{"id":5874,"date":"2013-07-26T20:37:32","date_gmt":"2013-07-26T23:37:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=5874"},"modified":"2013-07-26T20:37:32","modified_gmt":"2013-07-26T23:37:32","slug":"ariel-zappa-5","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=5874","title":{"rendered":"ARIEL ZAPPA"},"content":{"rendered":"<p>.<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/evita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-5875\" alt=\"evita\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/evita-188x141.jpg\" width=\"188\" height=\"141\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/evita-188x141.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/evita.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/p>\n<div>\n<h2>\u00abSI ELLA VIVIERA\u00bb<\/h2>\n<\/div>\n<div>26 de Julio de 2013 a la(s) 19:43<\/div>\n<div><strong><span style=\"color: #ff0000;\">por \u00a0ARIEL ZAPPA<\/span><\/strong><\/div>\n<div>.<\/div>\n<div>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>El bocha me cit\u00f3 a las seis. Decime: \u00bfqu\u00e9 mierda quiere el bocha a las seis de la ma\u00f1ana en Avenida del Rosario y Lituania? \u00bfPara qu\u00e9 carajo quiere que me levante a esa hora si hoy no tenemos que ir al mercado?<\/p>\n<p>-Mas vale que vengas porque sino olvidate de seguir conmigo -me orden\u00f3 la noche anterior. No puedo quedarme sin laburo. Con el flete me la rebusco para los vicios, y cada tanto, me doy un gusto, baratito, pero al menos, me saco las ganas. En cambio, en la verduler\u00eda del bocha, hago la diferencia.<\/p>\n<p>Ten\u00eda la piel pegoteada con ese efluvio evanescente que nace desde el arroyo Saladillo junto al frigor\u00edfico, que envuelve hasta el aliento cuando hay humedad y el techo de nubes est\u00e1 bajo. Dan ganas de preguntarle a las do\u00f1as de la cuadra, cu\u00e1l de todas fue la que se olvid\u00f3 la olla destapada con coliflor. Y yo estaba ah\u00ed, refreg\u00e1ndome las manos, sin saber por qu\u00e9. Pensando en los que se hab\u00edan quedado en casa, tapados, calentitos, durmiendo.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 en la \u00e9poca en que mi viejo me llevaba a repartir por la zona. En ese tiempo, a esta misma hora, era un hervidero. Yo tomaba \u201cla F negra\u201d, que ahora es el 134, y combinaba con la \u201cC\u201d, ahora el 142. Y uno sub\u00eda y saludaba a todos: desde el chofer hasta el \u00faltimo de los pasajeros. Porque \u00e9ramos los mismos, siempre, cada madrugada, cada uno en su asiento. La pregunta no se hac\u00eda esperar cuando uno notaba una ausencia. Y la respuesta, no tardaba en llegar: que est\u00e1 con licencia, que la artrosis, que la cizalla es peligrosa, que la cintura no lo deja en paz\u2026<\/p>\n<p>Y aunque el bocha me haya citado en Avenida del Rosario y Lituania, \u00e9sta, no es la misma esquina donde me dejaba mi pap\u00e1 a media ma\u00f1ana en el reparto de vino, para que Raquel me hiciera uno de jam\u00f3n y queso con una Fanta naranja. Y yo, con catorce a\u00f1os, escondido detr\u00e1s del s\u00e1ndwich, espiaba a los tipos que charlaban en las mesas, gigantes, fumando, tomando vermouth, leyendo el diario. Y al salir, era otro. Me iba con una enjundia que pocas veces en mi vida, por no decir nunca, he vuelto a sentir. Me sent\u00eda parte de ese paisaje orillero, de ese submundo, del cual, no entend\u00eda nada. Y cuando mi pap\u00e1 me pasaba a buscar yo saludaba, y ellos, levantaban la mano. Hoy, en cambio, s\u00f3lo se ven pescadores que van y vienen desde el arroyo, esmer\u00e1ndose por trajinar y poblar la cuadra. Y los Templos: siempre hay Templos. Sobra gente y falta pintura.<\/p>\n<p>En eso estaba cuando los vi salir a todos, como hormigas.<\/p>\n<p>Ven\u00edan de a tres, de a cuatro. Conversaban. Discut\u00edan meneando las manos, levantando el \u00edndice como agujas, apuntando hac\u00eda el cielo. No pod\u00edan parar de hablar. Uno gritaba citando una fecha, un documento hist\u00f3rico, una batalla memorable. El otro, altisonante, le respond\u00eda que no. Que no fue, ni es, as\u00ed. Que ella nunca dijo eso. Si algo ella nunca hab\u00eda dicho, por compromiso con su pueblo, era eso.