{"id":5046,"date":"2012-08-24T12:11:22","date_gmt":"2012-08-24T15:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5046"},"modified":"2012-08-24T12:11:22","modified_gmt":"2012-08-24T15:11:22","slug":"ma-zulma-villalba-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5046","title":{"rendered":"Ma. ZULMA VILLALBA"},"content":{"rendered":"<p>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/esphoto500x500.mnstatic.com\/plaza-embajada-de-israel_1625721.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1><strong><span style=\"color: #ff0000;\">ECOS<\/span><\/strong><\/h1>\n<p><strong><span style=\"color: #ff0000;\">&#8211;<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #ff0000;\">&#8211;<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #ff0000;\"><br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Era como un eco,\u00a0 no lo pod\u00eda distinguir bien. Amo los p\u00e1jaros perdidos, vuelan ciegos,\u00a0 sobre el mar;\u00a0\u00a0 fragmentos de una canci\u00f3n, perfecta, para tres personas que desde una\u00a0 mesa, frente a ese r\u00edo que se pierde en el atardecer tratan de aprisionar lo inasible. En menos de una hora, las luces rescataban lo lejano y\u00a0 devolv\u00eda a los sentidos\u00a0 lo cotidiano, lo simple,\u00a0 los deseos,\u00a0 la risa.<\/p>\n<p>\u00bfCordura o delirio?<\/p>\n<p>Ser felices parec\u00eda un viaje fant\u00e1stico. Era como lograr escapar de Zobeida y sus trampas, persiguiendo lo que ya est\u00e1 olvidado. Pedimos otra cerveza.\u00a0 Cuando la moza se va con su delantal negro ajustado en las caderas, propongo que elijamos algunas de las ciudades\u00a0 de los deseos como s\u00edmbolo de ese viaje. Flor, al principio, parec\u00eda\u00a0\u00a0 no comprender y Carla\u00a0 las record\u00f3 inmediatamente. Antes de que yo pudiera decir que deseaba mirar al interior de cada una de las esferas de Fedora, que quiz\u00e1 encontraba la ciudad de mis deseos o descubr\u00eda porqu\u00e9 la hab\u00eda idealizado; Carla dijo que era mejor\u00a0 Anastasia porque all\u00ed descubrir\u00edamos todos los deseos y todas las negaciones. No nos pon\u00edamos de acuerdo, Flor\u00a0 solo sonri\u00f3 levemente,\u00a0 fue un silencio denso, metaf\u00f3rico. De todos modos, brome\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Primero dej\u00e9 a Carla; luego llev\u00e9 a Flor, que segu\u00eda callada y hab\u00eda mirado varias veces su celular silencioso;\u00a0 era evidente que algo la hab\u00eda perturbado. Nos saludamos afectuosamente como siempre; te llamo en la semana, le dije y luego esper\u00e9 que entrara en su casa. Aunque hace mucho que nos conocemos, debo confesar que algunas veces en estos a\u00f1os la he sentido como una extra\u00f1a.\u00a0 Guard\u00e9 el auto en la cochera, estaba distra\u00edda. Entr\u00e9 a\u00a0 casa, enced\u00ed algunas luces m\u00e1s, pensando en tomar algo caliente.\u00a0 Veo que hay t\u00e9 rojo en la alacena, con sabor a vainilla; es rico y desconcertante, su nombre me deleita -el t\u00e9 de los emperardores- y aunque la magia se diluye en un peque\u00f1o sobre de papel,\u00a0 la alquimia\u00a0 de ese aroma dulz\u00f3n inmerso en el color de la pasi\u00f3n, la vuelve terrenal, pr\u00f3xima. Dej\u00e9 la taza blanca, lisa, sin adornos, en el borde de la mesa de noche. Los c\u00edrculos que hac\u00eda el vapor iban a dar en la pared y se perd\u00edan en ella;\u00a0 alguna vez ya he sentido esto. Algo no est\u00e1 bien. La memoria suele ser fecunda y\u00a0 en ese jard\u00edn donde todos los d\u00edas eran soleados hoy reconozco el aroma de la lluvia en la tierra y\u00a0 espero los peque\u00f1os hoyitos que se dibujan.