{"id":4895,"date":"2012-07-29T22:43:35","date_gmt":"2012-07-30T01:43:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4895"},"modified":"2012-07-29T22:43:35","modified_gmt":"2012-07-30T01:43:35","slug":"carla-caterina-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4895","title":{"rendered":"CARLA CATERINA"},"content":{"rendered":"<p>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.paraencontrarpareja.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/2587491371_3f51178957.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"370\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h2><span style=\"color: #993300;\">Cecilia, una mujer<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #993300;\">&#8211;<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #993300;\">\u00a0<\/span><\/h2>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La vi con la cara hundida en el hueco que formaban \u00a0sus manos. Lloraba o gem\u00eda, no s\u00e9 bien. Se meti\u00f3 en el ascensor, como escap\u00e1ndose de mis ojos. La puerta se cerr\u00f3 y me qued\u00e9 parado, mir\u00e1ndola, sin verla exactamente como otras veces. \u00a0La caja met\u00e1lica se detuvo en el primer piso. Esper\u00e9. Escuch\u00e9 el ruido de la puerta cerr\u00e1ndose. Despu\u00e9s sub\u00ed. Antes de llegar al octavo pens\u00e9 en volver, en golpear esa puerta. Me qued\u00e9 en casa y me distraje con una lata de cerveza\u00a0 y un cigarrillo. \u00a0Felipe dorm\u00eda sobre las s\u00e1banas de mi cama revuelta. Me tir\u00e9\u00a0 en el fut\u00f3n, y me qued\u00e9 dormido.<\/p>\n<p>\u2212Cecilia!!!,\u00bfotra vez llorando?, Soledad extendi\u00f3 sus brazos sobre m\u00ed, abraz\u00e1ndome , a modo de calma. Me acerc\u00f3 contra su pecho c\u00e1lido, su pecho de siesta maternal. Era la mayor. Era mi amiga, adem\u00e1s de mi hermana. Despu\u00e9s sirvi\u00f3\u00a0 dos vasos de coca, \u00a0nos re\u00edmos, \u00a0nos \u00a0quedamos \u00a0sentadas en el balc\u00f3n, viendo ese atardecer rojizo de enero morirse detr\u00e1s de una estructura en construcci\u00f3n. \u00a0Cerr\u00e9 los ojos, queriendo adormecerme, queriendo huir,\u00a0 anhelando \u00a0que la realidad fuese un sue\u00f1o finito, imprudente, arriesgado. \u00a0Los ojos de \u00a0mi padre, la ley; una profesi\u00f3n, una buena familia, un porvenir brillante; un mandato, un ahogo, una rebeli\u00f3n.\u00a0 Mi \u00a0madre, las manos \u00a0blancas y finas, u\u00f1as prolijamente arregladas, un t\u00e9 a beneficio \u00a0en la Fundaci\u00f3n (famoso purgante\u00a0 de culpas de la gente \u201cbien\u201d ) la misa obligada del domingo; pollera larga, cuello de broder\u00ed, zapatos de taco bajo, una se\u00f1ora de la sociedad.\u00a0 \u00a1 Cecilia! Dijo Paula \u00a0exaltada, que acababa de llegar, arranc\u00e1ndome pronto de un sue\u00f1o profundo. \u00a0_ Fuimos a Villa Diego, recorrimos bares, kioscos, talleres de motos, y nada, nada de nada. Soledad escuch\u00f3 atenta el relato, despu\u00e9s dijo que todo ir\u00eda bien, y se puso a preparar \u00a0una pizza. \u00a0Ramiro se hab\u00eda vuelto a Santiago del Estero, \u00a0hasta fines de marzo que empezaban las clases. Era un alivio en medio de la tormenta.