{"id":5129,"date":"2012-09-07T09:11:46","date_gmt":"2012-09-07T12:11:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5129"},"modified":"2012-09-07T09:11:46","modified_gmt":"2012-09-07T12:11:46","slug":"german-caporalini","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5129","title":{"rendered":"GERM\u00c1N CAPORALINI"},"content":{"rendered":"<p>.<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.elpais.cr\/files\/news\/image\/detail\/160312cortazar.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1><span style=\"color: #ff0000;\">LA CASA BOCA ARRIBA <\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">&#8211;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">&#8211;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>Antes de alejarse tuvo l\u00e1stima, cerr\u00f3 bien la puerta de entrada y tir\u00f3 la llave a la alcantarilla. No fuese que a alg\u00fan pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.<strong> <\/strong><\/p>\n<p>Era m\u00e1s de las once y el fr\u00edo de la noche comenzaba a apretar en la piel. Pararon un taxi. \u00c9l abri\u00f3 la puerta y le ofreci\u00f3 entrar pero ella se clav\u00f3 al suelo inhibida en todos sus movimientos, incluso en los de su mente.<\/p>\n<p>-No puedo irme- dijo, mirando al piso, como si fuera el m\u00e9todo m\u00e1s efectivo y certero de esconderse. \u2013 And\u00e1 vos-.<\/p>\n<p>\u00c9l pareci\u00f3 no inmutarse. Le sugiri\u00f3 que no era buena idea que se quede sola pero ella no habl\u00f3 m\u00e1s. Se abraz\u00f3 a s\u00ed misma para protegerse de todo, incluso del fr\u00edo y retrocedi\u00f3 un corto paso de la escena; retra\u00edda se despidi\u00f3 y lo dej\u00f3 irse.<\/p>\n<p>-Estoy en el hotel, despu\u00e9s veo que hago\u2026- Ella no dijo nada, incluso cuando el taxi se alej\u00f3 con su hermano adentro.<\/p>\n<p>Le extra\u00f1\u00f3 la distancia de lo pactado pero una especie de rumor interior la hac\u00eda dejarse llevar por la fantas\u00eda del tiempo de espera concluido.<\/p>\n<p>Mientras la vista perd\u00eda la silueta del auto con el rostro del hermano en la nada de la luneta trasera ella tante\u00f3 el peso met\u00e1lico del juego de llaves de la casa que guardaba en el bolsillo; siempre.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00f3 -hab\u00eda recogido el tejido que dej\u00f3 tirado antes de irse- sinti\u00f3 el abrigo de la calefacci\u00f3n aun encendida, el recogimiento interior del regazo hogare\u00f1o, la intensidad del pr\u00f3ximo momento, el ansia, el porvenir\u2026 Se acerc\u00f3 a la puerta \u00faltima, y golpe\u00f3 como devolviendo el favor a los habitantes sugeridos por el temor de dos. Unos instantes antes, hab\u00eda simulado un desconcierto ante los ruidos que los oblig\u00f3 a dejar la casa, previendo que el riesgo de quedarse a combatir los sue\u00f1os truncos ten\u00eda esa belicosidad incipiente en su interior, pero que no sab\u00edan como dominarlos ni manipularlos. Para entonces, no dejaba que la alegr\u00eda actual se desbordara de sus deseos, de su pasi\u00f3n, del secreto que el amor le ten\u00eda guardado para s\u00ed.<\/p>\n<p>Por eso, se atrevi\u00f3 a simular una suerte de casa familiar tomada por fantasmas y dej\u00f3 que en la huida precipitada el juego se llevara puesto a su hermano, m\u00e1s incr\u00e9dulo y por lo tanto, m\u00e1s racional. Ella no dudaba del deber de protegerla a toda costa, incluso al costo de tener que abandonar la casa, pese a todo. Tampoco se dej\u00f3 llevar por el recuerdo de las pertenencias que desde la primera se\u00f1al de intrusos hab\u00edan quedado relegados a la parte tomada de la casa. Los libros de literatura francesa que tanto amaba \u00e9l, su pipa de enebro, y\u00a0 las pantuflas de ella para el invierno. Pero a pesar del malestar de no contar con las cosas que usaban diariamente la alegraba saber que ser\u00eda por poco tiempo. Cada vez que iba a la cocina una fuerza desconocida la invitaba a quedarse petrificada frente a la puerta de roble, esperando que por fin se abriera para caer en sus brazos definitivamente, que suponga que estaba acerc\u00e1ndose para decirle cu\u00e1nto la extra\u00f1aba.