{"id":5839,"date":"2013-07-05T18:28:40","date_gmt":"2013-07-05T21:28:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5839"},"modified":"2013-07-05T18:30:34","modified_gmt":"2013-07-05T21:30:34","slug":"rodolfo-walsh","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5839","title":{"rendered":"RODOLFO WALSH"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_7_1Ko45DJ58\/TATijMytZqI\/AAAAAAAAAHA\/vhW4Apokmmk\/S1600-R\/Evita_sonriendo.gif\" \/><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #993366;\"><b>Esa Mujer <\/b><\/span><\/h1>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>Rodolfo Walsh\u00a0 (1965)<\/b><\/p>\n<p><b>&#8211;<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El coronel elogia mi puntualidad:<\/p>\n<p>-Es puntual como los alemanes \u2013dice.<\/p>\n<p>-O como los ingleses.<\/p>\n<p>El coronel tiene apellido alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.<\/p>\n<p>-He le\u00eddo sus cosas \u2013propone-. Lo felicito.<\/p>\n<p>Mientras sirve dos vasos grandes de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte a\u00f1os de servicios de informaciones, que ha estudiado filosof\u00eda y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente com\u00fan.<\/p>\n<p>Desde el gran ventanal del d\u00e9cimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces p\u00e1lidas del r\u00edo. Desde aqu\u00ed es f\u00e1cil amar, siquiera moment\u00e1neamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido. El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga. Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. A\u00fan no es una b\u00fasqueda, es apenas una fantas\u00eda: la clase de fantas\u00eda perversa que algunos sospechan que podr\u00eda ocurr\u00edrseme.<\/p>\n<p>Alg\u00fan d\u00eda (pienso en momentos de ira) ir\u00e9 a buscarla. Ella no significa nada para m\u00ed, y sin embargo ir\u00e9 tras el misterio de su muerte, detr\u00e1s de sus restos que se pudren lentamente en alg\u00fan remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de c\u00f3lera, miedo y frustrado amor se alzar\u00e1n, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentir\u00e9 solo, ya no me sentir\u00e9 como una arrastrada, amarga, olvidada sombra. El coronel sabe d\u00f3nde est\u00e1.<\/p>\n<p>Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronce, de platos de Meissen y Cant\u00f3n. Sonr\u00edo ante el Jongkind falso, el Figari dudoso. Pienso en la cara que pondr\u00eda si le dijera qui\u00e9n fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.<\/p>\n<p>\u00c9l bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegr\u00eda, con superioridad, con deprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.<\/p>\n<p>-Esos papeles \u2013dice.<\/p>\n<p>Lo miro.<\/p>\n<p>-Esa mujer, coronel.<\/p>\n<p>Sonr\u00ede.<\/p>\n<p>-Todo se encadena \u2013filosofa.<\/p>\n<p>A un <i>potiche<\/i> de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una l\u00e1mpara de cristal est\u00e1 rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.<\/p>\n<p>-La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos ro\u00f1osos.<\/p>\n<p>-\u00bfMucho da\u00f1o? \u2013pregunto. Me importa un carajo.<\/p>\n<p>-Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Est\u00e1 por cumplir doce a\u00f1os \u2013dice.<\/p>\n<p>El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.<\/p>\n<p>Entra su mujer, con dos pocillos de caf\u00e9.<\/p>\n<p>-Cont\u00e1le vos, Negra.<\/p>\n<p>Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desd\u00e9n queda flotando como una nubecita.<\/p>\n<p>-La pobre qued\u00f3 muy afectada \u2013explica el coronel-. Pero a usted no le importa esto.<\/p>\n<p>-\u00a1C\u00f3mo no me va a importar!&#8230; O\u00ed decir que el capit\u00e1n N y al mayor X tambi\u00e9n les ocurri\u00f3 alguna desgracia despu\u00e9s de aquello.<\/p>\n<p>El coronel se r\u00ede.<\/p>\n<p>-La fantas\u00eda popular \u2013dice-. Vea c\u00f3mo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen m\u00e1s que repetir.<\/p>\n<p>Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.<\/p>\n<p>-Cu\u00e9nteme cualquier chiste \u2013dice.<\/p>\n<p>Pienso. No se me ocurre.