{"id":5814,"date":"2013-06-29T22:04:26","date_gmt":"2013-06-30T01:04:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5814"},"modified":"2013-06-29T22:04:26","modified_gmt":"2013-06-30T01:04:26","slug":"david-leavitt","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5814","title":{"rendered":"DAVID LEAVITT"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><\/h1>\n<h1 align=\"center\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/untitledbooks.com\/features\/david_leavitt.jpg\" \/><\/h1>\n<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>GRAVEDAD<\/b><\/span><\/h1>\n<p><b>David Leavitt<\/b><\/p>\n<p><b>1961- EE.UU.<\/b><\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Theo pudo elegir entre un f\u00e1rmaco que le conservar\u00eda la vista y un f\u00e1rmaco que lo mantendr\u00eda vivo. Escogi\u00f3 no quedarse ciego. Dej\u00f3 las pastillas, empez\u00f3 con las inyecciones-que hicieron necesaria la implantaci\u00f3n de un desagradable y doloroso c\u00e1teter justo encima del coraz\u00f3n-y, al cabo de pocos d\u00edas, las nubes de sus ojos empezaron a disiparse: pod\u00eda ver otra vez. Se acord\u00f3 de una vez en que fue con su madre a Nueva York para ver una obra de teatro; ten\u00eda doce a\u00f1os y no quer\u00eda admitir que necesitaba gafas.<\/p>\n<p>-\u00bfPuede leer esto?-le grit\u00f3, se\u00f1alando una marquesina de Brodway.<\/p>\n<p>Y cuando entrecerrando los ojos, s\u00f3lo pudo descifrar una o dos letras, ella se quit\u00f3 las gafas -unas enormes gafas modelo arlequ\u00edn con diamantitos de imitaci\u00f3n incrustados en las esquinas- y se la puso en la cara. El mundo qued\u00f3 enfocado y el contuvo la respiraci\u00f3n, sorprendido por la precisi\u00f3n de los bordes de las cosas, la legibilidad, el paisaje n\u00edtido, bien delimitado y lleno de colores. Ese d\u00eda, Sylvia tuvo que tener los ojos entornados durante toda la representaci\u00f3n de <i>El violinista en el tejado<\/i>, aunque, para Theo, la cara oculta tras las enormes gafas de\u00a0 su madre, todo resulto tan brillante e intenso como un libro de c\u00f3mics. A pesar de que la gente lo miraba y murmuraba, Sylvia no hac\u00eda caso; \u00e9l pod\u00eda ver.<\/p>\n<p>Como se estaba muriendo otra vez, Theo volvi\u00f3 a la casa de su madre, en Nueva Jersey. Ella se tomaba con calma el asunto de las inyecciones de DHPG; despu\u00e9s de todo, hab\u00eda tenido que pasar por la muerte de su propia madre. Cuatro veces al d\u00eda, con la sangre fr\u00eda de una enfermera, limpiaba el tubo de pl\u00e1stico que llevaba implantado en el pecho, insertaba en \u00e9l una aguja hipod\u00e9rmica esterilizada y, lentamente, introduc\u00eda en sus venas la dosis del liquido que le devolv\u00eda la vista. Ambos soportaban este tr\u00e1mite en silencio; Sylvia, sentada junto a la cama de hospital que hab\u00eda alquilado mientras durara la estancia de Theo-mientras durara su vida, pensaba en \u00e9l a veces-, contemplando las noticias o reposiciones de <i>El show de lucille Ball <\/i>o las noticias, tratando de no pensar en el duro trozo de tubo que llevaba clavado, un recordatorio constante de lo vasto y infranqueable que se estaba volviendo el mar que lo separaba de la cada vez m\u00e1s alejada orilla de los sanos. Y Sylvia estaba incomprensiblemente alegre. Todos los d\u00edas te ped\u00eda que la acompa\u00f1aras a