiones de pesca no son para relax ni diversi\u00f3n: va solo, siempre por una o dos noches enteras; vuelve con un mont\u00f3n de pescados que limpia a medida que los pesca, filetea en su casa, y guarda en un freezer que compr\u00f3 a tal efecto. Usa ca\u00f1a. \u201cEl \u00fanico pescado sano es el que mordi\u00f3 el anzuelo.\u201d Es un homo economicus de una era pre capitalista.<\/p>\n<p>Es alto, obeso, tiene la cara ovalada, mofletuda y lampi\u00f1a, salvo por cinco o seis pelos que le crecen en el ment\u00f3n y no se los rasura. Tiene cara de indio, pero con ojos grises y piel blanqu\u00edsima. Sus cabellos son negros, lacios y m\u00e1s bien largos. Sin dudas, se los corta \u00e9l mismo. Se autodenomina gitano, pero debido a alguna confusi\u00f3n: sus costumbres son ins\u00f3litas, peculiares, pero no se corresponden con las de los gitanos. No se vincula con ninguna colectividad o comunidad.<\/p>\n<p>Cuando cerramos la operaci\u00f3n de los dos volcadores de chatarra, se\u00f1al\u00f3 con los ojos la tarjeta de d\u00e9bito que hab\u00eda tirado en mi escritorio y pregunt\u00f3: \u2014\u00bfUsted no tiene problema en que yo le pague con eso? Le contest\u00e9 que no, sin comprender demasiado la pregunta. \u2014Porque el banco no le va a dar la plata, y no se la va a dar porque no la tiene. Le dije que conoc\u00eda bien las nuevas disposiciones financieras y que, si bien no le ca\u00edan simp\u00e1ticas a nadie, su pago era tan v\u00e1lido como un pago al contado. \u2014Bueno, mire&#8230; yo me llevo la chatarra y a usted le dejo un n\u00famero. Y un n\u00famero no es plata. Pero si a usted le parece bien, yo me quedo tranquilo.<\/p>\n<p>Lo not\u00e9 con ganas de hablar y r\u00e1pidamente me interes\u00f3 como un personaje de ficci\u00f3n. Mi secretaria estaba escuchando la charla y cuando Urr\u00faa empez\u00f3 a contar cosas que nada ten\u00edan que ver con el giro comercial, se fue. A los diez minutos volvi\u00f3, agitada, y me dio una bolsa de un negocio de la misma cuadra que la empresa. \u2014Lo hice agregar a la cuenta; por supuesto, se puede devolver y cancelar la compra. La bolsa conten\u00eda el grabador y dos packs: uno de cuatro pilas, otro de tres microcassettes. Me puse de pie y le tend\u00ed la mano. Ella me dio la suya. Le bes\u00e9 los dedos y le dije: \u2014Gracias. Urr\u00faa me pregunt\u00f3 si era mi esposa. Le contest\u00e9 que no, que era mi secretaria. \u2014\u00bfY usted siempre besuquea a su secretaria as\u00ed, adelante de todo el mundo? No hizo ning\u00fan reparo, sino que m\u00e1s bien acept\u00f3 complacido que yo registrara su conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Cuando termin\u00e9 de leer el cuaderno Rivadavia, Valeria sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n y fue al ba\u00f1o del lavadero. Hab\u00eda dejado la luz del b\u00fanker encendida y no hab\u00eda cerrado del todo la puerta. Not\u00e9 un brillo extra\u00f1o y dej\u00e9 de pensar en Urr\u00faa. Me pareci\u00f3 que la puerta ya no ten\u00eda esa cerradura testimonial, simb\u00f3lica, como las que tienen todas las interiores de la casa, cuyas llaves son intercambiables, sino otra. Me acerqu\u00e9 para confirmar esa impresi\u00f3n. Era cierta. Sin entrar, mir\u00e9 hacia adentro. Sobre el escritorio rosa, unidas por un arito de llavero, hab\u00eda dos llaves gemelas de doble paleta, nuevas, brillantes, sin uso. Volv\u00ed a la pecera y fing\u00ed estar leyendo. Valeria sali\u00f3 del ba\u00f1o y se meti\u00f3 de nuevo en el b\u00fanker, cerrando suavemente la puerta. No escuch\u00e9 ning\u00fan ruido de cerradura.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Berardi era el socio de mi pap\u00e1. Ten\u00edan la misma edad y empezaron a vender metales no ferrosos a principios de los setenta, poco antes de que yo naciera. Ahora es mi socio. Entre \u00e9l y yo tenemos el ochenta por ciento de las acciones, administramos la empresa y somos los que la hacemos marchar. El resto pertenece a cinco accionistas que aparecen una vez por a\u00f1o, para firmar actas y cobrar dividendos.