<\/p>\n<p>-Cu\u00e9nteme cualquier chiste pol\u00edtico, el que quiera, y yo le demostrar\u00e9 que estaba inventado hace veinte a\u00f1os, cincuenta a\u00f1os, un siglo. Que se us\u00f3 tras la derrota de Sed\u00e1n, o a prop\u00f3sito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.<\/p>\n<p>-\u00bfY esto?<\/p>\n<p>-La tumba de Tutankam\u00f3n \u2013dice el coronel-. Lord Carnavon. Basura.<\/p>\n<p>El coronel se seca la transpiraci\u00f3n con la mano gorda y velluda.<\/p>\n<p>-Pero el mayor X tuvo un accidente, mat\u00f3 a su mujer.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s? \u2013dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.<\/p>\n<p>-Le peg\u00f3 un tiro una madrugada.<\/p>\n<p>-La confundi\u00f3 con un ladr\u00f3n \u2013sonr\u00ede el coronel-. Esas cosas ocurren.<\/p>\n<p>-Pero el capit\u00e1n N\u2026<\/p>\n<p>-Tuvo un choque de autom\u00f3vil, que lo tiene cualquiera, y m\u00e1s \u00e9l, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.<\/p>\n<p>-\u00bfY usted, coronel?<\/p>\n<p>-Lo m\u00edo es distinto \u2013dice-. Me la tienen jurada.<\/p>\n<p>Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.<\/p>\n<p>-Creen que yo tengo la culpa. Esos ro\u00f1osos no saben lo que yo hice por ellos. Pero alg\u00fan d\u00eda se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.<\/p>\n<p>-Me gustar\u00eda.<\/p>\n<p>-Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos ro\u00f1osos, pero s\u00ed ante la historia, \u00bfcomprende?<\/p>\n<p>-Ojal\u00e1 dependa de m\u00ed, coronel.<\/p>\n<p>-Anduvieron rondando. Una noche, uno se anim\u00f3. Dej\u00f3 la bomba en el palier y sali\u00f3 corriendo.<\/p>\n<p>Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.<\/p>\n<p>-Mire.\u00a0 A la pastora le falta un bracito.<\/p>\n<p>-Derby \u2013dice. Doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 creen que usted tiene la culpa?<\/p>\n<p>-Porque yo la saqu\u00e9 de donde estaba, eso es cierto, y la llev\u00e9 donde est\u00e1 ahora, eso tambi\u00e9n es cierto. Pero ellos no saben lo que quer\u00edan hacer, esos ro\u00f1osos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidi\u00f3.<\/p>\n<p>El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con m\u00e9todo.<\/p>\n<p>-Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva hist\u00f3rica. Yo he le\u00eddo a Hegel.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quer\u00edan hacer?<\/p>\n<p>-Fondearla en el r\u00edo, tirarla de un avi\u00f3n, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en \u00e1cido. \u00a1Cu\u00e1nta basura tiene que o\u00edr uno! Este pa\u00eds est\u00e1 cubierto de basura, uno no sabe de d\u00f3nde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.<\/p>\n<p>-Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, \u00bfno? Ha llegado la hora de destruir. Habr\u00eda que romper todo.<\/p>\n<p>-Y orinarle encima.<\/p>\n<p>-Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. \u00a1Salud! \u2013digo levantando el vaso.<\/p>\n<p>No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan: azul mercurio. A ratos se oyen las bocinas de los autom\u00f3viles, arrastr\u00e1ndose lejanas como las voces de un sue\u00f1o. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.<\/p>\n<p>-Esa mujer \u2013le oigo murmurar-. Estaba desnuda en el ata\u00fad y parec\u00eda una virgen. La piel se le hab\u00eda vuelto transparente. Se ve\u00edan las met\u00e1stasis del c\u00e1ncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada. El coronel bebe. Es duro.<\/p>\n<p>-Desnuda \u2013dice-. \u00c9ramos cuatro o cinco y no quer\u00edamos mirarnos. Estaba ese capit\u00e1n de nav\u00edo, y el gallego que la embalsam\u00f3, y no me acuerdo qui\u00e9n m\u00e1s. Y cuando la sacamos del ata\u00fad \u2013el coronel se pasa la mano por la frente-, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso\u2026<\/p>\n<p>Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. S\u00f3lo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto m\u00e1s cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus ca\u00f1er\u00edas, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas. Y ahora el coronel se ha parado, empu\u00f1a una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el asc\u00e9tico, geom\u00e9trico, ir\u00f3nico vac\u00edo del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.