{"id":6697,"date":"2014-11-24T22:45:40","date_gmt":"2014-11-25T01:45:40","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6697"},"modified":"2014-11-24T22:45:40","modified_gmt":"2014-11-25T01:45:40","slug":"un-azar-de-llanto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=6697","title":{"rendered":"Un azar de llanto"},"content":{"rendered":"<div class=\"aboveUnitContent\">\n<div class=\"userContentWrapper\">\n<div class=\"_wk\">\n<h3 id=\"id_5473de69ae0812712511098\" class=\"text_exposed_root text_exposed\"><span style=\"color: #ff0000;\">UN AZAR DE LLANTO<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;A Oscar, mi hermano.<\/span><br \/>\n.<br \/>\nYa se sabe que el azar es un rel\u00e1mpago, desgracia o dicha. Un rayo que quema la casa o que, pasando cerca, con el roce, hace una chispa e ilumina el patio. Ya se sabe <span class=\"text_exposed_show\">que lo que no mata, fortalece y que el \u00fanico azar revolucionario es el del llanto: que la noche se ilumina con los rescoldos de la casa quemada por la centella.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Te peg\u00f3 un rayo el 10 de noviembre de 1974 y por ese azar de llanto, ellos, est\u00e1n leyendo esto. Dos chicos jugaban a las cabezas con una pelota de goma (\u00bfun pulpo en el r\u00edo?), en la playa del Camping de la Biblioteca Vigil, el sur de Rosario, en la primavera de sus vidas, los doce a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 otra cosa sino el azar elige los arcos imaginarios en el agua? \u00bfQu\u00e9 otra cosa que el azar pone al borde invisible del remanso, remolino, a un chico que nunca sab\u00eda morir cuando jugaban a Combate? \u00bfQui\u00e9n puede prevenirse del rayo? \u00bfQu\u00e9 prisa lleva lo inevitable? El horror siempre acecha la maravilla.<br \/>\nComprender que el fin del mundo est\u00e1 m\u00e1s cerca que la l\u00ednea del penal y que no volver\u00e1s a dormir hasta que no aparezca el cuerpo. \u00bfCu\u00e1l? El otro, el tuyo, el mismo. \u00bfPero c\u00f3mo pescar con los ganchos enormes de Prefectura un rel\u00e1mpago? Los siete d\u00edas que fuiste a ver la pesca maldita de la que habla Carver en \u00abLimonada\u00bb, el pap\u00e1 de tu amigo silbaba; le silbaba al cuerpo desde la playa para que subiera, para que se dejara enganchar en el anzuelo maldito que ya lo hab\u00eda enganchado. \u00bfEn que a\u00f1o Carver escribi\u00f3 Limonada? \u00bfC\u00f3mo es la visi\u00f3n del ahogado?<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Eso es el azar de llanto: ser un boludo una tarde y no volver a serlo nunca m\u00e1s en la vida. El azar ontol\u00f3gico, dir\u00eda Macedonio: avivarse, eso es ser. Y luego el azar epistemol\u00f3gico, ser es conocer. Quedar medio pirucho, claro: el Panegyotis de Yourcenar, el hombre que se volvi\u00f3 tonto de tanto mirar el mar y alucinar con las nereidas. Dos Panegyotis: uno muerto, otro eternamente en la orilla abismada de Juanele. Dos Narcisos, uno en la Iliada, el otro en la Odisea. Uno y\u00e9ndose, otro regresando. Hay que ver el espect\u00e1culo de todo un camping lleno de gente, un d\u00eda casi de verano, repechando la subida de la barranca, cuando lleg\u00f3 la noche, volviendo a sus casas sin el pibe, sin el cuerpo, sabiendo que nunca m\u00e1s ser\u00edan lo mismo. Nunca m\u00e1s o\u00edste un silencio tan ruidoso.