<\/p>\n<p>Hace cuatro a\u00f1os estuvo en mi casa con su nueva pareja: Mariana. Nunca supe su edad pero, a lo sumo, debe tener la edad de Valeria, y muy probablemente algunos a\u00f1os menos. Berardi not\u00f3 que nuestra pareja ya era una mezcla de dos elementos neutros, sin reacci\u00f3n qu\u00edmica. Cuando se estaba yendo, mientras camin\u00e1bamos por el patio delantero, se las ingeni\u00f3 para que qued\u00e1ramos separados: \u00e9l y yo por un lado, Valeria y Mariana m\u00e1s lejos. Empez\u00f3 a mirar todo el frente como si fuera un comprador y despu\u00e9s me dijo: \u2014A esta casa tan grande le hace falta un perro. Uno chiquito, faldero, de \u00e9sos que le gustan a las mujeres. Despu\u00e9s me gui\u00f1\u00f3 el ojo izquierdo, me dio dos palmaditas en el hombro, y se fue.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas entr\u00e9 al living de la casa llevando upa un cachorro de perro salchicha, de dos meses de edad. Valeria me mir\u00f3 con mucha seriedad y me pregunt\u00f3: \u2014\u00bfDe qui\u00e9n es? Le dije que era nuestro y se puso contenta. Se le notaba la alegr\u00eda hasta en las u\u00f1as. Me dio un beso y me lo quit\u00f3. Cuando yo me acercaba a ella, me sonre\u00eda, abrazaba m\u00e1s fuerte al perro, y se alejaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se va a llamar?<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9. Yo pensaba ponerle Hot Dog.<\/p>\n<p>\u2014Es muy pavote. Mejor que se llame as\u00ed&#8230; \u2014camin\u00f3 hasta el escritorio que yo usaba en el living y en una hoja grande de papel, con un fibr\u00f3n, escribi\u00f3 \u201cWiener\u201d\u2014 &#8230;v\u00ed-ner. Significa \u201cvien\u00e9s\u201d o \u201cde Viena\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Todo el mundo va a pensar que se llama Binner. Vamos a tener que explicar a cada rato que no somos socialistas, ni antisocialistas&#8230;<\/p>\n<p>Mi reconvenci\u00f3n era de peso.<\/p>\n<p>\u2014Entonces as\u00ed&#8230; \u2014agreg\u00f3 dos palabras a la ya escrita y me mostr\u00f3 otra vez el mismo papel; dec\u00eda \u201cHerr Wiener W\u00fcrstchen\u201d\u2014 &#8230;jer-v\u00ed-ner-vi\u00farst-jen: \u201cse\u00f1or Salchicha de Viena\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Un nombre bien sencillito y f\u00e1cil de recordar&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno&#8230; pero es de la familia&#8230; no hay por qu\u00e9 llamarlo siempre por su nombre completo. Eso s\u00ed: \u2014dijo levantando un \u00edndice\u2014 si le mand\u00e1s una carta, ten\u00e9s que ponerle \u201cHerrn\u201d, que es \u201cese may\u00fascula, ere min\u00fascula, punto\u201d, en vez de \u201cHerr\u201d, que es \u201cse\u00f1or\u201d con min\u00fascula nom\u00e1s.<\/p>\n<p>En esa charla record\u00e9 que a Valeria le apasionaba el idioma alem\u00e1n. Sus padres no hablan alem\u00e1n, pero los dos abuelos y las dos abuelas de su padre hab\u00edan nacido en Alemania, y la madre de su madre es austr\u00edaca. Quiz\u00e1 por eso&#8230; A m\u00ed no s\u00f3lo no me interesaba el alem\u00e1n, sino que lo rechazaba. Valeria lo sab\u00eda. Cuando \u00e9ramos novios, ese era el \u00fanico desacuerdo notable que ten\u00edamos.<\/p>\n<p>El perro termin\u00f3 teniendo dos nombres: el pavote y el de jerarca nazi del III Reich. Cuando yo lo llamaba, ven\u00eda despacio, con fiaca, y si ten\u00eda ganas. Cuando lo llamaba Valeria, iba corriendo y le saltaba. Era un perro que entend\u00eda mejor el alem\u00e1n que el ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando son viejos, los salchichas se ponen feos. Hot Dog nunca fue feo. Ni viejo. Antes de que cumpliera un a\u00f1o, mi suegra lo aplast\u00f3 mientras sacaba su auto de nuestra cochera. Ese cuerpo deformado y roto, que vimos en el piso, es nuestra tragedia familiar y a-dicta: sin palabras. \u201cEl horror, el horror.\u201d Lo enterramos en el patio de atr\u00e1s, casi sobre la medianera del fondo. Valeria puso una maceta con un cactus para indicar el lugar. