{"id":4662,"date":"2012-06-15T09:47:14","date_gmt":"2012-06-15T12:47:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4662"},"modified":"2012-06-15T09:47:51","modified_gmt":"2012-06-15T12:47:51","slug":"liliana-heker","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4662","title":{"rendered":"LILIANA HEKER"},"content":{"rendered":"<p>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-Jc2h8W3mqPY\/TgECqbWD9MI\/AAAAAAAAAwg\/KwOYYFEHBFI\/s1600\/Heker.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<table border=\"0\" width=\"90%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0<\/strong>\u00a0<strong>\u00a0<\/strong>\u00a0<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #ff0000;\">Los primeros principios o arte po\u00e9tica <\/span>\u00a0<\/p>\n<div><strong>\u00a0&#8211;\u00a0<\/strong><\/div>\n<p><strong>Liliana\u00a0 Heker<\/p>\n<div><strong>\u00a0<\/strong><\/div>\n<p><strong>\u00a0<\/p>\n<p><\/strong>\u00a0 En el principio (pero no en el principio del principio) hay un caballo que sube por el ascensor. S\u00e9 que es de color marr\u00f3n pero en cambio no s\u00e9 c\u00f3mo ha conseguido entrar ni qu\u00e9 har\u00e1 cuando el ascensor de detenga. En este sentido, el caballo no es como el le\u00f3n. Y no s\u00f3lo porque el le\u00f3n sube razonablemente por las escaleras; tambi\u00e9n (y sobre todo) porque la llegada del le\u00f3n tiene una explicaci\u00f3n l\u00f3gica. Pienso: los leones est\u00e1n en \u00c1frica. Pienso: los leones caminan. Me pregunto: si caminan, \u00bfpor qu\u00e9 no se salen nunca de \u00c1frica? Me respondo: porque los leones no tienen un destino, a veces caminan para un lado y a veces caminan para el otro y es as\u00ed que, yendo y viniendo, nunca se salen de \u00c1frica. Pero eso no me enga\u00f1a y es natural: si no tienen un destino puede suceder que por lo menos un le\u00f3n, sin propon\u00e9rselo, camine siempre para el mismo lado. Caminar\u00e1 de d\u00eda, dormir\u00e1 de noche, y a la ma\u00f1ana, sin saber lo que hace, caminar\u00e1 en la misma direcci\u00f3n, dormir\u00e1 de noche y a la ma\u00f1ana, sin saber lo que hace. Pienso: \u00c1frica se termina alguna vez, un le\u00f3n que camine siempre en la misma direcci\u00f3n un buen d\u00eda se saldr\u00e1 de \u00c1frica y entrar\u00e1 en otro pa\u00eds. Pienso: la Argentina es otro pa\u00eds, este le\u00f3n puede llegar a la Argentina. Si llega de noche, nadie lo va a ver porque de noche no hay gente por la calle. Subir\u00e1 las escaleras de mi casa, romper\u00e1 la puerta sin hacer ruido (los leones rompen las puertas sin hacer ruido porque tienen la piel espesa y suave), cruzar\u00e1 el pasillito y se sentar\u00e1 detr\u00e1s de la mesa del comedor. Yo estoy en la cama; s\u00e9 que \u00e9l est\u00e1 all\u00ed, esperando, y la cabeza me late: es muy inquietante saber que hay un le\u00f3n en el comedor de nuestra casa y que todav\u00eda no se ha movido. Me levanto, salgo de mi pieza y atravieso el comedor \u2013del lado de ac\u00e1 de la mesa, no el del le\u00f3n. Antes de entrar en la cocina me detengo un momento, d\u00e1ndole la espalda. El le\u00f3n no salta sobre m\u00ed pero eso no quiere decir nada: puede saltar a la vuelta. Entro en la cocina y tomo agua. Salgo sin detenerme y esta vez el le\u00f3n tampoco salta pero eso no quiere decir nada. Me acuesto y espero atentamente: el le\u00f3n no se mueve, s\u00e9 que el tambi\u00e9n espera. Me levanto y voy hasta la cocina. Est\u00e1 amaneciendo. A la vuelta, de rojo miro la puerta: no est\u00e1 rota. Pero eso es lo verdaderamente peligroso. Significa que no me he salvado; el le\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 en camino y vendr\u00e1 esta noche. Mientras no llegue, un le\u00f3n ser\u00e1 como mil leones que me esperan, noche tras noche, detr\u00e1s de la mesa del comedor.