{"id":6419,"date":"2014-09-23T23:26:44","date_gmt":"2014-09-24T02:26:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=6419"},"modified":"2014-09-23T23:27:11","modified_gmt":"2014-09-24T02:27:11","slug":"san-evans","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6419","title":{"rendered":"SAN EVANS"},"content":{"rendered":"<p>&#8211;<\/p>\n<p>San Evans es ma\u00f1ana. En el santoral jazzero, el 16 de septiembre es San Evans, porque \u00e9se d\u00eda, de 1980, muri\u00f3 William John Evans, el m\u00e1s fino pianista de jazz de todos los tiempos.\u00a0 No estoy diciendo que sea el mejor, estoy diciendo el m\u00e1s fino o refinado, exquisito. El hombre que consigui\u00f3 poner en el jazz toda la impronta cl\u00e1sica del impresionismo, dando como resultado, por momentos, una mixtura irrepetible entre la libertad del jazz y la intensidad de Debussy.\u00a0 En un tema en particular esta condensado el milagro de lo sublime: \u201cHullo Bollinas\u201d, tocada y grabada por \u00fanica vez en vivo en el Concierto de Tokio en 1973.\u00a0 Un disco que le regal\u00e9 a Gary y que creo, \u00e9l tambi\u00e9n ha perdido para siempre.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los gustos y la cr\u00edtica, puede haber otros pianistas m\u00e1s dotados t\u00e9cnicamente (Bud Powell, Art Tatum), o m\u00e1s vigorosos (Peterson, Corea), o mejores compositores (Ellington, Monk). No lo pongo en duda, pero&#8230; \u00a1c\u00f3mo decirlo!&#8230; el <strong><em>yeite<\/em><\/strong> de Evans, su precisi\u00f3n, su gusto mel\u00f3dico, su cadencia, fueron algo tan propio y pleno como de una especie desaparecida. Tanto as\u00ed, que de los nuevos e importantes pianistas, lo primero que uno trata de distinguir, es cu\u00e1nto tienen de \u00e9l: Hangcock, Jarret, Mehldau<\/p>\n<p>Un maestro del arreglo fue Evans, alguien capaz de hacer siempre versiones nuevas y distintas de cualquier melod\u00eda.\u00a0 Pero improvis\u00e1ndolas, desfigur\u00e1ndolas, revulsion\u00e1ndolas con unos acordes ora estiletes ora caricias.\u00a0 El acorde era su arma de transfiguraci\u00f3n mel\u00f3dica, capaz de llevar la tensi\u00f3n sonora siempre a un punto m\u00e1s all\u00e1 del pentagrama. Siempre media nota m\u00e1s y el sostenido en el aire. Algo maravilloso del arte en general (b\u00fasqueda o fuga infinita), y que destaca tanto en Evans, esa tensi\u00f3n alargada que le daba a las notas, al punto de que por momentos parece que se va a salir del piano, de las teclas, del teatro.<\/p>\n<p>Todo lo que toca se va agrandando de un modo dichoso, estirando las escalas sin saber ad\u00f3nde llegar\u00e1 o por d\u00f3nde ir\u00e1 a escurrirse para volver al cuerpo materno del autor, a la melod\u00eda. De los mismos temas tiene versiones de tres minutos, de seis, de nueve y de dieciocho.\u00a0 \u00bfQui\u00e9n puede transformar \u201cEsta tarde vi llover\u201d, de Manzanero, en una Gimnop\u00e9dia de Satie? Esa es la exaltaci\u00f3n que produce Evans, convertir una melod\u00eda popular en una sinfon\u00eda cl\u00e1sica, intemporal, compleja.<\/p>\n<p>En otros temas, el alargamiento es de tipo crispatorio (\u201cNardis\u201d de Davis), y uno se asusta un poco&#8230; mientras escucha, de pronto se dice: -Caramba, \u00bfqu\u00e9 va a hacer este loco&#8230; d\u00f3nde quiere llegar?&#8230; Pero luego resulta tan afinado y exacto, que a la incomodidad que produce la imprudencia, muda un v\u00e9rtigo de placer, ritmo, movimiento. Y es inevitable hacer teclas en la cuerina del tablero del auto o los tapetes de las mesas, transmitiendo al oyente el arrebato de la inspiraci\u00f3n y la improvisaci\u00f3n, porque cualquier melod\u00eda en la que participa se transforma en otra: m\u00e1s suave,\u00a0 m\u00e1s triste, m\u00e1s cadente o m\u00e1s plet\u00f3rica de bullicio.\u00a0\u00a0\u00a0 Como si alguien pudiera dar un ba\u00f1o de Bach o M\u00f3zart a una romanza popular de Rodgers o Legrand.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Nueva Jersey, el 13 de agosto de 1929; su padre era un ingeniero amante de la pintura\u00a0 (Harry) y en ese refinamiento po\u00e9tico, est\u00e1 el origen del peque\u00f1o William en el conservatorio musical, para que a los veinti\u00fan a\u00f1os fuera un concertista cl\u00e1sico, con honores y t\u00edtulo de profesor de m\u00fasica de la Universidad Brandeis, de Waltham, Massachusetts.