\u00a0 Otras veces\u00a0 fue menos generosa y con esfuerzo pude saber como era en realidad ese gran parque lleno de eualiptus y pinos en lugar de los aromitos y cha\u00f1ares originarios; esas extensiones que no tapaban al sol en su ca\u00edda, d\u00eda tras d\u00eda, irrepetible, solo, imperturbable, donde la belleza\u00a0 me hac\u00eda un nudo en la garganta cada vez; c\u00f3mo era esa casa grande, llena de enredaderas, cuartos,\u00a0 puertas e\u00a0 historias que se perd\u00edan hasta que alguna voz pronunciara mi nombre y me rescatara de ese silencio. Y era la voz de Victoria, en la cocina, que re\u00eda mientras cocinaba; mi madre nunca la quiso pero yo s\u00ed.\u00a0 Parec\u00eda que una nube gigantesca se hab\u00eda apoderado de la casa y mi madre se perdi\u00f3 dentro de ella sin encontrar nunca la salida.\u00a0 Otra parte de la casa estaba habitada por los colores de los \u00f3leos y ese aroma persistente de los pigmentos mezclados con el aceite de lino, que siguen buscando un lugar en mi casa en cada cuadro que comienzo y no termino. Algo no estaba bien.<\/p>\n<p>Los \u00e1rboles de la entrada se agitaban con el viento y yo estaba como ellos, as\u00ed que decid\u00ed regresar a mi casa; m\u00e1s tarde ver\u00eda aquellas cuestiones que nos dieron problemas todo el d\u00eda. Con tantas cosas en las manos,\u00a0 voy dejando como puedo cada una de ellas en el auto sin perder de vista las llaves que se cayeron al lado del asiento. Hab\u00eda algo m\u00e1s, esa libreta. \u00bfC\u00f3mo estaba all\u00ed un cuaderno con notas manuscritas y recortes en papel impreso prolijamente pegados?\u00a0 No veo fechas ni nombres, por ahora la dejo en el bolso, pero no puedo negar que me siento\u00a0 sorprendida y tentada de dudar sobre la realidad. Me pregunto, \u00bfcu\u00e1l? . La de este peque\u00f1o mundo de palabras vac\u00edas,\u00a0 donde en lugar de paredes hay vidrios \u00a0inmensos, donde interior y exterior se definen por los opuestos; c\u00e1lido en invierno y fr\u00edo en verano, y aun as\u00ed el latido de la vida se puede percibir. S\u00ed, en esa enredadera que est\u00e1 enamorada del muro, inalcanzable tras el cristal, a mi derecha y en el cuadro de Frida, sangu\u00edneo, con frutas y loros, delante de m\u00ed; en la calle cuando el aire fr\u00edo y real me reconforta.\u00a0 Necesito descansar y no pensar disparates.<\/p>\n<p>Escucho las campanadas, anoche tambi\u00e9n las escuch\u00e9. Su sonido siempre me result\u00f3 dulce. Mi abuela ten\u00eda una peque\u00f1a, que agitaba seg\u00fan el buen humor del d\u00eda, aunque su especialidad siempre fue el a rebato. Cuando viv\u00ed cerca de la calle Viamonte escuchaba las del convento de Santa Catalina, ahora las de esta iglesia, la del reloj, cada quince minutos. La libreta est\u00e1 sobre mi cama, no les pregunt\u00e9 a ninguna de las dos si se les hab\u00eda perdido, no reconozco la letra; pero de Carla no es, seguro. Me pregunto porqu\u00e9 tengo tanta inquietud por estar desliz\u00e1ndome entre las palabras, como si entrara sin permiso\u00a0 a una casa; al fin y al cabo estaba en mi auto. La tapa es azul, el papel es de una textura fina, las primeras notas describen un viaje en oto\u00f1o, un atardecer en las sierras; hay un peque\u00f1o doblez que cierra dos hojas, es una transcripci\u00f3n de mensajes y las fechas.\u00a0 Mis latidos se aceleran \u2013 6\/8 18.22\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cestoy viajando, cuando llego te llamo, besos, TH\u201d&#8230;-8\/8 13.02\u00a0 Te busco por tu casa. Un beso TH\u201d- 22\/8 21.11 Arregl\u00e9 para dormir en Rosario ma\u00f1ana a la noche, se nos va a hacer tarde para la vuelta.Un beso\u201d- 3\/9 18.21 \u201cOk, buen\u00edsimo TH\u201d &#8211; 21\/9 12.56\u00a0 \u201cMa\u00f1ana.Un beso\u201d &#8211;\u00a0 22\/9 19.28 \u201cTe busco 21h\u201d &#8211; 22\/9\u00a0 21.01 \u201cEstoy.TH\u201d.<\/p>\n<p>No. Cierro los ojos. No puede ser. Avanzo las p\u00e1ginas como huyendo del fr\u00edo, todo se transforma en una\u00a0 banda en la que el derecho se re\u00fane con el rev\u00e9s.