{"id":5300,"date":"2012-11-06T11:23:54","date_gmt":"2012-11-06T14:23:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5300"},"modified":"2012-11-06T11:29:23","modified_gmt":"2012-11-06T14:29:23","slug":"italo-calvino-marcovaldo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5300","title":{"rendered":"ITALO CALVINO, Marcovaldo"},"content":{"rendered":"<h1>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marioprades.files.wordpress.com\/2011\/03\/italo_calvino.gif\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"389\" \/><\/h1>\n<h1><strong><span style=\"color: #333399;\">PRIMAVERA<\/span><\/strong><\/h1>\n<p><strong><span style=\"color: #333399;\">&#8211;<\/span><\/strong><\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #993300;\"><br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>13. DONDE ES M\u00c1S AZUL EL CIELO<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>&#8211;<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Se viv\u00eda en un tiempo en que los m\u00e1s sencillos alimentos encerraban insidiosas amenazas y fraudes. No pasaba d\u00eda sin que alg\u00fan peri\u00f3dico no hablara de descubrimientos horrorosos en las cosas de la compra: el queso lo hac\u00edan con pl\u00e1sticos, la mantequilla con la estearina de las velas, en la fruta y verdura el ars\u00e9nico con los insecticidas estaba concentrado en proporci\u00f3n mayor que las vitaminas, a los pollos, para engordarlos, los atiborraban de no s\u00e9 qu\u00e9 p\u00edldoras sint\u00e9ticas capaces de transformar en gallin\u00e1cea a quien se comiera tanto as\u00ed. El pescado fresco lo hab\u00edan pescado el a\u00f1o anterior en Islandia y le pintaban los ojos para que pareciera de ayer. En algunas botellas de leche hab\u00eda aparecido un rat\u00f3n, no se sabe si vivo o muerto. De las de aceite no manaba el dorado jugo de las olivas, sino el sebo de viejos mulos, convenientemente destilado.<\/p>\n<p>Marcovaldo en el trabajo o en el caf\u00e9 o\u00eda contar semejantes cosas y cada vez sent\u00eda algo as\u00ed como una coz de mulo en el est\u00f3mago, o la carrerilla de un rat\u00f3n por el es\u00f3fago. En casa, cuando su mujer Domitilla volv\u00eda de la compra, la sola vista del capazo que en otros tiempos le llenaba de gozo, con el apio, las berenjenas, el papel basto y poroso de los cucuruchos de la tienda de comestibles y paquetes del tocinero, ahora le infund\u00eda un como miedo de que se infiltrasen presencias enemigas entre los muros dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>\u201cTodos mis esfuerzos deben tender \u2013se prometi\u00f3-, a conseguir para la familia alimentos que no hayan pasado por las manos arteras de los especuladores\u201d. De ma\u00f1ana, camino del trabajo, no era raro cruzarse con individuos provistos de ca\u00f1as y con botas de agua, en direcci\u00f3n al paseo del r\u00edo. \u201cEse es el sistema\u201d, se dijo Marcovaldo. Pero el r\u00edo en el trecho de la ciudad, que recog\u00eda basuras, desag\u00fces y cloacas, le inspiraba una profunda repugnancia. \u201cHe de buscar un sitio \u2013se dec\u00eda-, en el que el agua sea verdaderamente agua, los peces verdaderos peces. All\u00ed echar\u00e9 el anzuelo\u201d.<\/p>\n<p>Los d\u00edas se iban haciendo m\u00e1s largos: con su velomotor, al salir del trabajo, Marcovaldo se alargaba a explorar el r\u00edo aguas arriba de la ciudad, y los riachuelos que a \u00e9l aflu\u00edan. Le interesaban en especial los trechos en que el agua corr\u00eda m\u00e1s lejos de la carretera asfaltada. Tomaba por los senderos, entre los grupos de sauces, a lomos del motociclo, hasta donde pod\u00eda; luego \u2013dej\u00e1ndolo en una mata- a pie, hasta llegar a la vera del agua. En una ocasi\u00f3n se perdi\u00f3: rodaba por los riscos enzarzados y abruptos, y no daba con la menor senda, ni sab\u00eda ya por d\u00f3nde ca\u00eda el r\u00edo: de pronto, al apartar unas ramas, vio, a pocas brazas all\u00e1 abajo, el agua silenciosa \u2013era un remanso del r\u00edo, como un peque\u00f1o y calmo fondeadero-, de un color azul que recordaba un laguito de alta monta\u00f1a.