{"id":4635,"date":"2012-06-07T18:15:04","date_gmt":"2012-06-07T21:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4635"},"modified":"2012-06-07T18:15:04","modified_gmt":"2012-06-07T21:15:04","slug":"edgardo-juarez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4635","title":{"rendered":"EDGARDO JU\u00c1REZ"},"content":{"rendered":"<p>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/esphoto500x500.mnstatic.com\/resto-bar-pasaporte_371159.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1><span style=\"color: #ff0000;\">Pasaporte<\/span><\/h1>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Un d\u00eda perd\u00ed la voluntad. No totalmente. Pero esa fue mi conclusi\u00f3n. Sent\u00ed cierto alivio ya que hab\u00edan pasado semana de incierto malestar.<\/p>\n<p>Ahora esta all\u00ed, en la \u00faltima mesa de Pasaporte. An\u00e1rquica, era la \u00fanica de m\u00e1rmol blanco de todo el bar. Por el mismo motivo anacr\u00f3nica. Y si algo le faltaba, imperfecta por donde se la mire.<\/p>\n<p>Mi voluntad y esta mesa se parecen. Son fragmentos de otras cosas del pasado y transitan el presente en forma absolutamente err\u00e1tica.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 es la voluntad sino la propia soberbia que en distintos grados nos permite encarar y sobrellevar a cada d\u00eda? Y la soberbia, esto lo hab\u00eda afirmado hasta el cansancio, es pura autoestima potenciada como en matem\u00e1ticas, &lt;&lt;ad infinitum&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Depende al fin de los poderes. Ya sean los acumulaos, los perdidos, los deseados, los por venir, los nunca tenidos. Poderes. Nadie habla de ellos. Aparecen en la vida como disputas, como pugnas. S\u00f3lo que no los percibimos hasta ganar o perder la primera batalla.<\/p>\n<p>No hab\u00eda acumulado m\u00e1s poder que el que se lleva cada d\u00eda al transponer la puerta de la calle. Un malet\u00edn o un bolso, tel\u00e9fono m\u00f3vil, ropa seg\u00fan el \u00e1nimo, cierta serena pulcritud, nunca extrema\u2026<\/p>\n<p>Mi poder acumulado era yo. Y al tener conciencia de mi voluntad fragmentada, parte de m\u00ed, no s\u00f3lo el poder, se hab\u00eda diluido.<\/p>\n<p>Tantas veces me angusti\u00e9 por mi tarea, como tantas otras renegaba de mi formaci\u00f3n y mi profesi\u00f3n. Sin embargo, despu\u00e9s de cada crisis, continuaba. Y en ese continuar, el acento cada vez m\u00e1s claro del entendimiento era un remanso furioso que me traicionaba con m\u00e1s br\u00edo. Luego, hallazgos m\u00e1s, hallazgos menos, alg\u00fan, logro debatido con colegas\u2026 ven\u00eda la distensi\u00f3n. Y la crisis. Y esa laxitud cr\u00edtica que me invade en d\u00edas como hoy.<\/p>\n<p>Mi paciente esquizofr\u00e9nico, intuyo, est\u00e1 al borde de una crisis, o m\u00e1s precisamente de &lt;&lt;la&gt;&gt; crisis. Ha construido, a lo largo de cuarenta a\u00f1os, una perfecta doble vida. En cada una de esas vidas, no hay registro o percepci\u00f3n de la otra. Yo me he erigido en la pared que tanto separa como contiene a cada una. Me he preguntado en algunas de mis crisis, \u00bfcon qu\u00e9 derecho levanto esta pared? Pura arrogancia profesional. Nos los confiere el paciente. Y la sociedad. Y la ley. \u00a1Mentiras! \u00a1S\u00e9 que son mentiras! Para que todo funcione. Para que nada cambie. Pero a puro oficio tengo la certeza que matar\u00e1 o se har\u00e1 matar, o har\u00e1 que alguien mate por \u00e9l. El fr\u00e1gil equilibrio que hemos construido en el div\u00e1n se romper\u00e1 en el preciso instante que alguien lea una nota escrita por \u00e9l, o lo siga, o repare en un sola de las miles se\u00f1ales que deja para que lo descubran y castiguen.