{"id":7784,"date":"2016-06-17T09:12:01","date_gmt":"2016-06-17T12:12:01","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7784"},"modified":"2016-06-17T09:12:01","modified_gmt":"2016-06-17T12:12:01","slug":"constanza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7784","title":{"rendered":"Constanza"},"content":{"rendered":"<h1>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-7785\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/esther-williams-pool-188x150.jpg\" alt=\"esther-williams-pool\" width=\"188\" height=\"150\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/esther-williams-pool-188x150.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/esther-williams-pool-494x394.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/esther-williams-pool.jpg 666w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/h1>\n<h1><span style=\"color: #ff0000;\">CONSTANZA<\/span><br \/>\n.<\/h1>\n<h3>.<br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">\u201cEra un d\u00eda hermoso y se le ocurri\u00f3 que nadar largo rato pod\u00eda ensanchar y exaltar su belleza. Sent\u00eda un inexplicable desprecio hacia los hombres que no se arrojaban a la piscina. Parec\u00eda que verse abrazado y sostenido por el agua verde claro, era no tanto un placer como la recuperaci\u00f3n de una condici\u00f3n natural, y habr\u00eda deseado nadar sin pantaloncitos.\u201d <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; \u201cEl Nadador\u201d. John Cheever<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">S\u00f3lo despu\u00e9s de algunos meses la conoc\u00ed. Al principio yo iba a la pileta de la calle Mitre como un enfermo, como alguien que deb\u00eda rehabilitarse. La primera consigna era no ahogarme; la segunda, distraerme y mitigar la pena, y reci\u00e9n despu\u00e9s, empezar a cicatrizar un lugar adentro m\u00edo para preparar el olvido y la resurrecci\u00f3n. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Estaba tan triste entonces -a causa de una sirena precisamente-, que otra mujer bajo el agua no me hubiera significado m\u00e1s que un animal marino, un nadador, un veh\u00edculo, y m\u00e1s o menos seg\u00fan el tama\u00f1o, un delf\u00edn, una ballena o una raya. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda tener de diferente esta nadadora parlanchina de 20&#8230; 22 a\u00f1os en el andarivel n\u00famero tres? Yo ten\u00eda un prejuicio: pensaba que si alguien hablaba mucho, no dir\u00eda nada. Y claro, era mujer, joven, y encima nadaba con un estilo, velocidad y potencia que humillaba hasta a los profesores&#8230; ja&#8230; \u00a1No hab\u00eda qui\u00e9n no quisiera nadar en su carril y competirle!<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">A veces daba gracia y otras, pena. Nadie le pod\u00eda aguantar el ritmo. Todos los muchachitos se le apareaban en el mismo andarivel o el siguiente, y con el entusiasmo, hasta pod\u00edan arrancar primero. Iban a la par dos piletas, tres&#8230; a la cuarta, Constanza empezaba a sacar sus ventajas, parciales, definitivas. Y m\u00e1s adelante era peor. Nos sacaba vueltas completas, entonces te esperaba haciendo la plancha o tomando del pico su agua mineral sin gas, o volviendo a comentar a otra ni\u00f1a sobre el vestuario de \u201cKosiuko\u201d que hab\u00eda elegido Britney Spears para el \u00faltimo clip de la MTV. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Un cuerpo torneado de atleta, malla nadadora azul, y eso s\u00ed, un par de tubos perfectos en los brazos y las piernas. Lo m\u00e1s normal a su edad, nadando desde los ocho a\u00f1os, seg\u00fan ella. A cualquiera le hubiese llamado la atenci\u00f3n la potencia. No tanto el estilo como la fuerza, la velocidad, una marcha que parec\u00eda imparable. Era como si en el peque\u00f1o mar celeste y cuadrado del Sindicato del Seguro, hubiera diez nadadores (el resto), y una lancha o una moto de agua. Eso fue todo lo que empec\u00e9 a reconocer de Constanza&#8230; la moto de agua, el Mercury fuera de borda, la turbina. La evidencia de que cuando ella llegaba o estaba nadando, el resto deb\u00eda cuidarse. Sin sorna, alguno pregunt\u00f3 una vez si la ni\u00f1a ten\u00eda seguro contra terceros: &#8211; Te llega a chocar de frente, te manda al fondo de la pileta&#8211; y el que lo dec\u00eda, no ve\u00eda la hora de que al menos lo rozara con las patas de rana o las manoplas.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Es que si ella estaba en el agua, hab\u00eda otra energ\u00eda en la masa l\u00edquida. Era una cosa el\u00e9ctrica, propulsada. Cada vez que llegaba a los extremos del natatorio, y pegaba con sus dos plantas del pie contra las may\u00f3licas, para girar y emprender la marcha inversa, el golpe que daba al hormig\u00f3n hac\u00eda temblar todo el gimnasio, el complejo&#8230; el complejo de los varones, que as\u00ed estuvi\u00e9semos en ese instante nadando en Gimnasia Esgrima, Uni o El Saladillo, sab\u00edamos que Constanza estaba en el fondo del oc\u00e9ano. El estruendo que hac\u00eda al golpear la pared del fondo para impulsarse, hac\u00eda huir a los peces chicos y tomar recaudo a los tiburones. Por si hay alguna duda, su rutina de base era nadar doscientas piletas seguidas, de veinte metros cada una: cincuenta de crawl, pecho, espalda y mariposa. Estamos