{"id":4974,"date":"2012-08-10T15:26:00","date_gmt":"2012-08-10T18:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=4974"},"modified":"2012-08-10T15:26:00","modified_gmt":"2012-08-10T18:26:00","slug":"valentin-gilardoni-3","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=4974","title":{"rendered":"VALENT\u00ccN GILARDONI"},"content":{"rendered":"<p>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-axORioDcLOI\/TseHkW4QPiI\/AAAAAAAABHo\/8w1034an0WE\/s1600\/hombre_invisible.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<span style=\"color: #ff0000;\">ROJO<\/span>\u00a0y <span style=\"color: #666699;\">GRIS<\/span><\/h1>\n<h1>&#8211;<\/h1>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>\u201cTodo esto puedo tener un sentido. Las revistas de moda complican un poco la cosa pero quiz\u00e1s dejen la ventana entreabierta para que este fr\u00edo sure\u00f1o dibuje alguna imagen posible\u201d<\/p>\n<p>-Vainer<\/p>\n<p>-Si.<\/p>\n<p>Se encontr\u00f3 dejando la revista r\u00e1pidamente en su lugar como si ella misma hubiese tomado vida y silenciosamente se habr\u00eda acomodado entre sus manos abri\u00e9ndose as\u00ed \u00a0a sus ojos. Negar nuevamente los intersticios. Luego el buenas tardes doctor, el mirar, como cada vez que entraba en el recoveco medico, los libros (que siempre eran los mismos), las fotos y la postura del doctor simulando una sonrisa, esperando que \u00e9l se siente para decirle que los estudios estaban bien, nuevamente, que no se preocupe y que si quer\u00eda los podr\u00eda repetir en dos meses para sacarse todas las dudas.<\/p>\n<p>Solo que esta vez la sonrisa no era tal, aunque eso no signific\u00f3 ninguna alarma para Vainer, que ceremonial como siempre, daba un par de vueltas antes de sentarse.<\/p>\n<p>-Mire Ernesto, tengo que decirle algo importante, referido a los \u00faltimos estudios que se ha hecho.<\/p>\n<p>Vainer iba buscando en progresi\u00f3n las posibilidades. Que haga m\u00e1s actividad f\u00edsica, que tenga una dieta m\u00e1s saludable, que deje de tomar un poco de vino. En definitiva que no es nada. Quiz\u00e1s deber\u00eda ingerir algo de hierro. \u00bfY si era una \u00falcera? Tendr\u00eda que dejar de fumar o de tomar caf\u00e9. No puedo cambiar de vida ahora, pens\u00f3 Vainer. Deme un tiempo m\u00e1s doctor,\u00a0 hubiese querido decirle, antes de escuchar una voz que no sabia como empezar.<\/p>\n<p>-Ernesto yo lo conozco bastante a usted as\u00ed que tratar\u00e9 de serle lo mas directo y sincero posible. En los \u00faltimos estudios que le hicimos encontramos un c\u00e1ncer. Un c\u00e1ncer jodido porque parece que hace bastante que se estaba desarrollando- Pausa.<\/p>\n<p>Ernesto Vainer mir\u00f3 el diploma de Pedro Castro, bien encima de la cabeza de aquel se\u00f1or que hablaba y que parec\u00eda ser el mismo que aquella tarde de hace 20 a\u00f1os abrazaba a su novia cont\u00e1ndole que ahora si lo pod\u00eda llamar doctor. Mir\u00f3 el diploma queriendo leer las fechas o algo, pero solo vio su propio nombre y la tumba.