{"id":7559,"date":"2016-02-02T11:25:00","date_gmt":"2016-02-02T14:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7559"},"modified":"2016-02-02T11:25:00","modified_gmt":"2016-02-02T14:25:00","slug":"un-rio-de-sangre-nspq","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7559","title":{"rendered":"Un R\u00edo de Sangre &#8211; NSPQ &#8211;"},"content":{"rendered":"<h2><\/h2>\n<h2>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-7560\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal-188x106.jpg\" alt=\"Maizal\" width=\"188\" height=\"106\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal-188x106.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal-768x432.jpg 768w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal-494x278.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal-800x450.jpg 800w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Maizal.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #800000;\">UN R\u00cdO DE SANGRE &#8212;&#8212;&#8212;&#8211;(NSPQ, 210-2)<\/span><br \/>\n.<\/h2>\n<h3 class=\"_5pbx userContent\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">.<br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Leila acept\u00f3 una primera salida con Esteban. Dos condiciones: en auto, y que no saldr\u00edan desde el colegio ni de su trabajo en la estaci\u00f3n de servicios. \u00c9l la pasar\u00eda a buscar con el coche por un lugar inhabitado y para mejor, que fuera un d\u00eda de lluvia, de ser posible, domingo, porque los gringos no salen ni a dar la vuelta a la plaza cuando llueve y as\u00ed nadie los ver\u00eda.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">El punto de cita era cerca del frigor\u00edfico \u201cMaizal\u201d, el mismo nombre del pueblo y del mismo due\u00f1o, su patr\u00f3n, de casi todo all\u00ed, Don Mej\u00edas Charriere. Esteban, eterno impuntual, tuvo que esperar unos quince minutos por ella, entonces se baj\u00f3 del auto y fue a espiar las lindes del pueblo hacia el r\u00edo Carcar\u00e1, donde vert\u00eda el frigor\u00edfico, y que curiosamente, a la altura de Maizal, hace una curva hacia el Norte, siendo el \u00fanico r\u00edo del continente que sube mientras baja, aunque luego vuelve a doblar al Este y ah\u00ed si, ya enfila seguro a desaguar en el Paran\u00e1.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Todav\u00eda no llov\u00eda, pero Esteban se hab\u00eda puesto su impermeable negro, satinado o percudido del roce. Quiz\u00e1 las dos cosas. Ya estaba de trompa el viento sudoeste que trae las tormentas en la pampa, las nubes bajas, negras y espesas. Pens\u00f3 que cincuenta kil\u00f3metros al sur, por Villa Palmira ya estar\u00eda lloviendo: se ve\u00edan en el horizonte rayos y centellas y esa tira s\u00f3lida de gris acero que es la cortina de agua. Los chacareros ir\u00edan felices ma\u00f1ana a desayunar a El Mirador, porque cada diez mil\u00edmetros de lluvia son diez Ave Mar\u00edas y quinientos d\u00f3lares m\u00e1s de rinde por hect\u00e1rea. En las de \u00e9l tambi\u00e9n, pens\u00f3 Esteban, que todav\u00eda recordaba que los domingos se rezan los Misterios de Gloria. Justo all\u00ed apareci\u00f3 Leila con una camperita liviana de hilo tejido, celeste, vaquero azul de jean y un pilot\u00edn<\/span> <span style=\"color: #003366;\">liviano de nylon beige doblado en el codo. \u00a1Qu\u00e9 hermoso le queda el celeste p\u00e1lido a las rubias aut\u00e9nticas! Esteban pens\u00f3 eso, pero dijo otra cosa, algo acerca de una resolana que le hab\u00eda parecido ver en mitad de la tormenta, como si lo que estaba pasando fuera a interrumpirse. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Se besaron en la mejilla y caminaron los cincuenta pasos que los separaban del auto. Leila parec\u00eda ir con prisa, se abri\u00f3 sola la puerta del acompa\u00f1ante, y cerr\u00f3 sin dar tiempo a que Esteban usara esos modales de remilgo de la gente que ha le\u00eddo mucho a Kierkegaard y entonces, pregunta todo, y a\u00fan en mitad del sexo pregunta si as\u00ed est\u00e1 bien, si puede hacer eso, si al otro le est\u00e1 gustando, si est\u00e1 bien, si puede tocar all\u00ed o repetir, y cu\u00e1ndo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">En ese instante pareci\u00f3 que Leila iba un poco m\u00e1s adelante que su profesor de escritura creativa, al menos en lo que se refiere al estudio de Nietzsche, porque era evidente que ten\u00eda menos rollo con las cosas y se pon\u00eda a hacerlas m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal. Nadie busca o deber\u00eda buscar un logos en el otro, pero tarde o temprano el match \u201cKierkegaard-Nietzsche\u201d se juega, y es un cl\u00e1sico. Y en el amor, lo peor es el empate.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfQu\u00e9 estabas viendo en el frigor\u00edfico? \u2013pregunt\u00f3 ella.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Nada, como tardabas, sal\u00ed a ver\u2026<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Atr\u00e1s de esos tapiales est\u00e1 el r\u00edo de sangre.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfC\u00f3mo de sangre\u2026?