<\/p>\n<p>-Me pareci\u00f3 o\u00edr. Esos ro\u00f1osos no me van agarrar descuidado, como la vez pasada.<\/p>\n<p>Se sienta, m\u00e1s cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.<\/p>\n<p>-\u2026 se le tir\u00f3 encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cad\u00e1ver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le d\u00ed una trompada, mir\u00e9 \u2013el coronel se mira los nudillos-, que lo tir\u00e9 contra la pared. Est\u00e1 todo podrido, no respetan ni a la muerte. \u00bfLe molesta la oscuridad?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-Mejor. Desde aqu\u00ed puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.<\/p>\n<p>Vuelve a servirse un whisky.<\/p>\n<p>-Pero esa mujer estaba desnuda \u2013dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cintur\u00f3n franciscano.<\/p>\n<p>Bruscamente se r\u00ede.<\/p>\n<p>-Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, \u00bfeh? Eso le demuestra.<\/p>\n<p>Repite varias veces \u201cEso le demuestra\u201d, como un juguete mec\u00e1nico, sin decir qu\u00e9 es lo que eso me demuestra.<\/p>\n<p>-Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ata\u00fad. Llam\u00e9 a unos obreros de por ah\u00ed. Fig\u00farese c\u00f3mo se quedaron. Para ellos era una diosa, qu\u00e9 s\u00e9 yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.<\/p>\n<p>-\u00bfPobre gente?<\/p>\n<p>-S\u00ed, pobre gente. \u2013El coronel lucha contra una escurridiza c\u00f3lera interior-. Yo tambi\u00e9n soy argentino.<\/p>\n<p>-Yo tambi\u00e9n, coronel, yo tambi\u00e9n. Somos todos argentinos.<\/p>\n<p>-Ah, bueno \u2013dice.<\/p>\n<p>-\u00bfLa vieron as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, \u00bfsabe? Con todo, con todo\u2026<\/p>\n<p>La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez m\u00e1s remota encuadrada en sus l\u00edneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporci\u00f3n o qu\u00e9. Yo tambi\u00e9n me sirvo un whisky.<\/p>\n<p>-Para m\u00ed no es nada \u2013dice el coronel-. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, en el 39. Yo era agregado militar, d\u00e9se cuenta.<\/p>\n<p>Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas m\u00e1s hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da\u2026 Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.<\/p>\n<p>-A m\u00ed no me pod\u00eda sorprender. Pero ellos\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfSe impresionaron?<\/p>\n<p>-Uno se desmay\u00f3. Lo despert\u00e9 a bofeteadas. Le dije: \u201cMaric\u00f3n, \u00bfesto es lo que hac\u00e9s cuando ten\u00e9s que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmi\u00f3 cuando lo mataban a Cristo\u201d. Despu\u00e9s me agradeci\u00f3.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 la calle. \u201cCoca\u201d dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, c\u00edrculo rojo tras conc\u00e9ntrico c\u00edrculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. \u201cBeba\u201d.<\/p>\n<p>-Beba \u2013dice el coronel.<\/p>\n<p>Bebo.<\/p>\n<p>-\u00bfMe escucha?<\/p>\n<p>-Lo escucho.<\/p>\n<p>-Le cortamos un dedo.<\/p>\n<p>-\u00bfEra necesario?<\/p>\n<p>El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del \u00edndice, la demarca con la u\u00f1a del pulgar y la alza.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Tantito as\u00ed. Para identificarla.<\/p>\n<p>-\u00bfNo sab\u00edan qui\u00e9n era?<\/p>\n<p>Se r\u00ede. La mano se vuelve roja. \u201cBeba\u201d.<\/p>\n<p>-Sab\u00edamos, s\u00ed. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto hist\u00f3rico. \u00bfComprende?<\/p>\n<p>-Comprendo.<\/p>\n<p>-La impresi\u00f3n digital no agarra si el dedo est\u00e1 muerto. Hay que hidratarlo. M\u00e1s tarde se lo pegamos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfY?<\/p>\n<p>-Era ella. Esa mujer era ella.<\/p>\n<p>-\u00bfMuy cambiada?<\/p>\n<p>-No, no, usted no me entiende. Igualita. Parec\u00eda que iba a hablar, que iba a\u2026 Lo del dedo\u00a0 es para que todo fuera legal. El profesor R control\u00f3 todo, hasta le sac\u00f3 radiograf\u00edas.<\/p>\n<p>-\u00bfEl profesor R?<\/p>\n<p>-S\u00ed. Eso no lo pod\u00eda hacer cualquiera. Hac\u00eda falta alguien con autoridad cient\u00edfica, moral.