<\/p>\n<p>Cada tanto, cuando el vaho que se paseaba por mi nariz no me repugnaba lo suficiente, me concentraba en los nombres y las ciudades que citaban. Calculaba que, por la edad de los tipos y las minas, ninguno a\u00fan hab\u00eda nacido en las fechas que mentaban. Pasaban a mi lado como zombies, sostenidos en una fascinaci\u00f3n que no les permit\u00eda parar de hablar. Si dijera que alguno se percat\u00f3 de que yo estaba ah\u00ed, te mentir\u00eda. Al rato, dejaban de caminar y la charla se posaba en dos o tres que, formando un c\u00edrculo a modo de concili\u00e1bulo, bajaban la voz, secreteaban cosas que no alcanzaba a o\u00edr.<\/p>\n<p>Fue una sorpresa descubrir al bocha que ven\u00eda caminando con ellos, en el tercer o cuarto grupo de gente. No hablaba. La voz cantante la llevaba una piba que ten\u00eda una carpeta y un cigarrillo a\u00fan sin encender. A menos de cinco metros, antes de llegar a m\u00ed, el bocha levanta la vista y me advierte. Yo me par\u00e9 firme, como esperando una orden. Se separ\u00f3 de los dem\u00e1s y, adelant\u00e1ndose, me salud\u00f3. Cuando el grupo lleg\u00f3 caminando hasta el filo del cord\u00f3n, antes de buscar la parada de colectivo, los detuvo a todos para presentarme. Yo estaba mudo, encabronado. \u00bfQu\u00e9 mierda hace el bocha con esta gente saliendo del bar \u201cNuevo Piave\u201d a las seis de la ma\u00f1ana? \u00bfSe habr\u00e1 hecho evangelista? \u00bfTestigo de Jehov\u00e1? \u00bfLa Carina lo habr\u00e1 echado de la casa? Que yo sepa, \u00faltimamente no se mand\u00f3 muchos renuncios, porque si fuera por eso, le tendr\u00eda que haber puesto una soberana patada en el culo hace tiempo. Al presentarnos, el bocha recitaba de memoria el nombre de cada uno de ellos, y todos, hombres y mujeres, me saludaron con un beso. No hay duda: el bocha anda en algo raro.<\/p>\n<p>Not\u00e9 que el grupo dej\u00f3 de discutir. Abandonaron las discusiones para empezar hablar del tiempo, de la parada del colectivo, de cu\u00e1ndo empieza el campeonato de primera. Y en un minuto, tras frases cortas como \u201c\u00bfvos nos llam\u00e1s?\u201d, que iban dirigidas a la mina de pelo largo, morocha, con ojos hundidos como en cuencos de madera, que llevaba la voz cantante y el cigarrillo sin encender, fueron y\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Yo segu\u00eda serio y no soltaba, por m\u00e1s que quisiera, palabra alguna. El bocha, tampoco. As\u00ed estuvimos hasta que \u00e9l tom\u00f3 el toro por las astas.<\/p>\n<p>-\u00bfLos viste? -me pregunt\u00f3 mir\u00e1ndome fijo.<\/p>\n<p>-\u00a1Claro! -le respond\u00ed sobrando.<\/p>\n<p>-\u00bfY\u2026qu\u00e9 te parece?<\/p>\n<p>-\u00bfMe est\u00e1s cargando?<\/p>\n<p>-No, no te estoy cargando\u2026-contest\u00f3 contrariado.<\/p>\n<p>-\u00bfPara esto me hiciste venir?<\/p>\n<p>-\u00bfNo viste nada\u2026?<\/p>\n<p>-Sos un boludo\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Me hac\u00e9s levantar a las cinco de la ma\u00f1ana para que te cubra un levante\u2026<\/p>\n<p>El bocha se puso serio. Una sola vez tuvo esa cara, me acuerdo: fue cuando muri\u00f3 su vieja. Respir\u00f3 hondo y me cont\u00f3. Se reun\u00edan en el bar Nuevo Piave. A veces, en el cine Diana. Nunca en el Sindicato de la Carne. Que la edad tope era 40 a\u00f1os porque, expresamente, \u201cella\u201d lo hab\u00eda pedido as\u00ed. Me qued\u00e9 pensando en esa palabra: \u201cexpresamente\u201d, y en el gesto del bocha, afirm\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>-Te est\u00e1s comiendo a la morocha\u2026 \u2013le dije con bronca.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 dec\u00eds\u2026?<\/p>\n<p>-Ahora, bocha, decime una cosa\u2026<\/p>\n<p>-\u2026dejame explicarte\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 necesidad ten\u00e9s de caretearla conmigo\u2026?