{"id":4467,"date":"2012-05-09T18:42:06","date_gmt":"2012-05-09T21:42:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4467"},"modified":"2012-05-09T18:42:06","modified_gmt":"2012-05-09T21:42:06","slug":"josefina-antoni","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4467","title":{"rendered":"JOSEFINA ANTONI"},"content":{"rendered":"<h1><a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-4468\" title=\"elodie_bouchez_001_esquire_me2\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2-329x494.jpg\" alt=\"\" width=\"329\" height=\"494\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2-329x494.jpg 329w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2-125x188.jpg 125w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2-400x600.jpg 400w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/elodie_bouchez_001_esquire_me2.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 329px) 100vw, 329px\" \/><\/a>.<\/h1>\n<h1>Contrastes<\/h1>\n<p><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Modosa y silente. Siempre se sentaba ah\u00ed, bajo la luz de la l\u00e1mpara chica. Sof\u00e1 de una plaza. Rinc\u00f3n de la sala. Nada converge ah\u00ed. Es demasiado esquina. La mayor\u00eda son chicos de treinta y algo. Por qu\u00e9 ser\u00e1 que quiso mezclarse con estos chicos postmodernistas?. Eso te digo yo tambi\u00e9n: qu\u00e9 hac\u00e9s ac\u00e1?\u00a0 Loca!. Desubicada. \u00c9l, que me quiere aconsejar para mi bien, me ha dicho que raje de ah\u00ed. Que no encajo. Pero ella sigue ah\u00ed. Dispuesta a ser un modelito del siglo pasado con veleidades del nuevo. Y hace los deberes literarios. En alguna cosa se ha doctorado. Pero de literatura, nada. Est\u00e1 en el reino de la l\u00f3gica. Que sin comas, que sin puntos, que sin hilv\u00e1n alguno. La deconstructuraci\u00f3n. Si el lector no entiende, mejor. Era Carver que dec\u00eda algo as\u00ed? No me acuerdo bien. Hay una ensalada rusa de nombres y de libros que esos nombres escribieron. Era una cara de color humilde, literariamente hablando. Ojo, ni se te ocurra rimar ni metrificar. Es demod\u00e9. En un rengl\u00f3n escribes que en una rara cac\u00f3\u2026..\u00bfo era cag\u00f3? y en el otro rengl\u00f3n: Fon\u00eda se hab\u00eda colgado con la gata de la matraca y respire donde pueda. Que la vida es un cambalache y la literatura debiera reflejarla. Sin ambages. Desnudarla. Cogerla con la hisp\u00e1nica mirada o con la ojeada criolla. Y derramarse, con las manos arrugadas pero enlechadas.<\/p>\n<p>Ella ley\u00f3 su escrito. Con orgullo, sinti\u00e9ndose escritora. Silencio. Comprensi\u00f3n. Dejemos que la abuela se la crea. Total. Qu\u00e9 m\u00e1s da. A esta altura de su vida mejor no ofenderla. El largo silencio se rompe para iluminar. Para hacer foco en la falla. La falla est\u00e1 en que se priv\u00f3 al lector del ejercicio de su imaginaci\u00f3n. \u00a1Tr\u00e1cate!\u00a0 Chupate esa mandarina. Como servir una sopa que devino dura, como amalgamada, l\u00f3gicamente hablando. De modo que no es sopa ni nada. Porque alb\u00f3ndiga tampoco es. Quiz\u00e1s m\u00e1s adelante. T\u00fa siempre me respondes quiz\u00e1s, quiz\u00e1s, quiz\u00e1s y as\u00ed pasan los d\u00edas y yo desesperando. Y t\u00fa, t\u00fa contestando quiz\u00e1s, quiz\u00e1s, quiz\u00e1s. \u00a1Eh, Matusal\u00e9n!, ya los boleros pasaron a la historia de la antig\u00fcedad. El silencio vuelve a hacerse pesado hasta que se escuchan los acordes de una prosa anclada en las figuras barthianas. Oh!, Dios! Menos mal que alguien trajo algo para desviar el centro de atenci\u00f3n. Yo ya cre\u00eda que me desmayaba. \u00bfO un ataque de p\u00e1nico estar\u00eda m\u00e1s actualizado?. El\u00edas que cuenta sus amores con la maestr\u00eda picassiana de cuatro pinceladas angulares en medio de cuadrados de diversos colores. Que estaba bajo la cama pero no estaba, porque la puerta nunca fue abierta. Era s\u00f3lo un desdoblamiento de la personalidad. Cuando disparas en un sentido, ya asesando, te das cuenta que era para el otro lado. \u00bfO hay tres lados?\u00a0 Quiz\u00e1s era un espejo que rebotaba al infinito, la figura frente al espejo de la pared de enfrente. Julio habla de una paja brillante en el ojo ajeno. Que derrapaba en el pasto lleno de semen. Pero no era semen, era un gorri\u00f3n que pasaba justo ah\u00ed. Y la camelia florecida de la felicidad del momento no encuentra palabras que la muestren de verdad. Soluci\u00f3n: oh! Oh!. Feliz culpa la de Ad\u00e1n!