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Siete d\u00edas (7 es el n\u00famero perfecto) sin dormir, los que tardaron los peces en contemplarlo y ponerlo en otro camping popular, el de Arroyo Seco. Eso es el azar, dos campings del pueblo, un pulpo (en las inferiores de River, a Gustavo, compa\u00f1ero de Ram\u00f3n D\u00edaz en infantiles, le dec\u00edan el pulpo, un volante clase Riquelme o J.J. L\u00f3pez, imposible sacarle la pelota). Qued\u00f3 demostrado que era el m\u00e1s generoso de un mediocampo que ya no pudo completarse.<br \/>\nSiete d\u00edas sin dormir, escuchando el silbido de la sirena m\u00e1s amorosa que hay en la tierra, la del padre que ha perdido un hijo. Ya se sabe (Kafka), que lo peor de las sirenas no es su canto o su ruido, sino su silencio. Siete d\u00edas sin dormir, sin comer, hasta que el azar de un camalote, una rotaci\u00f3n del viento, demasiado calor para noviembre, llen\u00f3 de mojarritas el r\u00edo, acudieron card\u00famenes de dorados. Los dorados fueron. El azar es algo dorado que lleva un muerto de oro a la orilla abismada.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer el ni\u00f1o ahogado en la superficie de su cama, casta\u00f1ete\u00e1ndole los dientes, esperando que fueran las seis de la ma\u00f1ana y pasaran a buscarlo para ver si ese d\u00eda hab\u00eda suerte con las tenazas de Prefectura o el silbido del padre?<br \/>\n.<br \/>\nEntonces empezaste a leer. Tu hermano Oscar siempre te suger\u00eda cosas de su biblioteca infinita, pero vos no conoc\u00edas el azar, tu vida era literatura cl\u00e1sica, aventuras, versiones infantiles de Ulises, el astuto, que sab\u00eda esquivar todas las tormentas. El silogismo aristot\u00e9lico, el final \u00e9pico, rom\u00e1ntico, realista: Salgari, Verne, Swift, Carroll.<br \/>\nPero esas noches, las siete noches, un lomo viejo de cuerina verde, en letras doradas como los peces rescatistas, dec\u00eda \u201cTemor y Temblor\u201d. Temor y temblor era lo que te estaba pasando. El azar enferma, el azar trae la medicina. Esos m\u00e9dicos de nombres que alientan la genialidad de la cura: Kierkegaard. Marta Vitta, que ya empezaba a estudiar Letras te dijo que se dec\u00eda \u201cKikergord\u201d y que su nombre, S\u00f6ren, quer\u00eda decir Severino. O sea, era severo, pero amoroso, fino, dulce. A\u00f1os despu\u00e9s otro azar (Vallejo) te acerc\u00f3 el rayo de la s\u00edntesis, triste y dulce: Trilce.<br \/>\nSiete d\u00edas sin dormir, siete d\u00edas leyendo a Kikergord (as\u00ed se dice), te enamoraste de la chica que te ense\u00f1\u00f3 a pronunciarlo y que ten\u00eda, los cabellos de siempre para vos: rubios. Las nereidas de Panegyotis. Otro azar por esa chica, ella te advirti\u00f3 que no fueras a la carrera de Letras, que vos no eras para cr\u00edtico. Que ibas a ser escritor, que en esa facultad ahogaban pulpos en una gran olla que se parec\u00eda a un artefacto Rosa. (Rosa con may\u00fasculas, la marca del artefacto).<br \/>\n.<br \/>\nSiete d\u00edas leyendo las obras completas de Herman Hesse, la novelita \u201cBajo la rueda\u201d, donde el adolescente se ahoga, claro, porque amaba el azar del poema y no quer\u00eda la certeza del seminario de los curas hitlerianos. Y \u201cBestiario\u201d, de Cort\u00e1zar (incluso a la edad que Aira dice que hay que leerlo), todos esos cuentos de irse, de nadar, de fugarse. Siete d\u00edas vomitando los conejos de Alicia. El azar ontol\u00f3gico dando paso al epistemol\u00f3gico. Arist\u00f3teles dejando la tarima a Macedonio. Ser en la desgracia, saber el origen de la tragedia. Dos Apolos jugando a las cabezas en el agua se volver\u00e1n Dionisos. Borrachos de r\u00edo, marr\u00f3n, a lavarse en el mar, en la espuma. Un Panegyotis bebe tanto que se ahoga. \u00bfVos tampoco saliste a flote? \u00bfCu\u00e1nto dura la resaca de beberse dos leguas fluviales del Paran\u00e1, pariente del mar\u2026?