<\/p>\n<p>En la otra vida, en la formal, es un docente meticuloso, un investigador con sutilezas de artista, es gourmet, padre, marido, amigo. \u00bfCu\u00e1l cubre a cual? \u00bfCu\u00e1l e sus vidas es la genuina? \u00bfD\u00f3nde sufre y donde no se atormenta?<\/p>\n<p>No, no tengo poder alguno. Y no soy profesional por estos d\u00edas. Las dudas, las preguntas sin respuestas lo son todo. No tengo voluntad para ser yo quien rompa el equilibrio. Porque soy parte de su mundo formal\u2026 \u00bfNormal?&#8230; Es esta rigidez intelectual, onanista, de \u00edntima preciosidad que nos pone de punta con los hechos. Si, la palabra normal se auto-convoca a mi pensamiento. O la invocan mis propios demonios. Si no hay norma, o si la norma debe tener amorfidad en sus fronteras para no ahogar, \u00a1quien establece las fronteras y quien el grado de la amorfo? Y aqu\u00ed otra vez el poder. Dejo que lo normal fluya y como un canto rodado se esmerile en el avatar p\u00e9treo de su existencia sin vida. As\u00ed, o he tenido, ni creo que tenga, la capacidad de ingresar normalmente al otro mundo. A su mundo infeliz y tortuoso. No tengo ese poder.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 * * *<\/p>\n<p>Y en ese final triste, sin l\u00edmites, estaban desnudos en el piso, con el sol de la ma\u00f1ana entrando desde el r\u00edo. Los ruidos de la calle desaparecieron. Las palomas del balc\u00f3n sumaron su silencio al ritual desatado por la voluntad de nadie. \u00bfQu\u00e9 mayor se\u00f1al del fin que el silencio sumado al sexo muerto, impotente? Tragedia varonil, la flaccidez sin voluntad o con voluntad propia.<\/p>\n<p>Perdida de la decisi\u00f3n, matado el amor, los pudores vuelven sin convocatoria, \u00bfhay mayor despojo en la vida que el cuerpo deseado ahora yaciente sin motivo mayor que la piedad redentora de un abrazo conmemorativo de otras luchas m\u00e1s deseables?<\/p>\n<p>Habr\u00eda muerto m\u00e1s de mil veces antes que tocar el timbre ese s\u00e1bado de oto\u00f1o, si hubiera al menos intuido el final.<\/p>\n<p>-\u00a1Cortarme los pelos del culo!-orden\u00f3 sin ninguna piedad ni afecto. Sac\u00f3 del caj\u00f3n una tijera mediana y tendi\u00f3 su belleza sobre el escritorio mostrando sin pudor los gl\u00fateos maravillosos, insinuando la reconditez del mayor secreto del cuerpo, el m\u00e1s oculto, el m\u00e1s vergonzante\u2026<\/p>\n<p>Perplejo, atin\u00f3 a tomar la tijera y dando curso a la propia verg\u00fcenza\u00a0 y con la mayor calidez, separ\u00f3 las tersuras, ahora respetadas, distantes, miradas sin atisbo del antiguo deseo.<\/p>\n<p>-Sabes que no ten\u00e9s pelos-murmur\u00f3 atragantado.<\/p>\n<p>-Si hay uno, \u00a1c\u00f3rtalo!<\/p>\n<p>Era un juego final. De dominaci\u00f3n. No exento de cierta lascivia. Esa que pasa por someter sabiendo que se tiene otro poder, y que nada se discutir\u00e1.<\/p>\n<p>El ano se presentaba rosado y firme en medio de esa tensa paz que envuelve los finales sin se\u00f1ales de la m\u00e1s m\u00ednima piedad.<\/p>\n<p>Con fascinaci\u00f3n por la delicada mirada que lo abrazaba en un terreno absurdo, cort\u00f3 uno a uno los escas\u00edsimos pelos posibles. Azorado por la mutua entrega, sinti\u00f3 un llanto mudo y ahogado que la transitaba la emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se pregunt\u00f3 met\u00e1fora de qu\u00e9 cosa eran estos hechos que ocurr\u00edan como sello de un imprevisto acto final.<\/p>\n<p>Termin\u00f3 la tarea y pas\u00f3 la yema de los dedos sobre la extra\u00f1a y suave piel.<\/p>\n<p>Aprobada as\u00ed el trabajo y prolongaba lo que se asomaba como un \u00faltimo contacto.