alg\u00fan sitio -a la biblioteca o al peque\u00f1o museo con las replicas de dinosaurios que tanto le gustaban de peque\u00f1o- y, cuando su delgadez y el bast\u00f3n llamaban la atenci\u00f3n, lo guiaba entre los mirones, decidida a protegerlo de cualquier cosa que pudieran decir o hacer. Los mismos que aquella tarde, hace tantos a\u00f1os, cuando lo empuj\u00f3 a trav\u00e9s de un vest\u00edbulo lleno de caras curiosas y sonrientes decidida a que nada interfiriera en el espect\u00e1culo de su visi\u00f3n. Menuda pareja ten\u00edan que a ver formado: un ni\u00f1o con unas gafas horribles y una madre que desafiaba al mundo al que se atreviera a decir algo. Esta calida y ventosa tarde de mayo hab\u00edan ido a comprar para vengarse.<\/p>\n<p>-Tu primo Howard celebra su fiesta de compromiso el mes que viene-explic\u00f3 Sylvia en el coche-. Es una chica muy agradable, de Livingston. La conoc\u00ed hace unas semanas y, de verdad, es una persona estupenda.<\/p>\n<p>-Me alegro \u2013dijo Theo-. Felicita a Howie de mi parte.<\/p>\n<p>-\u00bfCrees que estar\u00e1s en condiciones de ir a la fiesta?<\/p>\n<p>-No estoy seguro. \u00bfY si le hago s\u00f3lo un regalo?<\/p>\n<p>-Ya se lo has hecho. Una bandeja de plata preciosa, si es que se permite decirlo. La nota de agradecimiento esta en la sala de estar.<\/p>\n<p>-Mam\u00e1-dijo Theo-, por qu\u00e9 tienes siempre que\u2026.<\/p>\n<p>Sylvia toc\u00f3 el claxon a un cami\u00f3n que giraba a la izquierda en un lugar prohibido.<\/p>\n<p>-Lo que yo digo\u00a0 es\u00a0 que es mejor que reciban algo que nada-dijo-; pero, ahora, el problema es que tengo que hacerle alg\u00fan regalo a Howie, algo personal, y quiero que sea bueno. Que sea muy, muy bueno.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-\u00bfTe acuerdas de la baratija que te regal\u00f3 Bibi cuando te licenciaste? Fue ofensivo.<\/p>\n<p>-No consigo acordarme de tu regalo.<\/p>\n<p>-No me extra\u00f1a. Te regalo un vulgar juego de bol\u00edgrafo y pluma. El estuche ni siquiera era de piel. As\u00ed que es evidente que tengo que conseguir al verdaderamente espectacular para el compromiso de Howard. Algo que le haga palidecer. De todos modos, creo que he encontrado lo que buscaba, pero necesito tu\u00a0 consejo.<\/p>\n<p>-\u00bfMi consejo? Bueno, cuando Nick, mi antiguo compa\u00f1ero de piso, se cas\u00f3, le regal\u00e9 un aparato para machacar ajos. Me costo cinco d\u00f3lares y reflejaba exactamente lo que para m\u00ed val\u00eda, en ese momento, nuestra amistad.<\/p>\n<p>Sylvia se ech\u00f3 a re\u00edr.<\/p>\n<p>-Muy ingenioso, pero mi idea es mucho m\u00e1s brillante porque me permite desquitarme con Bibi y, a la vez, hacerle a Howard el magn\u00edfico regalo que \u00e9l\u00a0 y su chica se merecen.<\/p>\n<p>-Sonri\u00f3, a todas luces satisfechas consigo misma-. Ah, vivir para ver.<\/p>\n<p>-Eso t\u00fa \u2013dijo Theo.<\/p>\n<p>Sylvia parpade\u00f3.<\/p>\n<p>-Mira, ya hemos llegado.<\/p>\n<p>Aparc\u00f3 el coche en una plaza reservada para minusv\u00e1lidos en la avenida Morris y sali\u00f3 para ayudar a Theo, que ya se levantaba del asiento sosteni\u00e9ndose en el apoyabrazos de la puerta.<\/p>\n<p>-Puedo arregl\u00e1rmelas solo-dijo con cierta irritaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sylvia retrocedi\u00f3.