{"id":4413,"date":"2012-05-01T11:57:21","date_gmt":"2012-05-01T14:57:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4413"},"modified":"2012-05-01T11:57:21","modified_gmt":"2012-05-01T14:57:21","slug":"estanislao-porta","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4413","title":{"rendered":"ESTANISLAO PORTA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/s\/fotos\/siqueiros1.jpg\" alt=\"\" \/><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>ENCAUZAR EL FUEGO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Severino sale a estirar las piernas despu\u00e9s de comer. Es joven, y la soledad de la pensi\u00f3n lo obliga a cenas cortas\u00a0 que terminan temprano, y prefiere caminar antes que la digesti\u00f3n se encuentre con el cansancio de la f\u00e1brica. A las diez de la noche tiene la reuni\u00f3n con los compa\u00f1eros de FORA y quiere aprovechar un rato para estar callado. No hace fr\u00edo pero sabe que para la hora en que finalice la reuni\u00f3n -si es que tiene un final formal- el roc\u00edo va a ser traicionero. Camina hasta el mercado con las manos en los bolsillos, la boina en la cabeza y el sobretodo colgado de su antebrazo izquierdo. El d\u00eda es h\u00famedo, aunque no llovi\u00f3 en varios d\u00edas, la tierra del camino no se levanta cuando un caballo pasa trotando a su lado. Mira el cielo y canta un tango que escuch\u00f3 hace poco \u201c&#8230;la nostalgia de un cielo llen\u00e1ndose de tinta oscura\u201d. Se toca los dedos entre s\u00ed adentro de los bolsillos, siente la aspereza de la tinta seca en sus yemas. Los panfletos que termin\u00f3 de imprimir hoy, y sobre los cuales se va a discutir en la asamblea est\u00e1n escondidos en el bolsillo interno de su pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras camina, reconoce a un hombre adulto de bigotes que fuma un cigarrillo, apoyado contra la fonda de Don Urbano, con quien m\u00e1s tarde coincidir\u00e1 en la reuni\u00f3n. Mira a los ojos del hombre y agacha la cabeza al pasar, en un gesto casi imperceptible. No hay que levantar sospechas nunca, repasa mentalmente, ac\u00e1 pocos zapatea, pero casi cualquiera sabe cantar. No se preocupa demasiado. Siente que sus convicciones\u00a0 lo vuelven invisible.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Camina algunas cuadras m\u00e1s, entra en un local y se sienta en una mesa. Reconoce los grafismos rusos en el pie de un cuadro: \u201chombre libre\u201d, ese es su peque\u00f1o refugio. Esperar\u00e1 a su hermano Nicola all\u00ed. Se acomoda en la silla en direcci\u00f3n a la puerta y cuelga su pulgar izquierdo del el\u00e1stico de los tiradores a la altura del pecho. El olor caliente del queroseno llena el lugar y Severino recuerda cuando hace algunos a\u00f1os su hermano mayor lo subi\u00f3 a un barco con destino al sur. Pide una ca\u00f1a y enciende un cigarrillo que fuma con la mano derecha. Desde la calle se escucha el ruido de una trifulca y una voz de mando. Severino se pone de pie despacio; cauteloso, pero \u00e1gil. Mientras camina hacia la puerta se escuchan dos disparos y gritos. Severino observa la gente que corre en un solo sentido, huyendo. Trata de mantener la calma, cuando alcanza la calle, Severino enfila hacia el lado opuesto. \u00a1Viva la anarqu\u00eda!, grita un cuerpo tendido en el suelo. Un polic\u00eda le asesta el \u00faltimo disparo. El hombre en el suelo se queda quieto. Severino aprovecha y camina hacia la escena cuando los curiosos comienzan a acercarse. La gente rodea al hombre. Reconoce la expresi\u00f3n de lucha en el rostro de Nicola, a\u00fan debajo de la sangre y la tierra. La mano derecha todav\u00eda sostiene algunos panfletos como los que imprimi\u00f3 Severino hoy por la tarde. Se lleva una mano al pecho tratando de frenar el coraz\u00f3n que late desesperado. El polic\u00eda revisa entre sus ropas y no encuentra m\u00e1s que algunas monedas y m\u00e1s folletines. Severino comienza a respirar muy fuerte y sus ojos pierden el foco. Intenta controlarse y lo logra: nadie nota su angustia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa noche, en la reuni\u00f3n de FORA las caras son tristes. Severino llora por lo bajo mientras escucha las voces de los compa\u00f1eros. Quiere escuchar una voz de llamado a las armas, a la venganza. Pero cuando Radowitzky habla lo hace con calma.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cCamaradas, tengo el desagrado de transmitir las malas nuevas. Hoy, hace apenas algunas horas, tuvimos otra baja, y una de gran valor: el compa\u00f1ero Nicola Di Giovanni. Un ser excepcional, un joven alegre y lleno de energ\u00eda, siempre empujando esta lucha, tanto en sus acciones como en sus palabras. C\u00f3mo no lamentarnos infinitamente de su tr\u00e1gica p\u00e9rdida. Y de ella deberemos aprender. Porque es cuando la sangre hierve de venganza, que nuestra fuerza merma, y por ello hoy debemos conservar la calma m\u00e1s que nunca. Debemos ajustar las precauciones pero no bajar los brazos. Mucho m\u00e1s que s\u00f3lo sangre necesitar\u00e1 esta revoluci\u00f3n. Que nuestra voz s\u00f3lo exista cuando haya un camarada, un compa\u00f1ero trabajador a nuestro lado; que nuestros ojos s\u00f3lo puedan ver si es entre las sombras de las m\u00e1quinas de la f\u00e1brica. Debemos encauzar el fuego. S\u00f3lo as\u00ed podremos llevar la luz al pueblo cautivo por el monstruo. \u00a1Viva la anarqu\u00eda y la revoluci\u00f3n!\u201d<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Severino levanta la cabeza, siente los estremecimientos en los hombres que se paran y gritan cuando Radowitzky pronuncia las \u00faltimas frases. Severino tambi\u00e9n se levanta. Las l\u00e1grimas acompa\u00f1an el temblor cuando tocan la comisura de sus labios. Entiende las consignas. Se seca los ojos y pide la palabra. Cuando termina de hablar, los compa\u00f1eros hacen silencio. El hombre que est\u00e1 a su lado le pone la mano en el hombro al joven y asiente con su cabeza.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p><strong>ESTANISLAO<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. ENCAUZAR EL FUEGO &#8211; &#8211; Severino sale a estirar las piernas despu\u00e9s de comer. 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