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 As\u00ed todo, el le\u00f3n no es peor que el caballo; s\u00e9 todo acerca de \u00e9l: s\u00e9 c\u00f3mo vino, s\u00e9 lo que piensa cada vez que voy a tomar agua, s\u00e9 que \u00e9l sabe por qu\u00e9 no salta cada vez que no salta, s\u00e9 que una noche, cuando quiera encontrarme con \u00e9l, no tendr\u00e9 m\u00e1s que atravesar el comedor del lado de all\u00e1 de la mesa. Del caballo, en cambio, no s\u00e9 nada. Tambi\u00e9n llega de noche pero no comprendo para qu\u00e9 ha entrado al ascensor, ni c\u00f3mo se las arregla para manejar las puertas corredizas, ni con qu\u00e9 aprieta el bot\u00f3n. El caballo no tiene historia: todo lo que hace es subir por el ascensor. Cuanto los pisos: primero, segundo, tercero, cuarto. El ascensor se detiene. Mi coraz\u00f3n se hiela mientras espero. S\u00e9 que el final ser\u00e1 espantoso pero no s\u00e9 <em>c\u00f3mo ser\u00e1. <\/em>Y \u00e9ste es el principio. El horror de lo inexplicable, o el culto a Descartes, es el principio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Pero no es el principio del principio. Es el fin del principio. El tiempo en que ya est\u00e1 cercana la muerte de las personitas que viven adentro de la radio y la muerte de Dios con melena larga y poncho de gaucho, sentado a lo indio sobre el cielo. (Porque durante todo el principio en mundo est\u00e1 construido de tal manera que Dios y la gente muerta pueden sentarse y caminar <em>sobre<\/em> el cielo, vale decir: el Universo es una esfera hueca atravesada por un plano; movi\u00e9ndonos sobre el plano estamos nosotros, las personas vivas, y eso es la tierra. Desde la tierra, mirando hacia arriba, se ve la superficie interna de la semiesfera superior, y eso es el cielo. O el piso del cielo visto desde abajo. Si se lo atraviesa, aparece el verdadero piso del cielo, o cielo propiamente dicho, por donde caminan los muertos buenos y se sienta Dios; para nosotros parece dif\u00edcil porque el piso del cielo es redondo, pero los muertos pueden sostenerse sobre un cielo as\u00ed, y Dios tambi\u00e9n porque es Dios. Abajo de nuestro suelo, dentro de la semiesfera interior, est\u00e1 el infierno en llamas, donde flotan diablitos colorados y los muertos malos.) Antes del fin del universo esf\u00e9rico y antes que los leones y el caballo, en el coraz\u00f3n mismo del principio, hay cuatro tazas de chocolate sobre un mantel de huele amarillo. Cumplo cuatro a\u00f1os. Pero no hay invitados, ni torta con velitas, ni regalos. Est\u00e1n ellos tres, eso s\u00ed; est\u00e1n\u00a0<\/p>\n<p>sentados alrededor de la mesa pero no cuentan en el principio porque ellos tres son de todos los d\u00edas y un cumplea\u00f1os no. Estoy yo sola frente a cuatro tazas de chocolate sobre un mantel de huele amarillo. Me conmuevo. Esto debe ser ser pobre y yo tengo que estar terriblemente triste. Ahora el techo de la cocina es de paja y las paredes son de barro y mi cuerpo est\u00e1 cubierto de harapos; el viento y la nieve se cuelan por los agujeros de mi pobre choza. Me muero de hambre\u00a0 y de fr\u00edo mientras, en el palacio, la princesita caprichosa festeja sus cuatro a\u00f1os con una fiesta de cotill\u00f3n: hay carrozas en la puerta y mu\u00f1ecas de pelo natural y un mono que baila solo para la princesita caprichosa. Yo tomo mi chocolate. Estoy llorando dentro de la taza. Y esto s\u00ed es el principio. La trampa de las historias o el poder de la imaginaci\u00f3n, es el principio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Pero tampoco es el principio del principio. Es el principio de la conciencia del