<\/p>\n<p>-Para ti, una ventaja clar\u00edsima de todo esto-dijo Theo apoy\u00e1ndose en el bast\u00f3n- es que, de pronto, te es mucho m\u00e1s f\u00e1cil encontrar aparcamiento.<\/p>\n<p>-Oh, Theo, por favor-dijo Sylvia-.Mira, all\u00ed es donde vamos.<\/p>\n<p>Lo condujo hasta una tienda de objetos de regalo llena de estatuillas de porcelana de Blancanieves y los siete enanitos, cajas de m\u00fasica que, al abrirlas, tocaban <i>The Shadow of Your Smile,<\/i> complicadas mezclas arom\u00e1ticas en cajas forradas de papel p\u00farpura y serpientes de trapos para colocar contra puertas y ventanas con corriente de aire.<\/p>\n<p>-\u00a1Se\u00f1ora Greenman!-exclam\u00f3 un hombre canoso y jovila con una chaqueta de punto color crema-. Mira qui\u00e9n esta aqu\u00ed, Archie, la se\u00f1ora Greenman.<\/p>\n<p>Otro hombre, \u00e9ste m\u00e1s delgado y parcialmente calvo, pero vestido con una chaqueta id\u00e9ntica, mir\u00f3 desde el fondo de la tienda.<\/p>\n<p>-\u00a1Hola!-dijo sonriendo.<\/p>\n<p>-Se\u00f1or Sherman, se\u00f1or Baker. \u00c9ste es mi hijo, Theo.<\/p>\n<p>-Hola \u2013dijeron los se\u00f1ores Sherman y Baker. Ninguno izo adem\u00e1n de alargar la mano.<\/p>\n<p>-\u00bfHa venido por el articulo del que hablamos la semana pasada?-pregunt\u00f3 el se\u00f1or Sherman.<\/p>\n<p>-S\u00ed-respondi\u00f3 Sylvia-. Quiero el consejo de mi hijo. Se dirigi\u00f3 hasta un gran cuenco de cristal estriado, un cuenco muy de los cincuenta, s\u00f3lido y con asas cuadras.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 opinas? Es bonito, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>-Mam\u00e1, si quieres que te diga la verdad, me parece bastante feo.<\/p>\n<p>-Cuatrocientos veinticinco d\u00f3lares-dijo Sylvia con admiraci\u00f3n-. Tienes que notarlo.<\/p>\n<p>Entonces cogi\u00f3 el enorme cuenco y se lo lanz\u00f3 a Theo, como si fuera una pelota de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Los caballeros de las chaquetas se quedaron boquiabiertos y contuvieron la respiraci\u00f3n. Cuando Theo lo cogi\u00f3, las manos se les fueron hacia abajo. El bast\u00f3n son\u00f3 al chocar contra el suelo.<\/p>\n<p>-Pesa- dijo Sylvia, observando satisfecha c\u00f3mo el cuenco le hab\u00eda hecho bajar los brazos-y, en lo que se refiere al cristal, el peso impresiona.<\/p>\n<p>Le cogi\u00f3 el cuenco y lo llev\u00f3 al mostrador. El se\u00f1or sherman estaba enjuag\u00e1ndose la frente. Theo mir\u00f3 el suelo, todav\u00eda sorprendido de no ver restos de cristal alrededor de sus pies.<\/p>\n<p>Como nadie parec\u00eda ofrecerle para recogerle el bast\u00f3n, se inclin\u00f3 y lo hizo el mismo.<\/p>\n<p>-Cuatrocientos treinta y seis con veintiocho, con impuestos-dijo el se\u00f1or sherman con una voz todav\u00eda un poco temblorosa.<\/p>\n<p>Una oleada de placer se apodero del rostro de Sylvia en el momento de sacar el talonario. Tras el mostrador, Theo pod\u00eda ver al se\u00f1or Baker toc\u00e1ndose la frente con la mano y dirigiendo la vista al techo.<\/p>\n<p>Parec\u00eda como si Sylvia hubiera estado buscando desde hac\u00eda mucho tiempo algo como eso, algo que fuera lo suficientemente pasado para dejar una impresi\u00f3n y, sin embargo, tan fr\u00e1gil que hiciera sufrir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salieron y se dirigieron hacia el coche.<\/p>\n<p>-\u00bfAd\u00f3nde podemos ir ahora? \u2013pregunt\u00f3 Sylvia al entrar-. Tiene que haber alg\u00fan sitio al que podamos ir.