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en el lugar de la maceta, apareci\u00f3 una l\u00e1pida de m\u00e1rmol que ella hab\u00eda encargado. En letras grandes, y negras, dice: \u201cHerrn Wiener W\u00fcrstchen\u201d. Debajo, entre par\u00e9ntesis, \u201cMr. Hot Dog\u201d. Despu\u00e9s, con letras m\u00e1s chicas, viene un poema de Lord Byron, traducido al alem\u00e1n por Valeria. Su duelo continuaba. Tal vez, tambi\u00e9n, contin\u00fae.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>El lunes, bien temprano a la ma\u00f1ana, me encontr\u00e9 con Urr\u00faa en mi oficina. Registr\u00e9 parte de la charla en un microcassette virgen que me quedaba. No creo que vaya a necesitar la grabaci\u00f3n. Me cont\u00f3 c\u00f3mo fue que, hace diez a\u00f1os, se llen\u00f3 de plata. Ya tengo la peripecia importante que necesitaba para poder escribir un buen cuento y sentirme, nuevamente, un escritor. Compr\u00f3 media tonelada de chatarra de bronce. Hace diez a\u00f1os que no enciende el horno de su fundici\u00f3n. Se est\u00e1 preparando para volver a ser un fundidor en el invierno. Ese mismo d\u00eda, antes de irme a mi casa, le avis\u00e9 a mi secretaria que al otro d\u00eda llegar\u00eda tarde a la empresa. Mi cuento va a ser policial. Bien negro. Bien latinoamericano.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Los martes, jueves y viernes, Valeria trabaja dando clases de franc\u00e9s para ni\u00f1os en un instituto privado, de nueve a doce de la ma\u00f1ana. No le resulta un trabajo grato. Ella quer\u00eda dar clases de alem\u00e1n, pero en el \u00fanico lugar en que pudo llegar a trabajar le hab\u00edan solicitado un t\u00edtulo habilitante, y ella no pod\u00eda acreditar ning\u00fan estudio formal de ese idioma.<\/p>\n<p>Yo siempre sal\u00eda de casa antes que ella, pero ese martes me demor\u00e9, a prop\u00f3sito. Cuando escuch\u00e9 que se iba con su auto, entr\u00e9 al b\u00fanker, tom\u00e9 las llaves, y me fui al local de nuestro cerrajero de confianza. Tenemos su direcci\u00f3n y su tel\u00e9fono en una tarjeta que est\u00e1 pegada en la heladera. Llegu\u00e9 en veinte minutos al local y no me encontr\u00e9 con el cerrajero sino con una adolescente. \u2014Mi pap\u00e1 sali\u00f3 por una urgencia. Ya vuelve. Tuve que esperar casi una hora. Pens\u00e9 en ir a otra cerrajer\u00eda, pero no conoc\u00eda ninguna. Cuando lleg\u00f3, le ped\u00ed que me hiciera una copia de esas llaves. Mientras le pagaba, le pregunt\u00e9 si hab\u00eda colocado una cerradura en casa, en \u00e9sos d\u00edas. Me contest\u00f3 que no y dud\u00e9 de su sinceridad. De todas maneras, si no era verdad su negativa, yo valoraba su reserva.<\/p>\n<p>A las diez y media volv\u00ed a casa y vi que el escarabajo de Valeria estaba en la cochera. Cuando entr\u00e9 al living, ella sal\u00eda del b\u00fanker con un CD de m\u00fasica cl\u00e1sica en la mano: Wagner. \u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u2014le pregunt\u00e9. \u2014El instituto est\u00e1 cerrado por duelo. Se muri\u00f3 uno de los fundadores. Ten\u00eda ciento tres a\u00f1os. Y a vos, \u00bfqu\u00e9 te pas\u00f3? \u2014Me olvid\u00e9 unos papeles en el patio cerrado. Nos cruzamos caminando en sentidos opuestos. Yo iba hacia el vest\u00edbulo de la puerta corrediza; ella, hacia el equipo de audio grande que est\u00e1 en el living. Entr\u00e9 al b\u00fanker y dej\u00e9 las llaves sobre el escritorio rosa. De all\u00ed pas\u00e9 a la pecera, escond\u00ed la llave copiada en un lapicero de la vitrina y agarr\u00e9 un papel en blanco. Lo dobl\u00e9 en cuatro y volv\u00ed al living. Cuando Valeria me mir\u00f3, me met\u00ed el papel en el bolsillo del saco. \u2014Tengo que volver a la empresa.<\/p>\n<p>Mientras caminaba por el patio delantero escuch\u00e9, a todo volumen, el comienzo de La Cabalgata de las Valquirias. Me son\u00f3 a una declaraci\u00f3n de guerra.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Hab\u00eda decidido empezar a escribir el fin de semana siguiente. Mientras tanto, s\u00f3lo iba pensando en el cuento. El jueves a la noche tuve ganas de ver el final de Casablanca.