<\/p>\n<p>-Aja- se escuch\u00f3 decir, pensando en que nunca sus palabras escapadas eran seleccionadas y expulsadas como las m\u00e1s aptas. El espermatozoide ideal de Vainer se guardaba siempre para otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>-Yo entiendo Ernesto que esta es una noticia complicada. Muy complicada. Pero creo que tenemos que actuar r\u00e1pidamente, lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible. Quiz\u00e1s usted pudiera luego hacer alg\u00fan tipo de tratamiento psicol\u00f3gico para ir acompa\u00f1ando este proceso pero el tratamiento medico tendr\u00eda que empezar de urgencia, visto las condiciones de la enfermedad.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCon que derecho?- le respondi\u00f3 Vainer mir\u00e1ndolo crudamente a los ojos, crey\u00e9ndose en un cierto automatismo ideo-verbal.<\/p>\n<p>El doctor desvi\u00f3 la mirada hacia su derecha, enfoc\u00e1ndose en un cigarrillo al que prendi\u00f3 cruzando las piernas y prepar\u00e1ndose para enarbolar alguna gran verdad.<\/p>\n<p>-Y, la vida es as\u00ed Ernesto, dijo, mirando hacia arriba como habl\u00e1ndole a una altura que le daba la sensaci\u00f3n de un algo superior, que nunca tuvo la capacidad de agacharse un poco para escuchar los gemidos de los mortales.\u00a0 \u2013Puede estar todo bien en la vida de uno, sin ninguna se\u00f1al de algo malo en su cuerpo y de golpe aparecer esto-<\/p>\n<p>-Por favor doctor, eso d\u00e9jeselo para cont\u00e1rselo a sus hijos antes de que se vayan a dormir. \u00bfCon que derecho usted me viene a decir esto? \u00bfA mi? A m\u00ed que justo estaba por encontrar el sentido de todo. No, no se lo voy a permitir doctor. Usted no tiene derecho de andar jugando a las escondidas conmigo- Mientras hablaba Vainer iba pensando en como salir del consultorio sin recordar a que hab\u00eda ido y que hab\u00eda escuchado una vez dentro. Sinti\u00f3 la caricia de su primer novia, Ana, en el rostro. Le hubiese querido decir que se quede toc\u00e1ndolo as\u00ed hasta la eternidad, que no habr\u00eda otro lugar m\u00e1s que esa cama, esas frazadas y esos cuerpos que sent\u00edan. Que todo lo dem\u00e1s era mentir. Que todo lo dem\u00e1s era ir una vez por mes al m\u00e9dico esperando el momento en que este le diga que un c\u00e1ncer lo empezaba a matar para por fin, ah\u00ed, en ese instante recordar esa caricia y la eternidad imaginaria donde la mentira nunca podr\u00eda tocarlo.<\/p>\n<p>El doctor fumaba, intentando cepillar su profesionalidad con la naturalidad de soltar \u00a0despacio el humo y hacia el frente. Vainer sinti\u00f3 el humo y supo que eso era todo lo que estaba buscando desde hace tiempo. Que le tiren el humo de frente en la cara, naturalmente y que este se expanda por todo el espacio como ese c\u00e1ncer que estar\u00eda tomando cent\u00edmetro por cent\u00edmetro de su cuerpo para dejarlo finalmente solo, oliendo flores podridas y p\u00e9talos de sal que nadie llenar\u00eda con una lagrima.<\/p>\n<p>Vainer respir\u00f3 el humo, trag\u00f3 al doctor en una saliva fresca y familiar, se levant\u00f3 (ya no ceremonialmente), se puso su campera y sin mirarlo crey\u00f3 decirle:<\/p>\n<p>-Gracias doctor pero yo no necesito de este cuerpo para vivir-.<\/p>\n<p>Mientras abr\u00eda la puerta para irse de ese mundo por \u00faltima vez, sinti\u00f3 ganas de abrazar a Pedro Castro, mirarlo y con misericordia rogarle que ojal\u00e1 se encuentre vivo cuando le toque su c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Casi sin pensar demasiado, m\u00e1s bien desviando a cada momento todos los asaltos del pasado y los finales del futuro, Vainer caminaba por las calles mirando y sintiendo hermanos a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPorque mis hermanos no me reconocen? \u00bfPorque hacen como si nada, caminando a mis costados sin siquiera mirarme o decirme que lo sienten? \u00bfPor qu\u00e9?, si ellos tambi\u00e9n van a morir. \u00bfPorque no me abrazan? \u00bfPorque ya estoy muerto?