<\/p>\n<p>Me acuerdo de ese d\u00eda. \u00a0Me despert\u00e9 cerca de \u00a0la una. Era un s\u00e1bado \u00a0agobiante, t\u00edpico de enero, pero afortunadamente el cielo se estaba cubriendo de \u00a0nubes. Prepar\u00e9 el mate, galletitas, y reposera en mano, me fui a la terraza. Hab\u00edamos hecho de este \u00e1mbito de baldosas rojas, \u00a0un peque\u00f1o sol\u00e1rium, con\u00a0 una manguera que us\u00e1bamos \u00a0a modo de lluvia y nos ofrec\u00eda alg\u00fan \u00a0respiro. \u00a0Me encontr\u00e9 con Soledad \u00a0y despu\u00e9s lleg\u00f3 \u00a0Esteban, que viv\u00eda en el s\u00e9ptimo. Preparamos el mate, \u00a0\u00a0las reposeras \u00a0y una lona con redondeles azules \u00a0simulando mantel. \u00a0Hubo charla; la sociedad, los boliches, la \u201cprevia\u201d, los encuentros y desencuentros, la m\u00fasica, la risa, los hombres, las mujeres, \u00a0la vida. \u00a0Yo que\u00a0 hab\u00eda cumplido treinta y tres, y andaba por la vida con el destino a la deriva, entre las noches de alcohol, una cama cualquiera, una mujer cualquiera, despu\u00e9s de mi \u00faltima separaci\u00f3n. Supe que se llamaba Cecilia,\u00a0 que\u00a0 algunos d\u00edas ven\u00eda a la terraza, precisamente \u00a0en horarios que \u00a0yo trabajaba, en los que nadie estaba. \u00a0\u00a0Hubiese querido m\u00e1s\u2026, pero ya Cecilia me dec\u00eda un mont\u00f3n. \u00a0\u00a1 Qu\u00e9 ganas ten\u00eda de comerme \u00a0esta mina!<\/p>\n<p>Me despert\u00e9 \u00a0temprano, antes de que el reloj descolgara su campanilla musical en la habitaci\u00f3n silenciosa. Sent\u00eda una ansiedad intensa recorri\u00e9ndome la piel; \u00a0ten\u00eda turno en la Martin, era mi primera ecograf\u00eda. Eleg\u00ed una camisola ancha con flores de verano y \u00a0una pollera de algod\u00f3n que mam\u00e1 me hab\u00eda tra\u00eddo en la \u00faltima visita.\u00a0 Salimos con Paula; ten\u00eda dos meses para pensar, para mentir, para inventar, \u00a0\u201c\u2026pas\u00f3 esto, no supe, no pude, dej\u00e9 la carrera, se fue, me dej\u00f3, \u00a0en qu\u00e9 quilombo me sent\u00eda envuelta!&#8230;\u201d, si \u00a0\u00a0dos meses exactos.<\/p>\n<p>La segunda quincena de enero me fui, o tuve que irme, me daba igual. Un viaje pagado a \u201cla feliz\u201d con otros\u00a0 que como yo, andaban con los ladrillos de la vida en la mano, sin saber\u00a0 d\u00f3nde ponerlos. Fueron dos semanas; a m\u00ed me \u00a0\u00a0parecieron un a\u00f1o. Dos semanas de Andrea o\u00a0 Sonia o Manuela, d\u00edas de \u00a0llovizna, otros con \u00a0nubes, noches \u00a0de borrachera, no s\u00e9,\u00a0 ya no me acuerdo. Un a\u00f1o esperando para verla de nuevo, \u00a0repitiendo \u00a0su nombre en el silencio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a1 te pico la pendeja \u00a1 \u00a0\u00bfporque no te la coges ? Toca el timbre, h\u00e1blale\u00a0 Ale, and\u00e1 , \u00a0me dijo Juan, despu\u00e9s de subir al colectivo. _Ya voy a ir, es que \u00a0parece tan fr\u00e1gil, tan sensible, que no me animo!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a1 \u00a0no seas cag\u00f3n boludo! \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1s \u00a0, que se va a romper?\u00a0 dijo Juan, burl\u00e1ndose a carcajadas de mi ilustre cobard\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0Cerr\u00e9 los ojos, para no escucharlo m\u00e1s y me qued\u00e9 dormido. Llegamos. Era viernes de madrugada y un \u00a0aire espeso pegajoso se impregnaba en la piel; no hab\u00eda duda, est\u00e1bamos en Rosario. \u00a0\u00a0A Felipe se lo hab\u00eda llevado mi t\u00eda Marta. Estaba solo, completamente solo. Prend\u00ed un cigarrillo y me entretuve mirando el humo esfumarse por las endijas de la ventana.