principio. Detr\u00e1s de la conciencia, emergiendo m\u00e1s all\u00e1 de rostros extra\u00f1os, como pantallazas, de una sillita de paja sobre un patio de baldosas, de una bisabuela arrugada con una pa\u00f1oleta negra, de un loco que sube al tranv\u00eda con un palo, en el principio verdadero, hay una capucha blanca. Es m\u00eda esa capucha. O era m\u00eda, no s\u00e9, no entiendo lo que ocurre, ella la tiene en su cabeza ahora. Ella ha llegado esta ma\u00f1ana y desde que lleg\u00f3 todos le hacen fiestas. Me han dicho que es mi primita pero no se parece a las primas porque no es m\u00e1s grande que yo, ni me dicen que yo soy su mu\u00f1eca, ni me alza en brazos. A ella s\u00ed la alzan en brazos todo el tiempo porque no sabe caminar, como los bebitos de la plaza. La odio. Ya es de noche. Dicen que ella se va a ir y dicen que hace fr\u00edo. Corro por las piezas, arremeto contra las piernas de las personas grandes, me revuelco sobre un colch\u00f3n. No me importa que me griten, estoy contenta: ella se va a ir. La miro y ha ocurrido: tiene puesta mi capucha. Dicen que le queda grande, dicen que parece una viejita, se r\u00ede. Voy a hundirle los ojos como a la mu\u00f1eca, voy a arrancarle la nariz de un mordisc\u00f3n, voy a sacarle mi capucha. Entonces pasa. Alguien me mira y dice: \u201c\u00bfNo es cierto que le prest\u00e1s la capucha a tu primita?\u201d. No s\u00e9 lo que quiere decir \u201cprestar\u201d; s\u00e9 que a ella la quiero romper en peque\u00f1os pedazos. Miro para arriba. Todos los ojos est\u00e1n fijos en m\u00ed. Entonces comprendo: hace falta un gesto, un solo gesto, y el reino otra vez ser\u00e1 m\u00edo. Esperan. Se est\u00e1n riendo. Les sonr\u00edo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Si \u2013digo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ellos r\u00eden m\u00e1s fuerte. Me pellizcan la mejilla y dicen que soy un tesoro. He ganado. Es el principio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s atr\u00e1s no hay nada. Busco cuidadosamente \u00a0alg\u00fan sabor de mandarina, la voz de mi padre, un olor a manteca de cacao. Algo limpio que me transforme el origen. Quiero un comienzo blanco para mi historia. Es in\u00fatil. Detr\u00e1s no hay nada. Esta capucha, mi primera infamia, es, para siempre, el principio del principio.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>(*)\u00a0 \u00a0\u00a0<strong> <\/strong>Liliana Heker, cuentista y novelista, naci\u00f3 en Buenos Aires en 1943. Fue directora de dos revistas literarias de incuestionable trascendencia:<em> El Escarahajo de Oro<\/em> y <em>El Ornitorrinco<\/em>. En ellas sostuvo pol\u00e9micas, public\u00f3 ensayos y cr\u00edticas y particip\u00f3 de los encendidos debates ideol\u00f3gicos y culturales de los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. Empez\u00f3 a escribir desde muy j\u00f3ven. \u00abEl poema es p\u00e9simo, pero por la carta se nota que sos una escritora\u00bb, le hab\u00eda dicho Abelardo Castillo al leer los escritos que Heker le hab\u00eda hecho llegar cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os.-\u00a0<\/p>\n<p><\/strong>\u00a0<\/p>\n<p><\/strong><\/h2>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los primeros principios o arte po\u00e9tica \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0 Liliana\u00a0 Heker \u00a0 \u00a0 \u00a0 En el principio (pero no en el principio del principio) [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4662"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4662\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4664,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4662\/revisions\/4664"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}