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El Hámster

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EL HÁMSTER.

Ahí estoy yo, vos, él, nosotros, vosotros y ellos… Millones de humanos que en realidad somos un hámster, nuestro propio opresor y oprimido en la sociedad del cansancio (Byung Chul Han), explotándonos a nosotros mismos. Nuestros propios PLUSVALIDOS. Corriendo todo el día para pagar, consumir, cobrar y pagar, consumir y cobrar y trabajar, consumir, comer, defecar, dormir y pagar, cobrar, trabajar, correr a todos los lugares para consumir, pagar, cobrar y seguir el maratón de la entropía, de comerse a uno mismo. Hobbes dijo que el hombre era el lobo del hombre, pero él lo pensaba respecto a los otros. Ahora descubrimos que somos nuestro propio lobo. Como los ratones enloquecidos del laboratorio de Mengele vamos a terminar por mordernos a nosotros mismos, por devorarnos a nosotros mismos.

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En mi caso, desde febrero no pude escribir una línea más de mi novela ALREDEDOR DE LA DERROTA. La estoy viviendo, perdón por la obviedad, o el golpe bajo… peor es vivir por la subsistencia. Lo cierto es que no me queda más tiempo mental que para sobrevivir, trabajar, trabajar y trabajar. No sé qué más inventar de labor para ganar otro peso sintiendo cada vez más que cualquier salario es una limosna. Ni los conceptos de plusvalía corresponden ya a nosotros porque no hay trabajo, no hay trabajadores, ni siquiera hay patrones. Hoy sólo van quedando dueños de las cosas, owners, millonarios y súper millonarios y luego una masa de millones de desposeídos, que no son trabajadores, son nadies, nada… La conformación social y económica que está llegando en todo el mundo es similar a las de los siglos XV, XVI, XVII… el sillón de los Luises, y los hámster saltan felices en los sillones… son ratones… y sin Robespierre, van en la fila muda del desprecio, la crueldad y el odio. Pero no lo saben, como los ratones.

En una época yo también me sentaba a esperar. Ahora no, ya no puedo, ahora estoy en la fila y por más vueltas que dé en mi ruedita, no puedo evitar mi avance fatal al cadalso. Quizá allí pueda suspirar, sentir el alivio de terminar de correr para consumir y pagar y cobrar y consumir y volver a trabajar. Y morir.

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Marcelo Enrique Scalona