<\/p>\n<p>La intimidad es continua y en paz siempre que un equilibrio interno mande en todo. \u00bfQu\u00e9 es el pudor sino la ausencia de confianza interna en uno mismo? La propia desnudez es insoportable frente a alguien sin la contenci\u00f3n maravillosa del afecto en cualquiera de sus matices. Ausente esta red, vueltos en harapos de lo que fuimos, a pura realidad, el acto m\u00e1s leve se trona bochornoso.<\/p>\n<p>Un siglo dur\u00f3 el tiempo siguiente. El cuerpo bello,\u00a0 desparramado, inerte, con los ojos cerrados\u2026 los brazos en c\u00f3moda canasta, contrastaba con el otro. Tieso, tenso, la tijera blandida como \u00faltimo gesto. Se roen las entra\u00f1as en un sino tr\u00e1gico de vac\u00edo y ansiedad, ante el negro abismo del instante siguiente.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en ba\u00f1arse, pero su fuga tuvo m\u00e1s de retenci\u00f3n que de pulcritud. Temi\u00f3 pensar en despertarla. Temi\u00f3 despedirse. Temi\u00f3 besarla. Temi\u00f3 hablar. La cobard\u00eda afloraba por sus poros y hed\u00eda. S\u00f3lo un milagro puede frenar el desbarranque furioso del amor. Y se sabe, no hay milagros m\u00e1s all\u00e1 de las desesperadas creencias o la imaginaci\u00f3n, o peor a\u00fan, de la necesidad de creer con desesperaci\u00f3n en el milagro imaginado.<\/p>\n<p>Hubiera corrido, pero camin\u00f3, por la asfixiante bajada de calle Laprida. Tom\u00f3 Urquiza y bajo la escalerita que remata con acento parisino el edificio de la Aduana.<\/p>\n<p>Descubri\u00f3 que una ventana lo podr\u00eda cobijar de la llovizna y se ovillo en un borde, No hab\u00eda corrido y estaba agitado. Era transpiraci\u00f3n y no lluvia lo que mojaba su cara. Pens\u00f3 en morir, que era su d\u00eda. Ese que s\u00f3lo en secreto est\u00e1 asignado a la propia muerte. Pens\u00f3 en cu\u00e1ntas muertes deber\u00edan transitarlo antes que la \u00faltima, la definitiva, la sin retorno, lo tomara. Sudor de muerte. Muerte de amor. Muerte del deseo.<\/p>\n<p>Sucumbi\u00f3 el cansancio y se transform\u00f3 en uno m\u00e1s en la calle. Cerr\u00f3 los ojos queriendo no abrirlo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un corte de luz aument\u00f3 el dramatismo del lugar, pero no se enter\u00f3.<\/p>\n<p>Ella, en alg\u00fan momento, despu\u00e9s del instante en que lo despoj\u00f3 de su alma, se hab\u00eda entregado a s\u00ed misma en una especie de autoinducci\u00f3n hipn\u00f3tica que le arranc\u00f3 cualquier atisbo de voluntad consciente.<\/p>\n<p>Se relajaron los m\u00fasculos y las articulaciones, y se enajen\u00f3 de cuanta cosa ocurriera a su cuerpo.<\/p>\n<p>Al despertar, no reconoci\u00f3 la tensi\u00f3n vivida. Y como si esto lo hubiera determinado tiempo atr\u00e1s, se visti\u00f3 sin prisa, con ropas ligeras, que disimulaban sus caderas y descubr\u00edan los hombros, ese d\u00eda, sin sensualidad mayor que lo atractivo del conjunto.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 por Santa Fe en la llovizna. El fresco en la cara la volvi\u00f3 a una realidad fuera de tiempo. En la esquina de Belgrano, ya frente al r\u00edo, sinti\u00f3 que la invad\u00eda la conciencia como quien sale del trance de una droga, sin placer o bienestar. As\u00ed llor\u00f3 amargamente la p\u00e9rdida. Se sinti\u00f3 vac\u00eda de valores y la culpa del futuro sobrevino en sollozos. Camin\u00f3 por el bajo y pens\u00f3 en subir por Laprida y visitar a Marcelo. El viejo rufi\u00e1n que sab\u00eda de mujeres y escarnios mucho m\u00e1s que los escasos 40 a\u00f1os, que llevaba transitados.