{"id":6627,"date":"2014-10-31T12:33:17","date_gmt":"2014-10-31T15:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6627"},"modified":"2014-10-31T12:33:17","modified_gmt":"2014-10-31T15:33:17","slug":"aquel-pijama-rojo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6627","title":{"rendered":"Aquel pijama rojo"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Marce-pijama-Oski.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6628\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Marce-pijama-Oski-188x141.jpg\" alt=\"Marce pijama Oski\" width=\"188\" height=\"141\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Marce-pijama-Oski-188x141.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Marce-pijama-Oski-494x370.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Marce-pijama-Oski.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/h2>\n<h2>.<\/h2>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\">Aquel pijama rojo<\/span>, <span style=\"color: #333399;\">a cuadros<\/span>,<span style=\"color: #993300;\"> escoceses.<\/span><br \/>\n.<\/h2>\n<h3>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8212;&#8212;- El relato no ser\u00eda m\u00e1s que una an\u00e9cdota si no fuera por el final. Durante los dos a\u00f1os de agon\u00eda de mis padres, mi hermano Oscar tom\u00f3 el extra\u00f1o h\u00e1bito de hacer inventarios, archivos y casilleros de todas las pertenencias de cada uno de ellos. Su angustia, quiz\u00e1 se calmaba con ese juego neur\u00f3tico de clasificar, encasillar toda clase de minucias de esos dos mundos que estaban terminando. Quiz\u00e1 se entienda. No s\u00e9, cada uno trata de rajar como puede a la muerte de los padres, sobre todo cuando el viaje es largo y doloroso.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">A m\u00ed y a Ester, que era la principal asistente de la casa, nos causaba gracia el escr\u00fapulo, la neurosis, el orden exasperante con que Oscar clasificaba botellas de perfume vac\u00edas, estampitas de comuniones de muertos, vajillas incompletas, arandelas, corchos y toda clase de envases pl\u00e1sticos o met\u00e1licos, solo por nombrar algunas de las cosas m\u00e1s inveros\u00edmiles que se pueden conservar. Y \u00e9l, Oscar, como si fuera un entom\u00f3logo de Cambridge o el padre de Indiana Jones.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Muertos los viejos, los tres empezamos a hacer clasificaciones parecidas, pero m\u00e1s r\u00e1pidas y displicentes, ahora y a la inversa, para regalar al roperito, el Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n, asilo de ancianos o directamente, para poner en el container de LIMPAR.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Ahora volv\u00eda a darnos gracia la velocidad de mi hermano, pero parad\u00f3jicamente, a la inversa, para despachar aquellas cosas que tanto af\u00e1n le hab\u00edan exigido un a\u00f1o atr\u00e1s. Su celo desprendido se volvi\u00f3 tan fren\u00e9tico como antes hab\u00eda sido guardador, al punto, que tuvimos que poner cuidado con quitarnos el reloj pulsera y dejarlo distra\u00eddamente en la mesa si \u00edbamos a ba\u00f1arnos en la casa. Todo pod\u00eda ir velozmente al mendigo que tocara el timbre.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Empezamos a re\u00edrnos con Ester, por la raz\u00f3n opuesta que nos causara gracia un a\u00f1o atr\u00e1s. Pero la risa se termin\u00f3 anoche, al buscar el pijama de verano de pap\u00e1, aquel dos piezas rojo a cuadros escoceses que us\u00e9 todo el est\u00edo siguiente a su muerte en que dorm\u00ed con mam\u00e1 enferma noche por medio. Un pijama con el que escrib\u00ed, reescrib\u00ed y correg\u00ed \u201cMapa\u201d, aquellos meses en que no pod\u00eda moverme de su lado; los mismos en que el Dr. Esta\u00f1ol me pidi\u00f3 (un 9 de julio, \u00a1c\u00f3mo olvidarlo!), que no se la llevara m\u00e1s, (\u201cno la traigas m\u00e1s\u201d, me grit\u00f3 el m\u00e9dico), ni al consultorio ni al hospital, que la dejara en casa, que no tardar\u00eda en hacer el shock hipovol\u00e9mico de tantas hemorragias. Vivi\u00f3 7 meses m\u00e1s (20 de enero), as\u00ed, sangrando, sin comer, sin tragar, sin hablar. Y yo con aquel pijama rojo de pap\u00e1, el de cuadros escoceses, al final, casi tan deshilachado como ellos dos.