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;El matadero. Y las piletas donde dividen los despojos: cuartos traseros, delanteros, patas, cabeza, lengua, entra\u00f1as, ojos\u2026<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;No tiran nada, \u00bfeh?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfEstuviste alguna vez en un matadero?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;S\u00ed \u2013dijo \u00e9l-, pero de humanos.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Leila lo mir\u00f3 sorprendida. Si era broma, era de p\u00e9simo gusto. Si era verdad, ten\u00eda que ponerse en guardia. Hab\u00eda o\u00eddo cosas de Esteban, de pol\u00edtica, de negocios sucios, pero pensaba que eran asuntos de su hermano, el mayor, Javier, el pr\u00f3fugo. Como Esteban era uno de sus escritores favoritos y le gustaba, cualquier relato pod\u00eda ser una mezcla de verdad, deseo o calentura, as\u00ed que deb\u00eda estar atenta o aceptar las cosas como fueran, verdad, mentira o su mezcla.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Es un r\u00edo de carne \u2013dijo ella-, mi tesis ser\u00e1 sobre la crueldad con los animales y la cancerizaci\u00f3n de los pueblos agr\u00edcolas con las fumigaciones de glifosato.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Me encantar\u00eda leerla, podr\u00eda editarla \u2013dijo Esteban y record\u00f3 que odiaba a los editores que usaban la edici\u00f3n como arma de conquista sexual. Sobre todo si eran varones, como \u00e9l.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Reci\u00e9n estoy en la bit\u00e1cora de informaci\u00f3n y estudio de campo. A veces basta con oler el matadero para entender. Un solo d\u00eda en tu nariz el r\u00edo de sangre y te hac\u00e9s vegano.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda vegano\u2026?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Nada de alimentos animales. Ni derivados.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Se hizo una pausa, ya iban por la \u00fanica avenida del pueblo, San Mart\u00edn, sin contar el bulevar Belgrano que ten\u00eda su vereda en el medio con palmeras y eucaliptus y era casi un paseo. En otro momento, un pueblo as\u00ed, blanco o amarillento, chato, chorreado de lluvia y desierto, lo hubiera descorazonado atraves\u00e1ndolo ida y vuelta sin una promesa. Sin un caf\u00e9 abierto. Pero ese aire de melancol\u00eda se borrar\u00eda de golpe con una mirada sorpresa y de rabillo al espejo retrovisor: Esteban se dio cuenta que Leila lo estaba mirando, entonces volvi\u00f3 r\u00e1pido la vista al volante y a la acera. Sin embargo, ella no dej\u00f3 de mirarlo. Un lector de Kierkegaard hubiera renunciado a la mirada del deseo: esa gente t\u00edpica que baja la vista de lo que quiere, pero ella estaba leyendo a Nietzsche y a los colectivos ambientalistas y nadie sab\u00eda a\u00fan, pero era quien hab\u00eda robado el combustible para incendiar el hangar de la fumigadora del pueblo. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Cuando Leila vio que Esteban rehuy\u00f3 la mirada supo que iba a tener que ser ella quien decidiera qu\u00e9 hacer, c\u00f3mo o cu\u00e1ndo empezar el noviazgo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Yo no podr\u00eda ser vegano \u2013dijo Esteban-. La carne no ser\u00eda problema, pero\u2026<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;El vino tinto tambi\u00e9n tiene sangre animal, \u00bfsab\u00edas? La usan como tinte.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfVes? Eso me costar\u00eda m\u00e1s que la carne, pero hay algo peor.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;\u00bfQu\u00e9 cosa?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;La manteca, el pan con manteca. A m\u00ed dame caf\u00e9 con leche y pan y manteca y te sigo hasta el infinito.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211;Bueno. Hasta ah\u00ed \u2013dijo ella como si fuera casamiento-. Hecho \u2013dijo Leila y mientras empezaban a caer peque\u00f1as esquirlas de granizo, lo hizo estacionar al costado de la calle, justo en la arboleda frente a la planta de silos \u201cDon Mej\u00edas\u201d. Lo apret\u00f3 contra el volante y agarr\u00e1ndole la cabeza con sus dos manos, le dio uno de aquellos besos dulces de aliento l\u00e1cteo donde enjuagar el olor del r\u00edo de sangre, y a partir de all\u00ed, pensar solamente en leche, pan y manteca, o cualquier otro derivado de la ternura, la tibieza y dos rodajas de harina candeal de los muslos, las nalgas o las mejillas. Y unos ojos celestes o verdes, seg\u00fan la hora del d\u00eda, seg\u00fan la luz, capaces de atravesar cualquier espejo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">24-ene-2016\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.MaRCe<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">No sabiendo para qu\u00e9 (p. 210-212). NSPQ.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">La foto, la ciudad imaginada de MAIZAL.<\/span><\/h3>\n<div class=\"_5wpt\"><span style=\"color: #003366;\">\u00a0<\/span><\/div>\n<div class=\"_3x-2\"><span style=\"color: #003366;\">\u00a0<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. UN R\u00cdO DE SANGRE &#8212;&#8212;&#8212;&#8211;(NSPQ, 210-2) . . Leila acept\u00f3 una primera salida con Esteban. 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