<\/p>\n<p>-No estoy carete\u00e1ndola, y menos con vos\u2026<\/p>\n<p>-\u00bf\u2026y hacerme venir a las seis de la ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>-No estoy carete\u00e1ndola\u2026te digo\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfEs testigo de Jehov\u00e1, mormona\u2026?<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n,\u2026de qui\u00e9n habl\u00e1s?<\/p>\n<p>-De la morocha\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfVictoria?<\/p>\n<p>-\u00a1Que mierda me importa c\u00f3mo se llama, bocha!<\/p>\n<p>-\u00a1Par\u00e1, pendejo! \u2013me grit\u00f3 al tiempo que me agarraba la remera, a la altura del pecho.<\/p>\n<p>Y lo hacemos de madrugada, sigui\u00f3, porque a esta hora no hay giles espiando ni periodistas preguntando boludeces. Que \u00e9l mismo le hab\u00eda preguntado a la piba, a \u00e9sa, Victoria, dijo apuntando a la morocha, -aunque yo, ya lo sab\u00eda, y no hac\u00eda falta que me lo aclarara-, y ella hab\u00eda dicho que s\u00ed, que yo pod\u00eda venir.<\/p>\n<p>Lo interrump\u00ed de mal modo. \u00bfQu\u00e9 me hab\u00eda invitado ad\u00f3nde? Calmo, como nunca lo vi antes, me se\u00f1al\u00f3 la pared del sindicato de la carne que mira hacia el r\u00edo.<\/p>\n<p>Escalofr\u00edos. Eso sent\u00ed.<\/p>\n<p>Porque la pared estaba vac\u00eda: ella, no estaba. No estaba ah\u00ed, ni tampoco en la rotonda. Sent\u00ed un mareo que me obnubil\u00f3 la vista y baj\u00f3 como un rayo hasta mi garganta cuando la vi salir del bar, rodeada de los que a\u00fan quedaban adentro. Como al pasar, y mientras saludaba a los del grupo, levant\u00f3 la vista y la mano hacia donde estaba yo. Me salud\u00f3 o se espant\u00f3 un bicho o se rasc\u00f3 la cabeza, no s\u00e9. Lo cierto es que su mano zarande\u00f3 el aire, y en ese rodeo me sent\u00ed envuelto, atrapado en su halo. Al cruzar, mir\u00f3 hacia los costados. Creo haberle escuchado decir \u201ctraidores\u201d. No s\u00e9 si fue una palabra suelta, un suspiro o s\u00f3lo una alucinaci\u00f3n de mi cabeza que, al verla, casi estalla.<\/p>\n<p>El bocha sonri\u00f3 y me busc\u00f3 la jeta. Al encontrarla, me solt\u00f3: \u201c\u00bfviste, boludo?\u201d. Yo quer\u00eda cagarlo a trompadas, preguntarle, hablarle, seguirla, besarla\u2026. Y no pude nada de eso. Al contrario. Deb\u00eda dar gracias de que las piernas me aguantaran para no caer desmayado.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no me avisaste antes?<\/p>\n<p>-Te avis\u00e9 ahora\u2026-me chicane\u00f3.<\/p>\n<p>-Vos no sos mi amigo, me us\u00e1s cuando te conviene\u2026<\/p>\n<p>Lo segu\u00ed toreando: que cu\u00e1nto hac\u00eda que participaba. Si sab\u00eda alguien m\u00e1s. Si el \u00fanico boludo de todos sus amigos que no sab\u00eda, era yo. Que c\u00f3mo hicieron para que bajara. Que me haces entrar a cada ratonera y no me avis\u00e1s de esto&#8230;<\/p>\n<p>El bocha, nada. A lo sumo, cada tanto, pesta\u00f1aba.<\/p>\n<p>Cuando levant\u00e9 la vista sobre su hombro, los primeros rayos del sol rebasaban la l\u00ednea del asfalto y se elevaban, desprolijos, pintarrajeando las copas de los \u00e1rboles. Y ella, mirando fijo y sonriendo, siempre sonriendo, ya estaba presta sobre la pared lateral del edificio, con los brazos abiertos.<\/p>\n<p>No me da verg\u00fcenza decirlo: me puse a llorar como un chico. El bocha se dio cuenta y puso su mano sobre mi hombro. El mundo entero levant\u00f3 sus paredes cerca de nuestras espaldas e hizo descender el cielo sobre nuestras cabezas para que ese momento, al menos por unos instantes, sea s\u00f3lo nuestro.<\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 les dec\u00eda Evita. Me dijo que nada: ella, escucha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. \u00abSI ELLA VIVIERA\u00bb 26 de Julio de 2013 a la(s) 19:43 por \u00a0ARIEL ZAPPA . . El bocha me cit\u00f3 a las seis. 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