<\/p>\n<p>Sof\u00eda, Valentina, Julieta, jug\u00e1bamos\u00a0 a elegir el nombre. Sentadas alrededor de\u00a0 la mesa ratona del living, los anotamos en papelitos; uno, dos, tres, diez posibilidades \u00a0y despu\u00e9s hicimos \u00a0el sorteo. Un sorteo que se repiti\u00f3 varias veces, uno\u00a0 tramposo, el otro fraudulento, hasta que fue el correcto, el elegido. De algo estaba segura, Valentina llegaba en seis meses y de esto no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. \u00a0\u00a0Era noche de s\u00e1bado y una llovizna persistente romp\u00eda sobre la ciudad.<\/p>\n<p>\u2212\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 salgamos a festejar, dijo Paula, con cara de t\u00eda.<\/p>\n<p>\u2212\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 si el tema son los viejos, c\u00f3mo lo van a tomar, el despelote \u00a0que se va a armar, agregu\u00e9, aunque empezaba a sentirme un poco m\u00e1s animada<\/p>\n<p>\u2212\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 todo pasa, se van a tener que acostumbrar, y tal vez, hasta les guste, dijo Sole, despu\u00e9s salimos.<\/p>\n<p>Yo llegaba, ella sal\u00eda; volv\u00ed a salir. Camin\u00f3, camin\u00e9 unos pasos m\u00e1s atr\u00e1s. Se detuvo, me detuve, seguimos. Mir\u00e9 con insistencia, con asombro; \u00a0una panza incipiente que \u00a0asomaba \u00a0debajo de una camisa estrecha. Daba la impresi\u00f3n de una panza con ojos y boca y pies; \u00a0una panza que lat\u00eda y deb\u00eda tener \u00a0nombre; una panza totalmente inesperada para m\u00ed. Llevaba unos sobres en la mano. Se meti\u00f3 en la Martin. Esper\u00e9 \u00a0en la placita mirando a \u00a0unos pibes que \u00a0jugaban a la pelota, me qued\u00e9 arbitrando la partida desde mi silencio, al resguardo de una sombra \u00a0verde. Me gustaba\u00a0 y quer\u00eda saber m\u00e1s. Esper\u00e9 cerca de dos horas, o algo menos. \u00a0No estaba sola.<\/p>\n<p>\u2212Soledad! Me anim\u00e9 a decir<\/p>\n<p>\u00a0hola \u00a0Ale, contest\u00f3 ella mientras \u00a0sent\u00ed un gesto que me invitaba, que me absorb\u00eda; y de golpe me vi cerca, tan cerca, que pude sentir su perfume maternal\u00a0 y su\u00a0 mirada ancha, relajada, regal\u00e1ndome desde sus labios rojos una\u00a0 sonrisa enorme. (qu\u00e9 bestia la pendeja!), me dije para mis adentros. \u00a0\u00a0Suger\u00ed \u00a0un taxi,\u00a0 eligieron caminar. Compr\u00e9\u00a0 tres latas de coca cola.<\/p>\n<p>\u00a0Me contaron que eran de \u00a0\u00a0Santiago del Estero, aunque yo ya lo sab\u00eda. Proven\u00edan de una familia de abogados, pero ella, justamente ella, \u00a0no quer\u00eda Ley, no quer\u00eda orden ni religi\u00f3n. Estudiante de arte, _\u201duna carrera para pasar hambre\u201d,\u00a0 dec\u00eda \u00a0su padre, _ \u201ccosa de vagos\u201d, dijo su madre. Y ahora Valentina! En casa me \u00a0esperaba el tablero de dibujo,\u00a0 un plano para el lunes, y un proyecto a medio terminar. \u00a0Nos despedimos en el ascensor y arreglamos mates en el sol\u00e1rium el s\u00e1bado a la tarde. \u00a0Reclin\u00e9 mis antebrazos sobre el tablero y pude ver mi mano dibujando una belleza, pero no una belleza cualquiera, sino una belleza de mujer sensual.