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Despu\u00e9s del 21 de enero no volv\u00ed a pon\u00e9rmelo, volv\u00ed a mi casa, a mi ropa, pero cada vez que sub\u00eda a su pieza, lo primero que ve\u00eda, como una medalla de mi tarea, un pend\u00f3n humilde pero seguro, eran esas dos prendas colgadas en el perchero, como en ristre, como una armadura de mi dignidad de hijo.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Ese pijama y otro de invierno (con el que grab\u00e9 los poemas de Gabilondo), y un pullover de terciopelo de mi vieja, con cierref\u00e1cil, el que llevaba puesto el \u00faltimo d\u00eda que fuimos de Esta\u00f1ol, aquel d\u00eda que llov\u00eda y paramos en el sem\u00e1foro de Bulevard 27 de febrero y Presidente Roca, y ella vio la c\u00fapula del Sagrado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda y dijo \u201cen esa iglesia nos casamos\u201d. Y m\u00e1s tarde, cuando el m\u00e9dico ya me hab\u00eda dicho que no la llevara m\u00e1s, ella igual quiso parar en la panader\u00eda \u00e1rabe de calle Espa\u00f1a y compr\u00f3 la docena de bizcochos cuadrados, de masa de pan, que ya casi no se hac\u00edan en ning\u00fan lado. Y llevaba ese saco de terciopelo. Y eso era todo lo que yo quer\u00eda guardar, un saco y dos pijamas.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Y justo ayer, Ester viene a Laprida y me avisa que mi hermano estaba regalando toda la ropa de los papis como Francisco de As\u00eds el d\u00eda que se hizo hermano sol y hermana luna. A cualquiera, con la puerta abierta como esas ventas de garaje de los cuentos de Carver: mendigos, roperito, parroquia, y hacia all\u00e1 part\u00ed apurado por mis botines y cu\u00e1nta fue mi tristeza al ver el perchero vac\u00edo y gritarle, preguntarle, exigirle, por el paradero del pijama, del saco del cierref\u00e0cil. Y \u00e9l tambi\u00e9n me grit\u00f3 y casi nos vamos a las manos (una locura), cuando me dijo que el pijama \u00e9se (un \u00e9se con desprecio), no era m\u00e1s que un gui\u00f1apo. Y luego yo le grit\u00e9 que gui\u00f1apo le iba a quedar la jeta si no los encontraba o no se acordaba ad\u00f3nde hab\u00edan ido a parar.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Y anoche no pude dormir pensando d\u00f3nde ir\u00eda hoy a buscar un trapo rojo casa por casa de los desvalidos o desamparados de Tablada. Pero felizmente la neurosis de Oscar le dur\u00f3 tambi\u00e9n para el desprendimiento. Ten\u00eda anotado en un cuaderno \u201cGloria\u201d d\u00f3nde hab\u00eda ido a parar (m\u00e1s o menos) cada cosa. Parece que el pijama hab\u00eda ido al roperito de la iglesia San Cayetano, y en ninguna iglesia queda el pan de dios, pero como mi hermano es uno, all\u00e1 fuimos. Y \u00e9l quiso venir, entendi\u00f3 la reliquia.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">De una parva textil h\u00fameda e informe fuimos desbrozando todo lo que fuera rojo, hasta que apareci\u00f3 la armadura en ristre del verano m\u00e1s triste de mi vida. Oscar se puso a hablar con la vieja p\u00eda o arp\u00eda que administraba el amor de Dios. La mujer intent\u00f3 alguna objeci\u00f3n y me pareci\u00f3 ver que Oscar sac\u00f3 incluso alg\u00fan billete para pagar lo que era nuestro, o solo m\u00edo. Yo ya hab\u00eda salido al atrio, a la calle, corriendo me sub\u00ed r\u00e1pido al auto como si me hubiera robado un c\u00e1liz ba\u00f1ado en oro o mejor, alguna forma del calor de mi padre.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">Ahora mismo, estoy escribiendo esto en mi cama, con el pijama rojo, a cuadros, escoceses. Tranquilo, dichoso, como un remedo del hermano sol, de la hermana luna. En paz con esta noche estrellada, donde en alguna, qui\u00e9n sabe, perviva el calor de cierta desmesura, como siempre le gustaba decir a Bola\u00f1o.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Marce<\/span><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. Aquel pijama rojo, a cuadros, escoceses. . &#8212;&#8212;- El relato no ser\u00eda m\u00e1s que una an\u00e9cdota si no fuera por el final. 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