hablando de cuatro mil metros en una hora, o sea, el Paran\u00e1 frente a Rosario, cuatro veces, al hilo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Cada cincuenta piletas de estilo (puro como nereida de una fuente), se deten\u00eda, saludaba a los mortales y hac\u00eda algunas conversaciones pueriles sobre el baile del s\u00e1bado, la ropa \u201cKosiuko\u201d de Britney o el personaje de la novia loca de Cameron D\u00edaz en \u201cVanilla Sky\u201d. No puedo decir la desaz\u00f3n que me produjo (como una reca\u00edda en mi esp\u00edritu recuperado), el d\u00eda que confes\u00f3 que su modelo de chico era Tom Cruise. Me tach\u00e9 de la lista, salvo por la estatura. Y ah\u00ed nom\u00e1s, a los pocos d\u00edas de nombrar su \u00eddolo, desapareci\u00f3 de la pileta. Dej\u00f3 de venir. Fue terrible, como un Tri\u00e1ngulo de Las Bermudas en la calle Mitre.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Disimul\u00e9 mi inter\u00e9s varios d\u00edas, pero cuando advert\u00ed que la depresi\u00f3n por su ausencia afectaba incluso el color del agua o su pureza, dej\u00e9 de lado mi orgullo de Ian Thorpe o Jos\u00e9 Meolans, y pregunt\u00e9 a los profesores por nuestra amada Esther Williams.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Entonces escuch\u00e9 una leyenda, una historia maravillosa que s\u00f3lo puede ocurrir debajo del agua, o a causa del agua enamorada y el movimiento que produce: Constanza recorr\u00eda todo el tiempo los natatorios de Rosario buscando a un chico, un estudiante holand\u00e9s de veinticinco a\u00f1os que estaba aqu\u00ed por alg\u00fan intercambio universitario, o como esas desastradas ballenas que equivocando el mar con el R\u00edo de la Plata, a veces terminaban en Rosario. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Constanza nadaba una semana en el Sindicato de Seguro, y la siguiente en Sportsmen. Y luego en Provincial y otro mes en N\u00e1utico y al siguiente en \u201cDreams\u201d o C\u00edrculo de Plata. Y entre semana se daba una zambullida en \u201cCollage\u201d o El Tala, y por qu\u00e9 no, el r\u00edo abierto, el Paran\u00e1 desde Puerto San Mart\u00edn hasta La Florida. Para ella era como dos vueltas al Parque Urquiza. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Constanza no ten\u00eda un agua fija, cambiaba de piscina tras la estela de un muchacho. Era una especie de Ulises al rev\u00e9s. Era la nereida cautiva del marino: \u201cel holand\u00e9s errante\u201d (*), lo m\u00e1s parecido a la \u00f3pera de Wagner. El holand\u00e9s, dec\u00eda la leyenda, le hab\u00eda empardado el andarivel y el coraz\u00f3n, una tarde, en la pileta de Plaza Jewell. Pero como era un nadador compulsivo, como ella, o amante desesperado, nunca pod\u00eda esperar que cambiaran el agua, pasaran el barre-fondo o echaran el cloro. Entonces se cambiaba de pileta todo el tiempo, y as\u00ed, buscando su estela, iba Constanza por las piscinas de Rosario como si fueran los siete mares. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Hoy s\u00e1bado, a punto de entrar a mi modesta rutina (sesenta piletas), cerca del mediod\u00eda y con el agua blanda y solitaria, sin ba\u00f1istas, estoy terminando estas notas. Siempre que llego al fondo l\u00edmpido y amni\u00f3tico me resulta inevitable buscarla. No la veo, hoy tampoco. Pero de pronto siento el estruendo, la bomba en el hormig\u00f3n de las puntas y veo un rayo de terciopelo azul que pasa cruzando el para\u00edso. No hay nadie m\u00e1s en el Hades cristalino, Constanza y yo en el mar de la calle Mitre. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Reci\u00e9n despu\u00e9s de nadar dos continentes, ella repara que hay alguien m\u00e1s y me saluda. Un hola indiferente como salido del ostracismo de un caracol. Pero entonces se vuelve,. quiz\u00e1 me ha visto por primera vez. Primera vez en un a\u00f1o, y me dice:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8211; Esteban (\u00bfsabe mi nombre?), Esteban&#8230; \u00bfnadamos juntos? Y yo sonr\u00edo, como un imb\u00e9cil. Arranco antes, confundido trago agua, cosa que no me pasaba desde la \u00e9poca de los boy scouts en la parroquia. Pero luego, poco a poco, vamos tomando un ritmo. Me espera o me perdona y disimula todo con una sonrisa debajo del agua. Y entonces no s\u00e9 bien si es la hora, la soledad o esa luz infinita que tiene el mediod\u00eda. De pronto la pileta se alarga como una laguna y el tiempo se detiene en mitad del r\u00edo. Como si nad\u00e1semos sin pantaloncitos, como el placer natural del verde claro y aqu\u00e9l instante en que la vida se vuelve maravillosa.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<span style=\"color: #800000;\">Marcelo Scalona<\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">(*) \u201cEl Holand\u00e9s Errante\u201d, \u00f3pera de Richard Wagner, donde un marino no encuentra un agua segura, pierde el rumbo y sucumbe en el Mar de Noruega.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">FOTO: la actriz y nadadora ol\u00edmpica USA, Esther Williams.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">** Del LIBRO \u201cCOMPOSTURA DE MU\u00d1ECAS\u201d, Ed Homo Sapiens, Rosario, 2003<\/span><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. 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