{"id":4622,"date":"2012-06-05T18:40:54","date_gmt":"2012-06-05T21:40:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4622"},"modified":"2012-06-05T18:40:54","modified_gmt":"2012-06-05T21:40:54","slug":"siri-husvedt","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4622","title":{"rendered":"SIRI HUSVEDT"},"content":{"rendered":"<h1><span style=\"font-size: medium;\">.<\/p>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.cronista.com\/export\/sites\/diarioelcronista\/img\/Clase\/Clasemayo2_cultura.jpg_53082678.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"203\" \/><\/div>\n<p><\/span><\/h1>\n<h1><span style=\"font-size: medium;\">\u00abLa buena ficci\u00f3n no miente\u00bb<\/span><\/h1>\n<div>\n<h2><span><span style=\"font-size: small;\">22-05-1212:08 A trav\u00e9s de personajes intensos y complejos, cincelando con emoci\u00f3n y detalle cada una de las escenas que plantea, Siri Hustvedt despliega, en sus novelas y ensayos, investigaciones profundas sobre las relaciones humanas. El trabajo de una escritora que desaf\u00eda los encasillamientos. Y que, pese a estar casada con una pluma consagrada como Paul Auster, se ha ganado un espacio propio en el panorama de las letras contempor\u00e1neas.<\/span><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<p><!--panes--><\/p>\n<div>\n<div><!-- btns --><a><\/a><a><\/a><\/div>\n<div id=\"scrollermedia\">\n<div><!--item1--><\/p>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.cronista.com\/export\/sites\/diarioelcronista\/img\/Clase\/Clasemayo2_cultura.jpg_53082678.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"203\" \/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><!-- end MEDIA BOX (galerias) --><!-- start AUTOR --><!-- end AUTOR --><!-- start CONT NOTA --><\/p>\n<div id=\"nota-nota\">\n<p>Texto: Gabriela Baby<\/p>\n<p>Hace unos 20 a\u00f1os, cuando publicaba art\u00edculos breves y poemas en revistas especializadas, Siri Hustvedt era una escritora en ciernes, a veces m\u00e1s conocida por ser la esposa del consagrado escritor Paul Auster que por sus propios textos. Pero a ella no le importaba. Y trabajaba, en silencio, la argamasa de lo que ser\u00eda m\u00e1s tarde la materia viva de una escritura tan original como necesaria. Porque desde la publicaci\u00f3n de su primera novela -Con los ojos vendados (1992) &#8211; y especialmente a partir de la consagraci\u00f3n internacional que le vali\u00f3 Todo cuanto am\u00e9 (2003), Hustvedt gan\u00f3 un espacio propio para el despliegue de una voz personal, que amplifica y profundiza en cada nuevo texto gracias a la intensidad y seriedad con la que asume el trabajo de escritora.<\/p>\n<p>Sus libros -cinco novelas, dos ensayos- est\u00e1n habitados por personajes profundamente humanos, contradictorios e imperfectos, sinceros en sus necesidades afectivas y limitaciones, intensos en sus emociones y sujetos, adem\u00e1s, a los azares de la alegr\u00eda y la muerte. Personajes urbanos, intelectuales casi siempre, entramados en relaciones amorosas y familiares de exquisita complejidad. Las novelas de Hustvedt contienen algo de la materia de la vida, que se plasma p\u00e1gina a p\u00e1gina en sucesos de un devenir irrevocable, que llevan a una intensa experiencia de lectura.<\/p>\n<p>Personalmente, y aunque sus fotos la muestran como un hada despampanante -rub\u00edsima, ojos claros y piel transparente-, Hustvedt esgrime cierta timidez o retraimiento que solo suspende cuando habla. Invitada por la Fundaci\u00f3n OSDE para presentar su libro La mujer temblorosa, la escritora despleg\u00f3, con voz firme y total seguridad, su visi\u00f3n personal sobre diversos temas. Desde la labor rigurosa con los sentidos y los sentimientos que impone la escritura creativa hasta sus investigaciones en temas de psicolog\u00eda y neurociencia. Un intercambio con una intelectual de primera l\u00ednea que se aventura en los m\u00e1s oscuros rincones de la experiencia humana.