<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 pensado por alg\u00fan invasor a su mente. Nuevamente era invadido por c\u00e9lulas ajenas que se expand\u00edan poco a poco en el, ti\u00f1endo cada trozo de su ser en agentes extra\u00f1os que, ni la rutina, ni la tradici\u00f3n, ni los escalones de la iglesia, ni el vino del mediod\u00eda pod\u00edan reconocer. Se vio pidiendo un boleto para el cine.<\/p>\n<p>-\u00bfPara que pel\u00edcula se\u00f1or?<\/p>\n<p>-Para la que mas dure por favor.<\/p>\n<p>El dios cronos quiso que Vainer se encuentre sin saberlo de nuevo en el horror. Crey\u00f3 no tener escapatoria en el choque de espadas reci\u00e9n iniciado.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a la sala y se sent\u00f3 al lado de dos j\u00f3venes sonrientes. Vainer los crey\u00f3\u00a0 amantes de las mentiras y de sus propios cuerpos.\u00a0 Se tocaban y acariciaban mirando a cada rato a su alrededor. El\u00a0 detest\u00f3 pensar que el cine realmente exist\u00eda. Faltaban 10 minutos para el inicio de la pel\u00edcula y Vainer solo sosten\u00eda su cabeza mirando fijamente hacia al frente, como si todo ya hubiese empezado. Un cine repleto de murmullos, risas, abrazos, miradas, enga\u00f1os, palmadas, besos pronosticados. Se sinti\u00f3 aturdido de palabras. Lo mismo de siempre, pens\u00f3. El frio, el transito, la inflaci\u00f3n, la inseguridad, el futbol. La pel\u00edcula cl\u00e1sica de la clase media. \u201cVienen a buscar una imagen en el frente que en vez de play ponga una pausa en la pel\u00edcula que los grandes directores del hoy les han armado para que ellos, actores como ninguno, cumplan sus papeles a la perfecci\u00f3n, o al menos, se desangren y mueran en el intento\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso todos estos trozos de carnes no saben que tambi\u00e9n van a morir? No se dan cuenta que en cada papel hay un c\u00e1ncer por venir, o una ruta final, o una cama olvidada en alg\u00fan hospital privado que sus familiares pagaran para saldar sus culpas del final.<\/p>\n<p>\u00a0\u201c\u00a1Ustedes tambi\u00e9n van a morir! \u00a1Sus finales son incipientes! \u00a1Esta pel\u00edcula es una farsa, quiero que me devuelvan el dinero!\u201d\u00a0 Los amantes lo miraron intentando decirle que la pel\u00edcula no hab\u00eda empezado, aunque el miedo los silenci\u00f3. \u201cPuede guardar silencio se\u00f1or, el show va a comenzar\u201d.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 que lo levantaban de los hombros y lo dirig\u00edan a la salida. Crey\u00f3 re\u00edr, demoniacamente. \u201cEl horror, nuevamente\u201d.<\/p>\n<p>Vainer tambi\u00e9n hab\u00eda sido un protagonista intachable. Un actor que no se comi\u00f3 una coma de un guion que tan mec\u00e1nicamente hab\u00eda heredado y repetido incansablemente sin nunca poder ver una letra que lo represente. Sin nunca adquirirlo. \u00a0Un aut\u00f3mata m\u00e1s que ahora caminaba por peatonal San Martin con un c\u00e1ncer encima y unos billetes en su bolsillo que lo trasladaban directamente al final incipiente del guion programado.