LA LUZ CHINA
.
«¿Cómo sería la luz en China? La luz no es igual en todo el planeta. Hay lugares donde es opaca, como en Irlanda, donde crepita como en Túnez, donde es argentina, como en Argentina o un blanco sucio como en La luz argentina, de Aira.
¿Cómo sería la luz en Wantang o en Beijing? Más brillante, dijo Wu, porque es donde nace, en nuestra casa dijo, mientras remarcaba los precios de los lácteos invisibles.
.
Alguna de las reflexiones o soliloquios de Esteban fueron en voz alta, porque Xia lo escuchó desde la cocina y trayendo al dormitorio el desayuno de té Oolong, en hebras, las dos tazas con las estampas de la dinastía Ming, dijo:
–La felicidad es una sola, la luz es una sola, aquí, en Rosario o en Wantang. Me despierto a las tres de la mañana y está oscuro, los domingos… el día que no debo madrugar, pongo la alarma del celular en vibrato, suave y me despierto para ver tu cara, me doy vuelta y está oscuro pero sé que estoy en el lugar justo, donde quiero estar, abrazarte en la penumbra, hay apenas la luz celeste del display, como si te viera en una película… por cierto, vos, roncas mucho, eso me hace sonreir, y vuelvo a dormirme».
.
.