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto est\u00e1 ah\u00ed, su voz amarga, inconquistable:<\/p>\n<p>-\u00bfEnciendo?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-Tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>-Dec\u00edles que no estoy.<\/p>\n<p>Desaparece.<\/p>\n<p>-Es para putearme \u2013explica el coronel-. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.<\/p>\n<p>-Ganas de joder \u2013digo alegremente.<\/p>\n<p>-Cambi\u00e9 tres veces el n\u00famero del tel\u00e9fono. Pero siempre lo averiguan.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 le dicen?<\/p>\n<p>-Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.<\/p>\n<p>Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.<\/p>\n<p>-Hice una ceremonia, los arengu\u00e9. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.<\/p>\n<p>El coronel est\u00e1 de pie y bebe con coraje, con exasperaci\u00f3n, con grandes y altas ideas que refluyen sobre \u00e9l como grandes y altas olas contra un pe\u00f1asco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.<\/p>\n<p>-La sacamos en un furg\u00f3n, la tuve en Viamonte, despu\u00e9s en 25 de Mayo, siempre cuid\u00e1ndola, protegi\u00e9ndola, escondi\u00e9ndola. Me la quer\u00edan quitar, hacer algo con ella. La tap\u00e9 con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qu\u00e9 era, les dec\u00eda que era el transmisor de C\u00f3rdoba, la Voz de la Libertad.<\/p>\n<p>Ya no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el ba\u00f1o, pa\u00f1ales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.<\/p>\n<p>-Llueve \u2013dice su voz extra\u00f1a.<\/p>\n<p>Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Ori\u00f3n.<\/p>\n<p>-Llueve d\u00eda por medio \u2013dice el coronel-. D\u00eda por medio llueve en un jard\u00edn donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cintur\u00f3n franciscano.<\/p>\n<p>D\u00f3nde, pienso, d\u00f3nde.<\/p>\n<p>-\u00a1Est\u00e1 parada! \u2013grita el coronel-. \u00a1La enterr\u00e9 parada, como Facundo, porque era un macho!<\/p>\n<p>Entonces lo veo, en la otra puna de la mesa. Y por un momento cuando el resplandor c\u00e1rdeno lo ba\u00f1a, creo que llora, que gruesas l\u00e1grimas le resbalan por la cara.<\/p>\n<p>-No me haga caso \u2013dice, se sienta-. Estoy borracho.<\/p>\n<p>Y largamente llueve en su memoria.<\/p>\n<p>Me paro, le toco el hombro.<\/p>\n<p>-\u00bfEh? \u2013dice- \u00bfEh? \u2013dice.<\/p>\n<p>Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.<\/p>\n<p>-\u00bfLa sacaron del pa\u00eds?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfLa sac\u00f3 usted?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfCuantas personas saben?<\/p>\n<p>-Dos.<\/p>\n<p>-\u00bfEl Viejo sabe?<\/p>\n<p>-Se r\u00ede.<\/p>\n<p>-Cree que sabe.<\/p>\n<p>-\u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<p>No contesta.<\/p>\n<p>-Hay que escribirlo, publicarlo.<\/p>\n<p>-S\u00ed. Alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>Parece cansado, remoto.<\/p>\n<p>-\u00a1Ahora! \u2013me exaspero-. \u00bfNo le preocupa la historia? \u00a1Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!<\/p>\n<p>La lengua se le pega al paladar, a los dientes.<\/p>\n<p>-Cuando llegue el momento\u2026 usted ser\u00e1 el primero\u2026<\/p>\n<p>-No, ya mismo. Piense. <i>Paris Match. Life<\/i>. Cinco mil d\u00f3lares. Diez mil. Lo que quiera.<\/p>\n<p>Se r\u00ede.<\/p>\n<p>-\u00bfD\u00f3nde, coronel, d\u00f3nde?<\/p>\n<p>Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntar qui\u00e9n soy, qu\u00e9 hago ah\u00ed.<\/p>\n<p>Y mientras, salgo derrotado, pensando que tendr\u00e9 que volver, o que no volver\u00e9 nunca. Mientras, mi dedo \u00edndice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras, s\u00e9 que ya no me interesa, y que justamente no mover\u00e9 un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelaci\u00f3n:<\/p>\n<p>-Es m\u00eda \u2013dice simplemente-. Esa mujer es m\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Esa Mujer &#8211; &nbsp; \u00a0 Rodolfo Walsh\u00a0 (1965) &#8211; \u00a0 \u00a0 \u00a0 &nbsp; El coronel elogia mi puntualidad: -Es puntual como los alemanes \u2013dice. 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