<\/p>\n<p><em>\u00bfDe d\u00f3nde salen sus historias?<br \/>\n<\/em>Escribir ficci\u00f3n es como recordar lo que nunca ocurri\u00f3. Una sensaci\u00f3n que tengo cuando trabajo es que la memoria y la imaginaci\u00f3n est\u00e1n unidas, que la misma facultad mental funciona en ambos casos. Porque la memoria consciente, las historias que nos contamos a nosotros sobre nosotros mismos, no son fijas: cambian con el tiempo. Esto es lo que se llama la consolidaci\u00f3n de la memoria -algo que Sigmund Freud ya ha se\u00f1alado &#8211; y que es el filtrado de la memoria a trav\u00e9s del presente, la \u00faltima versi\u00f3n de lo que recordamos. Y esta \u00faltima versi\u00f3n usualmente est\u00e1 consolidada a trav\u00e9s de la emoci\u00f3n. Porque la memoria es selectiva: de lo que no nos ocupa, nos olvidamos. Entonces, las autobiograf\u00edas no son completas: parten de los momentos significativos de una persona unidos a trav\u00e9s del relato, de la escritura. Y estas memorias conscientes r\u00e1pidamente se convierten en historias, se arman con el tejido conectivo de la narrativa.<\/p>\n<p><em>\u00bfEntonces, la narrativa es un modo de disponer esos recuerdos significativos?<br \/>\n<\/em>Narrativas se llama a un modo del pensamiento humano que organiza algo fragmentado, le da sentido. La otra modalidad es el razonamiento. Cuando contamos historias podemos habitar espacios potenciales y tiempos potenciales: podemos recordarnos en el pasado y proyectarnos en el futuro.<\/p>\n<p>La escritura de Siri Hustvedt tiene la cualidad -muy en baja en estos d\u00edas &#8211; de retener al lector, vibrando al comp\u00e1s de las emociones de sus personajes: al leer sus novelas se puede sentir la profunda angustia de un desencuentro o el alivio de un momento de alegr\u00eda. Los protagonistas de las novelas de Hustvedt viven. Viven de verdad su vida emocional, de tal modo que el lector experimenta ese deseo ansioso de volver al libro para ver qu\u00e9 le pas\u00f3 al personaje.<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo trabaja la escritura de esas emociones?<br \/>\n<\/em>El texto se ve bien o mal porque contesta o no contesta alguna verdad emocional que estoy tratando de transmitir. Por eso, no siento que la ficci\u00f3n sea mentira: la buena ficci\u00f3n no nos miente. Yo, a veces, me encuentro mintiendo al escribir. Y eso pasa cuando tengo miedo de mi propia verdad. Entonces, tengo que borrar y volver a empezar para decir mi propia verdad. La verdad con min\u00fascula, pero verdad al fin.<\/p>\n<p><strong>Contar el cuento<\/strong><\/p>\n<p>Una mujer esp\u00eda a un reci\u00e9n llegado al pueblo -ve su casa desde su propia ventana- y despliega diversas fantas\u00edas alrededor del nuevo vecino. Un cr\u00edtico de arte se enamora, se casa, tiene un hijo, entabla una estrecha amistad con un pintor, se divorcia, se desgarra en dolores y amores. Una mujer abandonada por su marido tras 30 a\u00f1os de matrimonio sufre una fuerte depresi\u00f3n que la lleva a una internaci\u00f3n psiqui\u00e1trica: cuando logra superar la crisis, decide pasar una temporada en su pueblo natal, cerca del geri\u00e1trico donde vive su madre. Estas an\u00e9cdotas aparentemente lineales podr\u00edan resumir tres novelas de Hustvedt (Hechizo de mujer, Todo cuanto am\u00e9 y El verano sin hombres, respectivamente).<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo logra que las historias sean tramas?<br \/>\n<\/em>La trama, las historias, no llegan volitivamente sino en un estado de inconsciencia. Escribir ficci\u00f3n es, de alguna manera, desenterrar una historia. Quiero decir: ah\u00ed est\u00e1 la f\u00e1bula y yo la estoy desenterrando lentamente, laboriosamente. Permito que de repente irrumpa y se demuestre, pero hay algo subyacente en cada cuento, en cada ficci\u00f3n, que es necesario desenterrar, sacar a la luz. Y es por eso que no es posible que sea cualquier historia. Solamente podr\u00e1 ser \u00e9sa historia la que finalmente escribo. Hay gente que tiene una idea del libro con anticipaci\u00f3n, una idea de lo que va a hacer. Y eso es un dispositivo consciente que puede ser \u00fatil. Pero no para m\u00ed, yo no lo hago de ese modo. A veces tengo alguna idea vaga respecto de d\u00f3nde viene o a d\u00f3nde va la historia. Pero, usualmente, mis personajes traicionan ese esqueleto.