{"id":6513,"date":"2014-10-05T10:33:45","date_gmt":"2014-10-05T13:33:45","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6513"},"modified":"2014-10-05T10:33:45","modified_gmt":"2014-10-05T13:33:45","slug":"quand-tu-dors-pre-de-moi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6513","title":{"rendered":"Quand tu dors pre de moi"},"content":{"rendered":"<p>QUAND TU DORS PRE DE MOI<br \/>\n.<br \/>\n.<\/p>\n<p>.<a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER-135x188.png\" alt=\"cLARO DE MUJER\" width=\"135\" height=\"188\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6518\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER-135x188.png 135w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER-355x494.png 355w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER-431x600.png 431w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/cLARO-DE-MUJER.png 443w\" sizes=\"auto, (max-width: 135px) 100vw, 135px\" \/><\/a><br \/>\n.<br \/>\n.<br \/>\n &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-\u00abCuando tu duermes junto a m\u00ed&#8230;\u00bb<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;Francoise Sagan<br \/>\n.<br \/>\n.<br \/>\nEra un hombre que no pod\u00eda dormir solo. Un hombre o un ni\u00f1o, o el ni\u00f1o de aqu\u00e9l hombre. El caso es que hab\u00eda venido a la consulta por eso. Reci\u00e9n se hab\u00eda separado y no pod\u00eda dormirse, y peor, seg\u00fan dec\u00eda, por que se agitaba de tal modo, que la inquietud siguiente al insomnio ni siquiera le permit\u00eda ver un film, ponerse a leer o salir a caminar. No pod\u00eda dormir solo, necesitaba estrechar un cuerpo humano, preferentemente de mujer, dec\u00eda, y yo pensaba lo m\u00e1s evidente: la madre, claro&#8230;<br \/>\n&#8211; De ser posible, doctor, que sea bella, de cualquiera de las mil maneras que una mujer puede ser&#8230; y si no fuera bella, que no fuera ordinaria o descarada. Si no fuera mucho pedir (como si yo alquilara damas de compa\u00f1\u00eda) que sea discreta, m\u00e1s bien callada, o mejor dicho, contemplativa.<br \/>\nNo ten\u00eda inconvenientes en ser \u00e9l quien preparase el desayuno. Completo: caf\u00e9, t\u00e9, leche, tostadas, manteca, miel y mermelada. Dos almendras (alguna extra\u00f1a dieta) y el zumo, naranja o pomelo. Ni siquiera le molestaba compartir el cepillo de dientes o tener que tender la cama. La alegr\u00eda con que se echaba a vivir despu\u00e9s del sue\u00f1o compartido -dec\u00eda- hac\u00eda que en mitad de la colaci\u00f3n, a veces sin siquiera haberse lavado la cara, echara un par de polvos sin calcetines o con uno solo, o sin luz todav\u00eda, o con la insinuaci\u00f3n del alba. La misma mujer era otra, distinta, como \u00e9l, despu\u00e9s de haber dormido en su cama, como si se tratara de una fuente en lugar de un colch\u00f3n. Entonces -dec\u00eda- esa quietud de la duplicidad de los cuerpos, inspirada por el sue\u00f1o, provocaba un movimiento de dicha. \u00bfAcaso el mundo no comenz\u00f3 con una tormenta marina invisible en la superficie? El abrazo nocturno produce la comuni\u00f3n de los sue\u00f1os -dec\u00eda- y era inevitable al despertar, cumplir el sexo como un ejercicio, subir a un caballo, correr descalzo por la llanura o lavarse los dientes en el r\u00edo. El amanecer as\u00ed, era un nacimiento, un alba en el para\u00edso.<br \/>\nY cu\u00e1nta ser\u00eda la sorpresa de las mujeres, cuando este curioso amante, al final de la noche, en lugar de correrlas a su casa (lo m\u00e1s com\u00fan) les rogaba que se quedaran a dormir, les contaba cuentos o poemas, las disfrazaba con guirnaldas en el pelo, les cantaba canciones, y si era verano, en la terraza les hac\u00eda un paseo por las estrellas en un curioso trineo que en lugar de campanas, estaba ornado con dos copas de champa\u00f1a.<br \/>\nLas noches que ten\u00eda compa\u00f1\u00eda -casi todas- lo pasaba tierno y venturoso como beb\u00e9. Beb\u00e9 con biber\u00f3n y oso de peluche -la frase, desafortunada, le pertenece-. Provecho, provechito&#8230; baladas, estrellas, champ\u00e1n y desayuno con leches en polvos&#8230; Las que no ten\u00eda compa\u00f1\u00eda, ven\u00eda a la consulta y yo trataba de que habl\u00e1semos de la madre. Pero un d\u00eda se me adelant\u00f3 a las preguntas y me dijo que hab\u00eda una canci\u00f3n que lo atormentaba. Una canci\u00f3n y una mujer. Y tanto, que a veces iba con el coche por cualquier parte, la ruta, la ciudad o la monta\u00f1a y ni bien sonaba esa balada, ten\u00eda que detener el coche en la banquina hasta que se apagase la melod\u00eda y el llanto.