«A eso de las 4 AM ella buscó en el lecho el cuerpo de él, el abrazo dormido, su parte en la frazada, un beso de media boca o pasarse la mano de él por la espalda, meterle el muslo, quizá, hasta el pubis en la entrepierna, animarlo y animarse, pero estaba sola y al estirar el brazo, le pareció que iba hacia la nada, no al frío, sino a lo que se había enfriado por dejarse solos. No era más que un rato y alguno de los dos se llenaba de fantasmas: la soledad de los que están juntos».
.
«BRINDEMOS POR LAS LOCAS,
por las inadaptadas
por las rebeldes, por las alborotadoras,
por las que no encajan,
por las que ven las cosas de una manera diferente.
No les …