<\/p>\n<p>Invit\u00e9 a los chicos a comer, le dije a Sole, buscando en su rostro esa inmensa sensaci\u00f3n de complicidad. El verano se iba en su tren lento y h\u00famedo, y las hojas marrones crocantes de los \u00e1rboles \u00a0se arremolinaban imprudentes en un \u00e1ngulo del balc\u00f3n. Me gustaba la mano de Ale roz\u00e1ndome la piel con avanzada ternura, su mirada transparente que se quebraba junto con la m\u00eda en disimulados choques,\u00a0 su preocupaci\u00f3n sobre Valentina. Empezaba a sentirme \u00edntegra, segura, de que tal vez, alguien pod\u00eda ser el padre, alguien pod\u00eda cubrir esta falta y pude imaginar \u00a0la cara de mis padres frente al nuevo desaf\u00edo de abuelos, y todo comenz\u00f3 a ser un poco menos terrible. \u00a0Prepar\u00e9\u00a0 dos docenas de empanadas;\u00a0 Ale lleg\u00f3 primero y despu\u00e9s Esteban que afortunadamente al igual que yo,\u00a0 ya no lloraba por lo perdido. Esa noche tard\u00e9 en dormir. Cu\u00e1nto m\u00e1s lo intentaba, mis ojos peleaban rebel\u00e1ndose, deteni\u00e9ndose en la negritud del cielo de un oto\u00f1o subversivo.<\/p>\n<p>Desde temprano hab\u00eda estado dedicado a poner las cosas \u00a0un poco en orden, la cena casi lista, la m\u00fasica precisa, las ganas todas, aunque su condici\u00f3n de futura madre conten\u00eda\u00a0 en mi ese torrente de pasi\u00f3n desenfrenada que me despertaba.\u00a0 \u00a0La pas\u00e9 a buscar a la hora acordada. Esta vez tomamos un taxi. La tarde amenazaba con sus grises de variada intensidad en el horizonte.\u00a0 Esperamos un rato, hablamos, estaba tan cerca que pod\u00eda percibir ese perfume. Despu\u00e9s entr\u00f3 sola, preferir esperar en el corredor.<\/p>\n<p>\u00a0 Volvimos, y la noche mostraba sus manos fr\u00edas y su capa lluviosa. Cenamos y el sonido de una m\u00fasica sedosa me fue acercando hasta su cuerpo de curvas delicadas. Pude percibir la humedad de su piel desnuda, me fui deleitando con el sabor dulce de su cuerpo, caliente, caliente, me la fui comiendo, d\u00f3cil, \u00a0toda y cada una de sus partes con mi boca furiosa, desbocada,\u00a0 hasta penetrarla, derram\u00e1ndome \u00a0dentro suyo, \u00a0cuando un pensamiento, una duda, un ataque me invadi\u00f3 desde lo m\u00e1s profundo. \u201c \u00bf qui\u00e9n era ese, el otro, \u00a0ese que hab\u00eda llegado antes, \u00a0y yo no conoc\u00eda? , esa inc\u00f3gnita creciente, \u00a0ese que me obligaba a retirarme, a contraerme, a degradarme!, mi esperma in\u00fatil ah\u00ed! , dej\u00e1ndome tirado en un costado de la cama, perdiendo mi intimidad y hasta mis palabras.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 con mis ojos cerrados, tranquilos; comenzaba a sentir que ya no estaba sola, y eso era, en este momento, quiz\u00e1 lo que m\u00e1s me importaba. Despu\u00e9s me qued\u00e9 dormida, reclinada sobre su hombro.<\/p>\n<p>El padre carg\u00f3 unos bolsos en el ba\u00fal del auto. La vi de lejos subi\u00e9ndose al auto, redonda, pesada. Apur\u00e9 la mano de Sonia y la invit\u00e9 a subir. Fue la \u00faltima vez que la vi.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p><strong>Carla Caterina<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; Cecilia, una mujer &#8211; \u00a0 \u00a0 \u00a0 La vi con la cara hundida en el hueco que formaban \u00a0sus manos. 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