{"id":7935,"date":"2016-09-26T09:43:49","date_gmt":"2016-09-26T12:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7935"},"modified":"2016-09-26T09:43:49","modified_gmt":"2016-09-26T12:43:49","slug":"azulflambe","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=7935","title":{"rendered":"Azulflamb\u00e9"},"content":{"rendered":"<h1>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-7936\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/azulflamb\u00e9\u00e9-188x125.jpg\" alt=\"azulflambee\" width=\"188\" height=\"125\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/azulflamb\u00e9\u00e9-188x125.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/azulflamb\u00e9\u00e9.jpg 768w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/azulflamb\u00e9\u00e9-494x329.jpg 494w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/h1>\n<h1><em><span style=\"color: #ff0000;\">AZULFLAMB\u00c9&#8230;<\/span><\/em><\/h1>\n<h2>.<br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8230;&#8230;..Ahora me estaba acordando, porque est\u00e1bamos en una celda oscura y se me estaba yendo de los ojos la claridad de afuera y empezaba a distinguir los objetos en la negritud del cuarto. Me volv\u00edan la visi\u00f3n y la lucidez al mismo tiempo. Extra\u00f1o en una estancia umbrosa, una celda, seguramente, donde nos hab\u00edan puesto por no tener documentos o veinte pesos. Supuse que era un calabozo, la pocilga al final de un laberinto de pasillos tejidos por el demonio. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">El Sargento Lugo hab\u00eda dicho que era la 48, y que todo era tan torcido y oscuro, que para embocar las puertas hab\u00eda que enhebrarlas.Un socav\u00f3n maldito, pens\u00e9, recordando el poema de Aguirre. Otras dos vueltas en el tren fantasma y podr\u00edan desaparecernos&#8230; &#8211; Los jueces se enteran de lo que yo quiero -dijo el sargento-. No parec\u00eda mal tipo, siempre con esos latiguillos optimistas (\u00abtodo puede arreglarse\u00bb), aunque no dejaba de empujarnos con el machete y como nos llevaba casi en andas, ciegos, metimos el pie en un sumidero sin tapa. Aument\u00f3 la risa del milico y dijo \u00abno sea mariquita, doctor&#8230; no es nada, la mierda es suerte&#8230;\u00bb Al final, siempre se llega. A otra parte, pens\u00e9 yo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">A la piba que estaba conmigo le dec\u00edan \u00abla Knicks\u00bb, porque siempre andaba con una gorra del equipo de basket de Nueva York. Igualita a la de Central C\u00f3rdoba, pero no era lo mismo. El Base de los Knicks, Charlie Ward, acababa de firmar un contrato por setenta y dos millones de d\u00f3lares, y nosotros est\u00e1bamos a punto de vender el \u00abGabino Sosa\u00bb(*) para pagarle al aguatero, la luz y el gas. Pero la piba no tendr\u00eda m\u00e1s de quince a\u00f1os&#8230; \u00a1Qu\u00e9 iba a explicarle si apenas hablaba por se\u00f1as! Le dec\u00edan \u00abPomelo 4\u00bb, se dejaba por una gaseosa, pero ten\u00eda que ser \u00e9sa. A veces, si hac\u00eda mucho fr\u00edo en la v\u00eda, aceptaba un poxir\u00e1n o un frasquito de fana cintogum. Cualquier cosa que tuviera tolueno, dijo. Me son\u00f3 raro que en un vocabulario tan frugal hubiese palabras t\u00e9cnicas. En horas desesperadas, dijo (\u00bfqui\u00e9n no?), era capaz de hacer descuentos y aceptar unas latitas de jarabe cola, vac\u00edas, a las que llenaba de cenizas para luego fumarlas. \u00abCoque\u00bb le llamaban a eso, y era inevitable que despu\u00e9s de probarlo, uno hablara mal del Papa. Yo lo hubiera fumado ahora, aunque despu\u00e9s blasfemase contra Raymond Chandler o pegase alfombras con un estornudo. Son horas desesperadas. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">La mano blanca de la piba empez\u00f3 a enjugarme los moretones, y en la oscuridad parec\u00eda un ave. Era una mano larga y huesuda que parec\u00eda tener un brillo, un relumbr\u00f3n aut\u00e9ntico camino a desperdiciarse en la ruta de la calle y del abandono; m\u00e1s precisamente, en la Cortada Mangrullo, donde los estibadores esperaban sus<\/span> <span style=\"color: #003366;\">changas y se calentaban de dos maneras: con aguardiente y con ella. De pronto, la chica me bes\u00f3 en la frente, en los labios y cuando vino hacia mi rostro se quit\u00f3 la gorra. Con los cabellos sueltos y largos parec\u00eda una vestal, una mujer azulflamb\u00e9, una cris\u00e1lida saliendo de su capullo, desarroll\u00e1ndose en el vuelo que demora la ropa en ir del cuerpo al piso. Dud\u00e9 un instante creyendo que todav\u00eda estaba en el altillo de mis siete a\u00f1os y por fin hab\u00eda venido a visitarme aquel \u00e1ngel o demonio que yo invocaba en lo obscuro. \u00abPopopo, Popopo\u00bb dije y ella se ri\u00f3 pensando que todav\u00eda deliraba. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Me volvi\u00f3 a tapar los labios con los suyos y era tan suave o dulce que me record\u00f3 la lengua tierna y huidiza del gatito cachorro abandonado en las v\u00edas. Aliento de beb\u00e9, puro, del limbo, de otra naturaleza, sin bautismo, sin luz, sin libro. Una saliva perfumada, un agua para perderse los fugitivos&#8230; A m\u00ed me faltaba la ropa, de la paliza, supuse, me hab\u00edan dejado en cueros. Ella, en cambio, despu\u00e9s de la gorra sigui\u00f3 con el resto. El shorcito de Escocia, la blusa con puntillas y una billetera pl\u00e1stica con un dibujo de \u00abDroopy\u00bb. \u00bfLlegar\u00eda a los quince? \u00bfSer\u00eda excarcelable? No me sorprendi\u00f3 la falta de braga y sost\u00e9n&#8230; lo m\u00e1s r\u00e1pido para los condenados. Los pechos eran turgentes, a ritmo de crecimiento y de un color encarnado que ya hubiera querido pintar Monet. Yo era diestro para ver en lo obscuro: ella hab\u00eda quedado vestida solamente con un anillo de lat\u00f3n con la inicial \u00abK\u00bb, y las botas; unas botitas de media ca\u00f1a de un uniforme, de una escuela que jam\u00e1s habr\u00eda pisado. Ni falta que hubiera&#8230; <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Me aclar\u00f3 que el anillo no era carcelero: &#8211; Ning\u00fan compromiso -dijo-, nada de boludeces. Cuando nos vemos, si te gusta, vamos al pasto. \u00bfConoc\u00e9s la canci\u00f3n de \u00abLos Decadentes\u00bb&#8230; la del anillo carcelero ? &#8211; No muy bien, la escuch\u00e9 un par de veces&#8230; Pero no me sale hacerme el pelotudo, llevo un cartelito en la frente que dice: \u00abInfeliz: s\u00f3lo escucha Debussy\u00bb. Igual no me duele poner el o\u00eddo, se acostumbra quien est\u00e1 detr\u00e1s de un escritorio. Con el tiempo<\/span> <span style=\"color: #003366;\">me he ido abriendo, a veces hasta escucho la radio. Pero ya no me dol\u00eda nada de eso; no me dol\u00eda nada de antes, m\u00e1s bien era de ahora. Un dolor aqu\u00ed&#8230; exactamente debajo de la cintura, entre las dos piernas. Las de ella y las m\u00edas. Las de \u00abla Knicks\u00bb, \u00abPomelo 4\u00bb o \u00abla Lorena\u00bb. Porque as\u00ed la hab\u00eda conocido yo, diez a\u00f1os atr\u00e1s, a cocoyito de su hermano mayor, pidiendo limosna en Mitre y C\u00f3rdoba. La vida pasa a cocoyo de alguien, un d\u00eda arriba y otro abajo&#8230; Cuando me acord\u00e9 del cocoyito, me incorpor\u00e9 detr\u00e1s de mi hombr\u00eda, que irrefrenable, ya era una verga. Abr\u00ed las piernas, me sent\u00e9 en el borde de la silla para que a ella le quedara lugar en el aire. Ni una palabra, parec\u00eda una danza, el miembro duro y alto la esperaba como si fuera su pareja.