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en recurrir a alguien, que le abra las puertas de su casa, lo haga pasar, le invite un trago de wisky y as\u00ed poder contarle las buenas nuevas que el doctor le hab\u00eda trasmitido hace unas horas. Estaba en eso cuando se dio cuenta que en su c\u00edrculo no hab\u00eda demasiado integrantes para esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vainer era un ser solitario. No solo porque le agradaba la soledad sino porque no conoc\u00eda otra cosa. Nunca tuvo hijos, nunca lleg\u00f3 a casarse. Manten\u00eda ciertas amistadas variables de acuerdo a las diferentes actividades laborales a las que se dedicaba. Pensaba que ya habr\u00eda tiempo para disfrutar. A los 50 a\u00f1os lo \u00fanico que pudo cobijar en su cuerpo y en su vida como propio era un tumor imborrable despojo del temor a cada intersticio posible de felicidad que apareci\u00f3 por los suburbios de su vida.<\/p>\n<p>\u00c9l quiso poder arrepentirse de todo eso antes de que sea tarde y poder ser guionista de su propio guion, mucho mas simple, mucho mas suyo. Nunca se anim\u00f3. Primero la carrera. Despu\u00e9s el trabajo. Luego los padres ya viejos. Entre medio la crisis, que obligaba a cumplir letra por letra hasta el desarme. Y ahora, ahora es el c\u00e1ncer. El punto final. Porque m\u00e1s all\u00e1 de las\u00a0 negaciones a las que somet\u00eda a sus pensamientos, Vainer hab\u00eda decidido desde el primer momento no tratarse y no contrariar desde ning\u00fan lado el punto final de su guion.<\/p>\n<p>De esa manera iba sucediendo el desfile incesable de pensamientos en su ser, que lo remord\u00edan hasta sacarle la capacidad de seguir caminando. Llam\u00f3 un taxi.<\/p>\n<p>-Ll\u00e9veme a mi casa se\u00f1or- orden\u00f3 Vainer con voz de vencido.<\/p>\n<p>-Con gusto, si me dice donde queda, respondi\u00f3 el taxista entre suspiros de l\u00f3gica.<\/p>\n<p>No lo se, pens\u00f3 Vainer. No se cual es ni cual fue mi casa. \u00bfDonde ir cuando no hay origen sino solo final? Y ese aparato cont\u00e1ndome los pasos que doy, acerc\u00e1ndome, mostr\u00e1ndome los n\u00fameros sim\u00e9tricos, exactos y mentirosos de un porvenir vendido de antemano.<\/p>\n<p>El taxi avanzaba ciegamente mientras \u00e9l se pensaba llegando a su casa(o al menos adonde hab\u00eda dormido las ultimas noches de los \u00faltimos veinte a\u00f1os) sirvi\u00e9ndose un wisky, como todas sus noches, siendo tomado por un sill\u00f3n rodeado de libros que se encargaban de tapar todas las paredes que sol\u00edan enmarcar el espacio que le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pueden decirme los libros esta noche? \u00bfDe que me pueden servir? \u00bfDe que me sirvi\u00f3 no jugar a la pelota para quedarme siendo pateado por el libro de turno? \u00bfDe que vali\u00f3 no seguir amando a Ana para no desatender las preocupaciones filos\u00f3ficas? Record\u00f3 a su director de tesis, un kantiano irredimible quien le demarc\u00f3 su camino con una aseveraci\u00f3n que supo atravesar los d\u00edas excavando en cada suspiro; \u201cPara hacer filosof\u00eda en serio uno no puede pretender lujos amorosos, ni una se\u00f1ora ni hijos, as\u00ed solo se malgasta el tiempo necesario. Para ser filosofo hay que estar preparado para la soledad y los libros\u201d. Vainer hubiese querido saber la direcci\u00f3n del kantiano para, ahora, preguntarle que hacia \u00e9l con tantos libros y\u00a0 soledad.