<\/p>\n<p>Entre sus deseos y sus ruegos, quedaba siempre latente en el aire la idea de que su hermano saliera como acostumbraba, a comprar libros y traerle lana, y dejar esos instantes vac\u00edos y fraternales para abocarse de lleno a la presi\u00f3n de los brazos de su amante, quien permanec\u00eda oculto en la parte tomada de la casa. Apenas lo ve\u00eda alejarse, su reloj interior comenzaba a funcionar nuevamente. El abrupto latir parec\u00eda dar rienda suelta a su desenfrenada pasi\u00f3n y se lanzaba contra la puerta de roble para llamarlo a gritos casi imperceptibles. Entonces, ella quitaba la tranca y giraba la llave para por fin abrir los brazos y el coraz\u00f3n y el amor resguardado tras la puerta. Desde ah\u00ed el inmenso batallar del tiempo horadaba todas las esperas soportadas, pero nada ser\u00eda m\u00e1s importante para ella que justificar la separaci\u00f3n tras una voluntad de desenga\u00f1o, sabiendo que nada dejaba lugar para ese matrimonio fracasado entre hermanos.<em> <\/em>Hab\u00eda desde siempre una m\u00e1gica raci\u00f3n de hambre en su piel, sobornando el deseo de tejer un amor verdadero entre dos agujas, entre todas las prendas de lana y su pesar de Pen\u00e9lope, entre la languidez que abrumaba las calamidades del tiempo perdido y el coraje que no ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la insinuaci\u00f3n.<em> <\/em><\/p>\n<p>Cuando no soport\u00f3 m\u00e1s el silencio decidi\u00f3 que era momento de abrir. El ruido de la llave girando, la tranca destrabando la realidad. El aroma penetrante de un raro incienso y yuyo quemado tornaba el ambiente de deseo pr\u00f3ximo en un aire enrarecido por las circunstancias.<\/p>\n<p>Recostado en el sof\u00e1 bajo los tapices gobelinos estaba \u00e9l. Ella quiso suponer que la esperaba pero ni se inmut\u00f3 cuando lo nombr\u00f3 con una suavidad de entrega y fragilidad.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 tosiendo el humo irreconocible y volvi\u00f3 a nombrarlo. Apenas gir\u00f3 la cabeza para cerciorarse que ella se acercaba volvi\u00f3 a la escena que lo ten\u00eda contenido; otro lugar yac\u00eda sobre s\u00ed y absorbi\u00f3 en una gran bocanada los \u00faltimos mil\u00edmetros del cigarro armado que quemaba sus dedos dormidos. Ella, desacostumbrada al humo salvo por el fragante aroma del tabaco de las pipas de su hermano, volvi\u00f3 a toser, ahora m\u00e1s fuerte y sintiendo que algo se empezaba a ocupar de su cuerpo, pero lejos de su intenci\u00f3n, porque el vaho que llegaba a sus pulmones a fuerza de luchar contra la pulcritud de sus bronquios se instalaba r\u00e1pidamente para llegar a marearla, hacerla trastabillar y caer de rodillas en la alfombra de la sala. La \u00fanica reacci\u00f3n vital fue entreabrir apenas los ojos, como si espiara la situaci\u00f3n e intentara unirlo a alg\u00fan pensamiento m\u00e1gico que la salve, o al menos que la contenga. La mir\u00f3 como pudo porque el ambiente ya los hab\u00eda pose\u00eddo y permanec\u00edan con las fuerzas gastadas, inservibles como un bicho en una telara\u00f1a, al final, viendo venir y desvanecerse.