<br \/>\n.<br \/>\nY despu\u00e9s la cumbre del azar, m\u00e1s bien del tipo realismo delirante Laiseca: ese chico de tu barrio que siempre los confund\u00eda a vos y a \u00e9l, pensando que vos eras \u00e9l y \u00e9l eras vos. Ese chico de la carpinter\u00eda de Segui y 1\u00b0 de Mayo que cada tanto pasa frente a tu casa, alza el brazo y te saluda, te grita: Gustavo, Gustavo\u2026 y se aleja, a pie, en bicicleta o desde la ventana de un coche. La \u00faltima vez iba a bordo del 133, Rojo. Est\u00e1 convencido de que Marcelo se ahog\u00f3 en el r\u00edo Paran\u00e1, en el camping de La Vigil, el domingo 10 de noviembre de 1974.<br \/>\n\u00bfTe acord\u00e1s que una vez se detuvo y te lo estuvo explicando? Te cont\u00f3 la desgracia, cuando un chico que jugaba con una pelota de goma, un pulpo, en el r\u00edo, se hundi\u00f3 a buscarla y desapareci\u00f3 hasta que fue hallado r\u00edo abajo, siete d\u00edas despu\u00e9s, en Arroyo Seco. Van a cumplirse veinticuatro a\u00f1os, te dijo en 1998. \u00c9l contaba los a\u00f1os igual que vos y su confusi\u00f3n (terca por cierto), proviene de alguna semejanza f\u00edsica y de que vos y Gustavo andaban todo el d\u00eda juntos. Escuela, plaza, iglesia, club. Al final nadie sab\u00eda en el barrio cu\u00e1l tocaba el timbre y cu\u00e1l sal\u00eda corriendo.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Aqu\u00e9l d\u00eda fatal de muchas maneras (azar ontol\u00f3gico-epistemol\u00f3gico-de llanto) nos hundimos todos. Algunos salimos a flote m\u00e1s r\u00e1pido, pero el agua siempre est\u00e1 cerca. En todo caso, los 10 de noviembre las l\u00e1grimas podr\u00edan llenar un balde y ya se sabe, en un balde, se puede ahogar un ni\u00f1o. El que fuimos. Pero a\u00fan no ha podido saberse. O separarnos. A veces me halaga la confusi\u00f3n terca de este jovencito que hoy a vuelto a pasar por tu casa y te ha gritado (esta vez desde el 147, Negro), con el brazo en alto, mi nombre. Y qui\u00e9n sabe, es probable que vos te hayas ahogado aquel domingo y yo est\u00e9 ahora escribiendo estas notas, llorando todav\u00eda, por vos, Marcelo, como se debe.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Marcelo Scalona<br \/>\nREVISTA MACEDONIO&#8211; oct. 2014<\/span><\/h3>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"letterboxedImage photoWrap\"><\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6698\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo-138x188.jpg\" alt=\"Chan, Gustavo\" width=\"138\" height=\"188\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo-138x188.jpg 138w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo-362x494.jpg 362w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo-440x600.jpg 440w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Chan-Gustavo.jpg 470w\" sizes=\"auto, (max-width: 138px) 100vw, 138px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN AZAR DE LLANTO . &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;A Oscar, mi hermano. . 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