<\/p>\n<p>Segu\u00edan las calles transcurriendo indiferentemente. \u201cDe que me sirvi\u00f3 la soledad meticulosa, fr\u00eda, gris y pacientemente documentada de los libros y la filosof\u00eda si hoy me muero reproch\u00e1ndome la vida misma. Tantos a\u00f1os pensando en prepararme para este momento y ahora que estoy en el, tocando las telara\u00f1as del abismo, solo pienso en lo mal que hice todo\u201d.<\/p>\n<p>-Ll\u00e9veme a un bulo por favor.<\/p>\n<p>-Como no se\u00f1or. Conozco uno cerquita de primera calidad, medio carero pero con una carne incre\u00edble.<\/p>\n<p>Llegaron, pocas cuadras fueron necesarias. Vainer pag\u00f3, quiso decirle al taxista que se quede con el cambio pero no pudo siquiera entonar las palabras. Se baj\u00f3 del auto y antes de cerrar la puerta escuch\u00f3;<\/p>\n<p>-H\u00e1game caso, pregunte\u00a0 por la cubana, no se va a arrepentir.<\/p>\n<p>El taxista sigui\u00f3 su camino, ya estaba por terminar su noche, pronto dormir\u00eda en su cama con su mujer. Vainer no ten\u00eda d\u00edas por delante. Esta era su \u00faltima noche. Era \u00e9l buscando a la cubana que no lo har\u00eda arrepentir. El jadeo y la chimenea sin salida.<\/p>\n<p>La cubana estaba ocupada. Vainer esper\u00f3 tomando una cerveza, observando las miradas de los concurrentes. Vio deseos, ansiedad, miedos, alcohol, soledad. Toda mirada expresaba algo. Vainer pens\u00f3 en su mirada. Se supo sin ojos, sin nada que mirar. Nada m\u00e1s que el horror, que nunca se mira, solo aparece. O quiz\u00e1s que se mira solo de costado. Estaba en eso cuando sinti\u00f3 la mano de una mujer tocar las suyas. Lo salud\u00f3 t\u00edmidamente. El la mir\u00f3 a los ojos. Negros, ojos negros. Vio que sus ojos estaban llenos. No sinti\u00f3 que le pudiese faltar a ella esa noche. Daba igual, pens\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfUsted es la cubana?<\/p>\n<p>-Si se\u00f1or, \u00bfme conoce?<\/p>\n<p>-No, solo quiero que usted me conozca.<\/p>\n<p>Tomaron una cerveza y marcharon hacia el cuarto. Vainer era llevado de la mano sin decir nada, solo aceptando lo que suceder\u00eda. Igual que con el kantiano, pens\u00f3, sin recordar cual era su nombre. Al entrar a la habitaci\u00f3n la cubana que se llamaba Linda, o al menos eso dec\u00eda, lo acost\u00f3 en la cama, lo desvisti\u00f3 y le prendi\u00f3 un cigarrillo. Luego le pregunt\u00f3 si quer\u00eda hablar. Vainer sinti\u00f3 que estaba siendo enjuiciado, pens\u00f3 en un \u00e1ngel. La mir\u00f3 nuevamente a los ojos. Supo que podr\u00eda haber sido feliz con ella. La podr\u00eda haber invitado a vivir lejos, quiz\u00e1s en las sierras. Con su sueldo podr\u00edan mantenerse los dos. La hubiese amado como nadie. O como el solo podr\u00eda, que es lo mismo. La hubiese amado. Quiz\u00e1s hubiesen sido felices. Al menos por un tiempo. \u00bfQue m\u00e1s pedir que eso? No hubiese ido al m\u00e9dico cada quince d\u00edas. No se hubiese enterado del c\u00e1ncer. Hubiese vivido y despu\u00e9s muerto sin reproches. La cicuta no seria propia. Vainer sinti\u00f3 que \u00e9l era su propio c\u00e1ncer. Bes\u00f3 a la cubana, comenz\u00f3 a sentir una fuerza