<\/p>\n<p>Cuando not\u00f3 la mirada perdida en sus ojos brillosos desconoci\u00f3 al hombre que los conten\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9l se incorpor\u00f3 como pudo y se acerc\u00f3.<\/p>\n<p>Con la bronca del amor, con el odio de quererlo se dej\u00f3 tomar del cabello firmemente y a la vez con ternura. \u00c9l tir\u00f3 para s\u00ed como si quisiera arrancarla de la tierra. Sinti\u00f3 el cabello tenso que la elevaba pero el dolor qued\u00f3 oculto en la confusi\u00f3n. Acerc\u00f3 su cara y aunque ella le hubiera prometido amor, \u00e9l -que hab\u00eda quedado a instancias del beso esperado y correspondido- le corri\u00f3 el cabello pulcro y le lami\u00f3 en cuello, dejando rastros h\u00famedos de humo, alcohol y desidia; con la quietud de la nada en sus movimientos torpes, ella le otorg\u00f3 la suciedad del desprecio, que era lo que cab\u00eda en su ser. El \u00fanico ritual que hubiera alcanzado para unirlos, los alej\u00f3 hasta el infinito. Nada pod\u00eda condecirse con lo que se supon\u00eda que hab\u00eda sido un plan hurgado entre amantes para desplazar a su hermano, y quedarse en la casa, tomada por un amor que pretend\u00eda correspondido. La solt\u00f3 con un lento movimiento, la arroj\u00f3 sin fuerzas; volvi\u00f3 hasta el sof\u00e1 haciendo equilibrio en el sopor de la sala. Mientras tanto, un eco lejano se repart\u00eda entre la suposici\u00f3n de ruido y el deseo<\/p>\n<p>de salvaci\u00f3n, de ayuda, como dos pisadas firmes entrando por la parte posterior de la casa.<\/p>\n<p>Pod\u00eda reconocer la silueta, el bamboleo en el caminar tan particular que le recordaba a su hermano y que se acercaba.<\/p>\n<p>Una imagen borrosa se detuvo frente a ella, y simul\u00f3 una sombra que se agigantaba, como si la observara desde muy cerca. Le pareci\u00f3 degustar nuevamente un sabor familiar en la fragancia que portaba la silueta sombr\u00eda, el olor del tabaco de pipa, tan caracter\u00edstico en su vida diaria, en el momento de compartir las tardes vac\u00edas entre lana y agujas, entre libros y silencios, la presencia del mate, los ruidos simulados, las habitaciones invadidas.<\/p>\n<p>Ahora el momento condec\u00eda con otro universo, como si todo se hubiera dado vuelta y la casa estuviera boca arriba. Una voz distorsionada parec\u00eda hablarle y hac\u00eda gestos frente a ella para corroborar la visi\u00f3n trunca que padec\u00eda ahora. Nada. La sombra se alej\u00f3 hacia el sof\u00e1. Entonces, lo \u00fanico cierto en ese momento era reconstruir todo como se acordaba.<\/p>\n<p>El hombre que se atrevi\u00f3 a mirarla, la orden sacerdotal que los imped\u00eda, las donaciones a la parroquia, las misas confesables, el recuerdo a sus bisabuelos, el sacerdote visitando la casa, la propuesta, el amor pretendido, las sombras, el ocultamiento, los hombres bes\u00e1ndose como salvajes\u2026 No pudo m\u00e1s. Se dej\u00f3 tomar por el desmayo.<\/p>\n<p>Ella hab\u00eda esperado toda la vida y ansiaba que a partir de este encuentro primario y la pr\u00f3xima vida juntos se abriese un secreto escondido, que ahora era develado a su cuerpo y su fantas\u00eda. Lo que m\u00e1s la empujaba era la promesa celestial de que el sexo en esas condiciones -con \u00e9l- ten\u00eda ese toque \u00fanico que no hubiera conseguido en otras circunstancias. La promesa de llegar a la salvaci\u00f3n del alma, acercar la comuni\u00f3n de su cuerpo pecador con el hombre elegido que la conectaba con Dios. De este modo, dejaba entrever la necesidad de que cada domingo tuviera la urgencia de escucharlo dar su misa; sus sermones transformaban el vac\u00edo, y hac\u00edan que todo tuviera sentido. Antes; pero ahora todo se resignificaba. Su hermano, agn\u00f3stico por convicci\u00f3n filos\u00f3fica, de pronto se convirti\u00f3 a la vida devota, acompa\u00f1\u00e1ndola los domingos a la parroquia.