{"id":6648,"date":"2014-11-09T10:01:14","date_gmt":"2014-11-09T13:01:14","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6648"},"modified":"2014-11-09T10:01:14","modified_gmt":"2014-11-09T13:01:14","slug":"30-billetes-con-la-cara-de-franklin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6648","title":{"rendered":"30 billetes con la cara de Franklin"},"content":{"rendered":"<div class=\"aboveUnitContent\">\n<div class=\"userContentWrapper\">\n<div class=\"_wk\">\n<h1 class=\"text_exposed_root text_exposed\"><a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/30-billetes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6650\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/30-billetes-188x128.jpg\" alt=\"30 billetes\" width=\"188\" height=\"128\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/30-billetes-188x128.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/30-billetes-494x338.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/30-billetes.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1 class=\"text_exposed_root text_exposed\">.<\/h1>\n<h1 id=\"id_545f64988a3959723531195\" class=\"text_exposed_root text_exposed\"><span style=\"color: #800000;\"><span style=\"color: #008000;\">30<\/span> BILLETES CON LA CARA DE <span style=\"color: #008000;\">FRANKLIN<\/span><\/span><br \/>\n.<br \/>\n.<\/h1>\n<div class=\"text_exposed_root text_exposed\">\n<h3>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Hab\u00edan dicho camioneta, pero llegaron en un cami\u00f3n grande, un Mercedes 1114, que aument\u00f3 mi temor, mis dudas. Un cami\u00f3n de agricultores, ten\u00eda en el remolque restos de granos y hojas <span class=\"text_exposed_show\"><span class=\"text_exposed_show\">verdes; peones de estancia, dijeron, de Arminda, Villa Amelia, Coronel Dom\u00ednguez. Una grupa de seis o siete muchachones tan ruidosos como educados. Los conduc\u00eda el capataz, mayor, mejor vestido; con \u00e9l era el negocio. Los peones, fuertes, felices, algunos tatuados pero como son ahora, conservando el color rosado en las mejillas pero con IPods, Whatsapp y cerveza disimulada en un botell\u00f3n pl\u00e1stico de gaseosa.<br \/>\nYo y Oscar est\u00e1bamos tranquilos, todo era r\u00e1pido, simple, pactado, necesario, oportuno. La \u00fanica aprehensi\u00f3n era el tama\u00f1o del transporte. Se hizo todo con la velocidad y destreza de un comando Seals. Con alegr\u00eda (ellos), los pibes, parec\u00edan scouts benditos del campo de soja. Desarmaron eficaces, mesas, camas, placares, con una parafernalia de herramientas, luces, inclinaciones.<br \/>\nAll\u00ed (reci\u00e9n, entonces), me di cuenta que no era tan simple como hab\u00edamos pensado: un negocio de venta de muebles. Una compraventa. Eran casi todos los muebles de nuestra vida de infancia, adolescencia, de la casa familiar. Y mientras ellos trabajaban en embalarlos la acci\u00f3n nos distrajo, no pareci\u00f3 tanto, pero cuando empezaron a vaciar las piezas, a sacar las cosas por las puertas, de pronto se me hizo el flash, el collage, el racconto de los a\u00f1os: los cuadernos \u201cMis Apuntes\u201d, la escarlatina, las noches de insomnio esperando el cad\u00e1ver de Gustavo (pasado ma\u00f1ana se cumplen 40 a\u00f1os), las camisetas de f\u00fatbol, mis padres negociando con los Reyes Magos, las bombas de alquitr\u00e1n a mi viejo, insobornable; los cabecitas negras de Manuelita subiendo por Ayolas hasta San Mart\u00edn, festejando la vuelta del mago. Los primeros besos en el zagu\u00e1n, los balazos cuando mataron a Vaschetti, la pelopincho en la terraza, y la luz oto\u00f1al del pasillo aquel d\u00eda que vi a mi padre desnudo y mojado al aguacero, cediendo el lado de la pared a todos. Y haberlo escrito, ah\u00ed mismo, en ese instante, donde al fin y al cabo, comenz\u00f3 este mismo relato de ahora. Uno solo.