juvenil apoderarse de su cuerpo, de sus manos que la tocaban, de sus piernas que la encerraban, de su boca que se inmortalizaba en la piel de la cubana que sent\u00eda pena, pobre tipo, cuanto hace que no esta con alguien, con una piel, \u00bfconocer\u00e1 la piel? \u00bfConocer\u00e1 el arder de la piel? Y Vainer que no miraba mas, solo sent\u00eda, sinti\u00f3 a su pija mas pesada que todos los libros juntos y la cubana que gem\u00eda como nadie jam\u00e1s hab\u00eda gemido arriba de Vainer, sinti\u00f3 que era un joven, que tenia veinte a\u00f1os y que estaba en su departamento de Corrientes y Brown y que la cubana era una invitada a su vida, era la tercera meditaci\u00f3n cartesiana, de dios que existe, la cubana exist\u00eda, la cubana lo basaba mientras gem\u00eda como nunca nadie, ni su madre cuando lo pari\u00f3, lo hac\u00eda vivir, lo hizo querer morir despu\u00e9s de ese instante, despu\u00e9s de la cubana encima dici\u00e9ndole que estaba vivo, que no era una sombra, que tenia frente a cual besar, que su lengua le bese el cuello, el cuello cubano del cual Vainer quer\u00eda pender para el resto de su vida y besarla por todos los a\u00f1os que se pas\u00f3 sin besar a nadie, sin querer a nadie, huyendo de los matrimonios, pobre Ana, que mal que le hice, que hijo de puta fui, nunca me entender\u00e1 Ana, lo feliz que podr\u00eda haber sido con vos Ana, y la cubana que lo terminaba y lo volv\u00eda as\u00ed, de a poquito,\u00a0 a la calle arrugada, a la cama que sonaba a quebrada, al humo de la chimenea, a la muerte de quien no vivi\u00f3, al c\u00e1ncer, a Vainer, a ese instante.<\/p>\n<p>Termin\u00f3. Vainer. No supo si la cubana. Termin\u00f3 el show finalmente. Vainer era un resto que se llenaba con su ropa nuevamente para salir. Le pag\u00f3 mir\u00e1ndola a los ojos por \u00faltima vez. Le dio todo su dinero, que no era mucho pero que despert\u00f3 mas pena en la cubana. Su mirada le pidi\u00f3 por favor. Le pidi\u00f3 clemencia a esa morocha que pensar\u00eda en el al terminar con el pr\u00f3ximo cliente, que despu\u00e9s tomar\u00eda una copa con las compa\u00f1eras y se ir\u00eda a dormir olvid\u00e1ndose que un trozo de carne llamado Vainer esa noche quiso ser su falta y que termino pidi\u00e9ndole por favor con esos billetes y con esa mirada que pens\u00f3 nunca olvidar\u00eda.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 Vainer a la calle. Un viento frio crey\u00f3 revivirlo. El sinti\u00f3 que solo hay algo m\u00e1s absurdo que el nacimiento en esta vida y es preguntarse por qu\u00e9. Lleg\u00f3 a su casa, destino imborrable del origen. Fue tomado por el sill\u00f3n. Antes carg\u00f3 su vaso de wisky y su alma de soledad. Puso Solitude en el equipo de m\u00fasica. La versi\u00f3n que aparece en \u201cThe popular\u201d, de Duke Ellington. Ese disco que por mas que fuera rojo \u00e9l siempre se encargo de ver como gris. Nunca pudo hacer de la sangre el motivo. Fue solo un gris suced\u00e1neo instante de este mundo. Una vez en el sill\u00f3n cerr\u00f3 los ojos, como lo hac\u00eda cada noche. Quiso dormirse pensando que estaba en otro lugar. Duke siempre le ahorraba el viaje, el precio y la movilidad. Solo entre fantas\u00edas supo caminar Vainer. Ahora se daba cuenta. Quiso dormirse as\u00ed, con su cuerpo. Y luego so\u00f1ar. So\u00f1ar que todo hab\u00eda sido