<\/span> <span style=\"color: #003366;\">Ella vino altiva, gatuna, dif\u00edcil&#8230; pero a sentarse. Por m\u00e1s vueltas que d\u00e9 la mu\u00f1eca, no puede estarse sin la peonza y hasta el relicario m\u00e1s fino necesita cuerda. Se acomod\u00f3 un poco encima del objeto. Una se\u00f1a para dejar en claro que ella mandaba. Un moh\u00edn de suficiencia, como si diera la nota o tactase la temperatura del agua. Hay quien saborea antes de que pase. Se tir\u00f3 todo el cabello para atr\u00e1s y empez\u00f3 a hamacarse. Arriba, abajo, despacio y ven\u00eda el ritmo. Abrazo, espasmo, falso esguince. Me clavaba las u\u00f1as al cuello y apretaba con sus piernas de ni\u00f1a mis muslos de ciclista. Y ten\u00eda fuerza&#8230; o yo me dejaba o estaba disminuido por la tortura. Bufidos, saliva, lenguas espumosas y toda clase de jugos y cavidades; pelos, pedazos, c\u00f3ncavos, convexos. Hasta un agua rosada me ti\u00f1\u00f3 el miembro, \u00a1qu\u00e9 importa de qu\u00e9, de qui\u00e9n! La sangre es de todos. Ahora s\u00ed hab\u00eda perdido la consciencia y no antes, cuando me hab\u00edan dado la 220 y submarino. Parec\u00eda un oficio religioso, acto de magia, circo, como cuando jugaba en lo obscuro, en el altillo de la infancia. Como una fiebre, esa clase de dolor o delirio. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">Dicen que el placer as\u00ed, apocal\u00edptico, orilla la muerte. Una vez y otra vez&#8230; y nunca llegaba el cansancio. Frenes\u00ed de una repetici\u00f3n ext\u00e1tica, pero activa, nunca exhausta. Sin fin, como en un sue\u00f1o o bajo los efectos de un sue\u00f1o. Sin tomar nada, como buenos deportistas. A lo sumo un Pomelo 4 o un poquito de tolueno para pegar alfombras. Por fin alguien prendi\u00f3 unas luces y grit\u00f3 sorprendido: &#8211; Hijo e una gran puta&#8230; est\u00e1 prohibido entre los presos, salga de arriba de la ni\u00f1a&#8230; Ja&#8230; \u00a1la ni\u00f1a! Era el jinete y acababa de subirse arriba de toda una banda de piratas del asfalto. Yo era el abogado, ah\u00ed me acord\u00e9&#8230; Lo que no sab\u00eda entonces, es que ser\u00eda el jefe muy pronto, con ella a mi lado. La vida siempre pasa a cocoyo de alguien y a menudo somos los \u00faltimos en enterarnos qu\u00e9 va a ser de nosotros&#8230; Ni dos baldes de agua fr\u00eda les alcanzaron a los milicos. \u00abNi todos los federicos del mundo alcanzar\u00edan&#8230;\u00bb. Tuvo que venir la mitad de la guardia y dividirse el abrazo como una cinchada. S\u00f3lo eso pudo abrir el anillo de lat\u00f3n que ella me hab\u00eda dado.<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #003366;\">&#8230;.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #003366;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<span style=\"color: #800000;\">&#8230;&#8230;Marcelo Scalona<\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">frag. novela EL PORTADOR, cap. 14, <\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #800000;\">Ed. 2010-2014-, Ed. Homo Sapiens.<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #800000;\">(*) Estadio del Club Central C\u00f3rdoba.<\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. 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