Hoy en Rosario con mi querido amigo, el escritor y embajador argentino EDUARDO PORRETTI que expone esta tarde en la Facultad de Ciencias Políticas UNR – Universidad Nacional de Rosario, y con el cual siempre cobijamos nuestra amistad en este texto de #Saer
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A RENZI
Todo hombre es como el cónsul de alguna patria que lo ha olvidado. Sabe, confuso, que se espera de él alguna tarea, pero su conocimiento imperfecto lo inmoviliza. Sus actos se vuelven gestos vacios; sus viajes, errabundeo. Inciertas, las conversaciones lo dejan sucio de palabras. Intuye que tiene que estar aquí y en ninguna otra parte, pero, si sabe más o menos cómo llegó, ignora por qué. Si lo supiese, sus actos se volverían rápidos y verticales, sus trayectorias, seguras y transparentes, como líneas
imaginarias. No andaría atravesando, por el olvido del lugar familiar, el día extraño con su peso de incertidumbre y de vacilaciones. Ese día extraño contiene en sí todos los indicios de su origen. Desentrañandolo, se desentrañaría a sí mismo. Todo lo que se manifiesta en la luz ardua se vuelve signo, rastro, y, para algunos, incluso mensaje. El cónsul busca su patria en las formas que, indiferente, por simples cambios que derivan de su crecimiento, el día deja entrever.
Como el sentido se le escapa, poco a poco comprende que da lo mismo que llame a lo que está viendo percepciones o visiones. Con o sin alcohol, piensa a veces, el delirio, aunque cambie de forma, es uno e indivisible. Toda forma, por otra parte, bien mirada, es mancha, todo objeto compacto y nítido torbellino, todo momento
calmo infinitud a la deriva. Huracán o brisa, siempre le está soplando en la cara, sin darle casi tiempo a parpadear, el viento de lo visible.
Esa jungla de manchas, estables o cambiantes, de sonidos súbitos y rápidos como detonaciones, de sensaciones íntimas y familiares pero a menudo incomprensibles, no acaba nunca de aceptarlo o de adoptarlo, dure lo que dure su estadía perpleja.
Cuando empiezan a caérsele el cabello o los dientes, o a debilitársele las piernas, o a envolverlo un sueño más frecuente y más inmediato, el olvido del que padece se vuelve un poco más espeso gracias al propio olvido del cónsul que, semiciego y
maquinal, ya ha depuesto búsqueda, desilusión o reproche. De ese modo, abandona su día distraído y tal vez, sin atreverse a confesarlo, indiferente, para entrar en un silencio en el que no pocos creen adivinar, por fin, los ecos del viejo llamado.
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Río de Janeiro (Santa Teresa) 2018.
A PESAR DE USTED – Chico #Buarque.
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Hoy es usted el que manda
Lo dijo, está dicho
Es sin discusión, no?
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Toda mi gente …