<\/p>\n<p>\u00c9l juraba que la devoci\u00f3n hacia ella s\u00f3lo estaba te\u00f1ida por el amor entre hermanos que parec\u00eda prometido t\u00e1citamente. Hab\u00eda llegado no s\u00f3lo la posibilidad de vivir en la carne, la piel, su interior, el \u00e9xtasis absoluto de la penetraci\u00f3n sexual, sino que aparte era con una especie de \u00e1ngel invocado con una especie de se\u00f1or\u00eda celestial, un camino corto que la referenciaba a la salvaci\u00f3n de su alma.<\/p>\n<p>La sombra se acerc\u00f3 al sof\u00e1 y se detuvo. Se sinti\u00f3 observada desde ah\u00ed, pero no tuvo miedo porque todav\u00eda no hab\u00eda vuelto a la realidad. Permanec\u00eda desmayada como quien derrama su cuerpo en la alfombra sin saber por cuanto tiempo. Pod\u00eda ser unos instantes o varios d\u00edas, pero aun no reconoc\u00eda ning\u00fan signo que la sacara del entresue\u00f1o y la trajera a la vigilia.<\/p>\n<p>Escuch\u00f3 algunas voces que retumbaban de un modo extra\u00f1o con una sintaxis gutural desconocida, y un tono familiar y caracter\u00edstico. Parec\u00eda hacerse eco\u00a0 dentro suyo y nada m\u00e1s, s\u00f3lo percepci\u00f3n sin marcas permanentes. Le resultaba sumamente extra\u00f1o porque ahora esos dos seres inanimados se acercaban, se tomaban de las manos, pegaban sus cuerpos, uno contra otro. Cruzaron los dedos como un resto de insinuaci\u00f3n de tejido, como acostumbraba hacer todas las tardes con lana que el hermano le compraba con buen gusto.<\/p>\n<p>Ahora la situaci\u00f3n era entre ellos, entre sus dedos y entre sus manos. Sent\u00edan la necesidad irrefrenable de besarse. La intensidad y la invocaci\u00f3n para no dejar un resto de cuerpo sin recorrer hac\u00eda que en la fusi\u00f3n de los labios cupiera todo. El pecho de uno contra la espalda del otro, las manos acariciando todo el porvenir inmenso.<\/p>\n<p>Algunas palabras indescifrables, el sonido de un largo beso, la promesa de vida juntos entre dos hombres. Esa noche, el hermano se quedar\u00eda en su propia casa. El otro, su amante se ir\u00eda a un hotel. Ma\u00f1ana temprano volver\u00eda para ultimar algunos detalles y decidir qu\u00e9 hacer con ella.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, el conserje lo despert\u00f3 temprano. No us\u00f3 sus h\u00e1bitos, para no generar sospechas. Tom\u00f3 el casco, los guantes, la campera de cuero que usaba para resguardarse del viento helado de la calle en la moto. Se visti\u00f3 con ropa abrigada, porque afuera aun hac\u00eda fr\u00edo. Desayunar\u00edan juntos, ella aun seguir\u00eda dormida, quiz\u00e1 por mucho tiempo. Sali\u00f3 y cerr\u00f3.<\/p>\n<p>A mitad del largo zagu\u00e1n del hotel pens\u00f3 que deb\u00eda ser tarde, y se apur\u00f3 a salir a la calle y sacar la motocicleta del rinc\u00f3n donde el portero de al lado le permit\u00eda guardarla.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>GERM\u00c1N CAPORALINI<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. &#8211; LA CASA BOCA ARRIBA &#8211; &#8211; Antes de alejarse tuvo l\u00e1stima, cerr\u00f3 bien la puerta de entrada y tir\u00f3 la llave a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5129","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5129"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5129\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5130,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5129\/revisions\/5130"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}