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTen\u00e9s Casablanca? La pel\u00edcula&#8230;<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. La tenemos en el cuarto de servicio.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 al b\u00fanker y la encontr\u00e9 r\u00e1pidamente. Todos los discos est\u00e1n repartidos en dos sectores: uno de m\u00fasica, otro de pel\u00edculas, los dos ordenados alfab\u00e9ticamente. Antes de salir, me di cuenta de que la puerta ten\u00eda un cerrojo del lado de adentro, recientemente instalado.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>El viernes a la ma\u00f1ana fui de nuevo a la cerrajer\u00eda. Estaba su due\u00f1o, solo, sin ning\u00fan cliente. Eso me facilit\u00f3 la charla.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted instal\u00f3 un cerrojo en una puerta de mi casa, hace poco?<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>Esta vez, el tono de su respuesta no me dej\u00f3 lugar a dudas. Tuve ganas de decirle \u201cno&#8230; no&#8230;\u201d impostando la voz de un d\u00e9bil mental severo, para despu\u00e9s gritarle \u201c\u00a1la poronga frita, no!\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Ando buscando un cerrojo para puerta.<\/p>\n<p>De abajo del mostrador sac\u00f3 una tabla delgada de madera que ten\u00eda adheridos unos doce o quince modelos. Hab\u00eda uno, no muy grande, de cuatro tornillos, que era exactamente igual al del b\u00fanker. Lo se\u00f1al\u00e9 con el dedo.<\/p>\n<p>\u2014Quiero uno como \u00e9ste.<\/p>\n<p>Guard\u00f3 el muestrario. Fue hasta una estanter\u00eda. Sac\u00f3 una caja de cart\u00f3n gris. Puso sobre el mostrador el cerrojo y me mir\u00f3. Como no le dije nada, lo envolvi\u00f3 con papel madera. Le di cincuenta pesos, me devolvi\u00f3 diecis\u00e9is. Me guard\u00e9 el paquete en el bolsillo y demor\u00e9 en poner el vuelto en la billetera. Tanto, que decidi\u00f3 sentarse en una banqueta que ten\u00eda cerca.<\/p>\n<p>\u2014Escuchem\u00e9&#8230; Si una puerta est\u00e1 cerrada con este cerrojo y yo la quiero abrir desde afuera&#8230; \u00bfSe puede?<\/p>\n<p>\u2014Como poder, se puede&#8230; Pero no sin da\u00f1o para la puerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo hay que hacer?<\/p>\n<p>\u2014Y&#8230; Si la puerta es de madera&#8230; no es tan complicado. Si es met\u00e1lica, la cosa se pone m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Con un tono firme, casi castrense, y destacando las \u00faltimas tres palabras, le dije:<\/p>\n<p>\u2014La puerta es de madera.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 de la banqueta, apoy\u00f3 las dos manos en el mostrador y se inclin\u00f3 levemente hacia adelante, como quien se dispone a hablar con mucha franqueza.<\/p>\n<p>\u2014Mire&#8230; primero asegures\u00e9 de que la puerta no est\u00e9 cerrada con llave. \u00bfEstamos?<\/p>\n<p>Asent\u00ed moviendo la cabeza. \u00c9l se enderez\u00f3, dio un paso hacia atr\u00e1s y levant\u00f3 la pierna derecha como para mostrarme la punta del zapato.<\/p>\n<p>\u2014Con el pie, mantenga bajo el picaporte. Y con el matafuego ese grande que tiene antes de entrar al lavadero, le da un golpe bien fuerte y seco a la puerta, justo a la altura del cerrojo, y listo. Con eso saltan los cuatro tornillos juntos.<\/p>\n<p>Le agradec\u00ed el asesoramiento y empec\u00e9 a irme, pero antes de salir me detuve y gir\u00e9 media vuelta sobre mis talones. \u00c9l estaba otra vez sentado en la banqueta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 seguro de que con el matafuego alcanza?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Pero en el momento del golpe tiene que gritar \u201c\u00a1\u00e1brete, S\u00e9samo!\u201d. Si no, la puerta no se abre nada.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Este s\u00e1bado, Del Greco se levant\u00f3, como de costumbre, temprano. Valeria sigui\u00f3 durmiendo. Desayun\u00f3 solo en la cocina y le avis\u00f3 a su secretaria que no ir\u00eda a la empresa. Cuando ella se levant\u00f3, \u00e9l ya estaba en la pecera, concentrado en la escritura de su cuento.