{"id":9154,"date":"2022-03-02T16:53:02","date_gmt":"2022-03-02T19:53:02","guid":{"rendered":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=9154"},"modified":"2022-03-02T16:53:02","modified_gmt":"2022-03-02T19:53:02","slug":"caro-diario-rosario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/?p=9154","title":{"rendered":"Caro Diario Rosario"},"content":{"rendered":"<h1>.<a href=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9155\" src=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3-188x125.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"125\" srcset=\"http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3-188x125.jpg 188w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3-768x511.jpg 768w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3-494x329.jpg 494w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3-800x533.jpg 800w, http:\/\/marceloscalona.com.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Vespa-3.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1><span style=\"color: #ff0000\"><strong>CARO DIARIO, ROSARIO<\/strong><\/span><\/h1>\n<h1><span style=\"color: #ff0000\"><strong>Por Marcelo Scalona<\/strong><\/span><\/h1>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #000080\"><strong><em>\u201cQuerido diario, hay una cosa que es lo que m\u00e1s me gusta hacer: mirar\u201d<\/em><\/strong><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #000080\"><strong><em>Nanni Moretti.<\/em><\/strong><\/span><\/h2>\n<h1><strong>.<\/strong><\/h1>\n<h1>Hay algo de la esencia paseante, fl\u00e2neur, que solo sucede andando en moto. Una ciudad no se conoce en auto. \u00a1C\u00f3mo la hubieran disfrutado Pessoa, Macedonio o Clarice Lispector! No sucede a pie, ni en bici, ni en auto, ni en lancha y menos en avi\u00f3n. Puede suceder caminando o derivando en una canoa o un kayak, pero all\u00ed los trechos son cortos o no son en la ciudad. Aqu\u00ed se trata de vagar uno en la multitud como ense\u00f1\u00f3 Poe. Hacer alrededores, pasar una vez, dar la vuelta y volver a mirar. La moto es justa para flirtear, gente, jardines o fachadas. Como el vicio de Ulises, que en esta \u00e9poca hubiera vuelto en moto de la ca\u00edda de Troya, haciendo las mismas paradas de entonces, en lo de Calipso, Nausicaa y Circe. Pero aqu\u00ed se trata del fl\u00e2neur de ciudad. El spleen de Rosario. Caro diario del pago de los arroyos, Ludue\u00f1a y Saladillo. Rosario tiene la escala para apresarla en moto. Pero no cualquier moto, s\u00f3lo la Vespa, es decir, esa volanta de paseo que valsea la calle y hace un vaiv\u00e9n, una danza con el ronroneo gatuno de 150 cilindradas y se parece a una coreograf\u00eda d\u00edscola, una anomal\u00eda en el mar del tr\u00e1nsito, el zigzag, el ts\u00e9 ts\u00e9, volando a baja velocidad (30 km es la justa), pero a gran altura.<\/h1>\n<h1>Lo sospech\u00e9 desde un principio, el d\u00eda que vi Caro Diario, de Nanni Moretti, entend\u00ed que yo tendr\u00eda una vocaci\u00f3n con esa m\u00e1quina, ya me hab\u00eda pasado con el l\u00e1piz y la birome, la libretita Huemul y la m\u00e1quina de escribir: la misma tarea de ir viendo todo y anotarlo, pero con la posibilidad de la repetici\u00f3n sin l\u00edmite, ir y volver. Ir y volver el paseante filos\u00f3fico, \u00a0el andador pataf\u00edsico, el buscador de soluciones imaginarias, esa percepci\u00f3n de lo urbano que hace memoria sensorial de c\u00f3mo se va desgastando una civilizaci\u00f3n, d\u00eda a d\u00eda, calle a calle. \u00a1C\u00f3mo le hubiera gustado la Vespa a Funes, el memorioso! No tanto a Borges, por razones obvias, pero a Funes, s\u00ed. Mucho. Ese modo cadente de desplazarse que permite una oscilaci\u00f3n justa del viento en la cara y los ojos, abre los poros, la inteligencia \u00a0y las fosas nasales. La Vespa es un macroscopio y se recibe tanto el perfume de una l\u00ednea de cerezos en calle G\u00fcemes, como la fritanga acre del carrito de La Florida o el aroma del caf\u00e9 ouro pretto llegando al bar El Lido y las feromonas urgentes de les chiques en bermudas o bikinis en la rambla Catalu\u00f1a.<\/h1>\n<h1>Cuando ando en la moto, al rato del viaje, me visitan toda clase de recuerdos, intuiciones, deja vus, metampsicosis, presentimientos o paramnesias. Creo que la causa son los lugares, muchos del pasado, pero vistos desde el presente, incluso desde el futuro. La Vespa me llena de aparecidos sin ninguna nostalgia ni enojo. Me sorprende cierto Zen o Satori o Yoga mec\u00e1nico, la ausencia de apego, de rabia. Hay un borrador que pasa en moto. La Vespa tiene parabrisas y escobillas. Leves, pero funcionan. Quitan la hojarasca y se produce una expansi\u00f3n adentro. Crece lo que siento o pienso sin necesidad de escribirlo en detalle. La Vespa es algo que sucede, querido diario. Es parecido al sue\u00f1o, pero no es que vea verme, yo voy manejando la moto. Conduzco, mando, soy un jinete y a veces un centauro.