{"id":6680,"date":"2014-11-18T14:18:50","date_gmt":"2014-11-18T17:18:50","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6680"},"modified":"2014-11-18T14:18:50","modified_gmt":"2014-11-18T17:18:50","slug":"el-portador-realismo-delirante","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6680","title":{"rendered":"El Portador, realismo delirante"},"content":{"rendered":"<div class=\"_5pbx userContent\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">\n<h1><a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/marce-nadine.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6681\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/marce-nadine-188x141.jpg\" alt=\"marce nadine\" width=\"188\" height=\"141\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/marce-nadine-188x141.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/marce-nadine-494x370.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/marce-nadine.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1>.<\/h1>\n<h1><span style=\"color: #993300;\">EL PORTADOR cap. 11\u00b0, p. 188-190, \u00abel realismo delirante\u00bb<\/span><\/h1>\n<h3>.<br \/>\n.<br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Al primer psic\u00f3logo lo dej\u00e9 por milico, el tipo me daba \u00f3rdenes, quer\u00eda guiarme a la salvaci\u00f3n y de eso ya me hab\u00eda empachado con los curas. La primera vez que me recomendaron al cham\u00e1n, me hab\u00edan dicho que uno pagaba al psic\u00f3logo para que lo escuchara, pero result\u00f3 que no, que segu\u00eda pagando para escuchar reproches y mandamientos. Caramba, dije, \u00bfpero es que as\u00ed no era con mi madre? <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211; Es que usted no se anima a vivir por miedo a que los otros sufran&#8230;<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211; \u00a1Qu\u00e9 vivo, pens\u00e9! \u00bfy para eso me cobra quinientos pesos? Quinientos pesos por cincuenta minutos. En seco, ni v\u00eddeos, ni vaselina, ni un m\u00edsero vaso de Criadores. Era m\u00e1s cara que la receta de Rebagliatti y menos divertida: preferible un turno en el Amen\u00e1bar. Turnos de dos horas, quinientos pesos, con todos los chiches. Hasta m\u00e1s froidiano parec\u00eda, \u00bffroidiano, se dice?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211; Conductista&#8230; -me dijo Arturo, que era el que me mandaba-. A los psic\u00f3logos que mandan, se les dice conductistas. Mi suegro, afligido por mi tristeza de Ca\u00edn fuera del para\u00edso, siempre me buscaba alg\u00fan cham\u00e1n para el esp\u00edritu. Pero hasta las putas que me prestaba se le hab\u00edan quejado, entonces me recomend\u00f3 de Nadine. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Nadine era mujer, psic\u00f3loga, analista ortodoxa con un div\u00e1n de cuerina negra y lencer\u00eda al tono. Minifaldas, can-can negras y tacones de aguja. Cobraba quinientos pesos y hab\u00eda sesiones de una hora y media. Me dijo las mismas cosas que el conductista. Se ve que mi caso era uno de los tipos psicol\u00f3gicos de Carl Jung o de las fichas del Para T\u00ed, con meter en el computador mis tres o cuatro man\u00edas m\u00e1s evidentes y la palabra search, sal\u00eda titilando en la pantalla el diagn\u00f3stico. Caso n\u00famero dos, dec\u00eda: Neurosis. El n\u00famero uno eran los Sic\u00f3patas, y el tres, los Borderline. Ja&#8230; y yo que cre\u00eda que el \u00fanico oficio que se ejerc\u00eda con formularios era la abogac\u00eda. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211; Puede quedarse tranquilo -me dijo Nadine-. Desde entonces guard\u00e9 las pastillas. Sin embargo, despu\u00e9s de tres sesiones me hice adicto. A ella. Las can-can negras no fallaban nunca. Ni la mini, ni el tac\u00f3n de aguja. Nadine me apuntaba con una lapicera fuente que parec\u00eda un l\u00e1tigo. No ve\u00eda la hora de acostarme en el div\u00e1n, la doctora siempre con las piernas abiertas y yo, sin disimulo mirando hacia esa cavidad oscura que se ubicaba encima de mi cabeza, apenas a treinta cent\u00edmetros de mi boca. De mi boca lerda, siempre m\u00e1s empe\u00f1ada en dar discursos que lamidas.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Hab\u00eda d\u00edas que iba tan sensible a la terapia que pod\u00eda captar el olor o la transpiraci\u00f3n dentro de los can-can. \u00a1Dios m\u00edo! Y pensar que la dicha estaba a s\u00f3lo treinta cent\u00edmetros de mi cabeza: la mujer arriba, mandando, aunque no fuera conductista. Toda de negro, tac\u00f3n aguja, l\u00e1tigo fuente. Nadine me permit\u00eda gozar hasta el punto de irme siempre insatisfecho. Pero un d\u00eda se produjo la rebeli\u00f3n del div\u00e1n: ser o no ser, y me lanc\u00e9 al ataque. \u00bfAlguien sabe c\u00f3mo se seduce al terapista? Yo hacia transferencia y ella, contratransferencia. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">A lo m\u00e1ximo que llegamos fue a masturbarnos cada uno en su sitio, una sesi\u00f3n extra\u00f1a. Ya hac\u00eda tiempo que yo iba solamente a la terapia para adivinar la forma de su vulva, la pelambre, el perfume y el sudor. Cada vez me agitaba m\u00e1s en las sesiones. Revolcando la cabeza en el div\u00e1n fue inevitable que ella se diera cuenta y tambi\u00e9n empezara a inquietarse. Al fin y al cabo era una mujer y yo le agitaba una cabeza a treinta cent\u00edmetros de distancia. Lo hice con educaci\u00f3n. No crean que empec\u00e9 a menearme como un pajero. Dejaba pasar dos o tres minutos, y de pronto le avanzaba un poco la cabeza hacia su silla de controles. Me mov\u00eda hac\u00eda arriba imperceptiblemente y luego, ya m\u00e1s cerca de ella, en forma de p\u00e9ndulo. Ella empez\u00f3 a recibir las ondas y a emitir m\u00e1s sudor que de costumbre. No pod\u00eda evitar abrir y cerrar las piernas, y yo siempre igual en estos casos, sin acordarme las palabras, s\u00f3lo los gestos. No s\u00e9 si segu\u00ed hablando&#8230; \u00a1qu\u00e9 puedo haber dicho! Al final, cuando mi cabeza toc\u00f3 sus rodillas los dos est\u00e1bamos en llamas. Quise seguir hacia las piernas, pero ella dijo que no, que era un disparate, que por ese d\u00eda me fuera. Le dije que eso era histeria. Yo no era el m\u00e9dico, dijo ella. Segu\u00ed hurgando con mi cabeza, y era verdad, todo era negro, medias, pollera, blusa, braga y el pelo de la vulva. El sudor era fuerte y el perfume desva\u00eddo por las horas y los chasquidos de las lenguas&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 hablar\u00e1 el hombre? El lenguaje debe ser un castigo. Ella dijo no, no y no&#8230; \u00a1Basta! Y me fui en seco, con un semen tan abundante que parec\u00eda haberme orinado. No iba a volver, dije, que se jodiera, aunque era evidente que yo era el m\u00e1s perjudicado. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">M a r c e<\/span><\/h3>\n<\/div>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. EL PORTADOR cap. 11\u00b0, p. 188-190, \u00abel realismo delirante\u00bb . . 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