<\/p>\n<p>2\/10 5.30\u201cMuchas de las cosas que dijo anoche no las comprendo. Me resultan extra\u00f1as. Tampoco me anim\u00e9 a preguntarle porqu\u00e9 le hizo firmar la renuncia a sus derechos sobre los bienes. A veces lo desconozco. La semana pasada me sucedi\u00f3 lo mismo cuando habl\u00f3 de uno de sus socios. No lo entiendo, pero pienso que yo nunca lo hubiera hecho. No pertenezco a ese mundo, siento que no podr\u00eda&#8230;F.\u201d. En la hoja siguiente hab\u00eda un dibujo, una flor de jacarand\u00e1. En la casa de F hay uno enorme que cubre el jard\u00edn de un manto lila &#8211;\u00a0 3\/10 send: TH; to: Flor\u00a0 M .<\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de\u00a0 que el piso de mi cuarto gira de nuevo y no s\u00e9 como detenerlo. Es mi cabeza la que no puedo detener, camino, respiro hondo, los recuerdos vuelven como personajes de un tren fantasma.\u00a0 La mirada , el hielo, el fuego, la ternura, la culpa, el desconcierto, la locura, el dolor, la distancia,\u00a0 su piel, su voz, sus manos, mis cabellos, los abrazos, la espera,\u00a0 el cielo, el infierno, su perfume,\u00a0 su silencio y el final: \u201cEstoy en el norte, ven cuando vuelvo\u201d \u201c\u00bfCu\u00e1ndo volv\u00e9s?\u201d \u201cA\u00fan no lo tengo claro\u201d.\u00a0 Solo fue el punto final\u00a0 de los tantos finales que no quise admitir, que\u00a0 ya estaban aquel d\u00eda en la plaza de la embajada. Fui muchas veces; pero esa vez,\u00a0 los \u00e1lamos estaban desnudos y en ellos trataba de encontrar aquel chopo, tan blanco, de mi infancia, que\u00a0 tanto quer\u00eda y sin embargo mi madre se empe\u00f1aba en secarlo y\u00a0 tom\u00e9 la decisi\u00f3n de\u00a0 dejar\u00a0 de buscarlo;\u00a0\u00a0 el que encuentro hoy ya no es tan blanco\u00a0 y el reverso de sus hojas es verde, pero es igualmente bello.<\/p>\n<p>Fue un d\u00eda largo y dif\u00edcil, a la noche nos \u00edbamos a reunir para despedir a Carla. Pens\u00e9 que lo mejor era arreglar esto dialogando como personas adultas. Le avis\u00e9 a Flor que iba a su casa, y nuevamente, esa sensaci\u00f3n de que algo no funciona, por momentos tengo un nudo en la garganta, por momentos la rabia se apodera\u00a0 de mis buenas intenciones. Doblo en la esquina de su casa buscando un lugar donde estacionar, cuando estoy pr\u00f3xima a hacerlo miro por el espejo, me miro y descubro \u201cque los espejos tienen algo de monstruoso\u201d. Nada les va a ser tan f\u00e1cil a los dos. Regreso a casa, camino por el living, espero y pienso. Mi celular est\u00e1 sonando, es Flor. No la atiendo. Insiste y lo dejo sonar.\u00a0 Env\u00eda un mensaje de texto. Dice que se est\u00e1 cambiando y viene hacia aqu\u00ed. No respondo. Me pregunto muchas cosas . Me sirvo un vaso de agua y busco a Piazzolla en mi lista, Libertango, TH, \u00bfQu\u00e9 me hab\u00eda seducido de \u00e9l.?.\u00a0 Desconoc\u00eda muchas cosas de m\u00ed misma entonces, no me animaba a preguntarme y\u00a0 tampoco hubiera tenido las respuestas. \u201cMi libertad comprende que yo me sienta presa\u00a0 de los errores m\u00edos sin arrepentimiento&#8230;\u201d.\u00a0 En la porter\u00eda reciben con sorpresa la indicaci\u00f3n de no permitirle el ingreso a Flor y entregarle de mi parte un sobre cerrado.<\/p>\n<p>&#8211; <em>Por momentos pienso que quiz\u00e1 deb\u00ed decirte que lo que no te animaste a preguntar\u00a0 era lo que vos tampoco te atrever\u00edas a responderte; que somos\u00a0 tan extra\u00f1as como lo eran aquellos pinos de mi infancia\u00a0 y a la vez tan parecidas que parte de nuestra historia se ha quedado en los pasillos de\u00a0 una casa o atrapada en la tela de un cuadro de tu madre. Seguir con esto\u00a0 ya no vale la pena y adem\u00e1s\u00a0 no tengo mucho tiempo. El efecto del silencio y de la sorpresa siempre fueron\u00a0 las cartas con que TH\u00a0 ocultaba un\u00a0 miedo indecible;\u00a0 el mismo que hoy nos envuelve a los tres.