<\/p>\n<p>A la altura del acceso principal de la aduana, repar\u00f3 el auto rojo que, en su propia lentitud, andaba a su lado. Un hombre r\u00fastico de edad indefinida y reloj ampuloso en la mano derecha, le hac\u00eda se\u00f1as.<\/p>\n<p>Lo conoc\u00eda. Subi\u00f3. H\u00fameda de dolor y lluvia no pronunci\u00f3 palabra. Tampoco escuch\u00f3 la catarata verbal con la que la envolv\u00eda.<\/p>\n<p>Hac\u00eda meses que se ve\u00edan en el trabajo. Y hab\u00eda un crescendo de fascinaci\u00f3n que un\u00edvocamente los empujaba a otra relaci\u00f3n. \u00c9l le dec\u00eda que era su tercera vida. Y ella se fascinaba pensando en una tercera dimensi\u00f3n, donde m\u00e1gicos influjos se movilizaban. Lo admiraba. Y cumpliendo esta necesaria premisa de la vida, el amor no tardar\u00eda en golpearla. Pero ella ya amaba a\u2026 Estaba enamorada. \u00bfEstaba enamorada? Se contest\u00f3 afirmativamente porque su amor hab\u00eda sido su lucha, su logro, su construcci\u00f3n. Hab\u00eda surgido con magia y se hab\u00eda reafirmado con un pacto. No se mentir\u00edan y, m\u00e1s a\u00fan, no habr\u00eda ocultamientos. Pero la pasi\u00f3n de sus poros j\u00f3venes no hab\u00eda sufrido los diarios embates de realidad casi perversa que otros, los desconocidos de siempre, preparan para los sometidos a las reglas, las leyes, las religiones, la moral y la \u00e9tica\u00a0 \u00a0no escrita de las buenas costumbres. Y ahora esto. Esto es fascinante por alguien sin encantos o tractivos mundanos, pero con un \u00e9ter cautivante a su alrededor, ni siquiera atenuado por la calva, los gruesos lentes y el perramus de corte antiguo, brilloso, y gastado. Casi eterno, un viejo Renault 12 de uso exclusivo, contrastaba con los otros dos autos familiares apenas nuevos. Y el conjunto mec\u00e1nico hablaba de por si. De una econom\u00eda que chocaba con los zapatones enteros pero ajados e inclinados por el desgaste natural de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y as\u00ed estaba cada vez que se encontraban. Fascinada. En un caf\u00e9. Fascinada y enternecida. Marcelo le advirti\u00f3.<\/p>\n<p>-Es un misterio. Claro que se ama uno, a dos o tres leg\u00edtimamente. Pero\u2026 \u00bf y el otro? \u00bfQuien acepta compartir a su mina?&#8230;-pon\u00eda \u00e9nfasis en el &lt;&lt;su&gt;&gt;.<\/p>\n<p>-S\u00ed, re\u00edte. Entonces nunca viviste la experiencia posesiva de tu macho- y remarcaba el &lt;&lt;tu&gt;&gt;.<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, al pelado ya lo amas. Ya te lo cogiste, en silencio, en privado. La confirmaci\u00f3n ser\u00e1 cuando sientas que entre la piel de tu chico y la tuya, hay una frazada de gelatina firme y viscosa. Ustedes, las minas no rinden examen a la hora del sexo. Pod\u00e9s hacerte ala muertita y ya.<\/p>\n<p>-Pero te advierto, hay machos con piel femenina. No con sexto sentido, sino con quinto y medio. Sin la famosa intuici\u00f3n pero con muchos censores. Ven el aura m\u00edstica o la sienten.<\/p>\n<p>-Cuando al flaco no se le pare o peor se le &lt;&lt;despare&gt;&gt;, como dec\u00eda la tucumana\u2026<\/p>\n<p>Rompi\u00f3 en carcajadas y ella no pudo, sino re\u00edr tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-Perd\u00f3n. Bueno, esa ser\u00e1 la se\u00f1al que sabe del pelado. Bueno, que sabe, que intuye, que te dobla otro.<\/p>\n<p>-Prep\u00e1rate!-concluy\u00f3 c\u00ednico.