<\/span><\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Cuando volv\u00ed a los compradores, fue curioso ver la cantidad de mantas y frazadas que tra\u00edan para arropar tanto vac\u00edo. Cristales, espejos, copas, que alg\u00fan d\u00eda, reflejar\u00e1n al infinito nuestros d\u00edas de Viterbos-Scalona, en alg\u00fan s\u00f3tano de una estancia de Villa Amelia.<\/h3>\n<h3>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando se hubo cargado todo, se hizo un papel a mano alzada y el pago. El capataz pregunt\u00f3 si pod\u00eda pagar en d\u00f3lares. Ning\u00fan problema, mi hermano hizo el c\u00e1lculo. Se los tomamos a 13,50 y juro que la cuenta dio tres mil d\u00f3lares exactos. El capataz sac\u00f3 un fajo gordo como dos lechones y entre pulgar y saliva, separ\u00f3 treinta billetes verdes con la cara de Franklin. Juro que eran 30, ni siquiera moneda argentina. O s\u00ed. No s\u00e9.<\/h3>\n<h3>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0No pude evitar el pensar que 80 a\u00f1os atr\u00e1s, mi madre debi\u00f3 escapar de la hambruna de la d\u00e9cada infame en el campo, porque su padre (mi abuelo Jos\u00e9), pe\u00f3n rural en la zona de Los Cardos (una planta llena de espinas), muri\u00f3 de t\u00e9tano cuando ella ten\u00eda cinco a\u00f1os. Los muebles de esa ni\u00f1a que fue la rosa del cardal, est\u00e1n volviendo donde siempre regresan: al patr\u00f3n, al due\u00f1o del campo, de la estancia, de aquella de la que debi\u00f3 huir la abuela Mar\u00eda con siete ni\u00f1os hu\u00e9rfanos y edades entre dos y quince a\u00f1os.<\/h3>\n<h3>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Ya iba saliendo el capataz por la puerta del garaje y dio un apret\u00f3n de manos franco, en\u00e9rgico, aut\u00e9ntico. Pregunt\u00f3 si vender\u00edamos otras cinco o seis reliquias que entrevi\u00f3 y ah\u00ed casi le doy un empuj\u00f3n de bronca, pero mi hermano, m\u00e1s cort\u00e9s o tranquilo, se puso en medio y levemente lo palme\u00f3 para sacarlo a la vereda. Los muchachones estaban exultantes como cuando nosotros (de pibes) volv\u00edamos de jugar de la cancha de Central C\u00f3rdoba en el jeep de Bernardo Frontera.<\/h3>\n<h3>Entonces me pareci\u00f3 que del Samsung Galaxy de uno de los peones sal\u00eda un ringtones del tipo Buggs Bunny, y vi que mi hermano estaba en mitad de la vereda de calle Ayolas con los 30 billetes con la cara de Franklin en la mano. El estupor ni siquiera lo hab\u00eda dejado meterlos en el bolsillo. Perplejos, con los ojos enrojecidos, robados, nos metimos en la casa y cuando cerramos la puerta ninguno de los dos se atrevi\u00f3 a mirarse.<br \/>\nNada hace m\u00e1s ruido que el silencio de la congoja, pero yo enseguida busqu\u00e9 un atajo, una figura de lo neutro, Barthes: el humor que sale de la trivialidad unida al espanto y a\u00fan con el reverbero del ringtones de Buggs Bunny, prend\u00ed la cafetera el\u00e9ctrica y dije: \u201cEsto ha sido todo, amigos\u201d.<\/h3>\n<h3>.<br \/>\nM a r c e<\/h3>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"letterboxedImage photoWrap\"><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. 30 BILLETES CON LA CARA DE FRANKLIN . . \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Hab\u00edan dicho camioneta, pero llegaron [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-6648","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6648","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6648"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6648\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6651,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6648\/revisions\/6651"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}