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Escribo

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ESCRIBO porque una vida no es bastante.

Escribo para tener más palabras.

Escribo para darme cuenta de cosas que me doy cuenta recién cuando las escribo.

Escribo para rodear de palabras cosas que no sé decir o no puedo decir.

Escribo para contarte a vos cosas mejores.

Escribo para dormirte y para estar despierto.

Escribo porque recuerdo a mi vieja que me subía al banquito de la cocina a los 5 años para leerle a las tías y ellas creían (o yo creía) que lo había escrito yo.

Escribo porque las tías me daban besos y moneditas para el kiosco después de mostrarles mis cuadernos Mis Apuntes con la cursiva gorda aunque alineada.

Escribo porque siempre me aparecen la luna, el tigre de Malasia, la China y los cronopios.

Escribo porque de niño creía que escribía lo que leía. Escribo porque todos somos Pierre Menard.

Escribo porque me explica cosas que no veo u otras que veo y son horribles.

Escribo recordando cuando no sabía leer y adivinaba o imaginaba o inventaba lo que había en el renglón, pero nunca me aburría y lo sigo haciendo.

Escribo porque las palabras son actos y escribir me permite hacer cosas que no hago o no podré hacer.

Escribo para ser otro y a menudo lo consigo.

Escribo porque los libros son medicinas para todo.

Escribo para hablar con los muertos.

Escribo para entender lo que leo. Escribo por culpa de lo que leo como El Quijote y Madame Bovary,

Escribo para pensar, porque escribir piensa.

Escribo para reírme, para ser mejor, para ser más bueno que yo.

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A algunos les duelen los viajes que no podrán hacer, no ver las pirámides, la Torre Eiffel, los bosques de Alaska o el Taj Majal.

A mí me duelen los libros que no llegaré a escribir.

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Marcelo.