<\/p>\n<p><em>En sus novelas suelen aparecer internaciones hospitalarias y problemas psiqui\u00e1tricos de los personajes&#8230;<br \/>\n<\/em>La memoria y la ficci\u00f3n funcionan juntas porque son im\u00e1genes o fragmentos o formas que les damos a los recuerdos para poder dar con la ficci\u00f3n narrativa. Yo recuerdo, por ejemplo, que en 1982 me internaron con una migra\u00f1a tremendamente dolorosa que me hab\u00eda durado much\u00edsimos meses. No he vuelto a experimentar ese dolor ni la perturbaci\u00f3n emocional de ese momento, por suerte, pero los cuadros que tengo en la mente de toda esa experiencia tienen el color de la tristeza. Ya no recuerdo lo que ocurri\u00f3 todos los d\u00edas que estuve internada, s\u00f3lo tengo im\u00e1genes de algunos puntos salientes: una enfermera, que parec\u00eda creer que la gente que ten\u00eda migra\u00f1a era neur\u00f3tica; los residentes, que me preguntaban una y otra vez qui\u00e9n era el presidente, qu\u00e9 d\u00eda era cada d\u00eda; y tambi\u00e9n recuerdo que mi m\u00e9dico estaba furioso porque yo no mejoraba. Todo eso lo tengo en la memoria. Recuerdo tambi\u00e9n estar tendida en la cama del hospital, no recuerdo exactamente esa habitaci\u00f3n, pero la imagen de hospital que me viene tiene que ver con distintos centros que he visitado a lo largo de mi vida o que he visto en pel\u00edculas. Y desde esos recuerdos, ya construidos, ya diferentes a la vivencia original, escribo. Quiero decir que depositamos eventos memorables en un entorno visual que tiene sentido, pero lo que tenemos en la mente como recuerdo tiene poco que ver con lo sucedi\u00f3 realmente.<\/p>\n<p><em>\u00bfFragmentos como semilla de la escritura?<br \/>\n<\/em>Algo as\u00ed. Lo que recuerdo para m\u00ed son algunos cuadros que me serv\u00edan para la narrativa, pero la historia, el relato verbal, me falta. Igualmente, de alguna manera, yo ya hab\u00eda ficcionalizado en mi cabeza el suceso. La memoria, el recuerdo, como la novela, fueron creados en forma inconsciente. M\u00e1s aun, la verdad es que no recuerdo eso. Porque ha pasado mucho tiempo. Y la verdad es que puedo desplegar la escena con mucha facilidad y me puedo pensar en tercera persona: una mujer mirando el techo de la habitaci\u00f3n de hospital. Es notable c\u00f3mo la experiencia puede generar diversas im\u00e1genes. Por ejemplo, el episodio del hospital gener\u00f3 tres historias con la misma f\u00e1bula: mi propia memoria narrativa de un hecho real, la historia de mi personaje en la novela basada en ese evento y la historia de mi personaje representado en la pel\u00edcula que despu\u00e9s film\u00f3 un director franc\u00e9s. (N. de R.: La pel\u00edcula aludida es La chambre de magiciennes, de Claude Miller, estrenada en 2000). Cada historia est\u00e1 construida como narrativa que toma del imaginario el mismo hecho. En otras palabras, los recuerdos son ficcionalizados, pero debajo de esas memorias conscientes -e incluso debajo del acto de escribir &#8211; hay material inconsciente que est\u00e1 trabajando. Por eso, una de las cosas m\u00e1s extra\u00f1as que pasan cuando escribo es que siento que estoy buscando la f\u00e1bula que ya est\u00e1 all\u00ed: yo estoy excavando para sacarla a la luz.<\/p>\n<p><em>Excavar y sacar. Escribir como un trabajo f\u00edsico. \u00bfCu\u00e1l es el rol del cuerpo al narrar?