<\/p>\n<p>[play] &#8230;me estoy quedando sin plata, por eso vuelvo a fundir. Yo hago ceniceros, caballitos de adorno, candelabros, llaveros de pared, abrecartas, pisapapeles&#8230; Porquer\u00edas. Todas de bronce. \u00bfSabe qu\u00e9 me gusta de ese trabajo? Que cuando la gente que me conoce ve las cosas terminadas, pulidas y barnizadas, siempre me preguntan: \u2014Gordo, \u00bfa estas cosas las hac\u00e9s vos solo, ac\u00e1, con chatarra? Yo bajo la vista y les digo que s\u00ed, despacito. \u00bfY sabe qu\u00e9 me siento? \u00bfSabe qu\u00e9? \u00a1Un artista! [stop]<\/p>\n<p>[play] &#8230;ah&#8230; no tiene chicos&#8230; Yo ten\u00eda dos hijas. Todav\u00eda las tengo, pero no viven m\u00e1s conmigo. Desde marzo del 2002 que vivo solo. La mayor qued\u00f3 pre\u00f1ada y se casori\u00f3. Hace poco se recibi\u00f3 de abogada. A la menor, en enero del 2002 le agarr\u00f3 la loca y dijo que se iba a un convento, cerca de La Plata. A la mayor no le gust\u00f3 nada eso y trat\u00f3 de que no fuera. Pero la otra estaba muy porfiada. Terca como una mula. Siempre fue as\u00ed. Yo la dej\u00e9 ir. Total, me dec\u00eda, esta casquivana ni una semana va a durar con las monjas. Le re pifi\u00e9. Ah\u00ed est\u00e1 todav\u00eda. Menos mal que no tuve un var\u00f3n. Si no, seguro que me sal\u00eda cana o milico. [stop]<\/p>\n<p>[play] \u00a1S\u00ed! De pura casualidad nom\u00e1s&#8230; En esa \u00e9poca, todo el mundo puteando, sin un peso&#8230; Y yo, lleno de guita. En junio del 2002 fue. Vend\u00ed lo que le compr\u00e9 a usted y me pagaron una fortuna. Bueno&#8230; No s\u00e9 si era una fortuna. Pero yo jam\u00e1s tuve tanta plata junta. Ni la voy a tener&#8230; Ni me interesa tenerla. Donde hay mucho vento amontonado, ah\u00ed est\u00e1 Mandinga. P\u00f3ngale la firma a eso. No vend\u00ed el bronce por la plata. Lo vend\u00ed porque no me quedaba otra. De raje tuve que venderlo. Un comisario de Pergamino me oblig\u00f3. Es medio pariente m\u00edo. Yo lo veo poco. Me parece buen tipo, aunque&#8230; Qu\u00e9 s\u00e9 yo&#8230; Escuch\u00e9 cada cosa&#8230; No s\u00e9 si creerlas&#8230; Pero si no fuera por \u00e9l, no estar\u00eda ac\u00e1. Estar\u00eda en La Quinta del \u00d1ato. Ahora le cuento bien&#8230; [stop] Sab\u00eda perfectamente lo que segu\u00eda. No necesitaba repasarlo. Empezar\u00eda narrando eso. Despu\u00e9s seguir\u00eda con otras partes del cuento.<\/p>\n<p>A la una, oy\u00f3 que Valeria le gritaba desde el living: \u2014Cuando quieras, almorzamos. Al ratito entr\u00f3 en la cocina con el cuaderno Rivadavia. Ella hab\u00eda preparado sanguchitos de pan lactal: de jam\u00f3n y queso, y de at\u00fan con oliva y tomate, una ensalada waldorf y chucrut. \u2014\u00bfQu\u00e9 vas a tomar? \u2014Vino blanco, con hielo. Mientras lo esperaba a \u00e9l, hab\u00eda destapado una botella de vidrio negro con una etiqueta que s\u00f3lo dec\u00eda \u201cWeizenbier\u201d. Es un producto artesanal que fabrican unos descendientes de alemanes en Villa General Belgrano. \u00c9l conoce bien esas botellas, sobre todo porque cuestan como un vino caro. Lo que se lee en ellas no es una marca comercial, sino una indicaci\u00f3n del contenido: cerveza de trigo. \u00c9l empez\u00f3 a comer mientras le\u00eda el cuaderno. Ella, para molestarlo, encendi\u00f3 el televisor peque\u00f1o que tienen en una mesada y puso un canal internacional de noticias: el Deutsche Welle. Sab\u00eda, y sabe, desde siempre, que \u00e9l es al\u00e9rgico al alem\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Un domingo a la tarde, Victorio Urr\u00faa estaba en el patio de su casa, escuchando tangos en una Spika. Sinti\u00f3 que golpeaban fuerte el port\u00f3n de la entrada de camiones. A trav\u00e9s de la mirilla vio a un hombre con boina y anteojos oscuros grandes. No lo reconoci\u00f3. Hab\u00eda llegado en bicicleta. Abri\u00f3 la puerta de chapa del port\u00f3n. El hombre se sac\u00f3 los anteojos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Comisario! Sin traje ni uniforme parece otra persona.