\u00a0 \u201cMi libertad me dice, de cuando en vez, por dentro, que somos tan felices como deseamos serlo&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hola Alejandro, s\u00e9 que es tarde, pero por favor necesito que escuches.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 sucede?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No tengo mucho tiempo, pero el pacto termin\u00f3, el lunes a las nueve conversamos.\u00a0\u00a0 Mi cargo\u00a0 deja de ser nominal. La segunda cuesti\u00f3n y la m\u00e1s importante, llam\u00e1 a TH. Llamalo ahora, decile solo que se cancela la reuni\u00f3n del martes y le\u00e9le el siguiente mensaje de mi parte; \u00e9l va a entender: \u201cLos dioses no estaban ya y Cristo no estaba todav\u00eda y de Cicer\u00f3n a Marco Aurelio hubo un momento \u00fanico en que el hombre estuvo solo\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00c9l lo va a comprender. Si no responde ,entonces si, envi\u00e1le por favor un mail con copia a su abogado con lo del martes y el mensaje.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ok. Ahora lo hago.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gracias, un beso.<\/p>\n<p>A\u00f1oro el ceibo\u00a0 de Las Catalinas, el silencio de sus pasillos. \u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00eda que escucharte Casandra?\u00a0 Preparo el ba\u00f1o para falsificar el tiempo, altero cada movimiento; mi cuerpo me est\u00e1 diciendo algo y me niego a escucharlo. El agua comienza a hacer remolinos, el sonido va cambiando. La temperatura tambi\u00e9n cambia, mi mano hace dibujos imaginarios en el agua, \u201cmi libertad me insiste con lo que no me atrevo&#8230;\u201d, el aroma a lavanda de las sales se confunde en cada gota,\u00a0 en mi memoria;\u00a0 las voy arrojando al agua, van tranformando su forma y su color y voy perdiendo esa ciudad azul con la que so\u00f1\u00e9, condenada a languidecer por m\u00e1s que quiera retenerla fingiendo olvidar.<\/p>\n<p>Olvidar lo que\u00a0 estaba negando, negar que esperaba; que deseaba que \u00e9l deseara venir, pero no era as\u00ed. La batalla\u00a0 ya hab\u00eda comenzado. \u00bfQu\u00e9 es la eternidad? \u00bfUn minuto, una hora, un llamado, el sonido de unas llaves en la puerta?. No lo s\u00e9.\u00a0 El mensaje de texto fue la respuesta, \u201cestoy\u201d y conoc\u00eda el tiempo que \u00e9l demorar\u00eda en subir y yo en abandonar\u00a0 mi refugio ante una eventual derrota. Me miro en el espejo, mi cabello est\u00e1 mojado; estoy parada frente a la puerta, mientras escucho el ruido del ascensor en el pasillo, trato de encontrar algo que rime con ven o\u00a0 con cuando,\u00a0 con vuelvo;\u00a0 si estuviera escribiendo un cuento\u00a0 no les\u00a0\u00a0 encontrar\u00eda un tiempo presente o\u00a0\u00a0 pasado a esas palabras .<\/p>\n<p>-Mili, entre nosotros nunca hay nada que perdonarnos&#8230;<\/p>\n<p>\u201cmi libertad me quiere con lo que llevo puesto \u201d<\/p>\n<p>Las gotas de agua\u00a0 juegan entre mi bata y su piel&#8230;<\/p>\n<p>\u201cmi libertad me absuelve si alguna vez la pierdo\u201d .<\/p>\n<p>\u00bfCordura o delirio?<\/p>\n<p>Era como un eco, no lo pod\u00eda distinguir bien; por momentos parec\u00eda el m\u00edo, a lo mejor era la voz de mi analista.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Ma.\u00a0 Zulma\u00a0 Villalba<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>* Las ciudades (Zobeida, Fedora, Anastasia y Zora-azul-) pertenecen a Las ciudades invisibles- Italo Calvino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; ECOS &#8211; &#8211; Era como un eco,\u00a0 no lo pod\u00eda distinguir bien. Amo los p\u00e1jaros perdidos, vuelan ciegos,\u00a0 sobre el mar;\u00a0\u00a0 fragmentos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5046","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5046"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5048,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5046\/revisions\/5048"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}