<br \/>\n<\/em>Las emociones son emociones del cuerpo. Las experimentamos con \u00e9l. Por lo tanto, cuando uno escribe un p\u00e1rrafo y se dice \u00abes esto\u00bb, lo que te da la certeza de que ese p\u00e1rrafo es el correcto, esa resonancia, est\u00e1 en el reino del sentir. Y es muy interesante, porque tiene que ver con el hecho creativo: algo que sale y te sorprende porque de pronto pas\u00f3. Y esto no se limita a la literatura. Cuando se le pregunt\u00f3 a Einstein c\u00f3mo trabajaba dijo que \u00e9l no usaba signos, ni ling\u00fc\u00edsticos ni matem\u00e1ticos: su trabajo era muscular, visual y emocional. Un trabajo emocional que luego traduc\u00eda al lenguaje de la f\u00edsica. Pero, a la vez, creo que hay algo que surge del lenguaje e impacta en el cuerpo. Porque, al escribir, estamos creando significados. Y esos significados tambi\u00e9n para el lector tienen un ritmo, es decir, un aspecto corporal. La acci\u00f3n motora de escribir es tambi\u00e9n una acci\u00f3n motora al leer.<\/p>\n<p><strong>Una mujer tiembla<\/strong><\/p>\n<p>Hustvedt es una activa intelectual que estudia Filosof\u00eda y da clases de creatividad. Fue justamente en una lectura p\u00fablica, mientras hablaba en un homenaje que le hac\u00edan a su padre a dos a\u00f1os de su fallecimiento, que Hustvedt empez\u00f3 a temblar descontroladamente. \u00abMis brazos se agitaban de forma desmedida. Mis rodillas chocaban una con otra. Temblaba como si fuera presa de un ataque epil\u00e9ptico. Lo incre\u00edble era que no me afectaba la voz en absoluto. Hablaba como si siguiera impert\u00e9rrita. Estupefacta ante lo que me estaba sucediendo y aterrada ante la posibilidad de caer redonda en cualquier momento, logr\u00e9 mantener la calma y terminar el discurso, a pesar de que las notas que sosten\u00eda entre las manos se desperdigaran sin orden ni concierto delante de m\u00ed. El temblor ces\u00f3 en cuanto dej\u00e9 de hablar\u00bb. Este episodio, narrado en La mujer temblorosa, es el disparador de la investigaci\u00f3n que la llevar\u00e1 a reflexionar sobre la relaci\u00f3n entre cuerpo y psiquis, a investigar en los anales de la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda para analizar con detenimiento el v\u00ednculo entre el cuerpo, la palabra, el recuerdo y la identidad: \u00bfQui\u00e9n es esa mujer que tiembla adentro de m\u00ed? se preguntar\u00e1 en el texto con frecuencia. \u00abLos m\u00e9dicos llevan siglos estudiando los ataques convulsivos como el que yo padec\u00ed. Hay muchas dolencias que pueden provocar temblores, pero no siempre es f\u00e1cil diferenciarles. Desde Hip\u00f3crates en adelante, diagnosticar significa agrupar una serie de s\u00edntomas bajo un mismo nombre. La epilepsia es la m\u00e1s famosa de todas las enfermedades convulsivas\u00bb, aprende Hustvedt, sujeto y objeto de an\u00e1lisis m\u00e9dico en un libro de una extra\u00f1a belleza.<\/p>\n<p><em>\u00bfLa narraci\u00f3n puede ser sanadora?<br \/>\n<\/em>Se trata de un ensayo, en el viejo sentido de la palabra. Porque s\u00f3lo el 10 por ciento del libro es mi historia personal. Entonces, me uso a m\u00ed misma como un objeto de medicina. El libro est\u00e1 pensado desde la voluntad de dominar y articular este drama m\u00e9dico con neurociencia y psicolog\u00eda. Esta investigaci\u00f3n me dio la posibilidad de dominar la patolog\u00eda, algo que todav\u00eda no pude hacer con la escriturA.-<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cronista.com\/\">www.cronista.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. \u00abLa buena ficci\u00f3n no miente\u00bb 22-05-1212:08 A trav\u00e9s de personajes intensos y complejos, cincelando con emoci\u00f3n y detalle cada una de las escenas que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4622"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4622\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4623,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4622\/revisions\/4623"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}