\u00a0 El gusto de su padre por los pintores impresionistas, franceses o americanos, explica en parte esa influencia tan n\u00edtida en Evans, devenido heredero de sus adorados Debussy, Ravel o Faure.\u00a0 Da haber seguido en la l\u00ednea cl\u00e1sica es muy probable que hoy habl\u00e1ramos de \u00e9l como de Goulda o de Satie, pero a los veintisiete a\u00f1os conoci\u00f3 a Miles Davis y se produjo un \u00a1bang! en su cabeza, o mejor dicho, un Big Bang.\u00a0 Evans dej\u00f3 la galera y el frac y empez\u00f3 a tocar de noche, sin papeles, sin siquiera una luz para verle las manos.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo lo cuenta maravillosamente en una charla que tiene con su hermano mayor, Harry, el 26 de noviembre de 1979, durante los dos Conciertos de Par\u00eds en \u201cL\u2019Espace Cardin\u201d.\u00a0 La conversaci\u00f3n figura como un extracto en el n\u00famero 9 del disco compacto \u201cConcierto de Par\u00eds Edition One\u201d del Sello Musician de Warner Music.\u00a0 Ah\u00ed se escucha muy elocuente la confesi\u00f3n de Bill a su hermano Harry: <em>\u00a0\u201cEl jazz es la cosa m\u00e1s importante de mi vida, sin embargo, gran parte de mi vida no lo supe. Ya sabes que fui a la universidad y obtuve el t\u00edtulo de profesor porque cre\u00ed que podr\u00eda ense\u00f1ar. Pero un d\u00eda lleg\u00f3 el momento&#8230;\u00a0 me met\u00ed con el jazz y \u00a1bang! Fue como si se me revelara mi verdadera parte interna, que estaba all\u00ed pero yo no me hab\u00eda dado cuenta. Como un chico que no sabe lo que quiere ser cuando crezca. Bueno&#8230; yo no lo sab\u00eda, y no creo que muchos hombres lo sepan&#8230;\u201d <\/em>Luego agrega <em>\u201c&#8230; yo deseo llegar a la mayor cantidad de gente posible y por eso elijo temas comunes o populares, pero trato de introducirles sentimientos selectivos, es decir, creo que el artista debe ser responsable y movilizar siempre los sentimientos que contribuyan a un mundo mejor\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Es curioso ver las fotos de Evans en 1956, pelo corto, peinado a la gomina, saco y corbata de aut\u00e9ntico concertista cl\u00e1sico. En ese momento edita su primer disco de jazz \u201cBill Evans New Jazz Conceptions\u201d (Riverside) acompa\u00f1ado de Paul Motian y Teddy Kotick. Evans era en 1956, virtualmente, un desconocido, salvo para Miles Davis que ya lo hab\u00eda elegido para ser el pianista de su sexteto, influencia que, definitivamente, lo volcar\u00eda del d\u00eda hacia a la noche. Y como sabemos que la forma es una extensi\u00f3n del contenido, a partir de all\u00ed mud\u00f3 el jacquet por el pr\u00e9t a porter, los anteojos por contactos y el pelo largo hasta los hombros: otro tipo, el nuevo Bill nacido de su propio Big Bang. Claro, hay que reconocer que Miles Davis no parec\u00eda de este mundo y todos los m\u00fasicos que tocaron con \u00e9l dicen que era una especie de Demiurgo (un dios peque\u00f1o intermediario entre Dios y los hombres), que no solo compon\u00eda o tocaba el mejor jazz, sino que inspiraba a que los otros para que compusieran y tocaran de otro modo.<\/p>\n<p>Eso se lo escuch\u00e9 decir a Herbie Hangcock el 3 de octubre del 92 en \u201cObras\u201d (Buenos Aires) en una presentaci\u00f3n del Quinteto de Miles.\u00a0 Por esa misma raz\u00f3n Evans le dice a su hermano Harry aquella noche:<em> \u201cLo mejor del jazz es que se trata de algo creativo, en lo que siempre pod\u00e9s volver a enchufarte: \u00a1bang!, ese enchufe se dispara y el proceso creativo funciona, en el mismo momento que te sent\u00e1s al piano\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Evans toc\u00f3 en Rosario (Teatro El C\u00edrculo) en 1979, un a\u00f1o antes de morir, y entre los trescientos benditos que lo vieron, Horacio Vargas recuerda tres cosas impresionantes:\u00a0 la dificultad con la que lleg\u00f3 caminando hasta el piano, casi arrastr\u00e1ndose; las inyecciones de cortisona que le colocaban entre los dedos para poder moverlos, y a\u00fan con todo eso, la mejor m\u00fasica que haya escuchado en su vida.