<\/p>\n<p>-A casa \u2013dijo Theo-. Ya es casi la hora de mi medicamento.<\/p>\n<p>-\u00bfYa? Oh, bueno.<\/p>\n<p>Se puso el cintur\u00f3n de seguridad, meti\u00f3 la llave en el contacto y se qued\u00f3 sentada.<\/p>\n<p>Durante s\u00f3lo un instante, aunque perceptiblemente, su cara de descompuesto. Cerr\u00f3 los ojos con tanta fuerza que la sombra azul de los p\u00e1rpados se agriet\u00f3. Casi con igual rapidez, volvi\u00f3 a la normalidad, y momentos despu\u00e9s estaban conduciendo.<\/p>\n<p>-Hace cada vez m\u00e1s calor \u2013dijo Sylvia-. \u00bfPongo el acondicionador de aire?<\/p>\n<p>-Vale \u2013dijo Theo.<\/p>\n<p>Estaba pensando en el cuenco o, m\u00e1s concretamente, en lo sorprendente de su peso, que le hab\u00eda obligado a bajar los brazos. Llevaba ya un rato preocupado por su madre, preocupado por el da\u00f1o que su enfermedad podr\u00eda estar caus\u00e1ndole en secreto y que, por supuesto, ella nunca admitir\u00eda. En la superficie, las cosas parec\u00edan normales. Segu\u00eda hirvi\u00e9ndose todas las noches para cenar una pechuga de pollo sin piel, segu\u00eda nadando os kil\u00f3metros cada d\u00eda, segu\u00eda guardando en la nevera bolsitas de t\u00e9 usadas envueltas en papel de aluminio. Sin embargo, tambi\u00e9n lo hab\u00eda despertado una madrugada a las tres para decirle que iba al supermercado abierto las veinticuatro horas y que si quer\u00eda algo. Y estaba lo de la tienda de regalos: le hab\u00eda lanzado el cuenco, literalmente, se lo hab\u00eda lanzado como si fuera una pelota y, mientras el gran destello volador cargado de potencial pesar se le ven\u00eda encima, se le ocurri\u00f3 que ella estaba confiando, de entre todo el mundo, en sus dos d\u00e9biles manos para evitar la rotura. \u00bfQu\u00e9 intentaba demostrar? \u00bfSu reci\u00e9n recobrada visi\u00f3n? \u00bfLa seguridad de que estaba ah\u00ed, vivo, que \u00e9l, un ni\u00f1ito perdido con gafas adornadas con diamantitos de imitaci\u00f3n, todav\u00eda no hab\u00eda escapado a sus cuidados? Hay ciertas cosas que uno ya ha hecho antes de pensar en c\u00f3mo hacerlas: un ni\u00f1o apartado de la parte delantera de un coche, por ejemplo, o en el cuenco, que Theo ya sosten\u00eda antes de que pudiera incluso empezar a calcular su breve trayectoria. Los brazos se hundieron bajo el peso y, desde esa rid\u00edcula posici\u00f3n, hab\u00eda mirado a su madre, que le sonre\u00eda de oreja a oreja como si, en la guerra ente el peso y la rotura, la hubiese ayudado a ganar alguna peque\u00f1a pero continuada victoria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GRAVEDAD David Leavitt 1961- EE.UU. . . \u00a0 \u00a0 \u00a0 Theo pudo elegir entre un f\u00e1rmaco que le conservar\u00eda la vista y un f\u00e1rmaco que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5814","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5814","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5814"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5814\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5816,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5814\/revisions\/5816"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5814"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5814"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5814"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}