un sue\u00f1o. Que el doctor Castro no le hab\u00eda dicho nada de eso. Que el c\u00e1ncer no exist\u00eda, al menos para el. Que era hasta il\u00f3gico. Que como podr\u00edan haber encontrado un c\u00e1ncer en su cuerpo as\u00ed como si nada. Y ya avanzado. A \u00e9l que desde hacia a\u00f1os se obligaba a revisarse una vez por mes por alg\u00fan m\u00e9dico. Que solo hab\u00eda sido otro sue\u00f1o de angustia m\u00e1s en su repertorio. Que se levantar\u00eda libre del tormento, nuevo, con otra posibilidad. Que ahora si pod\u00eda ser. Que no perder\u00eda m\u00e1s tiempo. Que se ir\u00eda del guion de una vez y se dejar\u00eda tomar por todos los intersticios de felicidad que podr\u00edan tomarlo. Que seria un reh\u00e9n de ellos. Que llevar\u00eda a Duke en ese viaje pero ya no seria fantas\u00eda. Que por fin vivir\u00eda. Quiso so\u00f1ar que el c\u00e1ncer era mentira para poder vivir realmente. Cerr\u00f3 los ojos con todas sus energ\u00edas y con toda la voluntad a la que\u00a0 tantas veces hab\u00eda le\u00eddo. Durmi\u00f3 como nunca lo hab\u00eda hecho. Un trance digno de la mortalidad. So\u00f1\u00f3 con la mentira. El sue\u00f1o dentro del sue\u00f1o. Se crey\u00f3 capaz ahora de manipular sus sue\u00f1os nocturnos seg\u00fan quiera y as\u00ed, hasta capaz que al levantarse dejar\u00eda de ser manipulado por el otro.<\/p>\n<p>Lo levant\u00f3 la tenue luz que atravesaba el velo de la ventana. Apenas perceptible. El a\u00fan en el sill\u00f3n, acostado. El vaso de wisky a un costado. Crey\u00f3 tanto que no record\u00f3 el vaso ni porque hab\u00eda dormido alli. Parec\u00eda haber nacido reci\u00e9n esa ma\u00f1ana entre esa porci\u00f3n de luz de un sol que parec\u00eda querer iluminarlo de una vez. Ni siquiera record\u00f3, o eso cre\u00eda, la pesadilla del c\u00e1ncer. Estaba cansado de esos sue\u00f1os tortuosos. Son\u00f3 el tel\u00e9fono. No tuvo ning\u00fan miedo, ninguna precauci\u00f3n mental. Fue gustoso a atender, pensando que por fin, que ese sue\u00f1o ahora si lo hab\u00eda salvado, que gracias a dios no tiene c\u00e1ncer sino que solo lo so\u00f1\u00f3, que dios existe, que es tremendamente generoso con un alma despojada como la de \u00e9l, que todo empezar\u00eda como esa ma\u00f1ana, con esa luz. Levant\u00f3 el tubo del tel\u00e9fono. Era el doctor que le dec\u00eda; si, habr\u00eda que empezar con la quimioterapia r\u00e1pidamente. Que no se deje estar Ernesto. El fin Ernesto del sue\u00f1o. El comienzo de la realidad, el gris. El horror, nuevamente.<\/p>\n<p>As\u00ed despert\u00f3 Ernesto, entre vac\u00edos, acariciado por Ana que, envuelta en s\u00e1banas rojas le dec\u00eda que se le hacia tarde para ir a trabajar.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211;<\/p>\n<p><strong>Valent\u00edn<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0ROJO\u00a0y GRIS &#8211; &#8211; \u201cTodo esto puedo tener un sentido. Las revistas de moda complican un poco la cosa pero quiz\u00e1s dejen la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4974","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4974"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4974\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4975,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4974\/revisions\/4975"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}