<br \/>\nPero no paraba ah\u00ed, era un delirio m\u00edstico. Como en su versi\u00f3n grabada de la canci\u00f3n, el int\u00e9rprete era Ives Montand, y el tema era de una pel\u00edcula francesa donde la enamorada era Romy Schneider, pensaba que todo el origen de sus desdichas nocturnas y solitarias, eran por no poder dormir con la actriz. \u00bfQu\u00e9 le hac\u00eda pensar a este hombre que su medio abrazo asignado al comienzo del mundo, era el de Romy Schneider&#8230;? Y \u00e9l se comportaba como un viudo de memoria, por que Romy hab\u00eda muerto ya, pero \u00e9l dec\u00eda tener una especie de memoria de su cuerpo en el abrazo dormido. Y era ese molde el que buscaba todas las noches, en vano, en todas las mujeres.<br \/>\nLuego, una sola cosa vino a confirmarme su locura y su desdicha: la certeza, terrible -dijo- de que Romy tambi\u00e9n hab\u00eda necesitado su abrazo, el suyo. Que con \u00e9l jam\u00e1s hubiera estado sola y de ser necesario, la hubiese acompa\u00f1ado en la muerte voluntaria. Pero juntos, abrazados&#8230; \u00abcomo dos hermanitos hacia la tumba\u00bb, dijo, y luego me explicaron que eran unos versos de C\u00e9sar Vallejo.<br \/>\nEn mi af\u00e1n de comprenderlo o ayudarlo, vi varias veces las pel\u00edculas. Pero tampoco en eso era coherente, por que la pareja de actores y la historia, eran de \u00abClaro de Mujer\u00bb, y la canci\u00f3n, de \u00ab\u00c1mese Brahms\u00bb. Hab\u00eda mezclado los romances, los elencos y las canciones, y como sucede a menudo, intentaba, desesperado, ponerse al amparo de unas ficciones. Pod\u00eda imaginarme unas historias de derribos, de aquellos que han perdido sus amores, y justamente, parecen encontrarlo en otro desamparado, por la misma causa. Una historia de insomnes, ausentes, son\u00e1mbulos. Supe que fueron las \u00faltimas pel\u00edculas que film\u00f3 Romy entre sus dos terribles desgracias. No es solamente una actuaci\u00f3n o personaje, claro. Es mucho m\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo decirlo?. Uno siente que ha pasado la \u00faltima raya y que no va a regresar, y que adem\u00e1s, no importa. Y eso le ocurr\u00eda a mi paciente: el dolor de vivir. Algo tan esencial como invisible, algo que no nos ha sido dado o hemos perdido para siempre. Algo como lo que intentaba entender Katherine Mansfield en el canto de su canario.<br \/>\nFinalmente un d\u00eda consegu\u00ed la grabaci\u00f3n, aunque nada cambiar\u00eda mi diagn\u00f3stico acerca de la neurosis man\u00edaco depresiva. Incurable. Tampoco voy a negar que me produjo una peque\u00f1a conmoci\u00f3n, incluso, que un par de veces yendo en el auto y apareciendo la canci\u00f3n en mi est\u00e9reo (sin azar), he tenido que detenerme en el cord\u00f3n o sostener la mirada al volante con los ojos enjuagados. \u00bfPor qu\u00e9? Una pena de una ausencia inexplicable, una falta indeterminada como de alguien que no hemos conocido o apenas, y que sin embargo, est\u00e1 o estuvo en nuestro n\u00facleo o debi\u00f3 haber estado. No es s\u00f3lo una pena de amor. Es m\u00e1s que eso, es algo infinito que se extiende a toda la existencia y que un d\u00eda, aparece con el canto del canario, y otro d\u00eda con la voz de Ives Montand o el rostro de Romy Schneider. Una ausencia metaf\u00edsica, quiz\u00e1 de nacimiento, de estructura, una falta sin remedio de aquello que se ha perdido y no podemos sino simular o mitigar con el sue\u00f1o, la poes\u00eda o el amor. Supongo que llamarle \u00abdolor de vivir\u00bb est\u00e1 bien.<br \/>\nLa canci\u00f3n \u00abCuando duermes junto a m\u00ed\u00bb, est\u00e1 inspirada en una sinfon\u00eda de Johannes Brahms. Eso explica cierta eternidad en la melod\u00eda, los tonos, su cadencia. La letra es un poema de Francoise Sagan y fue hecha para la pel\u00edcula \u00ab\u00c1mese Brahms\u00bb. Escuch\u00e1ndola, es imposible no sentir ganas de dormirse con alguien. Apretarse contra el cuerpo de alguien, y en el abrazo, esconderse de todos los terrores de una vida tan hermosa como precaria. Quiz\u00e1 fuera as\u00ed el abrazo de Romy Schneider o el que ella se fue buscando. O el que a todos nos falta alguna noche o hemos negado. Un abrazo para dormirse. Para siempre.<br \/>\n.<br \/>\n.<br \/>\ndel libro COMPOSTURA DE MU\u00d1ECAS,<br \/>\nEd. Homo Sapiens, 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>QUAND TU DORS PRE DE MOI . . . . . &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-\u00abCuando tu duermes junto a m\u00ed&#8230;\u00bb &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;Francoise Sagan . . 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