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Sh! Habl\u00e1 despacio y dejame entrar. No quiero que nadie me vea. Est\u00e1s solo, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Pase nom\u00e1s.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 la bicicleta y la apoy\u00f3 en una pared. Despu\u00e9s empez\u00f3 a caminar hacia una mesa de cemento con azulejos que estaba a la sombra de una parra de uva chinche. Urr\u00faa cerr\u00f3 la puerta y lo sigui\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe traigo unos mates? \u00bfCerveza? \u00bfO quiere probar un vinito que me sali\u00f3 espectacular?<\/p>\n<p>\u2014Tra\u00e9 agua.<\/p>\n<p>Urr\u00faa apag\u00f3 la radio y entr\u00f3 a la casa. Volvi\u00f3 con una jarra y dos vasos, y se sent\u00f3 frente al comisario.<\/p>\n<p>\u2014Gordo&#8230; \u2014dijo se\u00f1alando con la mirada una monta\u00f1a de bronce que estaba a la vista, en un lugar descubierto\u2014 toda esa chatarra&#8230; \u00bfNo andar\u00e1s en el choreo de metales vos?<\/p>\n<p>\u2014La compr\u00e9 a principios de diciembre, con todo lo que ten\u00eda en el Corralito. Ahora le busco la factura&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pero no! Si te conozco como si te hubiera parido&#8230; \u00bfSab\u00e9s cu\u00e1nto vale todo eso?<\/p>\n<p>\u2014Yo lo pagu\u00e9 unos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Te pregunto si sab\u00e9s cu\u00e1nto vale ahora! \u00bfEn qu\u00e9 pa\u00eds viv\u00eds vos? \u00bfNo sab\u00e9s lo que pas\u00f3 en \u00e9stos \u00faltimos meses?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 me importa a m\u00ed el precio del bronce? Si ah\u00ed tengo como para diez a\u00f1os por lo menos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Esa monta\u00f1a vale un mont\u00f3n. Encima vos viv\u00eds ac\u00e1, casi en el medio del campo, y solo&#8230; Escuchame&#8230; Conozco unos que a esa monta\u00f1a la tienen fichada. Son pesados. Piensan venir, pasarte al cuarto, y llev\u00e1rsela. Ya tienen a qui\u00e9n vend\u00e9rsela.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Lo que te digo. Hasta calcularon con qu\u00e9 llev\u00e1rsela: dos camiones. \u00bfEn qu\u00e9 la trajeron hasta ac\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014En dos camiones.<\/p>\n<p>\u2014Uno ya lo tienen listo. El otro est\u00e1 en Caleta Olivia, con el diferencial hecho mierda, parado. Pero entre ma\u00f1ana y pasado lo arreglan y lo traen.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn d\u00f3nde?<\/p>\n<p>\u2014Caleta Olivia. El sur. La loma del orto. O sea que ten\u00e9s tiempo. Tres o cuatro d\u00edas, seguro. Capaz que una semana tambi\u00e9n. Pero igual apurate.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfApurarme a qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014A vender todo eso. Tom\u00e1. Una lista de compradores seguros. Son todos de Buenos Aires. Retiran en cualquier parte del pa\u00eds. Yo ya estuve averiguando. Los de esta lista son todos tipos que compran por derecha. Capaz que te pidan ver la factura de compra cuando vengan. La ten\u00e9s, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. La tengo guardada.<\/p>\n<p>\u2014Bueno. Ma\u00f1ana mismo llam\u00e1 y fijate cu\u00e1nto te pagan. Al que te ofrezca m\u00e1s, se lo vend\u00e9s. Pero que se lo lleven r\u00e1pido. No m\u00e1s de tres o cuatro d\u00edas, desde hoy. Si alguno tarda mucho en venir a buscar, vendele al que se lo lleve antes, aunque te pague menos. Vos fijate&#8230; \u00bfMe entend\u00e9s?<\/p>\n<p>\u2014Me van a venir a robar la plata&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Te van a pagar con un dep\u00f3sito bancario. No vas a ver ni una moneda. Pero vas a tener un mont\u00f3n de plata.<\/p>\n<p>\u2014Si los bancos no dan plata&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No dan la de antes. La de ahora la pod\u00e9s sacar cuando se te antoja. Por el monto que se te antoje.