<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n no le impidi\u00f3 escrutar por entre las leves encrespaduras de la corriente. \u00a1Y al fin su obstinaci\u00f3n se ve\u00eda premiada! Un latido, el regate inconfundible de una aleta en el filo de la superficie, y luego otro, otro m\u00e1s; una felicidad como para no dar cr\u00e9dito a sus ojos: all\u00ed era el lugar en que se congregaban los peces de todo el r\u00edo, el para\u00edso del pescador, tal vez desconocido todav\u00eda para todos, salvo \u00e9l. De regreso (estaba oscureciendo) se detuvo a grabar se\u00f1ales en la corteza de los olmos, y a amontonar piedras en determinados puntos para dar otra vez con el lugar.<\/p>\n<p>Ya s\u00f3lo le faltaba hacerse con el equipo adecuado. En realidad, lo ten\u00eda bien estudiado: entre los vecinos de la escalera y el personal de la empresa hab\u00eda localizado una decena de apasionados de la pesca. Con medias palabras y alusiones, a cada uno de ellos prometiendo indicarle, en cuanto \u00e9l se cerciorara, un sitio lleno de tencas y que s\u00f3lo \u00e9l conoc\u00eda, consigui\u00f3 que un poco de \u00e9ste y otro poco de aqu\u00e9l le prestaran un arsenal de pescador como jam\u00e1s viera m\u00e1s completo.<\/p>\n<p>A estas alturas no le faltaba nada: ca\u00f1a, sedal, anzuelos, cebo, red, botas de agua, capacha, una hermosa ma\u00f1ana, dos horas de tiempo \u2013de las seis a las ocho- antes de ir al trabajo, el r\u00edo con las tencas\u2026 \u00bfC\u00f3mo no pescarlas? As\u00ed fue: bastaba lanzar el sedal y hac\u00eda presa; las tencas picaban libres de sospechas. En vista que con la ca\u00f1a resultaba tan f\u00e1cil, prob\u00f3 con la red: eran tencas tan bien dispuestas que se precipitaban de cabeza en la red.<\/p>\n<p>Cuando fue la hora de marchar, su capacha estaba llena. Busc\u00f3 un camino, r\u00edo arriba.<\/p>\n<p>-\u00a1Eh, usted! \u2013en un recodo de la ribera, entre los chopos, se manten\u00eda erguido un tipo con gorra de guarda y gesto de pocos amigos.<\/p>\n<p>-\u00bfYo? \u00bfQu\u00e9 pasa? \u2013dijo Marcovaldo advirtiendo no s\u00e9 qu\u00e9 amenaza para sus tencas.<\/p>\n<p>-\u00bfD\u00f3nde los ha pescado, todos esos peces? \u2013dijo el guarda.<\/p>\n<p>-\u00bfEh? \u00bfPor qu\u00e9? \u2013y Marcovaldo ten\u00eda ya el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o.<\/p>\n<p>-Si los ha pescado ah\u00ed, ya los est\u00e1 tirando: \u00bfno ha visto la f\u00e1brica r\u00edo arriba? \u2013y le indicaba en efecto un edificio largo y bajo que ahora, doblado el recodo, se vislumbraba m\u00e1s all\u00e1 de los sauces, y que arrojaba al aire humo y en el agua una nube densa de un incre\u00edble color entre turquesa y violeta-. \u00a1Por lo menos el agua, de qu\u00e9 color es, lo habr\u00e1 visto! F\u00e1brica de pinturas: el r\u00edo est\u00e1 envenenado a causa de ese azul, y los peces lo mismo. \u00a1Arr\u00f3jelos en el acto, o si no se los confisco!<\/p>\n<p>Marcovaldo, por su gusto, los hubiera arrojado lo m\u00e1s lejos posible y al instante quit\u00e1rselos de encima, como si s\u00f3lo el olor bastara para envenenarle. Pero en presencia del guarda no quer\u00eda hacer semejante papel\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfY si los he pescado m\u00e1s arriba?<\/p>\n<p>-Esto es otro cantar. Se los confisco y le pongo multa. R\u00edo arriba de la f\u00e1brica hay coto de pesca. \u00bfNo ve el cartel?<\/p>\n<p>-Yo, a decir verdad \u2013se apresur\u00f3 a contestar Marcovaldo-, llevo la ca\u00f1a porque s\u00ed, para presumir con los amigos, pero los peces se los he comprado al pescadero de ese pueblo de ah\u00ed al lado.<\/p>\n<p>-Nada hay que objetar, entonces. S\u00f3lo falta pagar los consumos: aqu\u00ed estamos fuera del fielato.<\/p>\n<p>Marcovaldo hab\u00eda abierto la capacha y la estaba vaciando en el r\u00edo. Alguna de las tencas deb\u00eda de estar viva todav\u00eda, porque se escabull\u00f3 m\u00e1s que contenta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. PRIMAVERA &#8211; 13. 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