{"id":796,"date":"2010-08-29T18:42:11","date_gmt":"2010-08-29T21:42:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/?p=796"},"modified":"2010-08-29T18:42:12","modified_gmt":"2010-08-29T21:42:12","slug":"el-portador-primeras-notas-criticas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=796","title":{"rendered":"EL PORTADOR.- Primeras notas cr\u00edticas.-"},"content":{"rendered":"<p><strong>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-797\" title=\"EL PORTADOR tapa\" src=\"http:\/\/www.nuestrotaller.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa.jpg\" alt=\"\" width=\"643\" height=\"877\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa.jpg 643w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa-137x188.jpg 137w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa-362x494.jpg 362w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/EL-PORTADOR-tapa-439x600.jpg 439w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><\/a>\u00a0\u00a0El Portador<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><em>Ed. Homo Sapiens, 2010<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Primeras Notas Cr\u00edticas<\/p>\n<p>sobre la novela de \u00a0\u00a0<strong>MARCELO\u00a0 SCALONA<\/strong>.-<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por\u00a0 <em>ROBERTO<\/em> <em>RETAMOSO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El g\u00e9nero:<\/strong> en un primer momento, la lectura puede llevarnos a suponer que estamos frente a un relato policial. Hay una serie de elementos que permiten esa lectura: hay un delincuente preso, un abogado defensor, un submundo delictual y an\u00f3mico.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: el abogado, que no es un detective -es m\u00e1s bien un protagonista-, se involucra en la historia como los detectives de las novelas negras: una especie de Marlowe vern\u00e1culo.<\/p>\n<p>As\u00ed, en un primer momento el relato recuerda las novelas de Chandler, o de Hammett, donde lo delictivo no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n, cuasi fenom\u00e9nica, de la esencia social, caracterizada por la inmoralidad, la corrupci\u00f3n y la injusticia del sistema social capitalista.<\/p>\n<p>Pero pronto advertimos que el texto excede y desborda las formas can\u00f3nicas del policial negro: cobra tintes de fant\u00e1stico, de relato futurista, de profec\u00eda, de ficci\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p>De ese modo, se pone en cuesti\u00f3n el realismo propio de todo policial, particularmente el negro. Se podr\u00eda hablar quiz\u00e1s de un hiperrealismo, del mismo modo que se puede hablar de un surrealismo: las dimensiones donde las representaciones de lo real convencional son superadas por las representaciones de lo real no visible o fantasm\u00e1tico (surrealismo) o lo real amplificado microsc\u00f3picamente (hiperrealismo).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay una realidad absolutamente imaginaria, fantasiosa (en el sentido psicoanal\u00edtico del t\u00e9rmino) que proyecta la subjetividad del narrador sobre el mundo representado.<\/p>\n<p>Ni puro realismo ni puro fant\u00e1stico: mezcla de g\u00e9neros y mezcla de referentes, lo real est\u00e1 presupuesto y est\u00e1 postulado a la vez por el relato.<\/p>\n<p><strong>El narrador: <\/strong>es un narrador que participa de la historia, pero no como testigo sino como personaje. Todo el relato se focaliza en su punto de vista, y por momentos parece un gran mon\u00f3logo interior.<\/p>\n<p>En simult\u00e1neo, nos habla de los hechos que protagoniza y de su propio ser. Se trata de un personaje onettiano, o arltiano: un t\u00edpico perdedor, un desclasado. Alguien que huye de su clase, de su familia, un perpetuo escapador que saltos adelante hacia la nada. M\u00e1s que buscar, lo que hace es fugarse.