<\/p>\n<p>\u2014Yo compr\u00e9 eso para sacarme de encima el banco&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Y bueno&#8230; \u00bfViste? No se puede vivir sin bancos. Y a vos, un banco te va a salvar la vida. \u00bfMe entend\u00e9s bien lo que te estoy diciendo?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVas a llamar ma\u00f1ana mismo?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Bien temprano.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, me voy.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, comisario.<\/p>\n<p>\u2014No es nada, gordo. Somos parientes. Si no nos damos una mano&#8230; Eso le hace falta a este pa\u00eds: solidaridad.<\/p>\n<p>\u2014Tiene raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Vos ni sab\u00e9s el n\u00famero que te van a decir por tel\u00e9fono, \u00bfno? Ni idea ten\u00e9s, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014Y&#8230; qu\u00e9 s\u00e9 yo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1&#8230; Esa monta\u00f1a vale&#8230; De lo que vos ten\u00edas en el Corralito, en d\u00f3lares, unas cinco veces m\u00e1s. Y en pesos, unas quince veces m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eh!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1s que te la ficharon? Che&#8230; Si te salieron buenos unos vinos, podr\u00edas mandarme unas botellas a casa, \u00bfno te parece? Pero despu\u00e9s de vender el bronce.<\/p>\n<p>\u2014Se las doy ahora.<\/p>\n<p>\u2014Ando en bicicleta&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno, le doy una. Si le gusta, ma\u00f1ana le llevo diez m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Ahora me das una. Pero ma\u00f1ana te encerr\u00e1s con el tel\u00e9fono y vend\u00e9s el bronce. No hag\u00e1s nada hasta venderlo. \u00a1Te est\u00e1s jugando el cuero, gordo!<\/p>\n<p>\u2014Bueno, est\u00e1 bien. Ac\u00e1 est\u00e1 la botella. T\u00f3melo bien fr\u00edo. Y con cuidado. Es dulz\u00f3n y pega fuerte. Me sali\u00f3 medio licoroso&#8230; como de misa.<\/p>\n<p>\u2014Vos ten\u00e9s el n\u00famero de mi casa, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Lo tengo anotado.<\/p>\n<p>\u2014Apenas se lleven el bronce, me llam\u00e1s a mi casa&#8230; \u00a1a mi casa!, no a la seccional, y me avis\u00e1s. Si no estoy, dej\u00e1 dicho que ya se fueron los camiones y listo.<\/p>\n<p>\u2014Bueno.<\/p>\n<p>\u2014Cuando yo sepa eso, hago correr la bola de que vos vendiste y ten\u00e9s la plata en un banco.<\/p>\n<p>\u2014Bueno.<\/p>\n<p>\u2014Pero avisame cuando ya no teng\u00e1s nada ac\u00e1. Porque los muchachos van a controlar y yo no les puedo mentir. No me puedo llevar mal con ellos. A veces los necesito para trabajar.<\/p>\n<p>\u2014 \u00b1 \u2014<\/p>\n<p>Estuvo toda la tarde escribiendo y reescribiendo ese di\u00e1logo hasta que le gust\u00f3 c\u00f3mo qued\u00f3. Se sent\u00eda, como cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os, un escritor. Eso le daba alguna satisfacci\u00f3n. Lo pas\u00f3 en limpio y apart\u00f3 los borradores. Cen\u00f3 solo, en la pecera, mientras le\u00eda y rele\u00eda lo escrito, muy lentamente. La tercera relectura fue interrumpida por Valeria. Estaba parada en el marco de la puerta. Casi de la misma manera en que un \u00e1rbitro de f\u00fatbol exhibe una tarjeta punitiva, le mostraba una tirita blanca de pl\u00e1stico. \u2014Estoy embarazada \u2014le dijo bajando el brazo. \u00c9l dej\u00f3 los papeles sobre la mesa y desocup\u00f3 sus manos. La miraba inm\u00f3vil, en silencio. Ella ten\u00eda sus ojos grandes m\u00e1s abiertos que de costumbre. En una r\u00e1faga, y por apenas un instante, como si estuviera mirando a trav\u00e9s de un Aleph, record\u00f3 las tonalidades de ella: su piel blanca, que se pon\u00eda rosada con el sol de los veranos; sus pelos, apenas pigmentados con un amarillo muy tenue, como de azufre y tiza, como el de las playas de arenas desva\u00eddas; el verde p\u00e1lido y brillante del c\u00e9sped que crece a la sombra de los \u00e1rboles coposos&#8230; con