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo me preparo para ser descubierta? Lo quiero. Lo amo. Lo necesito. Pienso en cogerlo. Y en que me coja. Pero hoy no lo deseo y se me nota. Que se vaya. Quiero que se vaya, que se ponga en el mejor lugar de la estanter\u00eda de mi vida. Tienen que darse cuenta, hoy necesito aire entre \u00e9l y yo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 * * *<\/p>\n<p><em>No s\u00e9 o si s\u00e9. Cuanto buen y mal sexo he tenido en mi vida. Nada que se compare con vos. Por lejos. Y quiero confes\u00e1rtelo. Quiz\u00e1s en el breve interregno entre la navidad y fin de a\u00f1o<strong>. <\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Te lo debo. Me lo debo. Nunca puedo hablar de esto. Mucho menos categorizar las experiencias vividas. Nadie me contuvo como vos. S\u00f3lo vos esperaste mis tiempos. Mis cambiantes tiempos. Cada vez que sent\u00eda romperse la tensi\u00f3n. Viv\u00ed como nunca tu infinita paciencia de algodones para ponerme en mis propios, a veces desconocidos para\u00edsos. \u00a0No te traiciono. Te juro que si te miento lo hago fascinada, agradecida por tanto ser, por tanto estar. <\/em><\/p>\n<p><em>Pero este v\u00e9rtigo debo transitarlo. Es como un pacto casi sin pasi\u00f3n. Me subyuga su presencia y no puedo justificar ni siquiera un segundo con \u00e9l. Y sin embargo voy hacia el fuego. Hacia la luz cegadora. No lo evito. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0* * *<\/p>\n<p>Iba hacia el fuego, el auto rojo la transportaba en la lluvia. En blanco, sin pensamientos precisos, se aceleraba el pulso como si fuera su voluntad.<\/p>\n<p>El tipo hablaba sin parar. Hablaba de los peligros de la inseguridad. Le dec\u00eda que no llevara las cosas valiosas en la cartera. Hab\u00eda visto a un pendejo de mierda en una flor de bici, arrebatar los aros y una cadena a una se\u00f1ora en Rioja y Mitre a las nueve de la noche.<\/p>\n<p>-Mierda. Esto est\u00e1 imposible.<\/p>\n<p>-\u00bfD\u00f3nde esta la cana? \u00bfY esos pajeros de la guardia?,<\/p>\n<p>Qu\u00e9 s\u00e9 yo. \u00a0<\/p>\n<p>-Hay que cuidarse, nena. Te lo digo yo.<\/p>\n<p>Sentencia mundana. Conjunto feroz de in\u00fatil experiencia que tolera que todo se vulnere.<\/p>\n<p>Pero aconseja y sintetiza.<\/p>\n<p>-Te lo digo yo.<\/p>\n<p>-Cu\u00eddate, eh!<\/p>\n<p>La lluvia segu\u00eda y ella se apur\u00f3. Tocaba timbre en un pasillo de puertas met\u00e1licas despintando y percudido de calle Richieri.<\/p>\n<p>El pelado la recibi\u00f3 en silencio. Sensible, s\u00f3lo vio sus ojos de ni\u00f1o empe\u00f1ados por otros climas.<\/p>\n<p>Ella entr\u00f3 sin mirar al peque\u00f1o departamento reciclado con primor y buen gusto. El patiecito ten\u00eda un metro cuadrado de pasto con cuidado macizo de papiros vulgares y de plumero. Una escalera caracol reciclada a nuevo llevaba al altillo y la terraza. Mir\u00f3 todo esto sin registro, ausente. Cuando entr\u00f3 al \u00fanico ambiente con desnivel y entrepiso, ni siquiera el cambio de temperatura la trajo a la realidad.<\/p>\n<p>-Groovi- pens\u00f3.<\/p>\n<p>Y dijo:-El ba\u00f1o\u2026<\/p>\n<p>Alcanz\u00f3 a entrar para vomitar bilis en el vanitori y se vio fatal en el espejo. Se desnud\u00f3 mec\u00e1nicamente y s\u00f3lo a dejarse la min\u00fascula bombacha casi como un reflejo de educaci\u00f3n. No vacil\u00f3. Sab\u00eda a que ven\u00eda. Sali\u00f3 a la habitaci\u00f3n y qued\u00f3 tiesa\u2026<\/p>\n<p>Por Dios, no. \u00bfQu\u00e9 pasa? No\u2026 No.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a vomitar bilis.<\/p>\n<p>El pelado. Su vertiginosa fascinaci\u00f3n. Su ruptura. Su encandilamiento enceguecedor, estaba all\u00ed. Ocupando el centro de la sala. Se hab\u00eda esposado los tobillos y las mu\u00f1ecas a una silla con apoyabrazos.<\/p>\n<p>Vestido, la camisa de poliamida y la corbata pringosa eran ahora pat\u00e9ticos. Los anteojos estaban en el piso. Sonre\u00eda est\u00fapidamente y esto aumentaba el patetismo. Pase\u00f3 la vista por sala y descubri\u00f3 un rosario de dibujos infantiles pegados en un list\u00f3n de madera que recorr\u00eda todos los ambientes.