<\/p>\n<p>Abogado humanista y literato, que encuentra en la literatura la confirmaci\u00f3n de que la belleza del mundo no es m\u00e1s que la belleza de la muerte. Lee, ha le\u00eddo, para confirmar en la literatura su visi\u00f3n amarga y esc\u00e9ptica del mundo.<\/p>\n<p>Como escritor, practica la metaficci\u00f3n: puede ponerse por encima o por fuera del relato, ver desde otro lugar su trabajo y su escritura.<\/p>\n<p>Como los personajes de Arlt, encuentra en la degradaci\u00f3n un particular placer, un goce. Por eso participa de hechos abominables o inmorales, porque tambi\u00e9n, como los personajes de Arlt, ans\u00eda la redenci\u00f3n por el amor que siempre parece estar m\u00e1s all\u00e1 de sus alcances.<\/p>\n<p><strong>La narraci\u00f3n: <\/strong>la narraci\u00f3n cuenta una historia impactante, la de su encuentro con un preso que es la encarnaci\u00f3n misma de todas las potencias mal\u00e9ficas. Hay una suerte de fascinaci\u00f3n que ejerce el preso sobre el narrador, construido como un personaje donde los rasgos infantiles recubren un alma f\u00e9rreamente amoral, una suerte de contenido nietzscheano que se proyecta sobre el mundo de manera implacable.<\/p>\n<p>Preso y abogado ser\u00e1n entonces aliados en una lucha absurda y demencial contra los poderes que gobiernan al mundo, rodeados por un conjunto de personajes que evocan por m\u00e1s de una raz\u00f3n a Los Siete Locos, particularmente por una: su voluntad de provocar una revoluci\u00f3n que antes que apuntar a la sustituci\u00f3n de un orden social por otro, apunta a la pura destrucci\u00f3n, a una suerte de anarqu\u00eda negra (o negativa) que simplemente persigue la subversi\u00f3n de las relaciones y normas que rigen la sociabilidad convencional.<\/p>\n<p>En este sentido, la narraci\u00f3n pasa por m\u00faltiples registros formales y gen\u00e9ricos: tiene el ritmo y la intensidad f\u00e1ctica de un relato policial, pero tambi\u00e9n tiene las formas de los relatos futuristas y fant\u00e1sticos, e incluso tiene momentos de una \u00e9pica singular, cuando las multitudes azuzadas por Furlet salen a destruir Buenos Aires. Pero es una \u00e9pica tr\u00e1gica y pesimista, porque a diferencia de las antiguas epopeyas no concluye con el triunfo de los h\u00e9roes -podr\u00eda decirse en ese sentido que ni siquiera hay h\u00e9roes- sino con una devastaci\u00f3n generalizada donde impera solamente la muerte. Un genuino Apocalipsis en clave de parodia.<\/p>\n<p><strong>El lenguaje<\/strong>: en este registro el realismo se desborda hacia un hiperrealismo o un surrealismo narrativo. El lenguaje del narrador es crudo, coloquial, y guarda giros muy rosarinos.<\/p>\n<p>Pero ese lenguaje permite tambi\u00e9n el despliegue de enunciados po\u00e9ticos, de car\u00e1cter sint\u00e9tico y duro, como por ejemplo cuando relata las experiencias er\u00f3ticas del narrador, o ciertas visiones del\u00a0 mundo, por ejemplo del paisaje entrerriano. Dir\u00edase que puede leerse, en tal sentido, como un tributo novel\u00edstico a la poes\u00eda de Ortiz o de Mastronardi.<\/p>\n<p>El lenguaje es as\u00ed un lenguaje de escritor. De un escritor situado hist\u00f3ricamente, que se apropia de una tradici\u00f3n citada por momentos: Pizarnik, Onetti, Vallejo, Juan L., y hace de esa tradici\u00f3n el magma denso donde encuentra y elabora su propio lenguaje.<\/p>\n<p><strong>El sentido<\/strong>: <em>El Portador <\/em>es una ficci\u00f3n, y a\u00fan m\u00e1s, una f\u00e1bula. Pero esa f\u00e1bula, como tantas otras, es una manera de narrar el mundo real. La ficci\u00f3n se vuelve as\u00ed representaci\u00f3n aleg\u00f3rica de un real concreto: la Argentina de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y los poderes reales que le dan forma y sustento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00a0\u00a0\u00a0El Portador \u00a0Ed. 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