ese color ella siempre hab\u00eda mirado: el de los duendes de Irlanda, el de los mares ed\u00e9nicos. Al mismo tiempo se acord\u00f3 de los d\u00edas en que empezaron a estar juntos, cuando eran casi ni\u00f1os, y \u00e9l se sent\u00eda un habitante de un para\u00edso narc\u00f3tico creado por un ser excepcional y fant\u00e1stico, puro y elemental, emparentado \u00fanicamente con el aire y el agua: una s\u00edntesis de s\u00edlfide y sirena. Parec\u00eda estupefacto, pero no lo estaba de ning\u00fan modo. Si Valeria le hubiera dicho que un control remoto se hab\u00eda quedado sin pilas, estar\u00eda igual de conmovido. Esperaba que ella le mostrara de cerca la tirita o, por lo menos, que se la arrojara sobre la mesa. Pero ninguno de los dos hac\u00eda nada. Despu\u00e9s de varios segundos de silencio y perplejidad, a \u00e9l s\u00f3lo se le ocurri\u00f3 preguntarle: \u2014\u00bfDe qui\u00e9n? \u00bfSab\u00e9s? Ella no le contest\u00f3. Peg\u00f3 media vuelta y se encerr\u00f3 en el b\u00fanker, con un portazo. A \u00e9l, esto \u00faltimo lo molest\u00f3. Sinti\u00f3 que le estaba naciendo un impulso que no iba a poder dominar, de \u00e9sos que nos hacen sentirnos desconocidos y temibles. Se qued\u00f3 mirando la puerta del b\u00fanker. No se daba cuenta de su vista. Toda su conciencia estaba concentrada en un \u00fanico sentido: el o\u00eddo. Esperaba, deseaba, rogaba al Cielo y al Infierno que Valeria accionara la cerradura y el cerrojo. O, por lo menos, el cerrojo. Pero los ruidos no llegaban&#8230; no llegaban&#8230; ni llegaron nunca.<\/p>\n<p>En seguida se tranquiliz\u00f3. Estaba seguro de tres cosas: Valeria no estaba embarazada; esa noche dormir\u00eda en el b\u00fanker; lo que le hab\u00eda mostrado era cualquier cosa menos un test de embarazo. Y casi convencido de que la tirita era un term\u00f3metro digital que hab\u00eda venido de regalo con una de las revistas extranjeras que ella compraba.<\/p>\n<p>Junt\u00f3 todo lo que ten\u00eda sobre la mesa y lo guard\u00f3 en la carpeta con forma de caja. Sali\u00f3 de la pecera, apagando las luces, y subi\u00f3 al altillo de las cosas en desuso. La dej\u00f3 all\u00ed, sin ninguna ceremonia, sin ning\u00fan lamento, sin culpa. Hab\u00eda estado una semana obsesionado con la escritura de un cuento. Esa obsesi\u00f3n se le esfum\u00f3 de golpe, como una pompa de jab\u00f3n pinchada con la punta de un l\u00e1piz. Ya no es ni siquiera un recuerdo para \u00e9l.<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 bajando la escalera de cemento del patio trasero, para volver a entrar a la casa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vas a hacer, Del Greco? Del Greco, \u00bfad\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>\u2014A la cama. Pero antes voy a pasar por la biblioteca del living para buscar unos libros de Valeria. Esta noche voy a dormir solo. Ma\u00f1ana me voy a levantar temprano y me voy a ir. A la panader\u00eda Alpina. Abre a las siete de la ma\u00f1ana. Voy a comprar un Apfelstrudel y despu\u00e9s voy a esperar a Valeria en la cocina. Cuando entre, le voy a decir: \u2014Guten Morgen, meine sch\u00f6ne Frau. Lo que ahora quiero saber es c\u00f3mo se dice \u201ctenemos que conversar m\u00e1s\u201d en alem\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014das Ende\u2014<\/p>\n<p><strong><em>Pablo Mengascini<\/em><\/strong><\/p>\n<p>(H\u00e9ctor Aquiles Rosas Sarmiento \u2014 pseud\u00f3nimo<\/p>\n<p>Rosario, marzo de 2012)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. RESURRECCI\u00d3N \u00a0 \u00a0 El pasado 10 de marzo, s\u00e1bado, m\u00e1s o menos al mediod\u00eda, estaba en mi oficina aburrido, sin nada que hacer, esperando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4305","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4305"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4305\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4307,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4305\/revisions\/4307"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}