{"id":4604,"date":"2012-06-01T00:25:40","date_gmt":"2012-06-01T03:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4604"},"modified":"2012-06-01T00:25:40","modified_gmt":"2012-06-01T03:25:40","slug":"eugenia-arpesella-3","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4604","title":{"rendered":"EUGENIA ARPESELLA"},"content":{"rendered":"<p>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/coprofagia.files.wordpress.com\/2012\/02\/chica-leyendo.jpg?w=800\" alt=\"\" width=\"487\" height=\"365\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Clara est\u00e1 tumbada sobre la cama, aparta el libro que est\u00e1 leyendo y mira hacia la ventana. Afuera hace una tarde gris, como la de aquel invierno h\u00famedo en Buenos Aires, en un viaje que hizo junto al que era su novio entonces. Ese d\u00eda hab\u00edan decidido<span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span>salir a recorrer librer\u00edas. Sobre la calle Corrientes descubrieron una de segunda. Era un rect\u00e1ngulo iluminado por un sucio tubo fluorescente, y estaba dividido por un tabique en el que se exhib\u00edan libros sobre los estantes puestos a cada lado. Quedaban as\u00ed, dos pasillos largos en los que apenas entraba la luz p\u00e1lida de la calle. En los tablones hab\u00eda libros de saldo y muchas revistas viejas de cocina y de m\u00fasica cl\u00e1sica. De pronto Clara, que por inercia y sin fe tanteaba algunos lomos, tuvo la primera revelaci\u00f3n de la tarde: encontr\u00f3 La Sociedad Carn\u00edvora, en una edici\u00f3n del a\u00f1o 69 que sal\u00eda trece pesos. \u00a1Toda la m\u00edstica de una generaci\u00f3n derrotada en ese librito naranja! Puso los ojos en blanco, se lo llev\u00f3 contra el pecho y se dirigi\u00f3 a la caja. Quer\u00eda que fuese suyo inmediatamente, porque estaba segura que no quedaban ejemplares de la tirada del 69 en ning\u00fan otro rinc\u00f3n del mundo. El hombre viejo\u00a0 que atend\u00eda en el lugar advirti\u00f3 que no ten\u00eda cambio. Clara ten\u00eda tal ansiedad que lo pag\u00f3 a quince. Pero no se fueron. Marcos estaba al otro lado del tabique, absorto leyendo algo que a Clara no le importaba y decidi\u00f3 paciente seguir con su b\u00fasqueda desinteresada, ya ten\u00eda en su poder la reliquia. Fue as\u00ed que la joven experiment\u00f3 su segunda revelaci\u00f3n: Ah\u00ed estaba Noche terrible de Roberto Arlt, un librito de muestra que ella ya ten\u00eda y hab\u00eda le\u00eddo hac\u00eda tiempo. Se mordi\u00f3 el labio inferior y pens\u00f3 \u201cme lo robo\u201d. Desde la penumbra que reinaba, mir\u00f3 a su alrededor y advirti\u00f3 que en la librer\u00eda no hab\u00eda nadie, salvo Marcos que segu\u00eda en lo suyo mientras el hombre hac\u00eda cuentas detr\u00e1s del mostrador. Para no despertar sospechas, interrumpi\u00f3 al vendedor con el librito en la mano y le pregunt\u00f3 el precio. Costaba ocho pesos, pero de un momento a otro el valor de esas paginitas pasar\u00eda a ser inconmensurable. Se volvi\u00f3 al rinc\u00f3n, fingi\u00f3 inter\u00e9s en revistas de tejido pero sosteniendo en una mano el libro, como si lo fuese a comprar. Se apoy\u00f3 contra una mesa y dej\u00f3 deslizar en el bolsillo de su saco el follet\u00edn. Ahora si, le hab\u00edan empezado a sudar las manos y las axilas. Quiso salir corriendo pero se contuvo en rodeos, revi\u00f3 las revistas que ya hab\u00eda fingido leer, e impost\u00f3 la calma y el inter\u00e9s de lectora aburrida que hab\u00eda mostrado minutos atr\u00e1s. Ten\u00eda que disimular el apuro inusitado por arrastrar a Marcos y huir de aquella cueva polvorienta para volver al caos porte\u00f1o y por fin, entre los autos, el smog y las personas de calle Corrientes, sacar de su bolsillo la rapi\u00f1a arltiana y con una sonrisa gigante decirle : tom\u00e1, lo rob\u00e9 para vos.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 EUGENIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; Clara est\u00e1 tumbada sobre la cama, aparta el libro que est\u00e1 leyendo y mira hacia la ventana. 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