<\/p>\n<p>Peque\u00f1as fotos de carnet acompa\u00f1aban las obras.<\/p>\n<p>Ahora el permanente apelativo &lt;&lt;ni\u00f1ita\u2026&gt;&gt;, tomaba otra dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>-Sos mi tercera vida- le escuch\u00f3 decir.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 conciencia de su in\u00fatil desnudez y blandi\u00f3 un atizador de bronce de un hogar inexistente.<\/p>\n<p>Vio la s\u00faplica en sus ojos y sinti\u00f3 la manipulaci\u00f3n. Nada hab\u00eda sido casual. Ni el atizador.<\/p>\n<p>Lo escupi\u00f3 en la y cara, tir\u00f3 el bronce al piso. Se visti\u00f3 como pudo y en eso, sin desealo, pis\u00f3 los lentes. \u00c9l vio el armaz\u00f3n roto con abatimiento y ya no pudo mirarla.<\/p>\n<p>Ni siquiera cuando, con furia, volvi\u00f3 por el pasillo a buscar las llaves de la puerta de calle. Cunado sal\u00eda de la habitaci\u00f3n, descubri\u00f3 las llaves de las esposas y las pate\u00f3 con oio hacia el fondo del desnivel bajo el entrepiso de pinotea.<\/p>\n<p>El meticuloso cuidado del lugar era el marco de todas las tragedias juntas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 * * *<\/p>\n<p>Leo en Pasaporte los detalles de la noticia que conoc\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p>La foto no ten\u00eda piedad alguna.<\/p>\n<p>Mi paciente, con el cuello de marioneta desarticulada, atado a una silla, los pies vencidos, apoyados en un escal\u00f3n de casi un metro. Como si importara en el conjunto dram\u00e1tico, me detuve en ver que la silla estaba en un casi perfecto \u00e1ngulo de cuarenta y cinco grados con el gran escal\u00f3n. Piernas y pies de uniformados completaban la escena,<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 * * *<\/p>\n<p>Desde la mesa de m\u00e1rmol, mientras dejaba el diario, se distrajo mirando al muchacho que entraba aterido y desalineado. No ser\u00eda un Armani, pero el traje al menos era un Kenzo. El cambio de temperatura, le produjo un temblor. Cruzaron las miradas como pidiendo y cediendo la mesa de m\u00e1rmol blanco. A esa hora era la \u00fanica ocupada<\/p>\n<p>En todo el bar.<\/p>\n<p>La Capital qued\u00f3 abierta en policiales.<\/p>\n<p>En el bar de Suipacha y San Juan, el aroma del mejor caf\u00e9 tirado en toda la ciudad se mezclaba con el vaho de bizcochos de chicharr\u00f3n que escapaba del microondas.<\/p>\n<p>En la \u00fanica mesa ocupada, un caf\u00e9 con leche hacia natas, enfri\u00e1ndose. Los bizcochos y la manteca intactos. La muchacha de rasgos ani\u00f1ados miraba nada y pensaba menos. Ausente, desvalida, era la imagen misma del desamor.<\/p>\n<p>La TV sin sonido reten\u00eda la placa roja de Cr\u00f3nica: &lt;&lt;Muerte en Rosario&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Ya no llov\u00eda. Pero todo era humedad en este oto\u00f1o extra\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p><strong>EDGARDO JU\u00c1REZ<\/strong><\/p>\n<p>Del libro \u201cRoma\u201d<\/p>\n<p>Ed Ciudad G\u00f3tica<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; Pasaporte &#8211; &#8211; Un d\u00eda perd\u00ed la voluntad. No totalmente. Pero esa fue mi conclusi\u00f3n. Sent\u00ed cierto alivio ya que hab\u00edan pasado semana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4635","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4635"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4637,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4635\/revisions\/4637"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}