<\/h1>\n<h1>La sensaci\u00f3n es concreta en el viaje, pero no me deja el deseo de contarlo m\u00e1s que de la forma abstracta que se narra un fen\u00f3meno, un accidente o un milagro. Yo cre\u00eda que la moto s\u00f3lo iba ser un medio de transporte pero se me ha hecho un ejercicio, una ceremonia, un yoga.\u00a0 A veces vuelvo cansado de mis dos trabajos y sin embargo tengo que sacarla, o ella me saca a m\u00ed, y por lo menos ese d\u00eda damos una vuelta chica: Tablada, Tiro Suizo y Saladillo. Para m\u00ed ver la cascada del Saladillo en el Parque Sur se ha vuelto tan a mano como prender la tele. Cinco minutos, bailando (la Vespa tiene piso, pod\u00e9s pararte en marcha y hacer un tap en calles tranquilas), de los para\u00edsos de la flor sax\u00edgrafa que brota entre el asfalto.<\/h1>\n<h1>Otra cosa decisiva de la moto, es que est\u00e1s de cuerpo presente en los sem\u00e1foros, no hay vidrio, puerta, ni distancia. Un amigo me dec\u00eda: \u201clos pol\u00edticos deber\u00edan andar en moto\u201d. Para ver y volver a ver de cerca lo que le pasa a la gente. Por ejemplo, desde que recorro la ciudad en Vespa, aprend\u00ed a darme cuenta c\u00f3mo desaparecieron los vendedores ambulantes, los trapitos, los mendigos, los barredores de veredas, los changarines de nada, y cada vez es m\u00e1s com\u00fan y doloroso ver en los sem\u00e1foros gente joven, que en completo silencio, exhibe un cartel pidiendo trabajo, diciendo que no quieren limosna ni vender chucher\u00edas, sino que quieren <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/hashtag\/trabajo?__eep__=6&amp;__cft__%5b0%5d=AZUEjJOAL1O_92hA3PgjDitdbB1mvK9PkofcD6WIJhH3rIjE540CHpODTOeWRE-oiXyn6TdokxvLarDHM-lMtohT5Boi9FVBI3Pavh1l5Wcmkj7gbhJjlGTrTlrf0hj-m44&amp;__tn__=*NK-R\">trabajo<\/a>, y aclaran, que viven en la calle. Gente joven en muy mal estado f\u00edsico y mental, solos en el naufragio, agarrados a esa tablilla de pizarra con el pedido manuscrito en tiza. Bien escrito. Buena letra. Pero invisibles, hemos perdido todas las batallas. De noche, madrugada, lo que m\u00e1s suena en mi barrio es la tapa del contenedor de basura. Querido diario, te pido que los Reyes Magos le traigan una Vespa a todos los pol\u00edticos.<\/h1>\n<h1>Por \u00faltimo, la moto me ha devuelto circuitos imaginarios, recorridos del deseo, paradas. Un d\u00eda trazo una l\u00ednea de las casas que hizo \u00c1ngel Guido en Rosario y voy a verlas. Otro d\u00eda, el mapa de los boliches de cuando Rosario ten\u00eda noche rosarina, o el recorrido de cartero de mi viejo en Pichincha en los 50. D\u00f3nde cant\u00f3 Gardel, d\u00f3nde estuvo Evita o d\u00f3nde vivi\u00f3 Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez. Me invento regresos al sur por un circuito hecho de plazas y parques: Pringles, 25 de Mayo, Montenegro, L\u00f3pez, Libertad, Monumento al Che, Gendarmer\u00eda, Gabino Sosa, Parque Yrigoyen, Plaza Evita y finalmente, Ayolas. Tres rutas cronometradas al cementerio La Piedad y dos maneras de llegar a Pueblo Esther evitando la caminera y los radares.<\/h1>\n<h1>Estoy terminando un mapa que atraviesa la ciudad de sur a norte, de este a oeste,\u00a0 conectando solamente pasajes y cortadas: a veces me seducen sus nombres, Bar\u00f3n de Mau\u00e1, Gould y Burmeister, otras su extensi\u00f3n, Marcos Paz, o el afecto, Poeta Simeoni o la historia, Storni, Juan \u00c1lvarez, Ricardone, Araya, Newbery, o los tonos, Blanque, Colorado, Casablanca, que alguna vez, con justicia, se llam\u00f3 Eva Duarte. O sus melod\u00edas, Mozart, Wagner, Chopin. Ir y volver. Mirar, pasar y volver a pasar. Y ahora, a diario, voy al trabajo por calle Presidente Roca y hago marcas de memoria de casas o acciones o personas que trat\u00e9 alguna vez en esa calle: la casa de mis abuelos Scalona, al 2100, un hotel alojamiento en Rueda, la iglesia donde se casaron mis viejos, en Viamonte, la sastrer\u00eda del t\u00edo Vicente, la casa de Enzo y Cristina; el 1289, donde Fabricio se enamoraba todas las semanas, el Hospital Ferroviario, la casa de mis t\u00edos Guglielmo, Mar\u00eda Auxiliadora, donde iba a buscar a Griselda que estudiaba magisterio, y un d\u00eda que nos bes\u00e1bamos felices, en la entrada, la monja Casiello nos llam\u00f3 degenerados. Y por fin arribo a la Biblioteca Argentina, ato la Vespa con la linga al port\u00f3n 731 y cuando levanto la vista, el escal\u00f3n de entrada tiene la frase de Borges: \u201cSiempre\u00a0<strong>imagin\u00e9<\/strong>\u00a0que el\u00a0<strong>para\u00edso<\/strong>\u00a0ser\u00eda alg\u00fan tipo de\u00a0<strong>biblioteca\u201d<\/strong>. Querido diario, que el Ni\u00f1o Dios le traiga una Vespa a todas las monjas y a m\u00ed, un carnet de quinta.<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. CARO DIARIO, ROSARIO Por Marcelo Scalona \u201cQuerido diario, hay una cosa que es lo que m\u00e1s me gusta hacer: mirar\u201d Nanni Moretti. . 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