<\/p>\n<p>El director de la orquesta se luxa el brazo derecho, \u00a1qu\u00e9 l\u00e1stima, justo el derecho!, indicando al fagot del fondo que arranque con fuerza. Y Ud. haga mutis por el foro hasta que el piano le vuelva a dar entrada. Nosotros, los bronces, esperamos el momento de marcar bien los silencios, recordando el dedo \u00edndice de la enfermera sobre su boca para no despertar a los muertos o casi occisos. Para los violines pude rastrear unas diez partituras dodecaf\u00f3nicas de la quinta sinfon\u00eda. O<\/p>\n<p>es la quinta avenida?. No. No puede ser porque en ese tiempo ni exist\u00eda. Tampoco es la quinta sinfon\u00eda, sino la novena. La del Himno a la alegr\u00eda. Hay que remozar un poco al gran sordo. O era ciego?. No, \u00e9se era Borges. Por eso describ\u00eda tan bien los matices de los diferentes colores de la experiencia diaria. No ten\u00eda ruidos visuales que le obstaculizaran su lazo inquebrantable con su musa interior. Bueno, basta de ch\u00e1chara y a ver si se ponen un poco las pilas en este fin de semana largo. Practiquen todas las partituras y produzcan un concierto como la gente.<\/p>\n<p>Eran las once y cuarto de la noche cuando abandon\u00e9 el recinto. La cabeza me daba vueltas. Hac\u00eda fr\u00edo. Son los primeros fr\u00edos, pero cada a\u00f1o los siento m\u00e1s. Como dec\u00eda mi abuela, los a\u00f1os no vienen solos. Y tantos escritores juntos!\u00a0 En el medio del fr\u00edo. Daba m\u00e1s fr\u00edo.<\/p>\n<p>Decid\u00ed ir al bar de la esquina a calentarme un poco con un cafecito. Al entrar tuve que hacerlo con cuidado porque alguien estaba sentado sobre la puerta, precisamente. Cuando el due\u00f1o me trajo mi calorcito, me acomod\u00e9 en la silla y pude ver mejor al que taponaba la entrada. \u00c9ramos los \u00fanicos parroquianos. S\u00f3lo que \u00e9l estaba acompa\u00f1ado por dos ni\u00f1os, con los cuales jugaba, una ni\u00f1a como de siete a\u00f1os y un nene de unos cuatro al que hab\u00eda dado un camioncito. Era emocionante ver a este hombre entrecano, jugar con los ni\u00f1os. No pude aguantar quedarme afuera del cuadro y le pregunt\u00e9: son sus hijos? \u2026O quiz\u00e1s sus nietos? . La respuesta fue una especie de gru\u00f1ido que son\u00f3 a no se meta. No, dijo, son mis amigos. Entonces mir\u00e9 mejor. Los dos ni\u00f1os eran de tez oscura y \u00e9l a pesar de las canas, dejaba entrever alg\u00fan que otro mech\u00f3n rubiongo. Vi tambi\u00e9n que hab\u00eda pedido vasos de telgopor y una botella de leche chocolatada, que entre juego y risas les estaba haciendo tomar. Primero las damas, dec\u00eda y daba de beber a la ni\u00f1a. Mientras, el varoncito emit\u00eda un sonido siempre id\u00e9ntico parecido a un chillido, que acompa\u00f1aba con un fuerte golpe sobre la mesa con el camioncito. La verdad que molestaba bastante. Sobre todo el peso del d\u00eda que yo ya llevaba encima. Y todos esos autores muy famosos y premiados que hab\u00edan comenzado una danza del fuego, no precisamente fatuo, pero s\u00ed discordante, danzando entre mis neuronas del lado derecho, donde dicen que radica el arte. La ni\u00f1a, que era la que hablaba, porque al ni\u00f1o la pobreza le trab\u00f3 el desarrollo, pidi\u00f3 un alfajor de chocolate. Ya te lo van a traer, dijo el hombre. Una mujer se hab\u00eda parado en la puerta del lado de afuera, con un beb\u00e9 a cuestas. Los ni\u00f1os se agitaron y empezaron a levantar sus cosas como para irse. El hombre les dijo que se fueran yendo, que \u00e9l les alcanzar\u00eda el alfajor. Yo tambi\u00e9n sal\u00ed y mir\u00e9 bien a la mujer. Era una mendiga, que por fin hab\u00eda acabado su tarea de dar l\u00e1stima como precio para tener algo de comer.<\/p>\n<p>Cuando caminaba por la calle, se me iba mezclando mi calle con los chicos de la calle. Eran dos calles distintas. Mis escritores, adentrados en la ilegalidad de la creatividad, estaban en mi calle. \u00a1Tanta gente hablando al cuete!. En la de ellos, el abandono. Su fr\u00edo. Y mi fr\u00edo. Su hambre. Yo pude pagarme mi caf\u00e9. Ellos estaban ah\u00ed, del gran due\u00f1o tal vez olvidados, silenciosos y cubiertos de polvo, esperando una voz, como L\u00e1zaro espera, que les diga, lev\u00e1ntate y anda. Era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de mover el caleidoscopio.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Josefina<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. Contrastes &#8211; &#8211; \u00a0 Modosa y silente. Siempre se sentaba ah\u00ed, bajo la luz de la l\u00e1mpara chica. Sof\u00e1 de una plaza. 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