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, en la que en realidad ser\u00eda la \u00faltima actuaci\u00f3n en vivo de Evans en La Argentina, toc\u00f3 en el teatro \u201cRafael Aguiar\u201d de San Nicol\u00e1s para cincuenta personas. Me lo ha contado el Sr. Carlos G\u00f3mez, productor de seguros nicole\u00f1o y el poeta rosarino Armando Vites, que lo hab\u00eda escuchado aqu\u00ed y viaj\u00f3 especialmente al otro d\u00eda a San Nicol\u00e1s, para seguirlo. Lo m\u00e1s conmovedor de aquello fue que mientras Evans estaba en el teatro \u201cAguiar\u201d, en un desv\u00e1n de los camarines encontr\u00f3 un viejo pianito \u201cChickering\u201d abandonado y sucio debajo de unas telas. El \u201ccacareando\u201d es un pianito infantil norteamericano, que se fabricaba para estudio y precisamente, con uno as\u00ed Evans hab\u00eda dado sus primeras lecciones en Nueva Jersey. Me cuenta el Sr. G\u00f3mez que lo hizo desempolvar y se puso a tocar en \u00e9l y finalmente se puso a llorar abrazando el pianito.\u00a0 Evans se estaba muriendo y quiz\u00e1 vino a encontrar su pianito de la infancia en un teatro de San Nicol\u00e1s.\u00a0 La vida tiene esas cosas, est\u00e1 llena de dioses menores, algunos nos ayudan y otros nos envidian y entorpecen nuestra felicidad.<\/p>\n<p>Faltando treinta d\u00edas para su muerte, el 15 de agosto de 1980, Evans dio su \u00faltimo concierto en Bad H\u00f6ningen, Alemania. La foto de Bill que trae el disco en su cubierta (Sello ITM, Colecci\u00f3n West Wind) es muy elocuente respecto a su salud f\u00edsica, pero la m\u00fasica que trae adentro, es el mejor argumento de su salud musical. El disco est\u00e1 grabado en vivo y nadie que escuche esa grabaci\u00f3n puede creer que \u00e9se hombre se estuviera muriendo, inexorablemente. Toc\u00f3 una especie de r\u00e9quiem a su padre Harry, que se llama \u201cNos volveremos a encontrar\u201d (We will meet again), que tambi\u00e9n aparece como tema 4 en el disco \u201cDebes creer en la primavera\u201d.<\/p>\n<p>Son sus \u00faltimos discos, pero el vigor, el movimiento, los acordes que tiene, parecen de un hombre que vivir\u00e1 mil a\u00f1os. Mil a\u00f1os&#8230; y quiz\u00e1 as\u00ed sea, por lo menos respecto a algunos de nosotros que acopiamos sus discos como perlas preciosas tratando de llegar a los doscientos veinte que existen (\u00a1s\u00ed!&#8230; \u00a1s\u00ed! Bill Evans tiene cerca de 220 discos grabados) y particip\u00f3 en dos de los discos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la historia del jazz: es el pianista de \u201cKind of Blue\u201d, el m\u00edtico disco absolutamente improvisado, grabado en una larga toma o jam de cinco horas. Hay cr\u00edticos que coinciden en afirmar que la influencia de Evans fue purificadora y de largo aliento para Miles. Luego, su disco en d\u00fao con Jim Hall, que estuvo durante un a\u00f1o primero en ventas como disco de jazz.\u00a0 Es bueno darle algo de n\u00fameros a aquellos que piensan que gobiernan el mundo.<\/p>\n<p>El tema Uno de aquella \u00faltima noche en Alemania se llama \u201cBill toca su melod\u00eda\u201d y obviamente, le pertenece. Hay otra versi\u00f3n en el disco en vivo del Balboa Jazz Club en Madrid ( tema 4). Son un par de versiones de entre 6 y 8 minutos, con algunos solos entre vibrantes, sacados y melanc\u00f3licos, que son\u00a0 unas de sus mejores s\u00edntesis o despedida.<\/p>\n<p>Emil Cior\u00e1n dec\u00eda que no quer\u00eda morir, porque nunca m\u00e1s escuchar\u00eda las armon\u00edas de M\u00f3zart (El Libro de las Quimeras, p. 105) y agrega: <em>\u201cBach compuso desde la nostalgia del para\u00edso perdido, desde el sentimiento del cielo que se ha perdido. M\u00f3zart, en cambio, compon\u00eda desde el cielo,\u00a0 desde la melancol\u00eda propia de los \u00e1ngeles\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Cuando uno escucha a Bill Evans, parece m\u00fasica para que escuche Dios. En especial \u2013pienso- para los d\u00edas que est\u00e1 triste, que deben ser muchos, y eso tambi\u00e9n parece salir del piano:\u00a0 la pena, los d\u00edas y el consuelo.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>MARCELO SCALONA<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/bill-evans.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6420\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/bill-evans-188x120.jpg\" alt=\"bill evans\" width=\"188\" height=\"120\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/bill-evans-188x120.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/bill-evans-494x315.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/bill-evans.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; San Evans es ma\u00f1ana. 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